Los socios de Satán no serán los verdaderos, pero de falsos no tienen nada.

Venom Inc. es la formación apócrifa de la leyenda que marcó a fuego el origen de Black Meta y del Thrash. La nueva /vieja formación se compone con los clásicos Mantas en guitarras y Abaddon en batería, mientras que el reemplazo de Cronos es Demolition Man, quién como antaño, se hace cargo del bajo y de la voz.

Si tomáramos como parámetro la anterior visita del Venom “oficial”, no sería necesario depositar muchas expectativas: el show del combo de Cronos esa noche fue, siendo optimistas, soporífero. Pero el hecho de que la visita de los de Mantas fuese para presentar ese gran trabajo que es “Ave” (2017) dejaba una esperanza de ver y escuchar un show a la altura del legado de una leyenda viva.

Con Dragonauta en un gran presente, presentando ese discazo llamado “Entropicornio”, el agite de la previa no podía ser mejor. La banda sonó ajustadísima y si el sonido les hubiera hecho más justicia, hubieran ensombrecido a cualquier acto principal que distorsione su guitarra.

A las 21:40 se apagaron las luces y comenzó el sampler de la intro con el cántico de “Ave María”, que dio lugar a “Metal We Bleed”, corte de su última cosecha, con la guitarra de Mantas casi muda. Casi sin respirar, el trío le pegó “Die Hard” y “Welcome to Hell” promediando este último mazaso, pulverizó por completo al acto que dio su banda homónima y enemiga en estas tierras apenas un par de años atrás en Flores. Mantas es una máquina demente de riffear, Abaddon nunca fue un baterista perfecto pero, hostia, que manera de castigar el tacho. Y el hombre de la polémica: Tony Dolan, también conocido como Demolition Man.

Lo primero que hay que decir de este hombre: si hubiera una escuela para ser Lemmy, este pelado sería sin dudas su alumno prodigio. Es imposible no recordar a nuestro querido verrugón en sus gestos, en su manera de tocar y sobre todo de cantar. Aunque a lo largo de la noche, el pelado mostró dotes teatrales y expresividad mientras interpretaba más clásicos (todos los que queremos) en versiones al recontra palo: una increíble versión de “Blackened de Priest” (con Demolition rugiendo y rascando el bajo con toda su mala leche y dientes apretados) y la groovera “Warhead” que agitó el pogo para la entrada de la festejadísima “Burn The Witch”.

La velocidad y la blasfemia siguieron su curso, en una noche donde la adrenalina y gran química de la banda suplementaron a un sonido que estuvo lejos de ser perfecto. Después de “Lady Lust” y “Leave Me In Hell” llegó el clímax con “Black Metal” donde la locura del público alcanzó un nuevo nivel, antes delos bises, con tres versiones asesinas de “Blood Lust”; “In League with Satan” y la clásica “Countess Bathory” .

En el debe, sólo se les podría reprochar (en un alarde de gataflorismo) la falta de temas nuevos en su setlist (solo fueron dos). Por lo demás, una noche de pura furia, un legado inmortal defendido brutalmente y una leyenda (o al menos una facción de ella) tan vigente como en sus primeros trotes.

Texto y fotos: Ignacio Staropoli

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