
Con nuevo disco bajo el brazo y una fecha importante en puerta, Los Calzones vuelve a escena con «Huella», su décimo álbum de estudio. Antes de la presentación oficial del próximo 8 de agosto en El Teatrito, hablamos via Zoom con el vocalista Pingüino sobre el disco, el homenaje a Messi, la historia de la banda, los años en Bariloche y el espíritu combativo del ska. ¡Así que levanten las copas, que ya empezamos!

Se viene un momento importante para la banda: nuevo disco y presentación oficial. Además es el décimo álbum de Los Calzones. ¿Qué nos podés contar de «Huella»?
Tardamos seis años en sacar el anterior, «Chamuyo,» y doce años para sacar el otro… así que ahora cortamos diferencias y vamos por seis (risas). ¡Estamos mejorando!. El disco tiene 13 canciones, fue grabado en los estudios Criteria y mezclado en Igloo Music con Gustavo Borner, que también estuvo a cargo de la grabación. Las voces las grabé casi en su totalidad en Buenos Aires.
Ya se conocieron dos adelantos del disco. ¿Por qué eligieron esos temas como primera presentación?
“Juntos” porque es una canción muy significativa para nosotros, y “Lleva” porque es el homenaje a Messi. En el disco número 10 de Los Calzones teníamos que homenajear al 10 de la Selección. Las dos canciones conectaron muy rápido con la gente, mucho más que otros temas anteriores, y sentimos un orgullo enorme por haber terminado este álbum porque hay cosas que logramos acá que antes probablemente no habíamos conseguido.

Ustedes ya habían homenajeado a Maradona en el pasado. ¿Cómo surgió esta vez la idea de hacerle un tema a Messi?
Nosotros siempre hicimos homenajes. El de Diego («Te Sigo» de 1997) probablemente haya sido el más conocido, pero también tenemos canciones dedicadas a los chicos que fueron a Malvinas; incluso fuimos a tocar allá después. También hicimos «Plástico«, un disco homenaje al rock nacional de los ‘80 y ‘90, con versiones ska y muchísimos invitados originales. En esta ocasión sentíamos que Messi merecía ese homenaje por todos lados.
¿Cómo vienen preparando la presentación en vivo del disco? Hace poco se armó bastante debate con Fito Páez por tocar discos completos en vivo…
Nosotros nunca habíamos tocado todas las canciones de un disco en una presentación, pero esta vez sí lo vamos a hacer. Igual me parece que mucho depende de cómo armás el listado. Si tocás todos los temas nuevos seguidos, capaz a la gente se le hace pesado. Con Los Calzones pasa algo distinto: el público poguea, salta, hay otra energía. Además hoy se puede escuchar el disco antes, ya no existe esa sorpresa absoluta de antes. Entonces la idea es ir mezclando clásicos con canciones nuevas. Obviamente van a estar los históricos, aunque siempre quedan temas afuera porque tenemos nueve discos anteriores y muchísimo material.
En el disco también se siente cierta vuelta a las raíces del ska más ligado al punk y a la energía original del género.
Las bandas evolucionan y hacen lo que tienen ganas de hacer. Nosotros seguimos haciendo ska porque es la música que llevamos en el corazón. Es nuestra forma de vida desde chicos. Escuchamos muchas otras cosas y siempre vamos probando, inspeccionando sonidos nuevos, pero el ska es nuestra naturaleza. A veces más podrido, otras menos podrido, a veces mezclado con géneros que no tienen nada que ver, pero siempre volvemos ahí.
El ska también tiene una tradición combativa desde las letras. Y Los Calzones siempre tuvieron esa faceta…
Sí, totalmente. Tenemos discos muy críticos como «Chamuyo» o «Frecuencia Extrema». Ya desde jóvenes hacíamos canciones como “No te calles”, que era un palazo político tremendo. Incluso la tocamos en Viña del Mar cuando todavía estaba Pinochet y nos cortaron la transmisión. Más allá de lo divertido o festivo, siempre tuvimos un costado combativo. Y a medida que vas creciendo probablemente lo divertido quede un poco al costado y aparezca más fuerte la necesidad de decir ciertas cosas.

La banda está cerca de cumplir 40 años. ¿Qué mantienen todavía de aquella época inicial?
Seguimos disfrutando lo que hacemos y seguimos necesitando sentirnos rebeldes. Tal vez la rebeldía cambió un poco, pero sigue estando. Si no está el disfrute, no hay Calzones.
Nombrabas «Plástico», el disco de versiones que mucha gente redescubrió años después. ¿Qué recordás de aquel trabajo?
Fue muy fuerte. Nosotros de pibes íbamos a ver a todas esas bandas y después terminamos grabando con nuestros ídolos. Eso no sé a cuántos les pasa. En los ‘80 conseguir ska era dificilísimo. No existía internet. Para escuchar a Bad Manners tenías que conseguir cassettes piratas porque no se editaban acá. Y terminar grabando con gente como Cerati, Stuka, Calamaro, Melingo, Palo Pandolfo o los Moura fue una locura.

SKA EN LA NIEVE
A comienzos de los 2000, cuando la exposición mediática parecía empujarlos cada vez más alto, Los Calzones eligieron bajarse del tren y mudarse a Bariloche. Lo que para muchos fue una decisión extraña terminó convirtiéndose en una de las claves de su supervivencia como banda.
Haberse ido a tocar a Bariloche para los egresados, parece hoy algo natural, pero en ese momento fue una decisión fuerte…
No fue una decisión artística, fue una decisión de vida. Veníamos muy quemados de la exposición, de la televisión y de toda la vorágine. Bariloche nos sedujo porque era estar lejos de Buenos Aires, rodeados de naturaleza y tranquilidad. Y después empezamos a tocar todos los días para los pibes y la verdad es que lo disfrutamos muchísimo. La energía que traen los egresados es tremenda. Además nos fortaleció muchísimo como banda. Hablamos mucho entre nosotros, aprendimos a convivir de otra manera y creo que eso explica también por qué seguimos juntos después de tantos años.
A propósito ¿Qué sienten que tienen Los Calzones para seguir funcionando después de casi cuatro décadas?
Internamente, muchísima comunicación. Y después afuera, aunque en Argentina el ska en algún momento pasó a ser casi una mala palabra, en el resto del mundo sigue siendo un movimiento enorme. Nosotros, humildemente, somos una banda legendaria por la cantidad de años y seguimos girando por Europa, Estados Unidos, México y muchos países de Latinoamérica con muchísimo público.

¿Qué les queda pendiente de acá en adelante?
Cada vez que grabamos un disco es porque sentimos la necesidad de decir algo nuevo o de investigarnos a nosotros mismos. Mientras exista esa necesidad, van a seguir apareciendo discos. Creo que siempre nos reinventamos. Ese juego de investigar y exponernos sigue siendo parte fundamental de Los Calzones.
Los Calzones presentarán oficialmente «Huella» el próximo 8 de agosto en El Teatrito (Sarmiento 1752 CABA) Entradas a la venta a través de Passline
Baterista frustrado, docente y periodista especializado en cultura y espectáculos. Creador del programa La Isla de los Monos, ha colaborado en Rock.com.ar y las revistas Efecto Metal, Mala Difusión y Devils Beat Records Mantiene su blog Film Song (www.film-song.blogspot.com) desde 2005.








