PACIENTE: SOCIAL DISTORTION – «Born To Kill» (Epitaph / SpinGo, 2026)

HISTORIA CLÍNICA: Publicado el pasado 8 de mayo, este octavo trabajo de la agrupación del Orange County pone fin a una larguísima espera de 15 años desde la salida de «Hard Times And Nursery Rhymes» (2011), marcando la pausa más extensa en la historia del combo californiano. La gestación del álbum estuvo signada por un escollo durísimo, más precisamente el diagnóstico de cáncer de amígdalas que sufrió su líder Mike Ness en 2023, obligándolo a interrumpir la composición. Ya recuperado, quizá sintiéndose renacido a juzgar por el título del álbum, el inefable Mike demuestra que aún tiene cuerda para rato en este «Born To Kill», un álbum cargado con 11 canciones envueltas en lo que ambiciosamente podríamos describir como «optimismo agresivo»; en todas ellas, Ness -a sus 64 años, oigan- demuestra mantener intacta la potencia de su inconfundible rugido vocal.

El disco arranca con la homónima «Born To Kill», una apertura básica, directa y ganchera, repleta de acoples y riffs marchosos que rinden cuentas a Lou Reed (hay ciertos ecos de “Rock ’n’ Roll Animal”) e Iggy and the Stooges. Le sigue «No Way Out», un track veloz y con sabor a himno cuyo estribillo armonizado coquetea con el punk californiano al estilo de Bad Religion, mientras Ness descarga su desencanto sobre el estado del mundo. La veta más nostálgica y melancólica, marca registrada de la casa, brilla en perlas como «Tonight» (que introduce un cadencioso ritmo de blues y rockabilly), «Don’t Keep Me Hanging On» y «The Way Things Were», piezas que apuntan la mira directo a la era dorada de «Social Distortion» (1990) y «Somewhere Between Heaven and Hell«(1992), ofreciendo una mirada desafiante y de frente alta ante la hostilidad de la realidad actual. Por su parte, el single «Partners In Crime» -que aborda la urgencia de encontrar la propia voz en la unidad y homenajea a David Bowie (“Rock ’n’ Roll Suicide”)-despliega un riff con tanto rebote que evoca cómo sonaría Bruce Springsteen si hubiera explorado el punk rock.

El espectro sonoro se completa con la fiestera «Walk Away (Don’t Look Back)», la rítmica «Never Goin’ Back Again» (con una batería bailable y líricas cargadas de sarcasmo político) y las texturas retro de «Crazy Dreamer», que viaja a los años 50 cruzando el punk con la onda de los Isley Brothers y las armonizaciones vocales de Lucinda Williams. Hacia el cierre, destaca un cover oscuro y melancólico de «Wicked Game» de Chris Isaak, y la fuerza guitarrera de «Over You», que sella el álbum con un sonido enorme. Coproducido por Ness y Dave Sardy, el álbum, además de los servicios de la actual formación de la banda, compuesta por Jonny «2 Bags» Wickersham (rítmica y coros), Brent Harding (bajo y coros) y David Hidalgo Jr.: (batería y percusión; dicho sea de paso, este es su primer crédito oficial en un álbum de estudio con la banda, a pesar de llevar años de gira con ellos), también cuenta con los teclados de Benmont Tench (Tom Petty and the Heartbreakers) y un agresivo -aunque algo tosco, convengamos- arte de tapa diseñado junto al artista Shepard Fairey (Obey).

DIAGNÓSTICO: El regreso de Social Distortion en 2026 es, ante todo, un triunfo de la resiliencia y la incombustible vigencia de Mike Ness, dando forma al mejor álbum que la banda podía ofrecer a esta altura de su carrera. La principal virtud del Paciente radica en un tracklist sumamente sólida y equilibrada que logra sacudirse las telarañas de quince años de ausencia gracias a una voz que suena entera y a esa inigualable sensibilidad para moldear melodías agridulces. El balance instrumental es notable: mientras cortes como «Wicked Game» o «The Way Things Were» aportan texturas densas, oscuras y grunge, los arrumacos con el rockabilly inyectan una energía contagiosa que invita a escuchar el lote de temas en continuado. En el debe, un par de composiciones carecen del impacto general del resto y caen en estructuras un tanto simplistas (empezando por la propia canción homónima). Con todo, el veredicto es marcadamente positivo; «Born To Kill» es un tratamiento a base de puro rock and roll que golpea al pecho, dejando una sonrisa irónica en el oyente y mostrando las ganas urgentes de recomenzar que tienen Ness y sus muchachos.

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