Hoy 5 de junio se cumple un año más (24 para ser exactos) del deceso de Douglas Glenn Colvin, el hombre que el mundo conoció como Dee Dee Ramone. En esta entrevista exclusiva realizada en 1989 por Caleb Catlin -su amigo de toda la vida- y publicada por la web vice.com, el bajista aparece recién salido de los Ramones, limpio de drogas y dispuesto a contar todo sin anestesia. Desde los bunkers nazis de su infancia alemana hasta la pesadilla de grabar con Phil Spector, pasando por el nacimiento del punk en Queens, la violencia de los primeros shows y su relación con Joey y Johnny. Una confesión total sobre por qué tuvo que escapar de «la máquina de odiar» que eran los Ramones, y una lectura indispensable para entender al último rockstar auténtico.

DEE DEE RAMONE: RETRATO DE UN PUNK

(Por Caleb Catlin) Dee Dee Ramone fue una de las personas más extrañas que he conocido. Cada vez que lo veíamos, nunca estábamos seguros de si nos encontraríamos con el Dee Dee bueno o con el Dee Dee malo. En los años 90, cuando me pidieron que escribiera el prólogo de su libro, «Lobotomy», lo describí como «el último de una especie en extinción de auténticas estrellas de rock, un auténtico chico malo que lo superó y, al hacerlo, cambió el rostro del rock’n’roll. Dee Dee era el arquetipo del desastre cuya vida era un desastre andante. Era un prostituto, un aspirante a asaltante, un consumidor y traficante de heroína, un cómplice de un robo a mano armada… y un poeta genial que se encaminaba hacia una muerte prematura, pero que se desvió por el rock ‘n’ roll».

No hace falta decir que dudo que veamos a otro Dee Dee Ramone en un futuro cercano. El rock’n’roll de hoy en día es demasiado limpio. Y si tuviera que ponerle un diagnóstico a lo que padecía Dee Dee, no sabría qué decir. Era así de único.

La siguiente entrevista se realizó en 1989, unos meses después de que dejara los Ramones. Me llamó y me dijo que quería desahogarse. Como éramos amigos desde 1976, me encantó encender el grabador y dejarlo hablar, cosa que hizo durante unas diez horas.

DEUTSCHLAND ÜBER ALLES

Mis padres se peleaban mucho. No quiero entrar en detalles, pero lo recuerdo vívidamente -quiero decir que recuerdo muchas otras cosas horribles, y algunas buenas también-, pero tuve una infancia difícil.

Lo que hice para compensarlo fue vivir en un mundo totalmente de fantasía. Crecí en Alemania y, cuando fui a la escuela, reprobé el primer grado y nunca volví. De hecho, intenté volver al siguiente semestre, todos mis amigos iban a segundo grado – yo tuve que girar a la izquierda y bajar por el pasillo, y me dijeron: «¿Adónde vas?».

Les dije: «¡Me voy a casa!».

Eso fue en Munich, era una escuela del ejército estadounidense para los militares destinados allí. No vivíamos justo en la ciudad, vivíamos en las afueras, y había tierras de cultivo y muchas casas viejas bombardeadas y cosas así. Solía deambular por ahí y hacer cosas como hamacarme en unas hamacas – y me sumergía en estas fantasías intensas e imaginaba que era un piloto de combate.

También viví en Pirmasens, que es un pequeño pueblo justo en la frontera con Francia. El lado alemán de la frontera se llamaba la Línea Sigfrido y el lado francés, la Línea Maginot. Solía deambular por los viejos búnkeres y buscar reliquias de guerra. Las recogía todo el tiempo, como cascos viejos, máscaras antigás, bayonetas y cinturones de ametralladora. Esto duró como un año y empecé a traficar con estas reliquias de guerra, pero también me divertía con ellas.

Siempre me habían fascinado los símbolos nazis, desde que los encontraba entre los escombros en Alemania. Eran muy glamorosos. Eran simplemente muy bonitos. A mis padres eso les molestaba mucho.

Una vez mi papá dijo algo jodidamente ridículo. Había encontrado una espada de la Luftwaffe que era hermosa, y sabía que podía quedármela o venderla por una fortuna, como 80 marcos. Cuando la llevé a casa, mi padre se puso tenso y dijo algo realmente enfermizo: «¿Te imaginás a todos nuestros muchachos que murieron por eso?».

Pensé, este tipo es un verdadero pelotudo. Como si realmente le importara. No le calculaba pasiones así a mi padre, sobre nada. Y desde ese día, se convirtió en un chiste total para mí… y dejé de tenerle miedo.

DROGAS

No sé cómo me enganché con la morfina… estaba solo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Muchos de mis amigos eran americanos, sus padres estaban en el Departamento de Estado o el Ejército o la Fuerza Aérea, eran pibes muy jóvenes y estaban muy excitados de que en Alemania pudieras tomar alcohol a cualquier edad.

Así que todos tomaban, pero yo realmente no salía mucho con la gente. Necesitaba mucho tiempo a solas para vagar por mi mundo de fantasías, ¿sabés? Y no quería que nada me molestara. Tomar drogas siempre fue algo muy solitario para mí. Lo hacía solo, generalmente en algún pasillo o en algún techo.

Empecé a drogarme con morfina… no tenían fasos ni heroína ni nada así en Alemania. Empecé muy joven, como a los 12. Solía cambiar dagas y esas cosas por jeringas de morfina con algunos soldados que conocía. Iba hasta la Base del Ejército y compraba ahí. Solían venderla en una botella plástica grande y vos ibas a la farmacia, comprabas tus cosas, subías ahí y te daban como 2.5cc por 50 centavos. Ibas al almacén y te drogabas… todo el mundo se drogaba ahí y el lugar era un desastre, ¿sabés? El almacén era bueno porque tenía un baño lindo.

Es gracioso, pero no fumé faso hasta los 15 o 16… hasta que vine a América. No me gustaba tomar. Lo probé unas pocas veces… pero realmente no sabía cómo tomar.

Muchas veces mis padres no me querían cerca; en realidad no les importaba lo que hiciera, mientras no tocara la guitarra en la casa. Agarré la guitarra cuando tenía como 12 años. Realmente quería tocar la guitarra. No sé por qué. Me expusieron al rock muy temprano porque a mi madre siempre le gustó… siempre me decía qué escuchar. Me habló de los Beatles, de Ricky Nelson, de todos.

No creo que realmente descubrí el rock hasta que los Rolling Stones empezaron a alejarme de mi madre. Sabía que mi madre no podía escucharlos, ¿sabés? Entonces cuando me mudé a América y escuché a Jimi Hendrix, en 1966 o 67, algo así. Ahí supe que tenía mi propia música.

Creo que no descubrí realmente el rock sino hasta que los Rolling Stones empezaron a alejarme de mi madre. Sabía que mi madre no podía escucharlos, ¿sabés? Luego, cuando me mudé a Estados Unidos y escuché a Jimi Hendrix, hacia 1966 o 1967, algo así, ahí supe que tenía mi propia música.

ESTADOS UNIDOS

Lo odié cuando vine a América… los pibes no eran muy copados, no se vestían bien. Y no parecía haber ninguna cultura juvenil acá… y la cultura juvenil que había, no me gustaba porque no era muy glamorosa. Todo parecía salido de una línea de montaje. Había esta cosa que se suponía que tenías que hacer y todo empezaba en esos malditos head shops (N: tienda especializada en la venta de parafernalia para el consumo de cannabis, tabaco y otras hierbas). Simplemente no me iba.

Más tarde, cuando empecé a encontrarme a mí mismo, empecé a ir a las discotecas, cuando la cosa disco recién empezaba en Nueva York. Había estos clubs a fines de los 60 donde pibes españoles e italianos se juntaban y eran como clubes de pibes… muchos eran solo bares de jugos. Pero eran algunas de las primeras discotecas,como el Sanctuary, el Superstar y el Tamburlaine. Ahí solía ir. Y me vestía muy bien, de punta en blanco.

Cuando tenía 15 años, hice dedo hasta California, pero me arrestaron en el camino. Realmente no quiero hablar mucho de esto, pero te cuento un poco. Me arrestaron en Indiana por robo a mano armada. Le pedí a mi padre si podía pagar una fianza chica para sacarme. Esa es una de las primeras veces que le pedí algo, ¿sabés? Estaba desesperado. Tenía mucho miedo, era un lugar jodido. Y mi padre dijo, «¡Jodete y pudrite ahí! ¡Te lo merecés!» Y colgó.

Estuve ahí atascado bastante tiempo. Era bastante malo.

Mirá, resulta que estaba haciendo dedo y conocí a estos pibes de Flint, Michigan. Tenía un poco de miedo de ellos. Estaban muy locos. Decían un montón de cosas enfermas y seguían diciendo que querían cortarle la cabeza a alguien. Querían estrangular a alguien. Tenían un alambre fino y dos aros y querían garrotear (N. estrangular) a alguien.

Finalmente pararon en una estación de servicio en South Bend, Indiana, y robaron el lugar. Nos arrestaron a todos.

La policía nos agarró porque el conductor intentó acelerar en el auto de mierda y se le cortó. ¡Nadie se escapó con nada!

Cuando finalmente salí de la cárcel, fui a Chicago. Me las arreglé para conseguir un pasaje en un ómnibus, porque estaba realmente paranoico de hacer dedo. Simplemente no quería ver ningún cana. Me olvidé hacia dónde tomé el ómnibus – iba a algún lugar como Amarillo, Texas. Y después fui a la ruta y empecé a hacer dedo.

Un tipo muy amable me llevó hasta Newport Beach, y ahí pasé mi primera noche en California. La noche anterior estuve en Las Vegas y recuerdo haber pensado, «¡Man, tengo que salir de acá; este es el peor lugar de la Tierra!»

Así que al día siguiente tomé un poco de mescalina y entré a la ciudad re-volado. Odiaba el Sunset Strip, así que empecé a hacer dedo por Sunset Boulevard hasta la Ruta Uno y luego seguirla hasta llegar a Big Sur. Fui hasta un lugar que se llamaba The Gorge. No podías llegar fácil, tenías que nadar hasta la entrada y caminar por la orilla de este arroyo, donde los acantilados se juntaban… y ahí se abría en estos bosques hermosos. Viví ahí como un indio por meses, hasta que volví a LA.

Había viajado tanto por Europa y el mundo – y siempre estaba en shock cultural. Me costaba adaptarme… y simplemente no me gustaba América. Y no me gustaba California. Era demasiado raro.

La cosa es que estaba haciendo dedo por Topanga Canyon y un motoquero me levantó. Me dijo, «¿A dónde vas?»

Le dije, «Estoy solo de onda».

Así que me llevó hasta las colinas… y arriba de la colina había una meseta y tenían todos estos generadores de nafta y amplificadores. Tenían toda una banda rara ahí arriba, haciendo esta música realmente psicodélica y me preguntaron si quería un poco de ácido. Dije que sí, y tomé un poco, pero no me gustó mucho después de que me empezó a pegar. Así que pedí irme, y el motoquero dijo, «¡Claro que te llevo!» Manejó como a 3000 kilómetros por hora por este caminito de curvas bajando la montaña… fue muy angustiante para mí.

Después terminé tomando un poco de STP (N.: poderoso alucinógeno y estimulante sintético de la familia de las anfetaminas. El nombre deriva del acrónimo «Serenidad, Tranquilidad y Paz») o algo… y me metí en este viaje pesadillesco de cuatro días. Al final, cuando estaba bajando, ¡entré a una peluquería de mala muerte y le pedí al tipo que me cortara todo el pelo! (risas)

Ramones ’74: Joey Dee Dee, Tommy & Johnny

LOS PRIMEROS RAMONES

Tenía que rodearme de gente diferente para consumir mis distintas drogas. Joey Ramone no podía consumir drogas. Las probó, pero no las aguantaba. Se ponía como loco. Una vez lo vi fumar un poco de marihuana y empezar a tener convulsiones en el piso, acurrucado en posición fetal, gritando: «I’m freaking out! I’m freaking out!» («¡Me estoy volviendo loco! ¡Me estoy volviendo loco!»)

En esa época, Joey pintaba, ¡y cortaba zanahorias, lechuga, nabos y frutillas, lo mezclaba todo y pintaba con eso! (risas) Sus pinturas eran muy buenas, y luego intentaba grabar cintas con diferentes sonidos. Sus papás tenían un departamento en el piso 20 y había relámpagos afuera, y una vez él sacó el micrófono del grabador al balcón para grabar los truenos, ¡y un rayo le dio al micrófono y quemó todo! Me hacía ir a su casa y rebotar la pelota de basquet durante media hora y él lo grababa. Luego se pasaba todo el día escuchándolo, aturdido, como en el limbo.

Joey y yo solíamos sentarnos en las escaleras del banco en Queens Boulevard con una botella de vino… cuando John quería ir al pasillo a inhalar pegamento. Así que John estaba up cuando Joey estaba down, o lo que sea.

Johnny Ramone había dejado las drogas duras para ese entonces. Realmente era un fumón. Él fue la primera persona que me presentó al faso bueno de verdad… nadie sabía del buen faso, pero John sí. Decía, «Dee Dee, te lo juro, ¡tres pitadas de esto y vas a estar re volado!»

Yo decía, «Dale», y lo estaba.

Sí, había mucho pegamento y Tuinals y Seconals… ¡qué fiesta! ¡No podías sacar la cabeza de esa bolsa! Solíamos llamar a números al azar por teléfono, sonaba «Beep, beep, beep, beep, beep» (N. el tono de ocupado), y escuchábamos eso durante horas. Y olíamos un poco más de pegamento, porque conocíamos estos números para marcar donde encontrabas estos sonidos raros.

John era albañil en el 1633 Broadway, y me transfirieron ahí. Yo era empleado de correo en el edificio de oficinas. Empaquetaba el correo en la mañana y lo ordenaba. Tenía mi carrito y lo tenía ordenado según cómo estaban organizados los escritorios en la oficina. Así que dejaba el correo y chusmeaba un poco con la gente… y después lo hacía de nuevo diez veces por día. John y yo nos encontrábamos todos los días para el almuerzo y generalmente íbamos al Metropole a tomar unas birras. El Metropole era como un lugar a go-go y después de que nos emborrachábamos un poco, íbamos al lado a mirar las guitarras. Pero pensábamos que estaba mal estar en una banda. Pensábamos que era algo malo. Yo pensaba que debíamos trabajar, ¿sabés?, y tratar de mantener un laburo.

Pero un día fue día de pago, y los dos nos compramos guitarras y decidimos empezar una banda. John compró una Mosrite y yo compré una Danelectro.

Tommy Ramone definitivamente nos puso en marcha, los Ramones no habrían hecho nada sin Tom. Éramos re verdes, no sabíamos qué carajo estaba pasando, pero Tommy también era molesto. Tommy era un control freak, era como una madre que siempre estaba enojada con nosotros.

Pero Tommy se quebró demasiado pronto. Todos nuestros bateros se quiebran, cada dos años uno se quiebra… y después el grupo estaba re contento, porque nos deshacíamos de alguien. Y nadie decía «vamos a agregar esta cualidad o esa otra cualidad»… simplemente decían, ¡vamos a tocar más rápido! Así que a cada batero que conseguíamos lo hacíamos tocar más y más rápido.

Una vez estábamos afuera de un hotel y un fan se acercó y sacó una birome y le pidió un autógrafo a Tommy. Tommy dijo, «Eso no es un cuchillo, ¿verdad? ¿No me vas a apuñalar, no?»

Los shows de los Ramones, especialmente los primeros en Inglaterra, eran muy violentos. Y Tommy era muy chiquito y era duro para él, ¿sabés? Y John era muy desagradable con Tommy y después Joey empezó a ser desagradable con Tommy. Tommy y yo nos llevábamos bien porque obviamente yo no competía para ser el líder de ese grupo… y Joey y John siempre estaban peleando por eso.

Recuerdo la primera vez que salimos de gira a tocar y no pude pegar nada esa mañana. Fuimos a algún lugar de mierda en Nueva Inglaterra, al lado del océano a algún club de mierda, se llamaba Frolics, un salón de baile de mala muerte que olía a cerveza podrida, ¿sabés?

Y me estaba enfermando. Era invierno y hacía frío… y después volvimos a algún motel de mala muerte. Estuve en lugares malos, pero este hotel era asqueroso. Además, me estaba enfermando, estaba en síndrome de abstinencia. Así que agarré una frazada y la puse sobre el lavamanos y empecé a correr el agua. Y me senté abajo de la frazada, abajo del lavamanos. Solo intentaba hacerme pensar que estaba sentado abajo de una cascada para olvidar dónde estaba.

Queríamos salir de ahí como mierda fuera, pero solamente teníamos una camioneta. Teníamos que estar ahí tres días y al tercer día estaba hecho mierda. Odiábamos estar fuera de Nueva York y esa noche fue como la noche más fría que pasé. Y tan pronto como dejamos de tocar entró un cana y sacó una pistola enorme, y dijo «¡Más les vale que sigan tocando, muchachos!»

El tipo estaba re borracho y esto duró una hora. Solo queríamos irnos y todo era tan desorganizado. Así que a la mañana siguiente llamamos a Danny Fields, nuestro manager, y le dijimos, «¡Danny, nunca más hacemos esto!»

Y él dijo, «¡Bueno, mañana tocan en este lugar y en ese otro!»

1975: Johnny Thunders, Anya Phillips (fotoperiodista de la revista Punk!), el saxofonista Buddy Bowser y Dee Dee Ramone

CHINESE ROCKS

Escribí esa canción por resentimiento hacia Richard Hell, porque me dijo que iba a escribir un tema mejor que «Heroin» de Lou Reed. Fui a casa y escribí «Chinese Rocks». La escribí solo, en el departamento de Debbie Harry en First Avenue y First Street. Siempre escribía mis canciones con el mismo verso y estribillo, como «53rd & 3rd». Siempre es lo mismo… así que podía repetir, «Mi novia está llorando en el baño».

Después la llevé y se la mostré a Richard Hell… y él agregó algo, puso esa frase «It’s hot as a bitch, I shoulda been rich, I shoulda been digging a Chinese ditch» («Hace un calor de puta madre, debería ser rico, debería estar cavando una zanja china»), así que le doy algo de crédito. Así son las personas… teníamos una competencia, ¿viste? Él me puso en esa posición. Es muy argumentativo. Es inteligente y todo… pero tenía que ser el perro líder, y nunca lo fue realmente, ¿sabés? Toda la gente que usó mi canción, desde Lee Childers hasta Johnny Thunders, hasta Richard Hell… nunca me dieron mucho respeto como escritor, ¿sabés?

Johnny Thunders me volvió loco por esa canción – no entiendo por qué era tan quisquilloso al respecto. Johnny Thunders fue genial en todo lo que hizo, ¿entonces por qué tenía que agarrárselas con mi canción? Quiero decir, amo su canción, «I Love You», creo que es una gran canción, pero no tengo idea de por qué me robó «Chinese Rocks».

Cuanto más me doy cuenta de qué buena canción es «Chinese Rocks», entonces pienso, «igualmente no es la mejor canción del mundo», ¿sabés?

Los Ramones dijeron que no harían «Chinese Rocks», y yo tenía un departamento en 10th Street con esta chica Pam, con la que salía. Así que Jerry Nolan vino un día y le mostré la canción y Jerry dijo, «Perfecto».

Así que le di la canción a Jerry y dije, «¿Por qué no la hacen ustedes?»

Y después salió el álbum «L.A.M.F.» de los Heartbreakers, y todos tenían sus nombres ahí. Creo que todos pensaban que era algo realmente duro ser un junkie… pero realmente no sé la verdadera razón por la que me la robaron.

Nancy, Sid y Dee Dee, alla por los distantes 70s

SID VICIOUS

Sid solía seguirme a todos lados cuando íbamos a Londres. No estaba en los Pistols todavía y era muy buena onda. Era como un pibito, ¿sabés? No era un loco todavía, era muy buena onda y muy inocente.

Una noche tuvimos una gran fiesta… era verano, y en Londres no hay aire acondicionado. Era en un lugar que se llamaba Country Cousin o Country Club, donde todo el mundo hacía sus fiestas. Solo servían cerveza y vino y todo el mundo estaba re borracho. ¡Todo el baño estaba lleno de vómito, pis y mierda… en el lavamanos, en los inodoros, en el piso… por todo el lugar!

Era realmente asqueroso, y Johnny Lydon o alguien me preguntó, «Dee Dee, ¿necesitás algo?»

Dije, «¡Sí, quiero un poco de speed!»

Así que de repente tuve una cantidad enorme de speed en la mano. Empecé a inhalarlo como loco y estaba re volado, y vi a Sid y me preguntó, «¿Tenés algo para drogarte?»

Dije, «Sí, tengo un poco de speed».

Así que fuimos al baño, Sid sacó un set de jeringas. Pone un montón de speed en la jeringa… y después metió la aguja y el set en el inodoro con todo el vómito y el meo que había ahí y lo cargó. No lo calentó… solo lo sacudió y se lo clavó en el brazo y se drogó.

Me quedé mirándolo, ¿viste? Para entonces ya lo había visto todo… y él solo me miró medio atontado y dijo, «Che, ¿de dónde sacaste esta porquería?»

Ramones en 1979, subidos a un Cadillac camino a la escena del concierto en «Rock’n’Roll High School»

PHIL SPECTOR

Trabajar con Phil Spector fue una pesadilla. Primero que nada, no teníamos plata. Llevábamos cuatro o cinco años juntos y estábamos pelados. Estábamos en un motel de mierda en Culver City… con solo suficiente plata para comprar dos malditos Tuinals y una birra por día. Y Phil estaba totalmente loco – nunca conocí a nadie más loco que él. Odiábamos su música y nos odiábamos entre nosotros, pero a mí me quería mucho.

Solía sacar armas todo el tiempo, y tenía dos tipos con él que estaban completamente armados. Johnny Ramone se encargó de eso… le dijo a Phil que la cortara o nos íbamos. Entonces Phil dijo, «¡Está bien, chicos, solo inténtenlo! ¡No los voy a dejar irse!» Así que nos sentamos ahí un par de días. Nos tenía ahí retenidos con esas armas, y teníamos que sentarnos en la sala y escucharlo tocar «Baby, I Love You» una y otra vez. (risas)

No sé qué estaba tomando. No podía entenderlo porque tenía una gran copa dorada con todas esas joyas y parecía Drácula tomando sangre, así que dije «Phil, dame un poco de eso…»

Y dijo, «OK, Dee Dee», y era vino Manischewitz.

Lo odiaba. No me gusta nada de él. No me gusta la gente del negocio de la música que está amargada y que intenta demasiado probar algo. Él era todo eso.

La grabación fue una pesadilla, no podría haber sido peor. Una vez hizo que John tocara el acorde de guitarra del principio de «Rock ‘n’ Roll High School» una y otra vez durante unas seis u ocho horas. Phil solo se sentaba escuchándolo en un estupor, y finalmente Johnny le dijo, «Mirá, no puedo hacer esto más, ¡me vuelvo a Nueva York!»

Phil dijo, «No, solo dale una oportunidad, hay algo que estoy intentando escuchar». Y se sentaba ahí en un daze… sonaba igual cada vez que John lo tocaba… no sé qué estaba escuchando.

Phil siempre se ponía violento conmigo. Parecía que yo sacaba lo peor de él. Siempre parecía estar compitiendo conmigo para hacerme saber que podía ser más duro que yo, y yo no estaba dispuesto a bancármelo. Finalmente una noche lo puse en su lugar. Me puse re pesado con él… tuve que hacerlo. Había tenido suficiente.

El álbum tardó una eternidad en empezar porque Phil ni siquiera nos decía dónde estábamos grabando. Entonces finalmente, nos dio una lista de tres estudios, todos dentro de 80 kilómetros uno del otro y dijo, «Llamen a este todos los días a cierta hora y así van a poder saber dónde vamos a grabar».

Así de paranoico era. Alquiló tres estudios y pagó por todos… había reservado sesiones semanas antes. Quiero decir, cuando salía de la casa era toda una estrategia sobre cómo estaba armado, y cuál era su seguridad.

«End Of The Century» fue nuestro álbum más vendido, pero casi arruina nuestras carreras porque la gente que compró el disco cuando venía a los shows venía a ver «Baby, I Love You», y tan pronto como empezamos a tocar se iban. En la siguiente gira que hicimos, las salas estaban medio vacías. No podía creerlo. No creo que nos recuperáramos de verdad sino hasta que escribí «Too Tough To Die».

Estaba manejando a casa con la banda desde la compañía discográfica en Nueva York y pusieron algo del álbum «End Of The Century», creo que era «I’m Affected». ¡No podía creer lo horrible que sonaba! ¡Era horrible! Y tampoco me gustó nuestra versión de «Baby, I Love You». Para nada.

Algunas de las peores porquerías que escribí fueron a ese álbum. Ni siquiera quiero decir los nombres de las canciones, pero ese fui yo en mi peor momento. Después de escuchar ese álbum, dije, «¡Nunca más!»

DEJANDO A LOS RAMONES

No sé cuándo dejé a los Ramones, no estoy seguro. Hice muchos cambios en mi vida en los últimos cinco o seis meses. Dejé a mi esposa, dejé la banda, y dejé a mi novia… y fue duro, ¿sabés? Tuve que hacerlo porque tenía que convertirme en mí mismo. No soy un títere… no quería seguir siendo un nenito. No podía crecer, y un montón de cosas de los Ramones me estaban irritando.

Una cosa que siempre fue importante para mí es ser yo mismo. No escribo música según un cierto estilo por el que soy conocido o con el que esté familiarizado. Escribo lo que siento en el momento. Escribo sobre el presente. No intento recrear el pasado, y eso era lo que hacían los Ramones. Era difícil lidiar con eso.

También estaba harto del look de pibito… del corte de taza y la campera de cuero. Y realmente, que cuatro tipos de mediana edad intenten parecer delincuentes juveniles es ridículo.

Lo que uno debe aspirar es a convertirse en un hombre, ya sea que quiera ser adulto o no. Creo que es mejor ser un adulto… estar lo suficientemente seguro de vos mismo como para no aferrarte a lo que pudo haber funcionado antes..

Estaba harto de tocar en un grupo de revival. Mirá, buscaba decir algo sobre la vida, algo positivo. No sé si lo que estaba haciendo estaba bien en ese momento… y no creo que los pibes que compraban los álbumes quisieran escuchar lo que estaba intentando decir. Yo escribía acerca de ponerme de rodillas y rezar por la paz y todo eso, ¿sabés? Estaba haciendo ese tipo de cosas y así me sentía… y era realmente difícil hacer eso en los Ramones porque son muy intolerantes, muy prejuiciosos y muy de derecha. Y después yo me ponía totalmente a la izquierda, y eso causaba problemas.

Nadie en el grupo estaba realmente creciendo además de mí, lo cual es bastante raro porque no había nadie en ese grupo más autodestructivo que yo. Fui un gran kilombero en el grupo. Los hice pasar por mucho dolor, pero tanto como yo les causaba a ellos, ellos me devolvían a mí.

Los Ramones no representan nada más que odio puro.

Así que ahora que puedo escribir lo que quiero escribir y no tengo que censurar lo que estoy escribiendo, estoy sacando cosas increíbles que no sabía que tenía en mí. Siempre supe que podía escribir una buena canción, pero escucho un álbum de los Ramones ahora y hay muy pocas cosas ahí con las que realmente estoy contento.

Por supuesto, Joey escribe todas sus canciones de amor, llorando por su corazón roto, lo cual creo que es vergonzoso. Siempre pensé que una estrella de rock nunca debería tener el corazón roto. Debería romper corazones y ser un verdadero lady-killer, y no estar lloriqueando. Eso es todo lo que hizo Joey en todas sus canciones. Me estaba sacando de quicio.

Así que empecé a intentar escribir de manera más seria. Creo que lo hacía solo para refregárselo en la cara. No sé si era lo correcto para el grupo ahora, pero creo que el rock ‘n’ roll debería ser tres palabras y un estribillo.

Y las tres palabras deberían ser lo suficientemente buenas para decirlo todo.

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