Lejos de la fórmula habitual de las biopics musicales, «Springsteen: Música De Ninguna Parte» -tal su titulo en castellano en la plataforma de Disney +- retrata el momento más íntimo y vulnerable en la vida de Bruce Springsteen: el proceso de gestación de su álbum «Nebraska» que funciona como punto de partida de una película que explora la lucha entre el artista y la futura estrella, junto con el peso de los vínculos familiares y el costo emocional que provoca la búsqueda del éxito.

Lejos de la estructura clásica de las biopics musicales, «Springsteen: Deliver Me From Nowhere» no intenta el camino facil de recorrer cronológicamente la carrera de Bruce Springsteen o construir un decálogo de grandes éxitos con anécdotas graciosas pero poco creíbles contadas por colegas honrados, sino que la película dirigida por el también actor Scott Cooper y adaptada del libro escrito por Warren Zanes, se instala en uno de los momentos más complejos y decisivos de su vida: el período posterior al éxito del álbum «The River» y el proceso de creación del fundamental «Nebraska«, el disco más despojado y atormentado de toda su carrera. Y es ahí donde aparece el verdadero conflicto que atraviesa el film: la tensión permanente entre el trovador introspectivo y el rockstar que el éxito estaba esperando convertir en fenómeno mundial.

Y es ahí donde Jeremy Allen White («The Bear») logra evitar la caricatura y construye un Bruce contenido y emocionalmente retraído que se debate entre seguir su instinto y editar «Nebraska» como una colección de demos caseros que mantengan ese espíritu intimista, o regrabarlo junto a su mítica banda, la E Street Band para ese toque comercial que debería convertirlo en esa estrella de rock que todos esperan que sea. A contramano de lo que la compañía discográfica e incluso su propio público le pedía, Springsteen decide encerrarse con un grabador de cuatro pistas y grabar un disco oscuro, minimalista y sin concesiones bajo el lema “No singles, no tours, no press” («sin cortes, sin gira y sin prensa) como una forma de exorcizar sus propios demonios.

Y ese dilema que se muestra como una decisión artística, en realidad sirve para meternos en el corazón de la historia y de Bruce: la depresión, la soledad, y el inconformismo que provoca el éxito y que se suman a los traumas provocados por la relación conflictiva con su violento y abusivo padre Douglas, interpretado de manera extraordinaria por Stephen Graham («Boardwalk Empire», «Adolescence»)

Y en ese viaje turbulento, un personaje que resulta clave en la trama es la presencia de Jon Landau, manager, productor y mano derecha de El Jefe (interpretado por Jeremy Strong, estrella de «Succession») funcionando como guía artística y contenedor emocional en medio de esa incertidumbre constante que atraviesa el protagonista.

Y la clave para el disfrute de «Deliver Me From Nowhere» es ver como el filme trabaja muy bien esa sensación de un hombre obligado a decidir entre abrazar el éxito o resistirse a él: abandonar a su padre, sostener sus relaciones afectivas (Odessa Young le pone el cuerpo a Faye Romano, personaje que amalgama los diferentes intereses románticos de Bruce en esa época) y tomar decisiones artísticas que podían consolidar o destruir definitivamente su carrera.

«Springsteen: Deliver Me From Nowhere» termina siendo mucho más que una película sobre la grabación de un disco. Scott Cooper construye un relato íntimo y profundamente humano sobre un artista enfrentándose a sus propios demonios, justo antes de convertirse en leyenda.

FICHA TÉCNICA

Título original: Springsteen: Deliver Me From Nowhere
Título en español: Líbrame De Ningún Lugar
Género: Biopic, drama, musical
Origen: EE.UU.
Estreno: 24 de octubre de 2025 (EE.UU.)
Director: Scott Cooper
Guionista: Scott Cooper (basado en el libro Deliver Me From Nowhere de Warren Zanes)
Reparto: Jeremy Allen White (Bruce Springsteen), Jeremy Strong (Jon Landau), Stephen Graham (Douglas «Dutch» Springsteen), Paul Walter Hauser (Mike Batlan), Odessa Young (Faye), Gaby Hoffmann (Adele Springsteen), Marc Maron (Chuck Plotkin), David Krumholtz (Al Teller), Johnny Cannizzaro (Steven Van Zandt), Harrison Gilbertson, Chris Jaymes, Grace Gummer y Charlie Plummer.
Fotografía: Masanobu Takayanagi
Montaje: Pamela Martin
Música: Jeremiah Fraites
Duración: 119 minutos.

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