Luego de su primera temporada en el 2025, este 7 de marzo volvió a la cartelera de El Excéntrico de la 18ª “No Yo” de Samuel Beckett bajo la dirección de Marcelo Allasino, que cumple 40 años ininterrumpidos de creación artística. Con una propuesta escénica transmedia que atraviesa el cuerpo del espectador por su visceralidad, permanecerá en cartelera todos los sábados de marzo a las 22.30.

Marcelo Allasino toma una decisión clave: extiende la breve situación previa al soliloquio de la boca y pone los cuerpos en escena. Incluso los expone, al desnudo pero deshumanizados. Entonces la ausencia del cuerpo en el texto de Beckett, más que nada el de ella, ahora es una presencia insoslayable e incómoda.

Hay un trabajo actoral magnífico de Agostina Prato que logra interpretar un personaje totalmente desconectado con su cuerpo, con la situación y el espacio que la rodea. Se mueve como una sonámbula. Paulo Livieri es el oyente, que en esta propuesta empieza hablando, accionando y haciéndola accionar, aunque también en sus movimientos parece un autómata. El trauma que en la obra original es fraccionado e implícito porque no puede ser dicho, en la de Allasino es exhibido de manera explícita al principio, lo que resignifica el texto y hace que la experiencia se torne aún más difícil de transitar.El trabajo transmedia de la puesta en escena genera una capa más profunda de sentidos.Los cuerpos de los personajes están encerrados en un sistema de video diseñado y operado por Mariano Alexion, donde las cámaras lo registran todo y lo transmiten en vivo, tardamos un poco en descubrirlo por el impacto de lo que sucede en el escenario. ¿O quizás porque ya nos resulta natural que toda experiencia esté mediada para el consumo de otro?Una cámara los filma en directo, la imagen se transmite en una tele de tubo, otra cámara filma la pantalla, pasa por una PC y se proyecta en el fondo del escenario. La experiencia traumática se multiplica: la vemos en directo, se filma en vivo, se retransmite, se retroalimenta. La violencia se vuelve insoportable, el sistema nos engulle. Todos los cuerpos se fraccionan, los de ellos y los nuestros. La imagen se rompe. La imagen nos rompe.

Nicolás Diab es el encargado del sonido, está sentado en una mesa al costado del escenario y hace los efectos y sonorizaciones en vivo. Tiene diferentes elementos tanto analógicos (campanas, platillos) como digitales (celular, parlante). Su intervención al principio incide como acentuación de las tensiones, pero al transcurrir la obra descubrimos que opera como válvula de escape del trauma atrapado en el cuerpo de ella. En un momento la puesta de escena retoma el texto de Beckett y las representaciones que ya conocíamos: un telón negro tapa el cuerpo y deja a la vista la boca que, maquillada e iluminada enuncia el soliloquio.

Un soliloquio filmado, televisado, proyectado, en donde la interpretación de Prato es brillantemente desgarradora. Alterna momentos en los que parece hacer fuerza para que salgan las palabras, con otros en donde su voz fluye a borbotones. En esas ráfagas de violenta verborragia, los gritos de ella se amplifican hasta la distorsión. Se vuelve a jugar con lo roto desde los recursos transmedia, como una forma de atravesar el cuerpo de los espectadores con ese trauma impronunciable.

Marcelo Allasino, director de la obra

No Yo” de Marcelo Allasino, es una interesante resignificación que sacrifica la polisemia del texto original al tomar la decisión política de visibilizar y subrayar la causa del trauma de la protagonista: violencia de género. En un país donde el presidente quiso eliminar la figura del femicidio del Código Penal y ataca constantemente todos los avances del feminismo y políticas de género, me parece un acierto enorme hacer una obra que exponga este cuerpo no como ausencia, sino como borramiento. La tercera persona a la que alude la boca del texto original, se transforma en primera a través de un uso excepcional del lenguaje transmedia y la dirección actoral, que nos hace sentir lo roto de un cuerpo que es víctima de la violencia de género.El siglo pasado Baudrillard hablaba del simulacro, pero no tenía idea de lo que iba a pasar con las redes sociales. Hoy la realidad se encuentra mediada por imágenes de una manera tan radical que perdimos toda relación con el referente.

No Yo” propone una utilización de un dispositivo que evidencia el simulacro e intenta abrir fisuras que nos vuelven a acercar emocionalmente a la experiencia real. En una época signada por el doomscrolling que nos precipita a una insensibilidad anestesiante, esta relectura de Beckett logra atravesarnos el cuerpo y nos recuerda que somos humanos.

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

Actuación: Agostina Prato y Paulo Livieri

Diseño de escenografía: Salvador Aleo

Realización de escenografía: Agustín Valle

Diseño de Iluminación: Marcelo Allasino

Diseño de vestuario: Uriel Cistaro

Realización de vestuario: Titi Suárez Sonido: Nico Diab

Cámara en vivo y diseño de video: Mariano Alexion

Fotos: Luzmaira Leiva Maldonado

Producción ejecutiva: Lalo Moro

Prensa: Prensópolis

Asistente de dirección: Ann Carrera Dirección: Marcelo Allasino

La obra incluye desnudos completos.

«No yo» se presenta en únicas 4 funciones: los sábados 7, 14, 21 y 28 de marzo a las 22.30hs en El Excéntrico de la 18ª (Lerma 420, CABA) con entrada general a $22.000, a la venta por Alternativa.

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