
Allá por los comienzos del nuevo milenio, el nu metal empezaba a hacerse un lugar en la escena pesada nacional. Si bien A.N.I.M.A.L. ya venía coqueteando con el estilo en discos como «Usa Toda Tu Fuerza» y «A.N.I.M.A.L 6», de a poco asomaban nuevos referentes como Cabezones, Raiz o Bruthal 6, por mencionar algunos.
A esto se sumaba el intento de varios músicos consagrados por meterse en la discusión: Nativo, con la dupla Rowek/Berdichevsky; Corvata con Carajo en su disco debut; o Simbiosis, liderados por Pato Strunz. Pero, mientras tanto, desde el under también comenzaban a surgir nuevas voces...

Si estás pisando los 50 y pateaste la escena, seguramente recuerdes a Skinmask, un proyecto de metal alternativo interesante tanto desde lo sonoro como desde lo estético, que llegó a tener rotación de sus videos en programas como Al Límite, y del que salieron músicos que luego serían parte de bandas clave de la escena, como Avernal, Los Antiguos, Buffalo, entre muchas otras. Pasaron más de 20 años y, por esas cosas de la vida (y los reels), nos reencontramos con Hernán Ullo (Billy SMK), ex vocalista de Skinmask y Chrisallys, y actualmente al frente de Incandescentes, una banda de post nu metal con la que se encuentra en plena actividad y con varios planes en marcha. Radicado en el Partido de la Costa desde hace varios años, nos pusimos en contacto con Hernán para rememorar aquellos años y, por supuesto, charlar un poco sobre esta nueva etapa. Había muchas ganas de hablar así que abróchense los cinturones… que acá vamos.
Mirando un poco hacia atrás, ¿qué recordás de aquellos años con Skinmask?
De esos años con Skinmask me acuerdo un montón de cosas. Fue un momento donde aprendí a componer y a entender el trasfondo de la música. Éramos todos muy pendejos y estábamos haciendo algo bastante nuevo y moderno que se estaba gestando. No se puede hablar de nu metal sin hablar también de esa mezcla de hardcore, bases súper poderosas y voces podridas.
Características fundamentales del estilo…
El nu metal tiene mucho de la música de los 80, cosas del pop… y en Skinmask, compositivamente, había todo eso. Además, era animarse a salir con una estética como la que teníamos acá en Argentina, cantando en inglés y buscando otros horizontes. La cantidad de gente que conocimos, todos los lugares donde tocamos —por ejemplo, Alternativa, donde estuvmos mil veces—anduvimos por toda Zona Sur; también tocamos en Cemento con A.N.I.M.A.L. Recuerdo que teníamos la sala en la casa de Damián Ameal (N: baterista de la banda) donde ensayábamos y le dedicábamos mucho tiempo, mucho aprendizaje con la intención de crecer. En ese momento estábamos haciendo la nueva escena, con bandas como Sublow, Border, Simple Mind, Elemento, Digital… toda una movida súper interesante.
Fue un proyecto ambicioso para la época: grabaron con los hermanos Cariola y estuvo involucrada gente con mucha experiencia, como Mario Breuer y Matías Kritz. ¿Cómo vivieron ese proceso en su momento?
Yo sigo estando muy orgulloso de lo que hicimos, porque además sigue sonando actual. Quizás la parte de la producción no tanto… (N: se detiene y piensa) o sí, son gustos. Trabajar con los Cariola fue algo importante.
Con respecto a Matías Kritz, yo ya había trabajado con él en mi proyecto anterior, Noiselab, que era una especie de Godflesh con un estilo más vanguardista para la época.

Y ahi es cuando se contactan con Raúl y Osko Cariola…
Matías es quien nos hace el contacto con Raúl y Osko (N: Santos Inocentes / 202). A partir de ese momento comenzamos a trabajar el disco con ellos, quienes tuvieron su visión de cómo hacerlo. Ni hablar de trabajar la parte vocal con Raúl, que es un súper cantante. Recuerdo entrar al estudio Monasterio y no poder creerlo. Yo ya había grabado con Matías en su estudio, que era todo un poco más acotado. Tené en cuenta que por aquellos años, él era el productor de moda dentro del indie; venía de hacer «Sudamerican Porno» de Jesús Martyr, banda con la que tocamos muchas veces y hasta he cantado con ellos algún cover de Fear Factory.

Después de esta banda nació Chrisallys, un proyecto con un enfoque mucho más gótico e industrial, donde además contaron con Titi Lapolla como bajista en el primer disco. ¿Cómo se dio ese cambio de sonido?
En un show donde con Skinmask teloneamos a A.N.I.M.A.L, Titi se acercó durante nuestra prueba de sonido, le encantó lo que hacíamos y enseguida pegamos onda. Lo fuimos a visitar a Mandinga Tattoo, le regalamos un disco, vino a tocar un par de temas un montón de veces con nosotros, a raíz de su amor por Duran Duran y, por sobre todo, su fanatismo por John Taylor. En ese momento se había ido Mr. Fly (tecladista de Skinmask) y entró Martín Adolfi, que para mí es un prodigio del instrumento. Con él comenzamos Chrisallys, una banda mucho más gótica, que tenía un alma de los ’80, un cuerpo de los ’90 y el sonido de los ’00.
Y ahi empiezan a tocar bastante…
Originalmente, Chrisallys estaba pensado como una banda paralela a Skinmask y terminó siendo el proyecto principal, con el cual tocamos no solo en Buenos Aires, sino también en el interior y en Uruguay, con una propuesta bastante nueva que acá tampoco había tanto. Fue ahi que le propusimos a Titi grabar el bajo del disco y enseguida nos dijo que sí. Se vino con un Fernández de seis cuerdas que sonaba de otro planeta, y además le había hecho una reforma para que cada mic tenga su propia batería; así que imaginate lo que sonaba. Bueno, ¡Titi viene sonando increíble hace 30 años!

El otro día me contabas que, luego del final de Chrisallys, decidiste alejarte de la música y del ambiente. ¿Cuál fue la motivación para volver hoy y encarar este nuevo proyecto?
Chrisallys se separó justo antes del show de Sisters of Mercy, donde íbamos a ser los soportes. A pesar de que había diferencias dentro del grupo, siempre quise que la banda tuviera su show final… pero no pudo ser. Entonces solté todo y me dediqué a mi trabajo, a las artes marciales. Hice producciones musicales, pero estuve alejado de los escenarios durante mucho tiempo.
Me mudé a la Costa y, un poco motivado por mi pareja para que volviera a cantar, jugando nace Incandescentes.
Una manera de empezar de nuevo…
La motivación es que uno no puede escapar a lo que ama y a quién es. Aunque le di mil vueltas a la tuerca, la música se acercó y me terminó envolviendo. Hay una fe renovada y (N: enfatiza) el querer decir cosas. Lo más importante de tener una banda es el mensaje, que las canciones tengan algo que decir. Por eso es tan importante la producción de los videos, como así también la mezcla y masterización final, a cargo de Penumbra (N: baterista de DARLOTODO y cabeza de la productora Black Eclosion Records), donde hay un trabajo en conjunto que hace que la banda suene más moderna, entrando en un nuevo estilo, lo cual me encanta.

¿Como es la movida rockera en la Costa Atlántica?
Es completamente diferente al resto del país, porque por una cuestión turística, las bandas se mueven con un repertorio que sirve, pero que también te limita si querés hacer tu propio material. Lo que más abunda son las versiones y los tributos, pero te pagan caché y podés tocar una, dos y hasta tres veces por fin de semana. Nosotros con Incandescentes tocamos un montón de veces. Eso sí, tenés que tener tu propio sonido y nosotros estamos bien equipados para lugares de hasta 100 personas. Hay pocos lugares para hacer shows. Ahora abrieron el Estadio de la Costa, que es muy grande, y ahora lo compró Billboard, pero tampoco se están haciendo grandes shows. Venir a vivir acá fue comenzar de cero. En un momento tampoco estaba la idea de armar una banda, pero me sedujo ponerme a prueba como cantante interpretando temas de artistas consagrados y que a la gente le guste. Por suerte, todo resultó bien: tocamos un montón de veces, hicimos una buena movida acá en la costa, grabamos jingles para las radios importantes del lugar, y yo también tengo mi propio programa de radio llamado El Otro Lado.
La Costa, y sobre todo San Clemente, me dio cosas muy lindas. Vivir acá es hermoso.
Actualmente tienen dos cortes disponibles en todas las plataformas: “Conjuro” y “Máscara de piel”. ¿Qué nos podés contar sobre estas canciones?
Con respecto a los temas, «Conjuro» nace como un tributo a un amigo, Nicolás Díaz, muy querido en el ambiente que falleció de repente, dejándonos a todos helados. Yo charlaba mucho con Nico y siempre me decía: “Estaría bueno que todo lo que hicimos juntos y nunca se editó lo hicieras con Incandescentes”. Entonces decidimos hacer «Conjuro», que es un tema de los dos y que habla de su vida. Está basado en «La Divina Comedia«, sobre el viaje del alma desde el infierno, el purgatorio y el cielo. El video es fantástico y sirve como una nueva carta de presentación de la banda. Penumbra entendió todo y lo enriqueció, porque es un excelente filmmaker. Se filmó en los viejos estudios de Crónica y, como tributo de todos nosotros hacia Nico hicimos este video que me parece fantástico.
¿Y «Máscara»?
«Máscara’ muestra a la banda un poco más mordaz, metiéndonos todavía más adentro y cerrando el círculo que comencé con Skinmask, pero abriendo uno nuevo. Este video nació a pocas cuadras de mi casa. Toda la parte filmada de la banda se hizo en el playón Cosme Argerich y, enfrente, hay una reserva ecológica municipal que tiene mucho visual: bosque, senderos, árboles, plantas y mucha mística. El tema habla de nosotros, de nuestros miedos, de lo que no podemos o no queremos dejar atrás y de qué hacemos con eso. Una de las ideas de Nilce (N: guitarrista) era que el protagonista tenía que ser un payaso. Entonces aparece Martín Bauzá, que es un gran actor y clown de San Clemente, y nos pareció la persona justa. También buscamos la contraparte femenina con la participación de la nena, que es Vita, hija de nuestro bajista Pablo Ciccolallo (N: ex Smitten), y que personifica la ternura y la inocencia. Para mí, este video, estética y artísticamente, es dos pasos adelante con respecto a «Conjuro», como así también el mensaje de ambos videos, que algo te dejan y algo te producen. Penumbra tiene eso de entender, al menos con nosotros, la esencia de cada tema.
¿La idea es seguir editando singles o están planeando el lanzamiento de un disco completo?
La idea es seguir sacando singles. Tenemos cuatro canciones más; hay que terminar las letras y algunos arreglos con la banda. Los demos ya están y la idea es tener, a fin de año, el disco entero.
Estamos arrancando un nuevo año, ¿cuáles son los planes de la banda para este 2026?
Armarnos con nuestro propio repertorio. Además de los covers que ya están, la idea es salir del Partido de la Costa y mostrar el material en el resto de Buenos Aires. Donde se pueda, trataremos de expandirnos, tocar menos, componer más y seguir armando el mundo de Incandescentes.

Nicolás Arroyo (también conocido como el Sr. Derrape). Muletas y metal. Nacido en Colonia, Uruguay, pero exiliado en Argentina desde los 20 meses de edad. Como tantos, fue lector y seguidor de la revista MADHOUSE en sus años de gloria en papel, y hoy cumple un sueño al formar parte de su versión digital. Creó y administra «La Venganza de los Termos», un espacio de culto donde se mezclan humor, rock y política. Hizo radio, y también un podcast junto a Sergio Avil llamado «El Infierno Musical». Hasta que el destino diga lo contrario, ocupa un lugar en este mundo desde 1979.








