Hace cuatro décadas, con el lanzamiento de su disco debut en 1978 cuyo título -«Q: Are We Not Men? R: We Are Devo!»- traía desde el vamos un interesante planteo, los inefables (pocas veces mejor usado este adjetivo) Devo desataron sobre el mundo su indeleble art rock, su avant-absurdismo en mameluco y su teoría de la de-evolución. Hoy 28 de agosto, celebrando un nuevo aniversario de su primer álbum, de-construimos la historia de su portada

Devo allá por 1978, con Mark Mothersbaugh haciendo topless. La imagen la tomó Chris Stein de Blondie, dicho sea de paso.

DE-INTRODUCCIÓN. Desde sus inicios Devo siempre fue una banda sui generis, pero no por el más mínimo parentesco o parecido con el dúo de Charly García y Nito Mestre, sino por el significado en latín de esas palabras: de un género o especie muy singular y excepcional. Cuando no deconstruía las tradiciones del rock (en su versión de «(I Can’t Get No) Satisfaction»), o colgaba torcidos los marcos más angulares («Praying Hands») o denunciaba la condición posmoderna («Too Many Paranoias»), esta banda oriunda de la ignota ciudad de Akron, ubicada en Ohio abrevaba en la filosofía que tomó prestada de B.H. Shadduck (autor estadounidense de un montón de folletos creacionistas realmente extraños; el más famoso es su best seller, «Jocko-Homo Heavenbound», publicado en 1924, lleno de ilustraciones como un diablo que señala una lista de pecados a los que supuestamente conduce la creencia en la evolución: guerra mundial, impuestos, usura, trabajo, suicidio, orgías, peleas de gallos, esclavitud blanca, alcohol, etc., además de referencias familiares para cualquier fan de Devo, no solo en el título sino también en la palabra «D-Evolution»), proponiendo que la humanidad se encuentra en un estado regresivo de evolución inversa. Como dice «Jocko Homo», uno de los hits del LP, “God made man/ But he used the monkey to do it/ Apes in the plan/ We’re all here to prove it» («Dios hizo al hombre/ Pero usó al mono para hacerlo/ Simios en el plan/ Todos estamos aquí para demostrarlo». Luego formula la pregunta (Q, question en inglés) del título del álbum, antes de que la A (Answer, respuesta), cantada continuamente, revele la columna ideológica de la banda: Devo = de-evolución.

No encontramos la imagen de las pelotas de golf, pero suponemos que nadie se ofenderá si ponemos una funda para los palos. Bueno, al menos tiene la famosa etiqueta, che

LA CORRIENTE DEL GOLF. Ese motivo no escapó a la tapa del álbum. De acuerdo con su espíritu, los fundadores de la banda, Gerald Casale y Mark Mothersbaugh, tenían la intención de presentar una imagen de arte descentralizado. «Eso era porque», según Casale, «estábamos muy, muy enamorados -y desanimados al mismo tiempo- por la cultura pop, como el extremo más bajo de los avisos publicitarios gráficos, los anuncios de televisión terribles». En una excursión de compras en busca de suministros e ideas, la pareja deambulaba por el pasillo de deportes de una tienda departamental y vio un paquete de seis pelotas de golf, más precisamente del modelo Cobra hecho por la firma Kent Manufacturing. El mismo venía envuelto con una solapa de cartón que representaba una foto de la cabeza del famoso y carismático golfista puertorriqueño Chi Chi Rodríguez con sombrerito y todo, enmarcada en una pelota de golf gigante. El conjunto lucía bizarro, si no risible, y Mothersbaugh decidió: «Me encantó». Si aún no estaban cautivados por el estilo de Rodríguez (Casale recuerda que “Usaba unos pantalones llamativos y remeras brillantes, y tenía este famoso sombrero que solo él usaba”), vieron en la ilustración el potencial para un reflejo kitsch de las empresas gemelas de comercialismo y consumismo. Por otra parte, «el golf era casi simbólicamente el tipo de actividad burguesa más tonta que se podía tener, especialmente en ese momento».

Chi Chi y el single «Be Stiff»: cuánto amargo se hubiera negado a salir en la tapa de este disco

CHI CHI TUVO UN NO NO. De ahí el lugar muy destacado de la imagen en la portada del single «Be Stiff» de Devo, lanzado a principios de 1978 por (acertadamente) el sello Stiff Records. Pero cuando los miembros del grupo, además, quisieron usar la misma imagen en la portada de su primer LP, Warner Bros., su compañía discográfica de aquel entonces, se opuso categóricamente. Casale cuenta que David Burnam, el vicepresidente de asuntos comerciales de la compañía, «era un fan del golf y sentía que nos estábamos burlando de Chi Chi», y también temía que Rodríguez pudiera entablar una demanda. Propuso entonces una imagen alternativa, con anteojos de sol negros y eliminando el clásico sombrerito. La banda se negó e incluso se ofreció a contactar a Rodríguez personalmente, pero tenía limitaciones de tiempo debido a la próxima producción de su álbum y fue así que enviaron envió una carta al golfista, solicitando formalmente usar su imagen en la tapa de su LP, mientras que, para cumplir con la fecha de lanzamiento programada del álbum, formulaba una portada alternativa. El gerente del departamento de arte de la compañía, Rick Serini, recomendó un artista que pudiera retocar y alterar la cara de la imagen.

«El importante sonido de las cosas viniéndose abajo» – así se promocionaba el álbum con la imagen definitiva

Le tocó al artista Joe Heiner, en palabras de Casale, «mutar la cara de Chi Chi para que ya no sea Chi Chi». En un golpe de inspiración evolucionada, Mothersbaugh se acercó al departamento de arte de Warner Bros. con una imagen que había encontrado en un periódico local de un rostro «horrible y extraño» que combinaba los rasgos de los presidentes estadounidenses John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon y Gerald Ford. La idea: recrear ese rostro compuesto, pero fusionarlo aún más con el de Rodríguez. Heiner puso manos a la obra y produjo la versión que todos conocemos, pero hubo una vuelta de tuerca.

La versión europea de «Q: Are We Not Men?…». Y sí, nada pero nada pero nada que ver

La banda finalmente obtuvo el permiso de Rodríguez para usar la fotografía original. Dado que las tapas «intervenidas» del álbum ya estaban en producción en ese momento, Serini afirmó que le costaría a la banda U$ 2500 detener la producción y restablecer la imagen que originalmente pretendían, lo que obligó a Devo a mantener la versión alterada. Para más sal en las heridas, la versión europea tiene ilustraciones completamente diferentes y, al igual queel sobre interno de la versión americana, tenía fotografías tomadas del video musical de «Jocko Homo». La tapa de la versión europea muestra a Mark Mothersbaugh con anteojos, guardapolvo, moño y guantes de goma, mientras que la contratapa presenta cabezas con anteojos de sol debajo de medias de nailon… (!) Las opiniones sobre la tapa final están divididas; según Mothersbaugh, terminaron usando «una cara de papa mutilada para la tapa de un álbum». Según Casale, «pudimos salir con algo que por la interferencia corporativa y el malentendido del lado comercial de Warner Bros. Records, en realidad y sin quererlo produjo algo mucho más Devo que la imagen original».

«Se me enredaron los cables, nos ponen una papa en la tapa, el colectivo hace una hora que no viene, se nos hace tarde para aparecer en MADHOUSE… debería haberme quedado en la cama», se lamenta Mothersbaugh. ¡Dura la vida del de-evolucionado!

Difícilmente la tapa fue lo que querían, pero -oh paradoja del destino- fue también lo que querían: una obra de arte de-evolucionada. Degenerado de su idea original -sujeto a la intervención corporativa, transformado por las circunstancias y deformado a la imagen de un hombre inexistente- el producto final perdura como una entrada lógica en el canon surrealista y excéntrico de la banda, dando un inesperado sostén a su filosofía central. El que aparece en la tapa no es un golfista ni un presidente de los Estados Unidos, y por extraño e inusual que parezca, bien podría no ser apto para sobrevivir. Y, sin embargo, aquí está. No es un hombre; ¡él es Devo!

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