Por Nicolas Arroyo

PACIENTE: Watchmen – “Blackout” (independiente 2018)

HISTORIA CLÍNICA: Watchmen es una banda mayormente reconocida por estar asociada con la propuesta de grupos como Whitesnake o Van Halen. Y si bien hay bastante de esto en los discos anteriores (sobre todo en el autotitulado debut de 2006), a partir de la edición del oscuro «Nowhere To Hide» de 2010, los músicos liderados por el vocalista Iván Sención y el guitarrista Emanuel López comenzaron a forjar una identidad propia, sin perder de vista, claro está, las influencias que marcaron el ADN del grupo.

Tras ocho años de espera, poca actividad y cambios de integrantes, Watchmen trajo finalmente a «Blackout», su tercer álbum de estudio, y afortunadamente la espera valió la pena ya que desde el arranque pirotécnico de la canción que da nombre al disco, la banda busca impactar: de hecho este comienzo bien rockero, con la guitarra de Emanuel López riffeando y la base rítmica de John «Chotas» Paul (bajo y coros)y Sebastián «Chapi» Igino (batería y coros) muestra la habilidad de los músicos cobrando inmediato protagonismo. Enseguida, “Riots” no baja la intensidad e invita a mover la patita desplegando un ritmo con mucho sabor a Mr. Big que calza a la perfección.

La mencionada jugada se vuelve a repetir en «Jump The Gun»; sin embargo, es a partir de «Wicked Game» que el disco pega un giro más que interesante y se adentra en terrenos antes no explorados. Además de las incursiones en el AOR, hay muchos guiños cercanos al soul y toques funk; el bajo de “Chotas” toma el control de la canción que particularmente me recuerda algunos temas solistas del ex Deep Purple Glenn Hughes (con «The Way It Is” a la cabeza), donde Sención deja en claro por qué es una de las mejores gargantas de estas pampas, mostrando una versatilidad admirable.

“Bloodline” es otro gran acierto, con un inicio que recuerda a «Around The World» de los Chili Peppers y que muestra nuevamente a Sención cantando al tope de sus posibilidades, para dar paso a una de las joyitas del álbum: «Reach For The Sky» (quizás una de las composiciones más logradas de este trabajo), una canción sumamente cálida tanto desde su marcha, como así también desde la melodía vocal, algo constante en todo el álbum. Distant Shore» es la encargada de ponerle una pausa necesaria al álbum; alejada del estilo clásico de las baladas de los 80, la banda desenfunda una canción repleta de climas con una guitarra totalmente enterrada y los teclados de Leo Palmieri tomando control total de la obra. El cierre con “Directive 4” cierra el círculo retomando la faceta más rockera del álbum, poniéndole así punto final a un disco que se pasa volando.

Diagnóstico: Este tercer capítulo en la carrera del grupo muestra que han trabajado minuciosamente en cada uno de los detalles que se escuchan a lo largo de las nueve canciones del disco. A pesar de que las influencias están bien marcadas (reconocidas por ellos mismos, cabe destacarlo), la banda continúa expandiendo sus horizontes compositivos con resultados altamente satisfactorios, y sobre todo sin perder de vista el objetivo principal: buen gusto para componer canciones. «Blackout» cumple con creces y es definitivamente, uno de los grandes lanzamientos de este 2018.

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