
Nació como un juguete para competir con Star Wars, conquistó a toda una generación gracias a la serie animada, sufrió una fallida adaptación cinematográfica y pasó décadas buscando revancha. La nueva Masters Of The Universe salda esa deuda con una película que, además, deja en claro que Eternia siempre tuvo alma de metal.

Hay íconos de la cultura popular que nacieron de una gran idea. Y después está He-Man, un fenómeno que surgió de manera casi accidental. A comienzos de los ’80, la empresa Mattel lamentaba haber dejado pasar de largo la licencia de Star Wars y decidió crear su propio héroe de acción: He-Man, un guerrero de aspecto bárbaro y musculoso para competir en el mercado de juguetes, pero que obviaba un pequeño gran detalle: carecía de una historia que permitiese venderlo. Medio de apuro incluyeron unas breves historietas junto con las figuras, hasta que en 1983 Filmation lanzó la serie animada televisiva y ¡flash!, los juguetes por los que nadie apostaba un peso se convirtieron en un fenómeno cultural, sobre todo en Argentina, donde el impacto fue enorme con miles de pibes gritando “¡Yo tengo el poder!” mientras mojaban la vainilla en el Nesquik.
El éxito de la serie hizo inevitable el salto al cine, pero la espera terminó siendo mucho más larga de lo imaginado y terminó defraudando en 1987 con «Masters of the Universe«, la adaptación protagonizada por Dolph Lundgren, que venía de ser Ivan Drago en «Rocky IV», y el gran Frank Langella en el papel de Skeletor. Fue un rotundo fracaso debido a un presupuesto insuficiente y una producción obligada a recortar costos, lo que la convirtió en una trama genérica de ciencia ficción, con personajes fundamentales ausentes, lo que hizo que nunca logre capturar ni el espíritu de las figuras ni el de la serie animada. Con el paso del tiempo, He-Man y el universo MOTU terminaron convirtiéndose en una curiosidad de culto, buscando el proyecto cinematográfico que realmente le hiciera justicia.

Y entonces pasó algo que ya había funcionado con otra franquicia ochentosa: alguien entendió que la clave no era reinventar al personaje, sino volver a creer en él. Así como Cobra Kai rescató el espíritu de Karate Kid sin burlarse de su legado ni intentar disfrazarlo de otra cosa, la nueva Masters of the Universe parte de la misma premisa: no busca deconstruir a He-Man o volverlo un antihéroe atormentado, sino que hace exactamente lo contrario: abraza ese legado y lo actualiza con respeto por su fandom.
En esta nueva entrega, el director Travis Knight entendió que He-Man nunca necesitó ser ni más oscuro ni más realista, sino que su fuerte siempre fue esa combinación de fantasía heroica con aventura naif sin complejos. Y la película recupera ese espíritu desde el primer minuto, con una narrativa contemporánea, personajes mejor desarrollados y un mundo que, por fin, transmite la sensación de estar vivo.

En la película hay acción, humor, y unos personajes clásicos (empezando por el malvado Skeletor encarnado por Jared Leto hasta Man At Arms, pasando por Teela, Fisto, Ram-Man y Trap Jaw, entre varios más) que, conservando su esencia, dejan de ser simples figuras de acción para convertirse en protagonistas de una historia. El resultado no es una película que vive exclusivamente de la nostalgia, sino una aventura capaz de entusiasmar tanto a quienes crecieron gritando «¡Yo tengo el poder!» como a una generación que jamás vio un episodio de Filmation. Y piensa que He-Man es un meme.
Después de décadas de proyectos cancelados, rumores y adaptaciones frustradas, Hollywood finalmente entendió que el mayor acto de valentía no era cambiar a He-Man (interpretado por Nicholas Galitzine), sino confiar en que el mito seguía teniendo la fuerza suficiente para conquistar una nueva pantalla.
UNA ESPADA HECHA DE METAL
Pero hay otro aspecto en el que la película acierta de lleno y que, probablemente, sea el que más seduzca a los lectores de MADHOUSE. Porque, aunque muchos no lo adviertan, el universo MOTU siempre tuvo alma de disco de heavy metal.
La estética creada por Mattel (inspirada en otro ícono metalero como Conan el Bárbaro) bebía directamente del universo de ilustradores como Frank Frazetta o Boris Vallejo, los mismos artistas que moldearon el imaginario visual de buena parte del hard rock y el heavy metal de los años setenta y ochenta. Basta mirar a Skeletor para encontrar ecos de King Diamond; a He-Man para pensar en una portada envaselinada de Manowar; o al fiel Battle Cat para imaginarlo rugiendo sobre la tapa de un álbum de Dio.
La película entiende perfectamente ese ADN y lo potencia desde la música. La decisión de convocar a Brian May para aportar el inconfundible sonido de su Red Special es una declaración de principios, ya que el propio compositor del score Daniel Pemberton dijo que quería que la guitarra de Brian fuera «la voz de Eternia».
Y por eso hay una búsqueda deliberada por recuperar esa épica de guitarras que Queen inmortalizó en Flash Gordon, otro clásico donde el rock y la fantasía se daban la mano. Y a eso apunta la inclusión de «Princes of the Universe», el tema que la banda compuso pensando en otro referente épico metálico: Highlander.
Como si eso fuera poco, The Darkness aporta un himno original que parece escapado de la era dorada del glam rock, mientras que la banda sonora deja espacio para guiños musicales que cualquier fan del género disfrutará descubriendo.
Y ahí reside quizás el mayor acierto del filme: esquivar el trillado intento de Hollywood de volver «serias» y políticamente correctas a sus viejas franquicias, confundiendo madurez con solemnidad. Masters of the Universe elige otro camino: el de entender que He-Man siempre fue excesivo, grandilocuente y (admitámoslo) medio boludón, con tantas cosas en común con ese metalero promedio tan conocido por nosotros que opta por pasar un buen rato recordando su infancia. Porque, en definitiva, cada vez que Adam agarra la espada, deja en claro que es uno de los nuestros.
Ficha Técnica:
Dirección: Travis Knight
Producción: Todd Black, Jason Blumenthal, Steve Tisch, Robbie Brenner
Guion: Chris Butler
Basada en Masters of The Universe de Mattel
Fotografía: Fabian Wagner
Montaje: Paul Rubell
Protagonistas: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Jared Leto, Alison Brie, Idris Elba, Morena Baccarin, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Sasheer Zamata, James Purefoy, Charlotte Riley
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer, Mattel Films, Escape Artists
Distribución: Amazon MGM Studios, Sony Pictures
Baterista frustrado, docente y periodista especializado en cultura y espectáculos. Creador del programa La Isla de los Monos, ha colaborado en Rock.com.ar y las revistas Efecto Metal, Mala Difusión y Devils Beat Records Mantiene su blog Film Song (www.film-song.blogspot.com) desde 2005.








