
Pese a contar con pocos minutos para entrevistar a Paul Gilbert, el eximio guitarrista se mostró sumamente locuaz durante toda la charla. Motivos no le faltaban, ya que el ex Mr.Big pisará el próximo 11 de septiembre el escenario de El Teatrito (Sarmiento 1752, CABA) presentando «WROC», su flamante trabajo discográfico. El álbum es una obra conceptual, cuyas letras están basadas enteramente en «Las Reglas De La Civilidad Y El Comportamiento Decente», 110 máximas redactadas por un joven George Washington quién lejos estaba por entonces de convertirse en el primer presidente de Estados Unidos. Sin embargo, la verborragia de Gilbert no se limitó en conversar sobre estos dos hechos puntuales y se despachó sobre diversos temas como son su mirada con respecto al virtuosismo guitarrero, sus influencias, su labor como docente, el estado de la escena de rock actual y otras interesantísimas yerbas. Así que estimados lectores, a continuación no los invitamos, sino que les ponemos como máxima adentrarse en el exótico mundo de uno de los mejores violeros de la actualidad. ¡Que lo disfruten!

Luego de la disolución de Mr.Big retomaste tu carrera solista la cual no se limita a lo puramente instrumental, como si lo hacen otros virtuosos ¿Qué te llevó a volver a grabar después de una década otro disco con voces?
Siempre me gustó cantar. Muchas veces en las pruebas de sonido de Mr. Big, yo era el vocalista principal en un par de canciones. A Eric Martin (ndr: vocalista de la mencionada banda) le gustaba la idea porque le servía para hacer descansar su voz. Además en los shows cantaba haciendo coros y mi voz se sentía bien, estaba cómodo arriba del escenario haciéndolo. Cuando empecé a pensar en qué tipo de disco iba a grabar me pareció que tenía que ser conmigo cantando. Otra cosa que disfruto hacer es escribir letras. A veces las uso como disparador para escribir una canción. Arranco por ahí y luego le busco la melodía en la guitarra. En ese sentido estoy realmente feliz con las letras de “WROC”, tomadas del viejo libro de George Washington. Quiero que la gente las escuche, que les presten atención. Estoy muy conforme con el disco.
¿El hecho de cantar y ser guitarrista líder cambia la forma en que abordas la escritura de tu material?.
Un poco sí porque tengo que trabajar dentro de mí cabeza, tengo que trabajar ese otro instrumento que es mi voz. Es a través de ese ejercicio que hice probablemente la mayoría de los descubrimientos que son importantes para cantar medianamente bien. Para darte un ejemplo uno de los más importantes de esos descubrimientos fue cuando recientemente tocamos por primera vez en vivo “WROC”. El disco suena muy bien y cuando lo grabamos todo fluía con mucha facilidad. Pero era gracioso que al empezar a tocarlo en vivo, yo tenía bastantes problemas de afinación. El resto de la banda era la misma que grabó el álbum: Dough Rappoport (guitarra) y Timmer Blakely (bajo). Por momentos estábamos tocando una canción y de pronto algo me sonaba desafinado. Y yo sé que esos tipos son geniales, músicos muy confiables. Entendí que el problema era mío. Cuando terminó el show fuimos al backstage y empezamos a tocar esa misma canción juntos con Doug. Y dije: «Escucha, ahí está, eso suena desafinado». Ahí descubrimos que yo estaba tocando mal un acorde en Do muy común, todos los guitarristas del mundo tocan ese acorde. Así que le cambié la afinación.

Y ahi funcionó…
El acorde quedó con las mismas notas pero en un tono más agudo. Ahí me di cuenta que ese acorde lo tocaba más grave porque estaba cantando en un tono más grave. Con esto quiero decir que es realmente complejo cantar y tocar a la vez. ¡Hay que esforzarse para que los hemisferios cerebrales no se crucen! (risas). Pero si subía la parte de la guitarra, ya no competía con mi voz. Así que a medida que fuimos tocando el nuevo material empecé a darme cuenta de que tenía que crear un espacio para la voz y otro para la guitarra. Y que si canto en el mismo registro que mi guitarra, realmente pueden competir entre sí y arruinarlo todo. Era un pequeño detalle, pero la verdad es que hizo que la canción sonara mucho mejor. Así que respondiendo a tu pregunta, sí, definitivamente el hecho de cantar hace que tengas que estar atento a otro tipo de detalles que cuando algo es sólo instrumental.
“WROC” es en cierto modo un disco conceptual. ¿Cómo fue que usaste como inspiración los escritos de una figura histórica como Washington?
Había leído ese texto con las más de 100 máximas hace mucho tiempo y la verdad es que me hicieron reír porque antes de releerlas pensé: «Oh, estas reglas de cortesía son para una persona como yo, seguro me será fácil cumplirlas”. Pero luego, mientras las leía me di cuenta de que el asunto era más difícil de lo que pensaba. Y eso me hizo reír porque me di cuenta de que no soy ni de lejos tan civilizado como creía(risas). Tal vez si me esfuerzo más pueda mejorar como persona, esa fue la sensación que tuve al principio. Y me costó la lectura al inicio porque están redactadas en un inglés muy antiguo. Ya no es así como lo habla la gente. Realmente me gustó ese estilo antiguo. Fue interesante leer esas reglas porque aún puedo comprender lo que quieren decir, pero casi que suenan como un poema debido a la forma tan diferente de expresar los conceptos que tienen. Y me gustó la idea de poder cantarlas. También disfruté escribir las letras porque me transportó a otro tiempo y lugar. Además influyó en la parte musical, me inspiró melodías que no creo que se me hubieran ocurrido de otra manera.
UN MÚSICO EN RETROSPECTIVA
¿Quién es Paul Gilbert hoy comparado con el músico que lanzó su primer disco hace mucho tiempo?.
Recién me preguntabas por mi rol como vocalista y creo que hoy tengo una mayor capacidad de hacer que la guitarra también “cante”. En lugar de tocar muchas notas o solos complejos como lo hacía en mis tiempos de shredder (ndr: denominación que se le daba a la camada de virtuosos de las seis cuerdas que florecieron a fines de los 80s), he dedicado mucho más tiempo a tocar melodías. Puedo encontrarlas más fácilmente y puedo tocarlas mejor también. Algunas personas pueden pensar que una melodía es algo no tan complejo y más fácil de tocar. Lo cierto es que no es así. Tocar una melodía para mí es casi como estar desnudo, porque si te equivocas en una nota todo está realmente mal. Si tocas muy rápido, te equivocas en una nota y ni te das cuenta, a nadie le importa. Pero para mí, una melodía es mucho más arriesgada. Es mucho más peligroso tocar una melodía. Y me gusta eso. Me gusta ese desafío. Si lo hacés bien, es hermoso

Ya que recién usaste el término, ¿crees que el concepto de shredder está sobrevalorado?
Todavía me encantan los guitarristas rápidos. Y no sólo los guitarristas, sino también gente que toca otros instrumentos. Por ejemplo Oscar Peterson, el pianista de jazz, ¡madre mía!. Es el mayor virtuoso del mundo. Es increíble. O puedo nombrar a Art Tatum que fue un extraordinario intérprete, o Glenn Gould tocando el piano clásico. Eso sí que es genial. Cuando un músico tiene mucha habilidad para tocar a gran velocidad es una gran sensación. Es en cierto modo una forma de atletismo. Ver a alguien que puede superar ciertos límites, es como el corredor más rápido del mundo o el mejor jugador de fútbol. Es inspirador ver a un ser humano ser excelente en algo. Incorporar esa capacidad puede ser realmente emocionante, especialmente en una situación en vivo. Creo que una cosa que noté fue que cuando era niño, crecí escuchando canciones pop en la radio. Las canciones pop son maravillosas para sonar ahí, pero creo que muchos de esos grupos no tendrían éxito si tuviesen que hacerse una carrera tocando en vivo y sin el apoyo de las FM. En mi caso espero tener un poco de ambas cosas porque me encanta el virtuosismo pero es mejor si está sostenido por buenas composiciones porque después de un rato de concierto probablemente te aburras. Termina siendo atletismo, ver quién va más rápido y quién llega más lejos. Por eso me gusta tener melodías ahí también. Lo mejor de ambos mundos.
Has contado que usaste inteligencia artificial para componer canciones en este álbum. ¿Cómo fue esa experiencia?
Me sirvió más que nada para arrancar con la idea que tenía en mente. Quería tener un interlocutor, quería hablar de mis ideas. Fue agradable usar la AI, fue casi como tener un coproductor, “¿qué pensás de esto?, ¿es una buena idea lo otro? Al principio le dije: «Vamos a tomar una de esas reglas de George Washington y convertirlas en una letra». Observé lo que hacía y entonces me di cuenta de cómo funcionaba. Lo que me gustaba lo tomaba, lo que no, lo modifica. Finalmente me di cuenta de que esas instrucciones que le daba a la IA, son igualmente fáciles de dármelas a mí mismo. Me ayudó a inventar la forma en que trabajaría con las letras. Después de eso ya no necesité a la IA. Simplemente tomé el libro y lo hice yo mismo.
UN GUITARRISTA FORMADOR DE GUITARRISTAS
Mr. Big tuvo un emotivo final al concluir la gira de despedida. ¿Cuál considerás que es el mayor legado de la banda?
Fundamentalmente las canciones que la gente conoce y recuerda. «To Be With You”, «Just Take My Heart», «Green-Tinted Sixties Mind» o «Wild World», son algunas de ellas. En los ’90 cuando estábamos en la cima, si la gente venía a vernos en vivo recordaban el concierto. Un impacto se llevaban consigo después de vernos. Es lo mismo que me pasaba a mí con las bandas que crecí escuchando. Siempre recuerdo haber visto a Van Halen, Rush, UFO, Saxon, Ozzy con Randy Rhoads, Def Leppard o Cheap Trick.Todas bandas fenomenales. Pude ver muchos conciertos geniales y escuchar grandes álbumes. Es parte de mi vida. Así que creo que cualquiera que haya crecido y haya visto a Mr. Big, siempre llevará eso consigo.
Influenciaste a muchos guitarristas que vinieron después de vos. ¿Según tu criterio, qué condiciones debería tener un guitarrista para ser un intérprete importante?
Se necesita mucho tiempo dedicado al instrumento para practicar. Y mientras lo hacés, tomás decisiones sobre lo que te gusta y lo que no sentís como propio. Vas formando tu propio estilo. Es curioso porque doy muchas clases y la mayoría de las veces les enseño a gente que está interesada en mí. Vienen a mí para tomar lecciones porque les gusta algo de lo que hago. Quiero decir, se necesita mucho tiempo para tocar la guitarra, para practicar. Y mientras lo hacés, vas descartando lo que no va con vos y te quedás con lo qué te representa como músico. Y es curioso, porque como decía recién muchas clases son para alumnos que son también fans de mi trabajo. Los que vienen a mí para tomar clases, generalmente vienen porque les gusta algo de lo que hago. Siempre los invito a que se olviden de Paul Gilbert, lo que deben hacer en mi opinión es encontrar su propio sonido, su identidad. Muchos quieren aprender a tocar rápido, quieren mejorar su técnica de púa. Siempre me sorprende la situación porque, aunque hago esas cosas, en realidad me formé con la influencia del blues de los ’70, de músicos como Jimmy Page, Brian May, Tony Iommi, que era guitarrista de blues antes de unirse a Black Sabbath. Tengo incorporados elementos bluseros como el vibrato, el fraseo o el slide. Lo primero que aprendí fue a hacer melodías a partir de la escala del blues. Me sorprende que hoy esas cosas normalmente no le interesan a mis alumnos. Y realmente está bien. No tiene porque ser así, hay mucha música genial que no tiene esos elementos en absoluto. Pero yo lucho por esos elementos porque me encantan. Quisiera que todos lo hagan, pero comprendo que no sea lo que todos quieren para su estilo como músicos. Esa es siempre una decisión que tengo que tomar como profesor y es que realmente quiero que aprendan un par de licks de blues porque creo que son muy importantes. A veces mis alumnos dicen que no los necesitan. A veces también dicen que el rock está muerto.

¿Qué pensas de eso? ¿Qué te da esperanza de que en el futuro siga habiendo música centrada en las guitarras distorsionadas?
Según mi parecer el rock no está muerto ni en mí, ni en nadie que lo ame. Lo que noté recientemente cuando a veces escucho música en Spotify y veo las estadísticas que ponen cuántas personas han escuchado una canción o a determinado artista, me sorprendo. Y eso para mí por momentos es bastante deprimente. El otro día estaba escuchando un álbum genial de Allan Holdsworth llamado “All Night Wrong». Ese disco es simplemente una de las mejores interpretaciones de guitarra y armonía que jamás hayas escuchado. Y después te ponés a escuchar a Bruno Mars en la misma plataforma y ves que lo escucharon millones de personas. Bruno Mars es un gran músico y un gran cantante, pero asusta ver la diferencia en la cantidad de gente que ha escuchado a Bruno Mars, mientras que a Allan Holdsworth apenas unos pocos miles lo hicieron. Se siente realmente injusto. No sé cuál es la solución a eso. Sólo sé que voy a seguir escuchando mucho más a Holdsworth que a Bruno Mars, porque ese soy yo como oyente. Afortunadamente, todavía podemos ser individuos y elegir lo que nos gusta, Puede ser un poco aterrador sentir la presión de lo que el resto del mundo podría estar haciendo, si no es lo que sentís dentro. Esa es una sensación aterradora. ¡A veces me siento como en la película “Invasion Of The Body Snatchers” (ndr: film clásico de ciencia ficción de 1956, dirigido por Don Siegel, en la cual los extraterrestres toman el aspecto de los humanos para luego reemplazarlos). ¡Siento eso, como si fuera la única persona que no ha sido tomada por los extraterrestres! (risas). Cuando te apasiona la música, el arte o algo que nadie más parece entender, podés sentirte muy solo. Pero por otro lado cuando te conectás con determinada música o artista, esa conexión es tan fuerte que hace que todo valga la pena.

¿Por qué decidiste grabar “WROC” completamente en vivo, con la banda tocando junta y a la vez en el estudio?
¡Me encanta tocar así! Es mucho más fácil saber si lo estás haciendo bien. Grabé muchos álbumes donde he sobre grabado todo sobre una pista de metrónomo. Así que también sé lo que se siente. Pero cuando tocás en directo con una banda, sentís la energía de un equipo tirando en la misma dirección. Son cuatro o cinco personas concentradas en que la canción suene y se sienta lo mejor posible. Y eso es realmente poderoso: la gente unida, trabajando por un objetivo común. Así es como se crea la magia. De la misma manera, si intentás resaltar un instrumento por sobre otro, quizás puedas encontrar la forma de hacerlo vos solo con la maquinaria adecuada, pero si juntás a cinco personas es casi mágico. vas a lograr algo que jamás podrías hacerlo por separado.
¿Hay alguna anécdota de tus visitas anteriores a Argentina que aún recuerdes?
Recuerdo muy bien que la primera vez que fui fue para dar una clínica, no un concierto. Fue todo un éxito. Se agotaron las entradas. Era un lugar enorme. Lo pasé genial. Tenía mucho jet lag encima. Mi vuelo se retrasó así que casi me da un ataque de pánico por llegar a tiempo. Además se me perdió el equipaje y no dormí nada. Pero llegué a tiempo, hice la clínica y fue genial. En cuanto bajé del escenario, el promotor se acercó y me dijo «¡guau, eso fue increíble!». Se agotaron las entradas y tenemos un montón de gente esperando afuera. ¿Podemos hacer una segunda clínica ahora mismo?».(risas). Estaba realmente agotado pero enseguida pensé que no podía fallarle a la gente e hice un segundo show aunque debo decir que me sentía entumecido del cansancio. Fue una locura sorprendente y divertida.

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📍 El Teatrito | 🗓 11 de septiembre

Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








