O’CONNOR & DARLOTODO, TEATRO FLORES, 17/05/2025

Si la memoria no me falla, han pasado siete años desde los últimos shows de O’Connor, una banda que había quedado algo desdibujada tras la salida, a fines de 2016, de Hernán García: bajista, socio musical, fundador, compositor y productor, e Iván Iñiguez (guitarra). Entre 2017 y 2018, la formación de O’Connor estuvo integrada por Carlos Kuadrado (bajo), Lizardo Álvarez (guitarra, ex-D Mente) y Pablo Naydón (batería, actual banda de Mario Ian), quienes realizaron algunos pocos shows en 2018. Con la intensa actividad del vocalista con el binomio Malón y La H No Murió, parecía difícil imaginar una vuelta de su faceta solista, que lleva sobre sus espaldas nueve discos de estudio y muchos años de ruta.

Pero en este 2025, las cosas comenzaron a cambiar. Primero fue Hernán García quien tomó la posta y decidió conmemorar el 25º aniversario del disco debut de O’Connor, «Hay Un Lugar», con todo el derecho que posee, claro está, pero sin el vocalista que lo grabó. Acá es donde uno piensa: “Pucha, qué bueno sería que esto lo hicieran juntos”, pero a veces las cosas no son como uno quiere. Casualidad o no, del otro lado hubo respuesta: semanas después, O’Connor anunciaba en sus redes «El regreso de La Bestia en una única presentación a pedido de sus fans, interpretando las canciones de su carrera solista». Pero la cosa no terminaba ahí: en esta vuelta no estaría acompañado por ninguno de los músicos mencionados más arriba, sino que serían los numetaleros DARLOTODO quienes lo acompañarían como banda de apoyo.

Una mezcla de curiosidad y entusiasmo me llevó a acercarme al Teatro Vorterix, y parece que no fui el único, ya que la fecha se encontraba SOLD OUT. Instalados dentro del recinto, y cuando el reloj marcaba las 20:30, DARLOTODO salió al escenario a modo de apertura con su propuesta que los emparenta directamente con bandas como Korn o Static-X. Las composiciones están armadas con bases bien grooveras, riffs saltarines y voces que van del susurro al grito casi gutural (al mejor estilo Jonathan Davis), ayudando a crear el clima de lo que estaba por venir. Repasaron algunas canciones pertenecientes a su disco autotitulado y, tras aproximadamente 25 o 30 minutos de show, se retiraron.

A esa altura de la noche, el teatro se encontraba lleno pero cómodo, y entre los presentes la incertidumbre de “¿con qué nos vamos a encontrar?” se sentía en el ambiente. Motivos hay, porque a simple vista, ambas propuestas tienen poco que ver entre sí.

Pasadas las 21:00, se abrió el telón y, tras esbozar de manera jocosa “Habemus Papa”, la Bestia materializó su regreso con “La Maldad” (del disco «Río Extraño», 2010), caminando el escenario de un lado a otro, levantando los brazos ante un público enfervorecido que desde el inicio festejó cada canción como un gol. La lista de temas estuvo bien armada, picando un poco de cada disco, haciendo énfasis en esas canciones con chapa de hit tales como: “Caníbal”, “Se Extraña Araña” (temazo), “Río Extraño”, “1976”, “Cuántas Palabras” (temazo x 2) que, pegadas una atrás de otra, funcionaron a la perfección en la dinámica de un show que nunca bajó su intensidad y se pasó volando.

A lo largo de la casi hora y cuarenta minutos, el sonido fue claro y potente. En la previa se anunció que las canciones serían ejecutadas con “nuevos arreglos de DARLOTODO” y, al menos yo, no noté ningún cambio significativo, sino a una banda muy bien aceitada que cumplió emulando fielmente y sin fisuras el repertorio elegido para esa noche.

Mal que le pese a algunos, O’Connor es un referente ineludible de la escena pesada argentina, no solo por haber formado parte de algunas de las bandas más importantes del país, sino también por ser un artista que en su etapa solista, fue muy prolífico. Nunca necesitó la verborragia para llamar la atención y la suplió pisando el escenario con oficio y la trayectoria suficiente para que la gente se mueva a sus shows, más allá de quién lo esté acompañando. Fiel a su estilo, es un artista que le habla poco con el público; salvo algunas palabras como “gracias” y “buenas noches”, también agradeció a la banda que lo ayudó a revivir un repertorio que llevaba varios años en silencio. Vocalmente se lo escuchó bien y atento, salvo algún que otro pifie (algunas desatenciones en “Una Pena En Godoy Cruz”).

Como única novedad, la banda presentó el cover “Imágenes Paganas” (Virus), canción que tuvo un video y fue usada para promocionar el show.

Finalmente, “Atravesando Todo Límite” de Hermética (sin dudas es un temazo, pero en este contexto yo hubiese preferido otra canción desu propio catalogo ) puso fin a un show que cumplió con creces este regreso.

Volvió La Bestia y las primeras reflexiones comienzan a surgir en mi cabeza. Teniendo en cuenta el contexto, veo casi imposible una reunión con Hernán García, y esto le sumamos la misma sensación sobre un posible disco nuevo. Tampoco lo veo necesario, ya que los años de cosecha dejaron un amplio saldo de canciones para tocar y hasta variar la lista cuantas veces quieran.

La fusión (O’Connor & DARLOTODO) por una cuestión de estilos planteó algunas dudas, pero el experimento terminó saliendo muy bien y es por ello que me atrevo a decir que, en vista de los resultados, este show no va a ser el único.

CRÓNICA: @n-arroyo

FOTOS: @florencia-giuliana


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