El rock nació como una respuesta al orden establecido, pero hubo momentos en que su voz tuvo que ser algo más que simple rebeldía: tuvo que ser testimonio, escudo y memoria. En un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976, y ante un escenario global marcado por el auge de la extrema derecha, las amenazas nucleares y el desprecio por las instituciones, repasamos 15 canciones que se atrevieron y atreven a señalar a los dictadores, denunciar la opresión y recordarnos que, ante la amenaza de la bota —nueva o vieja—, el silencio nunca es una opción.

Cada 24 de marzo, Argentina se detiene frente al espejo de su historia más oscura. Recordar el golpe de 1976 no es un ejercicio de nostalgia política; es un acto de supervivencia. Sin embargo, este 50º aniversario nos encuentra en un punto de inflexión global: desde el Cono Sur hasta el hemisferio norte, asistimos a un preocupante auge de gobiernos de extrema derecha que, con distintos modales pero similar desprecio por los derechos conquistados, intentan reescribir el pasado y dinamitar el consenso democrático… El autoritarismo hoy no siempre viste uniforme, pero se reconoce en el espejo. Se ve en el desprecio de figuras como Donald Trump por las normas básicas de la convivencia, en el retorno de la retórica del «enemigo interno» y, de manera más aterradora, en el coqueteo constante con una guerra nuclear mundial que pone a la humanidad al borde del abismo por caprichos de poder.

En este camino de Memoria, Verdad y Justicia, el rock -vapuleado por los tiempos actuales y por enemigos internos y externos- intenta seguir siendo la resistencia y mantener su esencia de ruido frente al silencio impuesto, sosteniendo memorias y conciencias frente al olvido planificado que hoy llega disfrazado de modernidad y progreso. Desde el post-punk paranoico de los Rolling Stones mirando hacia el sur, hasta el grito visceral de Los Violadores; desde las advertencias de Green Day sobre los «presidentes gasolineros» hasta el lamento de metal pesado de Malón, esta lista recorre diversas canciones que demuestran que, ya sea en Nueva York o Buenos Aires, la música ha sido el peor enemigo de quienes creen que pueden gobernar a través del miedo… Escuchen entonces estos 15 himnos de los más diversos estilos, aptos para sacudir conciencias y corazones pero sobre todo para no bajar la guardia en un mundo que parece haber olvidado lo que sucede cuando las luces de la razón se apagan.

1. Malón – «30.000 Plegarias» (1996)

Tras la separación de Hermética, Malón redobló la apuesta de contenido social en su segundo álbum con esta pieza fundamental del heavy metal argentino. «30.000 Plegarias» (incluido en el album «Justicia O Resistencia», de 1996) se aleja de la velocidad del thrash para convertirse en un medio tiempo oscuro y solemne que rinde homenaje directo a los desaparecidos por la dictadura militar de 1976. “No me acuerdo de quién le puso el título, porque en ese momento estábamos acompañados de otra gente más allá de nosotros, por ejemplo, Jorge Pistocchi. Ya desde el vamos era un tema triste que te llevaba a pensar en momentos difíciles. Y a todos nos remitía a los desaparecidos de la última dictadura, tanta gente asesinada y madres buscando a sus hijos. Así que cuando alguien propuso ponerle ‘30.000 plegarias’ vimos que calzaba perfecto con el clima de la canción”, detalló el Tano Romano a La Izquierda Diario. Con una lírica cruda que evoca el dolor de las madres y el vacío de una generación («En un rincón de la ciudad, una madre llora un hijo que no está»), la voz de Claudio O’Connor encarna todo un lamento colectivo. La canción no solo es un ejercicio de memoria, sino un reclamo de justicia que se volvió himno en los festivales de derechos humanos, demostrando que el metal en Argentina supo ser un pilar de resistencia cultural cuando el olvido intentaba ganar terreno.

2. The Rolling Stones – «Undercover Of The Night» (1983)

Inspirada en gran medida por la lectura de Mick Jagger sobre las dictaduras militares en Centro y Sudamérica (especialmente en Argentina y Chile), esta canción rompió con el tradicional hedonismo de la banda. Con un ritmo post-disco cargado de una tensión eléctrica y casi paranoica, la letra describe de forma directa las desapariciones forzadas, las detenciones ilegales y la violencia estatal: «The opposition’s tongue is cut in two / Keep off the streets ‘cause you’re in danger» («la lengua de la oposición está cortada en dos / Salí de las calles porque estás en peligro»). El video clip, dirigido por Julien Temple, fue tan explícito en su representación de escuadrones de la muerte, policía secreta y ejecuciones que fue censurado en varias cadenas televisivas (MTV fue una de ellas). Es un testimonio crudo de cómo el horror de los regímenes autoritarios de los 70 y 80 perforó incluso la burbuja de las estrellas de rock más grandes del planeta.

3. The Clash – «Clampdown» (1979)

Mientras muchos grupos punk se quedaban en la queja superficial, Joe Strummer y The Clash subrayaron en rojo cómo los sistemas autoritarios logran «ablandar» a la juventud a través del miedo y la promesa de una remota seguridad económica… El término «Clampdown» (literalmente una herramienta -una abrazadera o sargento- que se ajusta hasta inmovilizar, aludiendo al aparato represivo) refiere a esa presión sistémica asfixiante que busca aplastar la disidencia antes de que ocurra. No es solo la bota militar; es el control social, la precariedad laboral y el miedo lo que termina convirtiendo a un joven rebelde en un engranaje más de la maquinaria. La canción funciona como una advertencia urgente contra el fascismo que se infiltra en la vida cotidiana bajo promesas de seguridad económica. Con su ritmo frenético y una letra punzante («Los hombres de la fábrica son viejos y astutos / Vos no debés nada, ¡así que pibe, salí corriendo! / Son los mejores años de tu vida los que quieren robar»), Strummer es lapidario cuando advierte que el sistema no solo te reprime desde afuera, sino que te coopta. En el contexto de cualquier régimen que use el miedo para gobernar, «Clampdown» (una joya memorable del no menos memorable «London Calling») sigue siendo el manual de resistencia y rebeldía definitivo contra el control totalitario.

4. León Gieco – «La Memoria» (2001)

Aunque su raíz es el folk, el impacto de «La Memoria» (canción que forma parte del álbum «Bandidos Rurales») en la cultura rockera y social de Argentina es incalculable. La canción funciona como un inventario poético y descarnado de los horrores que no deben repetirse: los desaparecidos, las Madres de Plaza de Mayo, el exilio y la lucha contra el olvido. Con una estructura circular y repetitiva, León Gieco logra que cada verso pese como el plomo, transformando el tema en el himno definitivo de cada 24 de marzo. Es la pieza que une todas las épocas de resistencia, recordándonos que, aunque el poder intente borrar el pasado, «la memoria pincha hasta sangrar».

5. Scott Walker – «The Old Man’s Back Again (Dedicated to the Neo-Stalinist Regime)» (1969)

El antante pop y avant garde estadounidense Scott Walker (fallecido en 2019) no solía escribir canciones de actualidad, pero en su album «Scott 4», hizo una excepción ante la violenta invasión soviética a Checoslovaquia para deponer al líder reformista Alexander Dubček en 1968. La nueva ola de represión del premier soviético Leonid Brezhnev se sintió como un regreso al estalinismo, por lo que Walker entrelazó postales realistas con visiones pesadillescas de Stalin como una especie de fantasma maligno que regresa para proyectar su sombra sobre Europa del Este. Mientras que sus temas posteriores sobre dictaduras («The Electrician», «Clara») usaron música disonante para reflejar el horror, esta pieza es ominosamente bella, con su línea de bajo errante, cuerdas cinematográficas y un coro creciente. El engorroso paréntesis del título revela el deseo de Walker de asegurar que nadie malinterpretara el mensaje.

6. Stevie Wonder – «Big Brother» (1972)

La ferocidad lírica de las canciones de Wonder contra Nixon está infravalorada. Este tema de folk-soul, engañosamente luminoso, imagina a «Tricky Dick» como un ser mitad tirano orwelliano y mitad estafador, prometiendo: «Cambiaré si me votás como el Presidente de tu alma». Lanzado durante la campaña de reelección de Nixon, antes del escándalo de Watergate, las últimas líneas son extrañamente proféticas: «Ni siquiera tengo que hacerte nada / Vos mismo harás que tu país caiga».

7. Inti-Illimani – «El Pueblo Unido, Jamás Será Vencido» (1974)

Los músicos del movimiento de la Nueva Canción Chilena eran leales seguidores del asediado gobierno socialista de Salvador Allende. Cuando Sergio Ortega y el grupo Quilapayún escribieron esta canción en junio de 1973, Allende aún resistía a pesar de la creciente oposición de poderosas fuerzas de derecha. Pero ese septiembre, el nefasto general Agusto Pinochet lideró un golpe militar que se cobró cientos de vidas, incluidas las de Allende y la estrella de la Nueva Canción, Víctor Jara. Sus amigos de Inti-Illimani tuvieron suerte: estaban de gira por Europa. Temerosos de volver, iniciaron un exilio de 15 años que llamaron sardónicamente «la gira más larga de la historia»… Su conmovedora versión convirtió la canción en un himno de resistencia, adaptado luego por artistas tan diversos como Charlie Haden, Anti-Flag y Big Sean. Lo que se dice una canción reescrita por la historia.

8. Elvis Costello – «Less Than Zero» (1977)

Cuando los skinheads comenzaron a infiltrarse en la escena punk, las canciones antifascistas se volvieron moneda corriente, pero Elvis Costello adoptó una perspectiva histórica en «Less Than Zero». Indignado al ver en la BBC británica una entrevista al impune líder de los «camisas pardas» de los años 30, Oswald Mosley, escribió lo que llamó «más una fantasía difamatoria que un argumento razonado», con una influencia reggae que funcionaba como un reproche implícito al supremacismo blanco de Mosley. Su preocupación por el fascismo pasado y presente volvería a asomar en «Goon Squad» y «Night Rally»: «Creés que son tan tontos, creés que son tan graciosos / Esperá a que te tengan corriendo hacia el mitin nocturno».

9. Dead Kennedys – «California Über Alles» (1979)

El inquieto Jello Biafra percibió el apetito latente de Estados Unidos por el fascismo, pero identificó el vehículo equivocado: el gobernador de California, Jerry Brown, un demócrata liberal y carismático a quien Biafra describió hiperbólicamente como el «Gran Hermano en un caballo blanco»… Dos años después, la secuela anti-Reagan «We’ve Got a Bigger Problem Now» admitió que había puesto el ojo en el hombre equivocado. Pero esta frenética sátira de Biafra (que salió en el álbum «Fresh Fruit For Rotting Vegetables» del mismo año) sobre una dictadura New Age es tan viciosamente divertida, con su «policía secreta de gamuza y denim» y su «gas venenoso orgánico», que perdura a pesar de todo. Histérica en ambos sentidos de la palabra.

10. Fela Kuti & Africa 70 – «Coffin for Head Of State» (1981)

El gobierno de Nigeria en los 70 no era una dictadura, pero no dudaba en usar la violencia estatal para aplastar la disidencia. Las provocaciones del músico y activista local Fela Kuti (fallecido en 1997), incluyendo críticas musicales como «Zombie», enfurecieron al presidente Obasanjo. En febrero de 1977, cientos de soldados saquearon el recinto de Fela, la República de Kalakuta, golpeando y violando a los residentes e incendiando los edificios. Una de las víctimas fue la madre de Fela, quien tras ser arrojada desde un balcón murió poco después por las heridas. «Coffin for Head of State», un viaje extraordinario de 22 minutos a través de la rabia, el duelo y la rebelión, refiere al momento en que Fela entregó una réplica del ataúd de su madre en la residencia oficial de Obasanjo. Al intentar silenciarlo, las autoridades solo lo hicieron más audaz.

11. Heaven 17 – «(We Don’t Need This) Fascist Groove Thang» (1981)

Recién salido de The Human League, Martyn Ware quería adelantarse a su ex compañero Phil Oakey con un hit gigante. Lamentablemente, la BBC Radio 1 se negó a pasar un tema que tildaba al por entonces presidente estadounidense Ronald Reagan de «un dios fascista en movimiento», por más atractivos que fueran sus ritmos mecanizados a lo James Brown. Un tema heroicamente extraño en todos los niveles.

12. Pet Shop Boys – «In The Night» (1985)

Por curioso o inesperado que pudiera parecer, el cantante y miembro fundador de los Pet Shop Boys, Neil Tennant, es también un ferviente estudiante de historia muy interesado en la psicología del totalitarismo. En su reciente canción «The Dictator Decides» se metió en la cabeza de un tirano hereditario reacio que se siente prisionero de su propio régimen. Tres décadas antes, ya había considerado el dilema moral de quienes viven bajo dictaduras, específicamente los Zazous, un culto juvenil de la Francia ocupada. Los nazis consideraban degenerados a estos existencialistas amantes del jazz, mientras que la Resistencia los creía criminalmente apáticos: «Hay una línea delgada entre el amor y el crimen/ Y en esta situación, entre el amor, el crimen y la colaboración»… El título tiene un siniestro doble significado: la noche como escenario del escapismo hedonista y como el momento en que la policía secreta viene a golpear tu puerta. Con un sonido electrónico distópico, la canción constituye una impresionante mezcla de empatía y amenaza.

13. Los Violadores – «Represión» (1983)

No es descabellado afirmar que «Represión» (aparecida en el album debut homónimo de Los Violadores, editado por Umbral en 1983) representó el estallido fundacional del punk en Argentina. En un contexto donde el rock local se refugiaba en las metáforas para eludir la censura, la voz desmañada del cada vez más extrañado Pil Trafa escupía una verdad directa y brutal: «Represión en la vuelta de tu casa / Represión en el quiosco de la esquina / Represión en la panadería./ Represión veinticuatro horas al día»… La canción captura la asfixia cotidiana de vivir bajo la bota militar, en los años donde el control social se sentía en cada rincón, como asimismo la constante falta de horizontes y un presente -y un futuro- de eterno sacrificio sin recompensa: «Semanas largas sacrificadas/ Trabajo duro, muy poca paga./ Desocupados no pasa nada/ ¿en donde está/ la igualdad deseada?»… Es, posiblemente, el grito de libertad más honesto y peligroso de la música argentina de los años de plomo.

14. Ice Cube – «When Will They Shoot?» (1992)

En 1992, David Duke, ex Gran Mago del Ku Klux Klan, se postuló a la presidencia y Los Ángeles estalló en disturbios tras la absolución de los policías que golpearon a Rodney King. Fue así que el hombre más enojado del hip-hop arrancó su tercer álbum con un ataque frontal contra Duke («ahora el KKK usa trajes de tres piezas»), la policía y los EE. UU.: «Para nosotros, el Tío Sam es Hitler sin horno»… La producción de DJ Pooh golpea como una bola de demolición.

15. Green Day – «Holiday» (2004)

El desprecio de Trump por las normas democráticas hoy logra que incluso George W. Bush parezca un tipo razonable, pero hay que recordar que tras el fiasco de la guerra de Irak, Bush quedó ante el pueblo estadounidense como uno de los presidentesque cayeron más bajo. Fusionando sus raíces en la escena punk militante de Berkeley con la potencia de una obra pensada para tocarla en estadios, Green Day creó «American Idiot». En el contexto de un álbum ganador del Grammy y séxtuple platino, la ferocidad de «Holiday» es asombrosa: «Sieg heil al Presidente Gasolinero / Un bombardeo es tu castigo/ Pulvericen las Torres Eiffel/ A quienes critiquen a tu gobierno/Bang bang hace el cristal roto y/ Maten a todos los maricas que no estén de acuerdo«… En 2026, lamentablemente, otra vez suena sombríamente relevante.

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