LA RENGA, ESTADIO TOMÁS DUCÓ, 05/07/2025

Al sistema no le gusta los agitadores. No le gusta los actores que muestran autonomía por fuera de él. El sistema necesita que todo lo que pase por su órbita, esté bajo su control. No le gusta lo impredecible. La última vez que La Renga se había presentado en CABA, oficialmente, fue hace ocho años, también en Huracán, el mismo estadio que hoy los vuelve a recibir. Desde entonces, la banda activa más popular del rock nacional (sin lugar a discusiones) había sido vetada para presentarse en la ciudad autónoma. Obviamente nunca nadie dijo nada de manera oficial, pero era notorio que los diferentes gobiernos porteños tenían una cruzada particular contra el grupo de Mataderos.

Lo que el sistema no entiende es que, mientras más se intente prohibir algo, más la gente va a apoyar para que eso suceda.

A las 21:15 La Renga salió para cerrar una trilogía de shows que los puso de vuelta en un escenario porteño. En apenas veinte días lograron agotar las casi 150.000 localidades para los tres shows. Parece atinado empezar el ultima concierto con “Tripa y Corazón”, una canción que hoy parece ser una declaración de principios. Como era de esperarse, el campo se transforma en una fiesta desde incluso antes que comience el primer acorde. Es que la sensación de reencuentro es palpable para muchos. Sí, han tocado en lugares como La Plata o Racing, pero incluso trasladarse a esos lugares es un lujo que muchos no pueden darse.

Como diría Chizzo, la excusa de esta noche sería mostrarle al público porteño, algunas de las últimas canciones del grupo, sean las del disco “Alejados De La Red” (“Flecha En La Clave”, “Para Que Yo Pueda Ver)», las canciones de la banda de sonido de la película “Totalmente Poseídos” (“Buena Ruta Hermano”, “Ese Lugar De Ninguna Parte”, “La Banquina De Algún Lado”) o singles recientes de connotación actual (“Hay Un Tirano Para Vos”). Canciones que, vale aclarar, son recibidas tibiamente por el público. Es verdad que para un grupo de más de treinta y cinco años es siempre difícil introducir material nuevo, más que el caudal de hits que cuenta la banda, pero ya pasado un tiempo de estas canciones, la única que se vislumbra como fija en años futuro, es “Buena Ruta Hermano”.

Si bien la lista de canciones tiene una estructura, son los cambios show a show los que hacen que La Renga tenga un grupo de fans tan devotos que marcan el presente en cada uno de los conciertos. El último sábado aparecen canciones como “El Ojo Del Huracán”, “Oportunidad Oportuna” o “La Nave Del Olvido”. Incluso se animan a gemas oscuras de su catálogo más reciente como “Masomenosblues” o “Llenado De Llorar”, canciones que van más para el fan acérrimo. En un contexto donde todos los recitales parecen estar diagramados hasta el último detalle, esto es un gesto que se agradece.

La fortaleza del grupo radica en las canciones. Uno no va a ver a La Renga para un despliegue de tecnicismo o arreglos virtuosos. Dicho esto, a la banda se la ve más sólida que en sus últimas presentaciones en Racing, por ejemplo. Es una banda que con el tiempo se ha vuelto más consciente de sus virtudes y hoy sabe explotarlas mejor. Es por eso que, sin demagogia, el grupo funciona bien en un contexto de estadio. Todo es medido, menos la cantidad de canciones, donde ahí pueden darse el gesto indulgente de interpretar más de treinta sin que afecte la dinámica del show

“Salvajes de traje/Me quieren enseñar/Salvajes de traje/Me quieren educar” reza una canción de Babasónicos.

Cuando uno se acerca a las inmediaciones del estadio, solo puede ver alegría entre la gente. Hay gente riendo, compartiendo, cantando. Sí, también hay gente bebiendo y fumando. Una escena que podemos ver en un partido de futbol, una fiesta electrónica o una noche en Plaza Serrano. Sin embargo, es La Renga y sus fans quienes cargan un estigma que no les permite hacer lo que más les gusta. Ante el silencio oficial, uno solo puede suponer de que La Renga no haya podido tocar en Capital Federal por tanto tiempo, solo responde a un capricho.

Pero “Los mismos de siempre” saben que este es su espacio sagrado y hay que cuidarlo. Por supuesto que inadaptados que no saben comportarse hay en todos los ámbitos, de hecho, hay uno en la casa rosada ahora mismo, pero La Renga concluye su seria de shows sin incidentes, solo con gente contenta, como siempre.

Fotos: Holy Smoke

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