La década de 1980 fue una época dorada para los héroes de la guitarra, pero incluso estos necesitan un héroe propio: ¿quién mejor que Joe Satriani? Más que un héroe, Satriani fue un mentor, dio un ejemplo de lo que se podía hacer con el instrumento y sirvió como maestro para luminarias como Kirk Hammett, Charlie Hunter, Larry LaLonde y Steve Vai. Esto por sí solo lo convierte en una figura importante en la historia de la guitarra rockera, pero cuando lanzó su carrera solista en 1986, cumplió la rara hazaña de llegar al público masivo con su música instrumental. Nuestro corresponsal Daniel Renna habló con el legendario virtuoso sobre los sucesos acontecidos en el transcurso de su larga carrera y cómo su pasión por lo nuevo lo ayudó a crear un nuevo y cambiante álbum, «Shapeshifting».

Un buen amigo músico con formación clásica hizo un peculiar arreglo en el cello de «Cathedral» como homenaje al recientemente fallecido Eddie Van Halen, y se deshacía en elogios sobre el innato instinto musical del maestro. Si Van Halen hizo que todo el mundo volviera a aprender a tocar la guitarra eléctrica en 1978, la siguiente generación de guitarristas elevó la ejecución al nivel de excelencia técnica y arte noble. Los violeros del siglo XX como Yngwie Malmsteen, Steve Vai y esencialmente Joe Satriani significaron el siguiente escalón en la evolución del instrumento.

Maestro de maestros durante décadas, Joe Satriani ha personificado varios de los momentos más definitorios de las seis cuerdas, con el icónico «Surfing With The Alien» como nave nodriza. «Shapeshifting«, su decimoséptimo álbum, es la colección de composiciones más sólida y ecléctica en años, una muy agradable dosis de musicalidad, diversidad y optimismo vital; en buena medida recuerda a aquel DeLorean de «Back To The Future», máquina del tiempo excitante e icónica a la vez… ¿1980? Una maravilla… Pero lo que Joe Satriani dice hoy del futuro -lo que nos dijo a nosotros, específicamente- es más interesante aún.

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«Shapeshifting» fue una de las mejores noticias de lo que fue un año muy difícil. Suena muy fresco, variado, y vuelve solo a mi equipo. Hacía tiempo que no la pasaba tan bien escuchándote…

Te digo por qué este disco se siente y suena tan bien. Es realmente una suerte tener a Chris Chaney, Kenny Aronoff, Jim Scott, John Cuniberti y Eric Caudieux, todos trabajando juntos conmigo. Sabés, he estado trabajando con John desde 1980, hicimos muchos álbumes juntos, e hice también hace 20 años un álbum con Eric, «Engines Of Creation». Eric ha estado entrando y saliendo de la banda, ha trabajado mucho para mí en varios álbumes, y toca teclados en este disco. Y fue genial traer a Kenny al estudio. Hice dos giras con él en los últimos 10 años, una con Chickenfoot en 2011, y en 2019 hicimos la gira de Experience Hendrix. Fue la primera vez que hicimos un disco juntos. Y tener a Chris fue genial. Hice un disco con él hace unos años llamado «Unstoppable Momentum«. Y sí, fue un gran equipo. Algunas caras nuevas junto a otras familiares, un nuevo estudio y nueva música, que nos hizo a todos cambiar y tocar diferentes estilos. Entonces se siente realmente bien. Cuanto más lo escuchaba, más me asombraba lo bien que quedó.

«Qué raro se ve el mundo sin anteojos negros», confiesa un deslumbrado Satriani

CAMBIOS, CAMBIOS, NECESITAMOS CAMBIOS

Tu anterior álbum de estudio fue con Glenn Hughes y Chad Smith, un power trio muy funky, muy directo. «Shapeshifting», por el contrario, es muy ecléctico. Hay reggae, muchos estilos diferentes… ¿Creés que el título tiene que ver con que estabas probando cosas diferentes esta vez?

Eso fue exactamente. Quería hacer que el concepto del álbum cambiase en lugar de cambiar cada canción para que se ajustara al estilo del álbum, como con «Engines Of Creation» donde todo tenía que sonar trance o electrónico. Esta vez dije, “voy a hacer que cada canción nos cambie y me cambie. Y entonces tendré que cambiar de forma como músico en todos estos estilos diferentes”. Y eso es lo que hice cuando les di los demos a los músicos.  A Jim Scott le dije lo mismo: “Hagamos que cada canción suene diferente y no intentemos filtrarlo a través de un concepto. Lo único, es que tenemos que cambiar nosotros para cada canción”.

Bueno, creo que lo lograste... Quiero decir, tenés una cosa como «Ali Farka, Dick Dale, An Alien and Me» que es un concepto muy interesante. Esta composición en particular es literalmente un microcosmos.

Fue un momento maravilloso explorar eso, porque realmente tuve que encontrar una manera de rendir homenaje a estos dos grandes guitarristas. Y aunque naturalmente no toco como ellos, me tomó un tiempo aprender realmente la forma correcta de expresar su forma de arte. Me imaginé que había una fiesta en algún lugar del noroeste de África y lo estábamos pasando bien. Y de alguna manera terminábamos todos juntos tocando guitarras para nuestros amigos en esta fiesta. Y pensé, “¿cómo sonaría? Si viniera un extraterrestre a visitarnos y viera a estos dos grandes guitarristas y a mí tocando juntos, ¿qué pensaría?”

The Squares, mostrando distintas maneras de poner las manos al usar un saco

CON UNA PEQUEÑA (GRAN) AYUDITA DE MIS AMIGOS

Hablás de buenos momentos con tus amigos y tenés esta pieza llamada «All My Friends Are Here». ¿Cuáles son tus amigos en esta canción?

La inspiración original para eso fue en realidad pensar en mi hijo y lo cerca que se mantuvo de todos sus amigos que fueron a la escuela juntos desde el preescolar hasta el final. Sí, todavía se mantienen juntos. Y el año pasado, viajó de regreso al Este para asistir a una boda y todos estaban allí, hay como un grupo de unos 10 o 12 de ellos que todavía permanecen muy unidos. Aunque obviamente, a medida que crecés cambiás, tomás diferentes caminos en la vida, pero todavía están muy cercanos. Y creo que esa fue la inspiración original para eso. Todavía estoy muy cerca de los chicos con los que tocaba música en la escuela secundaria en mi cabeza para poder relacionarme con eso.

El año pasado reeditaste los demos de The Squares, la banda de San Francisco donde tocabas a principios de los 80… Creo que es un buen ejemplo. Seguís siendo amigo de esos tipos.

Sí, fue una verdadera labor de amor. Mirá, el ingeniero de masterización para «Shapeshifting» fue mi buen amigo John Cuniberti. Probablemente hemos hecho más discos solistas juntos que con cualquier otro otro equipo. Y él fue en realidad el ingeniero en vivo y de estudio de esa banda, The Squares, desde 1980 hasta el comienzos del ’85. Así que los dos nos tomamos este proyecto en serio para encontrar las mejores canciones que grabamos, y conseguir finalmente un contrato discográfico. Nos llevó exactamente 39 años firmar un contrato discográfico. Pero finalmente lo logramos.

El disco de The Squares suena realmente fresco.

John hizo un gran trabajo mezclando y masterizando la música. Fue el ingeniero de grabación original y conservó los archivos maravillosamente, se aseguró de que década tras década, esas cintas permanecieran en perfectas condiciones. Así que estoy muy agradecido de que haya hecho ese esfuerzo.

GENERACIÓN DEL 80

Mencionaste el año 1980. Me encanta «Nineteen Eighty», el primer single de «Shapeshifting». En mi opinión podría haber encajado perfectamente en «Not Of This Earth», tu debut. ¿Estás de acuerdo?

Sí. Cuando finalmente terminamos las grabaciones de The Squares, pensé para mis adentros, “¿Qué era lo que realmente quería hacer con The Squares pero nunca pude lograr?”… Hubiera sido genial, si hubiera tenido la previsión de crearlo, hacer un tema instrumental para The Squares, donde mostrara un poco más de lo que yo podía hacer. Y, de alguna manera, capta cómo eran los comienzos de los 80. La década de 1980 fue como el final de la década de 1970, fue un momento diferente. No era un mundo de la guitarra tan excesivo como, digamos, 1985 o 1988, cuando los guitarristas tocaban como locos todo el tiempo. En aquel momento aún era un poco más relajado, más rock and roll. Estaban Mark Knopfler y Eddie Van Halen. Y era una manera más suave de tocar la guitarra, pero que aún tenía mucha energía. Quería escribir algo que expresara ese sentimiento, así que es una canción acerca de volver en el tiempo, y todos tocamos como si fuera 1980.

Imaginá que tenés una máquina del tiempo, viajás a 1980 y ves a un joven Joe Satriani. ¿Qué le dirías a ese chico?

Le diría «no te preocupes tanto por nada. Solamente pásalo bien».

¿Incluso en los años que pasaron hasta que te llamara Mick Jagger?

Eso fue años después. En 1985, lo que empecé fue el segundo disco solista «Not Of This Earth», en mi propio sello discográfico, pero no se lanzó hasta finales del 86. Y durante la mayor parte del 86, toqué con una banda local de San Francisco llamada The Greg Kihn Band, que tuvo bastantes éxitos entonces.

Los de «The Breakup Song»

Sí, fue un gran single para ellos. Y luego, en los últimos meses del ’86, finalmente firmé un acuerdo con Relativity Records para un contrato de varios discos, y el primer álbum en el que trabajé para ellos resultó ser «Surfing WIth The Alien». Se publicó un año después, a finales del ’87. Unos meses después, en enero de 1988, hice una gira por primera vez como guitarrista solista, y ese mes recibí la llamada de Mick Jagger.

DE HIS MAJESTY MICK A DIAMOND DAVE

¿Cómo funciona eso? Te llamó directamente Sir Mick Jagger?

Oh no (risas) En realidad, fue mi ex agente, que trabajaba para Bill Graham. Bill Graham Presents In Dance es una productora de San Francisco y estaban a cargo de la gira internacional de Mick Jagger. Estaban en la ciudad de Nueva York en ese momento, ensayando con Mike y habían pasado por 60 guitarristas, ¿podés creerlo? Imagino que estaban buscando a alguien diferente. Alguien mencionó mi nombre – yo estaba en la tapa de la Guitar World; todos pudieron ver cómo lucía y dijeron, está bien, démosle una oportunidad. Y resultó que estaba de gira a unas horas de allí. Entonces me llevaron en avión e hice la audición. Mick fue genial. Incluso muy divertido. Y me ofreció el trabajo allí mismo.

Eso es increíble.

Sí, fue realmente asombroso. ¿Fue un momento muy determinante en mi vida? Sí.

«¿Más alto no había?», pregunta un desconfiado Jagger. Después se encariñó con el nuevo guitarrista

Además de Jagger, colaboraste con Deep Purple, Blue Öyster Cult y con tus amigos de Chickenfoot. ¿Pero cuál ha sido el ofrecimiento más raro que has tenido?

Ah, ese sería David Lee Roth.

¿En serio?

David Lee Roth me llamó. ¿Quizás consiguió mi número por parte de Steve Vai, o de alguien? No estoy seguro. Pero insistió e insistió. Quiero decir, me gustaba mucho David Lee Roth, pero cuando lo escuchás hablando por teléfono es muy divertido. Yo estaba muy emocionado de que me llamara. Creo que quería que hiciera algún tipo de transmisión por satélite en vivo. Querían que tocara temas de Van Halen. Y Dave dijo que la razón por la que me llamó fue porque pensó que yo tenía la relación grasa/peso corporal correcta, ya que dijo que era necesario para una obra de teatro… Y yo la tenía.

Fue realmente extraño.

Me quedé pensando, “La verdad, ¿cómo lo sabés?” (Risas) Y entonces pensé que era muy divertido. Solo recuerdo haberle dicho que me sentía incómodo tocando canciones de Eddie porque yo era un gran fan de él. Le dije, “Eddie todavía está vivo y todavía está de gira, no tiene ningún sentido que alguien más lo copie”. Puede ser si hubiese fallecido, jubilado o algo así, pero le dije que parecería que estaba imitando a alguien famoso. Y terminé diciéndole: “Sabés, no quiero hacer eso, tengo mi propia carrera. No necesito imitar a alguien para ganarme la vida”. Por mucho que realmente me gustara, o porque lo hubiese visto quizás una o dos veces antes, me sentí mal por decir que no, pero me di cuenta de que no era una buena idea.

AL MAESTRO CON CARIÑO

Poco antes de la cuarentena pude ver desde el costado del escenario a Alex Skolnick con Testament y fue una experiencia increíble. Alex fue alumno tuyo, ¿qué me podés decir sobre él?

Alex es, en primer lugar, es una persona increíble. Quiero decir, una persona realmente asombrosa. Lo conocí cuando era muy joven. Y siempre me impresionó lo fuerte, inteligente y  lo correcto que era, incluso a una edad tan joven era un ser humano realmente especial, estaba muy dedicado a ser un buen músico… Entendí que nada podía evitar que esta persona logre lo que está tratando de lograr musicalmente. Porque tenía los tres elementos más importantes: corazón, mente y talento físico. Y cuando reunís esas tres cosas, sos bastante imparable. Compartimos escenario, tal vez hace aproximadamente un año, cuando estábamos en la gira G3, y fue realmente genial. Subí al escenario para dar un paso atrás y permitir que dejara boquiabiertos a todos. Fue muy emocionante presenciarlo.

Volviendo a «Shapeshifting», me encanta «All For Love». La primera vez que la escuché, parecía que conocía esa melodía de toda la vida. ¿Qué pensaste cuando escribiste eso?

La canción tiene una historia muy larga, comencé a escribirla a fines de la década de 1990. Y fue entonces cuando hice su primera versión, en un teclado Kurzweil K 2000, y era solo orquesta. Alrededor de 2000-2001, comencé a hacer un archivo de las sesiones de Pro Tools. Pero todavía era algo en lo que estaba pensando, como siendo toda una orquesta, realmente no pensé que una guitarra pudiera tocar todas esas notas altas y mantener la guitarra en silencio. Es una pieza muy difícil de tocar, aunque no suene difícil. El asunto del ruido es un problema en esta canción en particular. Y entonces le envié o le di un CD a John Paul Jones, el bajista de Led Zeppelin, porque habíamos estado hablando de hacer un proyecto con una orquesta que finalmente nunca sucedió. Y luego, de vez en cuando, la escuchaba de nuevo, para cualquier otro disco, pensando que tal vez funcionaría. Finalmente, en 2019, escuché esa vieja grabación de hace casi 20 años. Una vez más, y pensé, “tal vez esto podría ser solo la guitarra tocando la melodía todo el tiempo con las cuerdas de apoyo”. Así que preparé una maqueta y luego, finalmente, se incluyó en la versión demo de «Shapeshifting». Hicimos todo lo posible para grabarla y terminó siendo una de las composiciones más destacadas. Grabamos como 10 tomas de ella.

Bueno, sin dudas terminó siendo otra de tus melodías clásicas, perfectamente reconocible. Como el caso de «If I Could Fly». Sé completamente honesto conmigo, ¿qué pensaste cuando escuchaste lo de Coldplay? ¿Cómo te sentiste? Es tu melodía.

Realmente no puedo hablar de eso. Es un laberinto legal del que no puedo hablar. Sí puedo hablar de la canción «If I Could Fly». Sé cuando la escribí. Y sé cuánto tiempo pasé trabajando en ella. Y sé que la tocaré de gira este año. Eso es genial. Realmente amo esa canción. Esa fue otra canción en la que comencé a escribirla en 1990, en la gira de «Flying In A Blue Dream«. Te das cuenta porque tienen un enfoque muy similar. En términos de ritmo, el ritmo simple y directo, los acordes abiertos que eran acústicos, se parece a «Flying…». Entonces fue cuando comencé a trabajar en eso, porque tocábamos «Flying…» en todos los shows de esa gira. Luego trabajé en esa canción durante más de 10 años. Cuando grabé la melodía en el solo central, fue en una primera toma. Fue como un ejercicio muy inusual donde decidí probar si podía escribir una canción cantando la melodía y no realmente tocando, sabés, cantándola una y otra vez, y finalmente grabarme a mí mismo la primera vez, así que le dio una calidad muy especial para la grabación.

Juventud, divino tesoro: Satriani, Vai & May en Sevilla, 1991

LEYENDAS DE LAS SEIS CUERDAS

No puedo evitar preguntarte cuando en 1991 participaste en el evento «Guitar Legends» en Sevilla, con otros grandes como Brian May, Paco de Lucía, Nuno Bettencourt, Steve Vai, BB King, Joe Walsh… ¿Qué recordás de aquel hito en la historia de la guitarra?

Esa fue una semana tan especial… Pasamos unos cuatro o cinco días en Londres ensayando antes de volar a Sevilla porque los promotores no podían hacer que todos los artistas coincidieran en una ciudad durante toda la semana. Así que nos hicieron ensayar en diferentes ciudades y luego volar solamente el día que nos tocara a cada uno, así que solo estuvimos allí los últimos dos días. Pero lo pasamos muy bien. Fue entonces cuando llegué a conocer a Brian May y comenzamos una amistad de por vida. Y estar en el escenario con Brian y Joe Walsh, es realmente genial.  Por supuesto, Steve (Vai) y yo hemos sido amigos desde que éramos niños. Así que ser reafirmó nuestro amor por la música y nuestra amistad; y la audiencia fue genial. Y ya sabés, los sombreros… Fue muy divertido. Todavía tengo azulejos que mi esposa y yo compramos en ese viaje. ¡De hecho, volamos a casa con aproximadamente 30 kg. de hermosos azulejos! Los pusimos en diferentes proyectos en la casa y todavía nos sobraron bastantes de ese viaje. Fue realmente una experiencia hermosa y maravillosa,

Sevilla es una de las cunas de la guitarra, y al estar allí conectabas con el pasado del instrumento. ¿Pero qué pasa con el futuro? ¿ A quién de la nueva generación le pasarán la antorcha gente como Vai y vos?

Es un momento emocionante para los guitarristas. Están ampliando los límites de formas asombrosas: guitarristas que utilizan guitarras de siete,  ocho y diez cuerdas, tocando en ensambles grupales que los guitarristas de hace 10, 20 años ni siquiera podían imaginar, tocar en tocar algo tan técnico… Es realmente sorprendente ver a músicos como Yvette Young o Misha Mansoor o Tosin Abasi. Quiero decir, están haciendo cosas con una guitarra que quizás Steve y yo solíamos hacer un poco en medio de una canción y están creando álbumes completos y actuaciones en vivo que requieren esas técnicas a niveles increíbles. Es un gran estilo de tocar la guitarra. Ojalá se sientan motivados por su audiencia para continuar y desarrollarlo aún más. ¿Te imaginás si los primeros guitarristas que escucharan los chicos de 10, 11, 12 años de edad fueran gente como Tosin Abasi? Simplemente quedarían totalmente impresionados. Su punto de partida es realmente un nivel muy alto. Y, entonces, solo podés imaginar adónde van a llevar la guitarra…

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