
A 35 años de la edición de “Kamikaze 3”, Enrique Gómez Yafal vuelve sobre uno de los capítulos fundamentales de la historia de Kamikaze: la construcción de un sonido propio junto a Daniel Telis y Martín Knye, la llegada de Horacio Pinasco y Patón Cimino, las dificultades para sostener la banda en plena crisis de convocatoria y el agotamiento que desembocaría en su separación. Entre recuerdos de estudio, escenarios al borde del caos —incluida aquella Yamaha Virago 1200 que terminó provocando un desastre en plena presentación— y el reencuentro de una formación que el tiempo convirtió en leyenda, Yafal repasa la historia de un disco que resistió el paso del tiempo.

Con esta nueva reedición en mano, de “Kamikaze 3”, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza de aquel momento de la banda? ¿Qué recuerdos tenés de la gestación del disco?
Me viene la reunión que hicimos con la banda y la producción, en un quincho si no recuerdo mal, para definir los detalles de la tapa. Se evaluaron un par y quedó esa, rara para la época, pero que al mánager le daba buena espina y fuimos con esa. Recuerdo que definimos los temas que íbamos a grabar en la azotea de casa, Dany, Martín y yo, con una acústica. Hubo mucho trabajo de preproducción, demos y esas cosas. Entramos a grabar muy seguros de lo que queríamos.
¿Qué tenía de especial la formación de «Kamikaze 3» y qué aportaba cada uno a la identidad sonora del disco?
Esa formación fue gestándose sobre la marcha, a medida que alguno de los músicos no estaba disponible para seguir. Retrospectivamente, fue una enorme suerte contar con Dany y Martín, una dupla enorme, para demoler con su dinámica sobre los escenarios y colaborar compositivamente conmigo. Ellos aportaban los riffs, los climas, a veces temas completos, y en general yo ponía la melodía y la letra. También a veces les daba un poco vuelta los temas, modificando algún coro o algún puente… esa química que se fue dando funcionó como un reloj. Horacio y Patón, dos musicazos, se acoplaron muy bien. No era fácil sustituir a Claudio y Roberto (N: Parolari y Cossedu, baterista y bajista de la formación anterior de la banda) pero lo lograron, son muy talentosos. En cuanto a la identidad sonora de cada uno, como ejemplos -entre otros- con Dany salieron «Nacido en la Argentina», «Tu Voz, Mi Voz»; con Martín «Lloviendo En Mi Corazón», «Pájaros de Acero». Yo aporté «Rompiendo las Barreras» y «Cuando Estás Vos».

¿Qué buscaban conseguir sonoramente y cuánto hubo de evolución respecto del anterior disco “Víctima Del Rock”?
Buscábamos una identidad sonora moderna para la época, que conjugara los estilos de los tres compositores principales, pero con el aporte enorme de Patón y Horacio, una base rítmica diferente de la de «Víctima…». Creo que el disco fue más hardrockero, con más arreglos y voces mas complejas, además de que Martín pudo aportar su material, porque en el disco anterior ingresó muy sobre el pucho. De su aporte y del de Dany yo agarraba mecha para trabajar mis partes. El clima de la canción me dictaba lo que venía, directo a mi cabeza y luego en la sala, se ajustaba todo.
En aquellas épocas de Halley y glamour, había que demostrar estilo hasta para entrar a un escenario. En la presentación del disco en un teatro porteño, Enrique lo hizo en moto intentando emular a Rob Halford, pero la maniobra terminó con una caída y la pedalera de uno de los guitarristas hecha pedazos.
«¡Uh…. el affaire de la Yamaha Virago 1200 fue fatal!» recuerda Enrique entre risas. «Primero, pesaba como no te puedo explicar, y los asistentes tuvieron que subirla a mano al escenario, ¡una locura! En la prueba de sonido pasé por sobre los cables midi de la pedalera de Martín y no nos dimos cuenta del daño. Cuando subimos a tocar, nada andaba en su viola. Tardamos un montón en darnos cuenta, encima con el teatro lleno, habia gente sentada hasta en los pasillos, fue demencial. Para colmo, al bajarme de la moto durate el show, pateé la pata de apoyo hasta donde me pareció que era el tope…pero no, tenía que hacer «click», algo que descubrí con los años».
Algo muy de la época…
Para ese concierto también había trabajado a morir con una base midi de teclas para el tema de Queen «Innuendo»; asi que llevé mi cassetera de rack, caja directa, cables ¡y a un amigo para operarla! Probamos, y anduvo todo bien… ¡pero en el show… jamás sonó! Nos miramos con los cantantes del coro y decidimos hacerla a capella, y salió así. Ni hablemos de nuestra querida amiga bailando flamenco junto a Dany y Martín haciendo de Al Di Meola y Paco de Lucía. Teníamos un espíritu aventurero, nos sentíamos de tres metros de alto y dos de ancho, con el pecho al viento.
A pesar de lo logrado que resultó el material de «Kamikaze 3«, ya en pleno proceso de presentación del disco, la banda atravesaba una situación bastante particular: musicalmente parecía estar en uno de sus mejores momentos, pero la convocatoria comenzaba a no acompañar de la misma manera.
«Fue muy difícil pilotear la falta de convocatoria» se sincera Enrique. «Veníamos del desastre que habia sido ña edición de «Víctima«, producto del default del país por el cual se cerró RCA que luego se vendió a BMG, todo eso con el disco recién editado. Temas como «Víctima del Rock» y «Ciudad sin Alma», clásicos de la banda, jamás sonaron en la Rock And Pop, que era el medio de difusión habitual y el disco jamás se presentó en vivo… fue una debacle. Deci que teníamos testosterona y adrenalina para regalar y encaramos «Kamikaze 3» a puros dientes apretados, en lo que fue un largo proceso, incluída la remodelación de la banda».
¿Qué fue exactamente lo que empezó a romper la relación interna de la banda y cuánto tuvo que ver eso con la separación de 1992?
Estábamos agotados. De todos modos, nada rompió la relación entre nosotros, solo estábamos cansados de remar contra la corriente y nos dimos un respiro. Nos preguntamos: «¿alguno tendría problemas en volver a tocar juntos en el futuro?» Y la respuesta fue unánime, porque la cosa no pasaba por ahí.

Y años después volvieron a reencontrarse como KZ4!…
La primera vez nos encontramos acompañando a Dany cuando se enfermó. No nos veíamos desde hacía algún tiempo por cosas de la vida. Con Martín compartimos algunos shows con Magiar y Cuero, nuestras bandas. Y cuando Dany se restableció, fuimos todos juntos a ver a Europe, y ahí surgió la idea de armar KZ4! (N: la misma formación de «Kamikaze 3″ pero con el baterista fundador Claudio Parolari) con Carlitos Tórtola, ya fallecido lamentablemente, quien nos produjo. Para nosotros fue un hermoso reencuentro, con la química que siempre tuvimos, y la amistad y confianza de décadas.
Y ahora se viene este nuevo reencuentro…
Es un lujo. Esta reunión fue idea de Horacio, quien vino fogoneando la juntada para los 35 años del disco desde el año pasado. La producción del show está en manos de Anubis, y la reedición del disco en las de 2M. Ambos están haciendo un trabajo extraordinario, impecable, y debo decir que estamos muy agradecidos por su constancia y el afecto que nos tienen. Unos capos totales.
Estábamos agotados. De todos modos, nada rompió la relación entre nosotros, solo estábamos cansados de remar contra la corriente y nos dimos un respiro. Nos preguntamos: «¿alguno tendría problemas en volver a tocar juntos en el futuro?» Y la respuesta fue unánime, porque la cosa no pasaba por ahí.
Mirando toda la historia de la banda, ¿cuál pensás que es finalmente el verdadero legado de Kamikaze dentro del heavy metal argentino?
Nunca quisimos sonar como otros, siempre fue nuestra identidad la que salió a flote, con cualquiera de las formaciones de la banda. No fuimos los únicos en cambiar formaciones: Whitesnake, Purple, Sabbath, Riff o Judas Priest tuvieron la necesidad de hacerlo. Creo que el asunto es que la gente simplemente nos creyó, nos vieron auténticos, comprometidos con lo que hacíamos y con mucho corazón. Tal vez nuestro estilo a la larga no fue el mas popular, pero fue verdadero y siempre positivo. Esta reedición es una celebración de aquel disco que nos definió y se convirtió -increíblemente- en de culto, pero por sobre todo un homenaje a corazón abierto a nuestro amigo Daniel Telis que ya no está. ¡Dany, todos te extrañamos demasiado y compartiremos este sentimiento con el público que asista al show, que te extraña tanto como nosotros! ¡Nos vemos en El Teatrito!

Baterista frustrado, docente y periodista especializado en cultura y espectáculos. Creador del programa La Isla de los Monos, ha colaborado en Rock.com.ar y las revistas Efecto Metal, Mala Difusión y Devils Beat Records Mantiene su blog Film Song (www.film-song.blogspot.com) desde 2005.








