En lo que resulta otro año terrible para el mundo del rock y de la música popular en general, otra triste noticia sacudió al penúltimo mes del año: el legendario Jimmy Cliff, carismático pionero del reggae y actor que predicó la alegría, la rebeldía y la resiliencia en clásicos como «Many Rivers to Cross», «You Can Get It If You Really Want» y «Vietnam», y protagonizó la emblemática película «The Harder They Come», falleció a los 81 años. Los detalles de su final, de su vida y de su obra, a continuación.

EL FINAL DEL ÍDOLO. Su esposa, Latifa Chambers, confirmó su fallecimiento el lunes 24/11. Chambers y sus tres hijos también publicaron un mensaje en sus redes sociales informando que el músico falleció a causa de una «convulsión seguida de neumonía», siendo esta la única data que se conoce hasta el momento. «A todos sus fans de todo el mundo, por favor sepan que su apoyo fue su fortaleza durante toda su carrera», se lee en parte del texto del posteo. «Agradecía enormemente el amor de cada uno de sus fans». Por su parte, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, declaró: «Su música ayudó a la gente en tiempos difíciles, inspiró a generaciones y contribuyó a forjar el respeto global del que goza hoy la cultura jamaiquina».

EN EL PRINCIPIO ERA JIMMY. No todo fue Bob Marley en Jamaica, no: antes del emblemático cantante, allí estaba Jimmy Cliff, un artista con una voz vivaz y un don para las frases pegadizas y las letras de actualidad, quien se unió a la escena musical emergente de Kingston en su adolescencia y ayudó a liderar un movimiento en la década de 1960 que incluyó a futuras estrellas como el mencionado Marley, Toots Hibbert y Peter Tosh. Cliff fue un artista ágil y carismático que sabía complacer a los públicos más diversos: de hecho, fue el primer vocalista jamaicano en publicar sus grabaciones por todo el mundo y no solo eso, supo arriesgarse al tratar de entrar al mercado del pop y realizó álbumes de crossover bastante decentes. Como si fuera poco, encarnó el arquetipo del cantante del así llamado llamado Tercer Mundo al protagonizar la dramática película «The Harder They Come» (Titulada «Caiga quien caiga», en castellano), cuya banda sonora fue la punta de lanza del reggae….

SELF MADE JIMMY. El héroe de esta historia nació como James Chamber allá por 1944. Era de Saint James, Jamaica, y fue uno de los ocho hijos (circunstancia que le enseñó que «siempre tenía que valerme por mí mismo y ser considerado») de un predicador que le metía a full a la música gospel. Si bien ganó una beca para estudiar, este Jimmy todavía pibe ya sabía la suya: quería cantar. Su infancia estuvo llena de música: dotado de una voz dulce y meliflua, comenzó a cantar en su iglesia local a los seis años; además, vivía cerca de la Monkey Rock Tavern, donde «sonaba música día y noche», dijo; el local, añadió, era «mi paraíso». Se inspiró para escribir su propia música cuando escuchó al pionero del ska Derrick Morgan en la radio y le preguntó a su profesor de carpintería cómo podía uno componer su propia canción: «Me dijo: ‘¡Escribila vos mismo!'», contó a la revista Mojo. «Así que seguí adelante y… escribí una canción llamada ‘I Need A Fiancée’, otra llamada ‘Sob Sob’ y fabriqué una guitarra de bambú para acompañarme».

Un dato curioso: Cliff ostenta el record de haber sido el primer artista internacional en tocar en el estadio Amalfitani en 1970 durante los “carnavales beat”, compartiendo cartel con figuras como Sandro, Donald, Palito Ortega, Leonardo Favio, Los Gatos, Billy Bond y Pintura Fresca, entre otros.

DEL BARRIO AL ACANTILADO. Fue así que siendo todavía menor de edad, con solo 14 añitos se mandó doscientos kilómetros hasta Kingston, la capital, a puro coraje, para alcanzar las metas que soñaba. «Cuando llegué a Kingston, vivía en zonas infestadas de gangsters», declaró en una entrevista de 2022 a The Observer of Britain. «Y, para ser sincero, lo único que me impidió unirme a esas bandas a tiempo completo fue que no sabía dónde escondería la cabeza si mi familia se enteraba de que estaba en Kingston disparando un arma»... Las tribulaciones del futuro astro no terminaban ahi. “No sabía qué hacer y no tenía futuro alguno”, les contó a los autores del libro “Reggae Bloodlines” de 1977. “¿Qué se suponía que debía hacer con mi vida? ¿Trabajar en un campo de bananas? ¿Cortar caña? Vine a Kingston para ir a la escuela nocturna y aprender un oficio, pero mi intención era cantar porque siempre cantaba bien en la escuela”. Se instaló en una zona peligrosa de la ciudad, llamada Trench Town, y comenzó a tocar la guitarra y a frecuentar estudios de grabación, generalmente habitaciones individuales con un micrófono, una grabadora de cintas de carrete y docenas de músicos fumadores de marihuana. Se dio una nueva identidad y eligió el apellido artístico Cliff (acantilado, en inglés) porque el accidente geográfico coincidía con la magnitud de sus ambiciones.

A pesar de que la ciudad era áspera y peligrosa para los recién llegados, el pibe era bastante vivo y sabía cómo encarar a los que movían los hilos. Se le ocurrió una jugada maestra: se plantó en la puerta de la disquería Beverley’s y les mandó un sencillo tema propio llamado, justamente, «Dearest Beverley». Uno de los dueños de la disquería, el productor chino-jamaiquino Leslie Kong (conocido por todos como «El Chino»), tuvo ojo clínico. Intrigado por el potencial comercial de la canción, vio el imán que tenía ese pibito flaco y espigado y entendió que ahí había un filón. Así, Kong se lanzó a producir y montó un estudio de grabación para grabar más canciones de (ahora oficialmente) Jimmy Cliff. Entre sus éxitos se encontraban «Hurricane Hattie», sobre una gran tormenta que azotó el Caribe en 1961, «King of Kings» y «Miss Jamaica».

SKAPE A LA ISLA. Si Jimmy era avispado, Kong no se quedaba atrás, sobre todo en su faceta de empresario. En esa época, el ska era el ritmo que estaba de moda en Jamaica, y pensó que a los jamaiquinos que vivían en el Reino Unido les iba a encantar. Corría 1959 cuando se asoció entonces con Chris Blackwell y Graeme Goodall, y fundaron el sello Island Records. Este comenzó dedicandose a editar música jamaiquina, pero más tarde se mudó a Inglaterra y se volvió influyente en el rock progresivo antes de ser vendido a PolyGram en 1989 (hoy es propiedad de Universal, pero esa es otra historia). Cabe acotar que a principios de la década de 1960, Jamaica se independizaba de Gran Bretaña y los primeros sonidos del reggae, inicialmente llamados ska y rocksteady, se estaban popularizando… Para sorpresa de todos, en el sello descubrieron que no solo los jamaiquinos se copaban con el reggae, el ska y afines: ¡había pibes blancos (entre ellos los futuros punks y skinheads) que alucinaban con esos ritmos caribeños! En cuanto a Cliff, sus éxitos locales lo harían jugar de visitante: para promover el turismo, el gobierno jamaicano patrocinó un viaje internacional en 1964 llevando a Cliff y otras figuras culturales destacadas de la isla. Blackwell lo vio tocar en esa gira y lo contrató con la esperanza de convertirlo en una estrella en Inglaterra después de que Millie Small, la estrella de Blackwell, tuviera un éxito novedoso con «My Boy Lollipop». Cliff dijo que quería quedarse en Estados Unidos después de tocar en la Feria Mundial de aquel año en Nueva York, pero Blackwell argumentó que encontraría menos competencia en Inglaterra.

CRUZANDO EL CHARCO. Por todo eso, y por sugerencia de Blackwell, Jimmy Cliff armó las valijas y se instaló en Londres hacia 1965: “(El reggae) es música pura. Nació de las clases más pobres”, declaró a Spin en 2022. “Surgió de la necesidad de reconocimiento, identidad y respeto”. Inicialmente, Blackwell quiso promocionarlo entre el público del rock -de ahí curiosidades como su versión de «Whiter Shade Of Pale» de Procol Harum- pero Cliff se las ingenió para llegar a un público más amplio, a pesar del entorno: la vida en su nuevo hogar, Londres, le resultaba alienante, describiendo posteriormente la ciudad como «una mierda… experimenté el racismo como nunca antes». Su debut internacional fue el álbum «Hard Road To Travel», editado en 1967, que tuvo excelentes críticas y que incluía el tema «Waterfall». Aunque se acomodó en la escena inglesa, siempre volvía a Jamaica a grabar. De esos viajes salieron temazos que abarcaban de todo, desde el amor a la guerra, como el brillante ska de «Wonderful World, Beautiful People» de 1969 (inspirado en una visita a Brasil que se convirtió en una estancia de un año y que hasta incluyó visitas a Chile, Uruguay y la Argentina, con shows y todo) que resultó ser su gran éxito en el Reino Unido, alcanzando el número 6 en las listas. Su mensaje de esperanza y unidad conllevaba una crítica al estado actual del mundo («trampas, calumnias, escándalos y odio») y esa mezcla de bella música y letras con conciencia social se convirtió en una parte esencial del arte de Cliff.

Luego llegaría «Vietnam», una canción que abogaba por el fin de esa guerra, inspirada en buena parte por un amigo que combatió en esa guerra y regresó con daños irreconocibles, obra que el mismísimo Bob Dylan describiera como «la mejor canción de protesta jamás escrita». Su letra narra la historia de un joven soldado que escribe desde la guerra, prometiéndole a su madre que pronto volverá a casa, solo para que ella reciba un telegrama al día siguiente informándole de su muerte… Cliff recordaría con humor más adelante que «Los críticos de Londres dijeron: ‘¡Guau! ¿Cómo puede cantar una canción tan seria y con un ritmo tan alegre?’ Y yo dije: ¡Guau! Ni siquiera me di cuenta de que lo estaba haciendo. Simplemente estaba escribiendo una canción con ritmo». Años más tarde, en 1986, Cliff resumió el alma de la canción al archivista de reggae Roger Steffens: «La esencia de mi música es la lucha. Lo que le da su toque final es la esperanza del amor».

Cliff regresó al Top 10 del Reino Unido en 1970 con una versión de «Wild World» de Cat Stevens, antes de filmar «The Harder They Come» en 1972, después de que el director de la película, Perry Henzell, intuyera que sería un buen actor. (Dato de color: Cat Stevens, compañero suyo en el sello Island, luego lo produjo en el tema «Trapped», que años después fue universalizado por otro grosso que lo usa seguido en sus shows: Bruce Springsteen, cuya version figura en el álbum benéfico de 1985, “We Are The World”, que vendió millones de copias. Pero a Jimmy, que vio a medio mundo grabar sus canciones, eso no le movió el amperímetro demasiado… ¡Un grande en todas las canchas!)

CUANTO MÁS GRANDES SON… A principios de 1970, Cliff aceptó la oferta del director Perry Henzell para protagonizar una película sobre un aspirante a músico de reggae, Ivanhoe «Ivan» Martin, quien recurre al crimen cuando su carrera se estanca. Cliff recordaba que Henzell lo convenció de aceptar el papel diciéndole «Mirá, creo que sos mejor actor que cantante»… el realizador tituló la película «The Harder They Come» tras sugerir el título como una posible canción para Cliff (La frase se completa con otra, «the harder they fall», es decir «cuanto más grandes son, más fuerte caen»). Se trataba de un largometraje de mínimo presupuesto que trasladaba la historia del bandolero local Rhyging al duro mundo del show business jamaicano, donde incluso las estrellas apenas ganaban lo suficiente para vivir. Consciente de que podría ser un gran avance para el cine de su país, Cliff anhelaba abiertamente el estrellato, aunque años después estaba sorprendido por el alcance de la fama que tuvo a partir de este filme. «En aquellos tiempos, pocos afrodescendientes lográbamos conseguir algún tipo de reconocimiento», declaró a The Guardian en 2021. «Era más fácil obtenerlo en la música que en el cine. Pero cuando empezás a ver tu cara y tu nombre en los costados de los autobuses de Londres, decís: ‘¡Guau! ¿Qué está pasando?'».

…MÁS DINERO CUESTAN. Rodada con muchos agobios y numerosas pausas por la ausencia de dinero, «The Harder…» ofrecía un crudo retrato de la vida en la isla, con un Cliff más que convincente, que cantaba verdaderos himnos como «You Can Get It If You Really Want It», «Many Rivers to Cry» y desde luego «The Harder….». Respecto al bandolero-héroe, «Ivanhoe fue un personaje de la vida real para los jamaiquinos», declaró Cliff a Variety en 2022, con motivo del 50.º aniversario de la película. «De pequeño, oía hablar de él como un hombre malo. Un hombre realmente malo. Nadie en Jamaica, en aquella época, tenía armas. Pero él sí las tenía y disparó a un policía, así que era alguien a quien temer».

Sin embargo, ser un héroe era la forma en que Perry quería hacerse un nombre: un antihéroe, al igual que Hollywood convierte a sus villanos en héroes… “The Harder They Come”, cuyo estreno (en 1972) se vio retrasado unos dos años debido a la financiación esporádica, fue el primer gran lanzamiento comercial de Jamaica. Con su mensaje de resiliencia e indignación social, el impacto de la cinta fue fenomenal, multiplicado por su soberbia banda sonora, e instaló a Cliff en el estrellato internacional. Así pudo hacer realidad el sueño de la religión rastafariana de volver a África, aunque con resultados paradójicos: en uno de sus numerosos viajes, allí se convirtió al islam, que fue simplemente otra parada más en su búsqueda espiritual. También intimó allí con una personalidad única, Thomas Sankara, antiguo músico y presidente de Burkina Faso.

LA BANDA DEL GOLDEN RANKING. De regreso a la película, esta vendió pocas entradas en su primera temporada, a pesar de los elogios de Roger Ebert y otros reputados críticos cinematográficos estadounidenses, pero hoy en día se erige como un referente cultural, con una banda sonora ampliamente citada como una de las mejores de la historia y un punto de inflexión en el auge mundial del reggae. En este álbum que incluía a Toots and the Maytals, The Slickers y Desmond Dekker, Cliff fue el artista invitado en cuatro de las once canciones, todas bien posicionadas en el canon del reggae. “Sitting in Limbo” fue una visión melancólica, pero esperanzadora, de una vida en constante movimiento. “You Can Get It If You Really Want” y la canción principal eran auténticas llamadas a la acción y promesas de una recompensa final: “The harder they come, the harder they fall, one and all.” (“Cuanto más duro vienen, más duro caen, uno y todos”). Por lo demás, Cliff deja escapar un grito de cansancio en “Many Rivers to Cross”, un testamento de estilo gospel que escribió tras enfrentarse al racismo en Inglaterra en la década de 1960. “Fue una época muy frustrante. Llegué a Inglaterra con grandes esperanzas… y las vi desvanecerse”, declaró a la revista Rolling Stone en 2012. «Aún era un adolescente», recordó más tarde. «Llegué lleno de energía: voy a triunfar, voy a estar a la altura de los Beatles y los Stones… Y la verdad es que no iba así; estaba de gira por clubes, sin abrirme paso. Luchaba con el trabajo, la vida, mi identidad. No encontraba mi lugar. La frustración alimentó esa canción».

LA SOMBRA DE MARLEY. Aunque Cliff se convirtió en una figura emblemática del reggae gracias a la película, en su afán por trabajar en estilos musicales más amplios, Cliff voluntariamente entregó su corona a mediados de los años 1970 a Marley, cuyas ardientes canciones sobre los pobres y oprimidos, incluyendo “No Woman, No Cry”, ingresaron a la corriente principal del pop y definieron el género para millones de oyentes estadounidenses. Mike Alleyne, autor de “The Encyclopedia of Reggae: The Golden Age of Roots Reggae», afirmó que si bien Marley se benefició de su larga trayectoria en Island Records, Cliff tenía una estructura empresarial menos estable y estaba menos arraigado en el género que había ayudado a popularizar. «Mientras que Cliff era más ecléctico e intentaba incursionar conscientemente en otros géneros, Marley los integraba en su proyección reggae», afirmó Alleyne. En el libro de 2012 «Bass Culture: When Reggae Was King», de Lloyd Bradley, Cliff recuerda haber ayudado al celebérrimo Marley a conseguir su primera sesión de grabación en los 60s. Marley, quien se había puesto en contacto con Cliff (que adolescente y todo era tambien buscador de talentos para el sello Island) a través de un intermediario y Jimmy lo animó a hacer una audición; finalmente ambos terminaron tocando varias canciones juntos. «Lo que me impresionó de Bob inmediatamente fue cómo entró al estudio así nomás, sin nervios ni nada», recordó Cliff en «Bass Culture». «En cuanto empezó a tocar, quedó claro que era especial», añadió Cliff. Solo tras la muerte de Marley en 1981, a los 36 años, Cliff se fue consolidando gradualmente como padre de un género que nunca abandonó por completo.

EN EL CLIFF ESTÁ EL GUSTO. Cliff, de mente independiente, nunca se sintió del todo cómodo siendo encasillado como un intérprete de reggae ni estando demasiado vinculado a un solo productor. Siempre discutido por los fundamentalistas del estilo, huía de los localismos con unas letras universales, interpretadas con una dicción clara. A lo largo de los años, su trayectoria musical abarcó el ska, el rocksteady, el pop, el soul y otros géneros. «Realmente no quería ser conocido simplemente como el Rey del Reggae», declaró a The Washington Post en 2004. «¡En realidad quería ser conocido como el Rey de la Música!». Con los años, cambió de sello discográfico (EMI, Warner, CBS) y experimentó con cuerdas y otros instrumentos, así como con sonidos soul y rock, ampliando los límites de su música. Vinculó su nueva dirección musical a una búsqueda constante de estimulación espiritual y la conexión con sus raíces ancestrales, durante la cual experimentó ocasionalmente con el movimiento rastafari, el islam y el cristianismo.

CLIFF Y SUS AMIGOS. La carrera de Cliff alcanzó su apogeo con “The Harder They Come”, pero tras un descanso a finales de la década de 1970, desde entonces trabajó de forma constante durante décadas, por ejemplo en los 80s como músico de sesión con los Rolling Stones, para quienes aportara los coros del cover del tema «Too Rude» (llamado «Winsome» en su version original, creada por el reggaero jamaiquino Half Pint) en el album «Dirty Work» de 1986. Dicho sea de paso, la conexión con los Stones no termina allí: en 1982 Ron Wood tocó la guitarra en «Peace Officer» y «Keep On Dancing«, ambos temas del álbum «Special» de Cliff, mientras que Keith Richards hizo un cover de «The Harder…» en 1978, editado en la cara B del single navideño que incluía otro cover, «Run Rudolph Run» de Chuck Berry. Además de los Stones, Cliff colaboró con artistas de la talla de Wyclef Jean, Sting y Annie Lennox, y entre los que interpretaron sus canciones se encuentran John Lennon, Cher y UB40. En 1993 regresó a las listas de éxitos estadounidenses con su versión de «I Can See Clearly Now» de Johnny Nash, de la banda sonora de «Cool Runnings», que seguía las aventuras del equipo de bobsleigh de Jamaica.

LLUVIA DE PREMIOS. Como si todo eso no bastara para enaltecer su figura, Cliff fue nominado a siete premios Grammy y ganó dos veces el premio al mejor álbum de reggae: en 1986 por «Cliff Hanger» (con los Kool & The Gang como invitados) y en 2012 por el aclamado «Rebirth» -producido por Tim Armstrong de Rancid, al igual que el EP «The Sacred Fire» (2011)-, considerado ampliamente como su mejor trabajo en años. También participó en el himno de protesta de Steve Van Zandt contra el apartheid en Sudáfrica, titulado «Sun City», y figuró en la comedia de Robin Williams «Club Paradise», para la que contribuyó con varias canciones a la banda sonora; asimismo apareció junto a Steven Seagal en la peli de acción de 1990, «Marked For Death» y también cantó con Elvis Costello en el tema rockero «Seven Day Weekend». Sus otros honores incluyeron la incorporación al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2010 (fue el segundo artista de reggae de la historia en recibir esta distinción, luego de Bob Marley) y la Orden del Mérito de Jamaica. En 2019, el gobierno jamaiquino rebautizó la popular calle «hip strip» de Montego Bay como Jimmy Cliff Boulevard. Dos años después, las autoridades jamaicanas le entregaron a Cliff un pasaporte oficial en reconocimiento a su condición de Embajador del Reggae.

LA LUCHA, SU VIDA Y SU ELEMENTO. Cliff se mantuvo en gira durante los últimos años con un público apasionado. Grabó más de 30 álbumes en total, el más reciente de ellos titulado «Refugees» (2022), inspirado en las crisis humanitarias en muchas partes del mundo. Fue su primer álbum en más de una década, y aprovechó el lanzamiento para promocionar la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados y denunciar lo que él llamó «racismo dirigido» contra las personas pobres que huyen de la miseria y la corrupción. Las canciones del álbum, declaró al periódico británico Independent ese año, trataban sobre «lo que está sucediendo en todo el mundo, especialmente en mi país natal, África. A algunos no les gusta cuando digo eso», añadió, describiéndose como parte de la diáspora africana. «Es mi país. En su ignorancia, están trazando límites en todo el país. Es muy triste»... La popularidad de sus canciones era tan grande que a veces asomaban en lugares inesperados. En 2007, David Cameron, líder del Partido Conservador británico (y que más tarde se convertiría en primer ministro), usó su tema «You Can Get It If You Really Want» durante los mítines de campaña. «No me gustan los políticos, porque no son personas sinceras», declaró Cliff a la revista Uncut en aquel momento. «Así que no me gustó que David Cameron usara mi música, pero no le dije que parara. En el bando opuesto de la política, es decir los sandinistas en Sudamérica, también usaron esa canción. Pero yo hago mi música para la gente. Busqué el significado de la política: poli significa gente, y tics (N.: se refiere a tick, es decir garrapata, en inglés) es un parásito chupasangre».

UN ÉXITO DISTINTO. En una entrevista con NPR en 2012, Cliff comentó que el éxito para él, en ese momento, significaba algo diferente a lo que significaba al comienzo de su carrera en 1972: “Cuando alguien se me acerca y me dice: ‘Dejé la escuela y escuché ‘You Can Get It If You Really Want It’, y tu canción me hizo volver a la escuela, y ahora soy profesor y uso tu canción con mis alumnos’… eso, para mí, eso sí es un gran éxito”. Además de su esposa, al Sr. Cliff le sobreviven sus dos hijos, Aken y Lilty Cliff (aunque al parecer tiene otros no reconocidos). Mientras en las redes se multiplican los tributos -algunos de los cuales encontrarán debajo de esta nota- de sus colegas, amigos y fans, quienes hacemos MADHOUSE lamentamos profundamente la pérdida de tan influyente artista y les dejamos la invitación a recordarlo como, suponemos, a él más le hubiera gustado: con su música.

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