
El ex guitarrista de Vox Dei vuelve a las bases con el Carlos Gardellini Trío, un proyecto que recupera el formato que más lo identifica y lo encuentra con las mismas ganas de seguir componiendo, grabando y girando. En diálogo con MADHOUSE, repasa el legado de la banda que marcó buena parte de su vida, reflexiona sobre los cambios que atravesó el rock argentino y deja en claro que, a los 62 años, todavía tiene mucho por decir.

Para cualquier guitarrista argentino, pasar más de tres décadas en una banda como Vox Dei alcanza para justificar una carrera. Sin embargo, Carlos Gardellini nunca se sintió cómodo con la idea de vivir únicamente de ese pasado. Mientras recorría el país junto a Willy Quiroga y Rubén Basoalto, también alimentó proyectos paralelos, escribió canciones y siguió buscando nuevos desafíos. Hoy esa búsqueda toma forma en Carlos Gardellini Trío, una propuesta que apuesta por la crudeza del formato clásico de guitarra, bajo y batería, pero sin resignar la posibilidad de explorar nuevos sonidos.
Después de más de treinta años en Vox Dei, ¿qué sentiste al volver a empezar prácticamente de cero con un proyecto propio?
En realidad en paralelo a mis 30 años con Vox Dei tuve siempre distintos proyectos. Algunos con mayor exito, otros con menos, pero todos me mantuvieron conectado con artistas muy importantes.
Esta vez elegiste el formato de trío, que siempre tiene algo de «sin red». ¿Qué encontraste en esta formación?
Creo que es el formato que más me identifica. En los comienzos muchas veces arrancábamos como cuarteto, con esa idea de las bandas tipo Beatles, Stones, Creedence o The Kinks, pero en los barrios no era sencillo encontrar músicos y terminábamos siendo un trío. Con los años también se convirtió en un gusto personal.
Los primeros temas que se conocieron muestran un sonido clásico, pero también algunos arreglos poco habituales para un power trío, como los vientos en «El Rompededos». ¿Qué identidad musical buscás para esta banda?
Lo de los caños en los riffs lo escuché en un momento y me pareció una buena idea. Cuando lo aplicamos funcionó muy bien. Hoy esa es la estética que estamos buscando y creo que el resto del disco va a ir por ese camino, aunque siempre aparecen cosas nuevas.

Estuviste más de tres décadas al lado de Willy Quiroga. Mirando hacia atrás, ¿cuál fue la enseñanza más importante que te dejó esa etapa?
La experiencia artística que deja estar treinta años con artistas del calibre de Willy o Rubén (Basoalto) es invaluable y hasta difícil de explicar. Con el paso del tiempo rescato todo lo vivido, no solo arriba del escenario. La vida juntos fue una experiencia inolvidable y eso es lo que realmente se extraña. Definitivamente haber sido un Vox Dei fue un impulso para seguir creciendo.
¿Qué pasó con Primera Junta, el proyecto que armaste con Simón Quiroga y Beto Ceriotti de Almafuerte que creó varias expectativas?
Con Primera Junta estábamos muy entusiasmados, pero la pandemia y todo lo que vino después hicieron muy difícil instalar un proyecto nuevo.
A veces el camino del músico presenta varias dificultades. ¿Qué sentís que cambió en la forma de vivir el rock?
Los formatos cambian tanto que nunca dejan de sorprenderte, generalmente para mal. La motivación y el amor al arte es lo que nos mantienen en actividad.
Para cerrar: ¿qué objetivos te planteás para esta nueva etapa con Carlos Gardellini Trío?
Continuar desarrollándome activamente como músico, descubrir y redescubrir sonidos y maneras de tocar, aprovechar las horas de grabación para seguir aplicando lo aprendido y disfrutar de los conciertos mientras pueda.
Baterista frustrado, docente y periodista especializado en cultura y espectáculos. Creador del programa La Isla de los Monos, ha colaborado en Rock.com.ar y las revistas Efecto Metal, Mala Difusión y Devils Beat Records Mantiene su blog Film Song (www.film-song.blogspot.com) desde 2005.








