PESTILENCE, CLUB CULTURAL BULA, 14/07/2026

Más de tres décadas después de convertirse en uno de los nombres fundamentales del death metal europeo, Pestilence regresó a la Argentina para ofrecer un show exclusivo en el Club Cultural Bula, donde demostró que su propuesta sigue tan vigente como desafiante. La banda liderada por Patrick Mameli volvió a encontrarse con el público porteño en una noche marcada por la precisión técnica, la intensidad y un recorrido por los discos que definieron su historia.

UN COMIENZO ÍNTIMO, PERO PESADO

La noche comenzó con los locales Dead Rooster y Burden Rage, con dos propuestas diferentes dentro del aspecto del death metal, pero con igual intensidad y demostrando la buena salud que el estilo cuenta en la escena local. Con respecto al plato principal de la noche La intimidad de Bula hace que no haya misterios. Los músicos bajan las escalares del sotano y van directo al escenario para acomodarse. Una imagen anticlimática que en algunos casos puede atentar contra el show, pero no sería el caso esta noche.

Dead Rooster abriendo la noche

Desde los primeros acordes, quedó claro que el repertorio apuntaría a satisfacer tanto a los seguidores históricos como a quienes descubrieron al grupo en los últimos años. Clásicos de álbumes esenciales como “Consuming Impulse”, “Testimony of the Ancients” fueron la columna vertebral del show y fueron recibidos con entusiasmo por un público que, aunque pequeño, respondió con pogos constantes y una ovación permanente entre canción y canción.

Patrick Mameli volvió a demostrar por qué continúa siendo una figura de referencia dentro del género. Su trabajo en la guitarra mantuvo el nivel de virtuosismo que caracteriza a Pestilence, alternando riffs veloces, pasajes complejos y solos ejecutados con absoluta solvencia. La banda, ajustada y contundente, sostuvo un sonido compacto que permitió apreciar cada detalle de las composiciones, incluso en los momentos más intrincados. Ayudó la acústica del lugar que, ante los prejuicios que podrían surgir, siempre suena bien. El aspecto sonoro fue uno de los puntos fuertes de la velada. La mezcla permitió distinguir con claridad el trabajo de cada instrumento, algo fundamental en una propuesta donde la complejidad musical es parte del ADN del grupo. La batería sostuvo un ritmo demoledor durante toda la presentación, mientras el bajo aportó el peso necesario para equilibrar la agresividad de las guitarras.

UN TESTIMONIO DE RIFFS ATRONADORES

La respuesta del público fue de menos a más. La conexión entre la banda y los asistentes fue creciendo con el correr del concierto, consolidando una atmósfera de respeto mutuo entre músicos y seguidores. Lejos de limitarse a una exhibición de virtuosismo, Pestilence logró transmitir la intensidad que convirtió a sus discos en piezas fundamentales del metal extremo. La combinación entre velocidad, precisión y contundencia dejó en evidencia que el grupo conserva intacta su identidad, sin depender únicamente del factor nostalgia incoporando canciones de su última etapa como “Deificvs” o “Morbvs Propagationem”.

El cierre llegó con una ovación que confirmó el éxito de la visita. En los últimos tres años la banda nos ha visitado tres veces, lo que quizás atenta a la hora de conseguir un mayor público, sumado a que la propuesta de la banda no es la más accesible para un publico casual. Pero para los presentes, Pestilence es satisfacción garantizada.

Es que, en definitiva, la banda neerlandesa volvió a demostrar que sigue ocupando un lugar privilegiado dentro del death metal mundial. Su paso por Buenos Aires dejó la sensación de haber asistido a una verdadera clase magistral de técnica, potencia y fidelidad a un legado que continúa inspirando a nuevas generaciones de músicos y fanáticos.

Txt: Facundo Llano

Ph: Holy Smoke

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