¿Es posible que cinco jóvenes del Midwest estadounidense, vestidos con mamelucos de plástico y cascos rojos, hayan sido los analistas sociopolíticos más lúcidos del rock del siglo XX? El estreno en plataformas del documental «DEVO», dirigido por el experimentado Chris Smith (quien ya nos deslumbró en 2017 con el documental «Jim & Andy»), no solo responde afirmativamente, sino que presenta una disección necesaria sobre una banda que, lejos de ser un «one-hit wonder» u otro mero bicho raro tan típico de los años 80, fue un brillante, inteligente proyecto artístico multimedia nacido del trauma y la resistencia.

El público en el festival de Sundance no se privó de usar los famosos Power Domes (domos de poder) que son la marca registrada de Devo

EL BIG BANG DE LA DE-EVOLUCIÓN. El documental, presentado originalmente en el Festival de Sundance de 2024 y hoy disponible globalmente (en Argentina es posible verlo en Netflix, así que a buscarlo, a suscribirse o a rogarle a algún pariente o amistad que preste la cuenta), establece un punto de partida ineludible: el 4 de mayo de 1970. Para Gerald «Jerry» Casale y Mark Mothersbaugh, la masacre de la Universidad de Kent State -donde la Guardia Nacional de EE.UU. asesinó a cuatro estudiantes que protestaban contra la guerra de Vietnam- no fue solamente un titular de prensa, sino el catalizador de una iluminación cínica. Si seres supuestamente civilizados podían retrotraerse a tal nivel de barbarie, entonces la humanidad no estaba progresando: estaba involucionando… Este concepto de la «de-evolution» dejó de ser una teoría académica para convertirse en un motor creativo: pronto pasaron del humor satírico a un comentario social urgente, y lo que comenzó como una programación alternativa subversiva en el festival de arte de KSU de 1973 terminaría advirtiendo, comentando y reflejando el absurdismo de finales del siglo XX. El film de Smith (apoyado por una acertada edición a cargo de Joe Scoma) destaca con maestría cómo el grupo utilizó el dadaísmo, el cine experimental y una ironía corrosiva para procesar la disfunción de la clase media americana. Lo que comenzó comohappenings extravagantes y agresivos en la desabrida Akron, Ohio (donde el público huía despavorido ante la propuesta de «brutalismo y minimalismo» de la banda) pronto se transformó en una misión: ¿cómo infiltrar este mensaje subversivo en las masas sin traicionar la esencia?

ESPÍAS EN LA CASA DEL POP. Uno de los grandes aciertos de la película es documentar el ascenso de Devo no como una carrera hacia la fama, sino como una operación de espionaje estético. La cinta nos recuerda que antes de MTV, Devo ya pensaba en imágenes. Cortometrajes como «The Truth About De-Evolution» fueron los que capturaron la atención de figuras tutelares: primero del benemérito David Bowie, quien fascinado por su coherencia conceptual se ofreció a producirlos, y luego del intrincado Brian Eno, quien finalmente terminó moldeando el sonido de su álbum debut, el inmortal «Q: Are We Not Men? A: We Are Devo!» (1978). El documental explora con ritmo frenético esa «época dorada» donde la banda cabalgaba la transición entre el punk y la new wave. Sin embargo, deja en claro que Devo era «demasiada arena en el motor» para el sistema. A pesar de los elogios de grandes figuras como Iggy Pop, Debbie Harry o Neil Young, la industria nunca terminó de digerirlos; de hecho el conflicto contractual entre gigantes discográficos como Warner y Virgin, relatado en el film, funciona como un presagio del inevitable choque entre el arte y el negocio.

Parecen trabajadores de Edenor, pero no: son los Devo, allá por los lejanos 70s o tal vez 80s

EL DRAMA DE LA INCOMPRENSIÓN. El punto de inflexión llega con el éxito masivo de «Whip It» en 1980. Aquí, el documental de Smith se vuelve especialmente agudo al mostrar la paradoja del éxito: mientras la banda usaba sus uniformes y sus energy domes para satirizar el conformismo y la llegada del neoliberalismo de Ronald Reagan, el gran público -y la naciente MTV—-los consumía como una curiosidad colorida: en otras palabras, la masa bailaba y reía, pero pocos captaban la profundidad de la crítica… Como bien señala el montaje de Smith, el desgaste llegó cuando la sátira comenzó a ser devorada por la misma realidad que parodiaba. El documental decide, de manera coherente, enfocarse en esta primera etapa (hasta 1991), obviando regresos posteriores para concentrarse en el núcleo duro de su filosofía. La salida del baterista Alan Myers se presenta como el fin de una era, dejando paso a las exitosas carreras individuales de Casale como director y de Mothersbaugh como compositor de bandas sonoras (desde la serie animada infantil «Rugrats» pasando por «The Life Aquatic» y «The Royal Tenenbaums» hasta «Thor: Ragnarok»), creando una segunda y exitosa carrera de la que bien podría decirse que ha eclipsado su trabajo con Devo, convirtiéndose en un referente de la industria en Hollywood.

UN MENSAJE PARA EL 2026. Como para empezar a cerrar este comentario, digamos que «DEVO» arroja luz sobre aspectos del grupo probablemente desconocidos, al tiempo que resalta lo más importante en una obra así: la música. Si no otra cosa, Devo te hará sumergirte de nuevo en su discografía con una nueva apreciación por su obra más la posibilidad de descubrir o redescubrir algunos de sus trabajos anteriores, irónicamente pagando a un gran conglomerado musical para escucharlos (a menos que seas un rebelde y los descargues ilegalmente, lo que lo hace aún más irónico)… Al finalizar los 90 minutos, donde vemos a Devo atravesar los altibajos, los momentos surrealistas y las increíbles performances de una carrera de 50 años, abarcando el show de la banda desde sus inicios lo-fi hasta ser pioneros del videoclip en los primeros tiempos del dominio cultural de MTV, queda flotando una sensación agridulce pero necesaria. El documental nos muestra a unos fundadores que, hoy septuagenarios, hablan con una modestia casi desconcertante sobre su legado. Pero esa humildad no logra ocultar lo evidente: el mundo de hoy, agitado por la polarización y el consumo de masas anestesiante, se parece peligrosamente a lo que Devo predijo hace cinco décadas. En suma, «DEVO» no es solo un viaje nostálgico para aquellos que alguna vez usaron un casco rojo; es una reivindicación de la música como herramienta de resistencia intelectual… En estos tiempos de algoritmos y conformismo digital, la pregunta que la banda lanzó en 1978 sigue retumbando con más fuerza que nunca: «Are we not men?». La respuesta, lamentablemente, parece seguir siendo la misma.

Devo hoy: bueno, siguen pareciendo trabajadores de Edenor (tras la reforma laboral)

FICHA TÉCNICA

Título original:  «Devo»

Género: Documental

Origen: EE.UU. / UK

Estreno: 21/1/ 2024 (Sundance Festival, EE.UU.) / 19/8/2025 (Netflix)

Dirección: Chris Smith

Edición:

Producción: Danny Gabai, Anita Greenspan, Chris Holmes, David C. McCourt

Reparto: Gerald V. Casale, Mark Mothersbaugh, Robert «Bob» Mothersbaugh, Bob Casale (voz de archivo), Alan Myers, Pat Benatar, Dan Aykroyd, Bob Lewis (colaborador), Elliot Roberts (Manager), Dave Grohl, Debbie Harry, Dead Boys y los presidentes John F. Kennedy, Ronald Reagan, Jimmy Carter y Richard Nixon (voces de archivo)

Música: Devo

Duración: 94 minutos.

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