
Si bien Sergio Bonacci Lapalma, director del documental “Algo Ha Cambiado, Un Viaje Quijotesco Al Pappo’s Blues”, es nacido en California, siendo hijo de padres argentinos él se reivindica como un criollo más.Tal vez ese cruce de nacionalidades haya sido determinante para el singular enfoque que eligió darle a su película, la cual se propone reflexionar sobre la música operando como un lenguaje universal .Si hubo un héroe de la guitarra en nuestro país esa persona fue Norberto Napolitano. Y no es gratuito que Pappo haya abrazado al blues como su principal género formativo. Es justamente el blues quien primero le dio una centralidad al sonido de las seis cuerdas en los albores del siglo XX. El abrazo de El Carpo al estilo se debe a esa raíz guitarrera, haciendo posible que un pibe sudamericano blanco y descendiente de italianos de clase trabajadora logre dialogar con el blues como lengua con los queridos negros del país del norte. Quizás sea acertado pensar en la música como la manera de expresión perfecta para trazar esos puentes capaces de unir a La Paternal con el Mississipi, y el film de Bonacci Lapalma busca dar testimonio al respecto. MADHOUSE asistió a la función privada para la prensa que tuvo lugar en Sala Lúcida, aprovechando la ocasión para concertar una entrevista unos días más tarde con su director, quien tiene más cosas aún por decir a las dichas en el film

Después de haber visto el documental, tengo unas cuantas preguntas para hacerte y las primeras que se me ocurren son ¿por qué Pappo?, ¿por qué el blues? y ¿por qué hacer un documental con eso?
Yo nací en California, mi padre es argentino y mi vieja mexicana. Vine acá a los 6 años sin saber castellano muy bien. Siempre me costaba hablar en español, porque recién estaba aprendiendo a leer y escribir en inglés allá y de repente tuve que venir acá. Pero en la música no existía esa brecha idiomática, era un idioma sin palabras. Esa conexión que no puede hacer la lengua sí la podía generar la música y en mi caso puse la mirada en un género específico: el blues. Siento que emprendí un viaje quijotesco queriendo transmitir esa conexión entre el blues local y el blues norteamericano. Hay un dato histórico que es fundamental en todo esto y es que Argentina fue el primer país en el que se hizo blues en español. Somos pioneros absolutos en eso, lo que me pareció increíble. Porque en realidad la mía no es una película sobre Pappo… o no solamente sobre él, para ser más precisos, sino que es sobre el blues y su universalidad; pero a medida que iba entrevistando a la gente, entendí que el hilo conductor era Pappo, que es un personaje muy colorido, como Maradona. Creo que hay mucha gente que conoce aspectos un poco frívolos de él como personaje, pero no sabe de su vínculo con el blues y de lo importante que fue no sólo acá, en la cuna del blues también. En EEUU los bluseros que le abrieron las puertas eran tipos como B.B.King, ni más ni menos. Y se la abrían a un tipo blanco y argentino.¡Eso es un logro y un reconocimiento que muy pocos pueden ostentar! Viéndolo desde afuera me impresiona más y me dan más ganas de ser argentino. Pero como te decía, en ese puente que quería narrar entre el blues de allá y el de acá, El Carpo era una figura que estaba todo el tiempo presente.
Siempre escuché decir que Argentina fue la cuna del rock en español, pero nunca que lo mismo pasaba con el blues y es realmente así. Por ejemplo, en España no se cantaba en rock en español, porque estaba Franco y un poco también porque no se les ocurrió (risas). Cantaban en inglés.
Se me pone la piel de gallina pensar que eso es así. Somos un país muy rico culturalmente, creo que a veces no lo valoramos lo suficiente ese dato. Sí, ni hablar de la tremenda influencia que tuvo en todos los países de habla hispana el rock argentino, pero quizás es raro que se diga que lo mismo pasó con el blues. De hecho, Pappo sigue una tradición, porque antes de él ya estaba Manal, banda que no sólo era blusera desde lo musical. Las letras hablaban también como ocurría con el blues negro, de la vida de los suburbios, de las penurias del laburante, ese tipo de temática.

Me parece un acierto que hayas elegido hacerla en blanco y negro, no solo porque le da una unidad estética al material de archivo sino que también es un poco eso, una historia de blanco sobre negro. Un tipo que nació acá en la Paternal, muy porteño, pero que terminó con la viola en mano siendo más negro que cualquier negro.
Es realmente así. Eliminamos ciertas disparidades visuales, digamos.Pero además no deja de ser algo metafórico. Contamos el derrotero de un blanco que se hizo grande sentado en los hombres de gigantes negros. Y lo que decís de huir del color para evitar diferencias entre diferente material visual, es tal cual, lo hicimos con esa idea. Además nos pareció un lindo detalle que las únicas escenas en color son las pocas en las que El Carpo se filmó a sí mismo y aparece hablando a cámara en la habitación de un hotel en Los Ángeles. Casi que fue un pionero de las selfies (risas)
¿Cuánto tiempo te llevó hacer el documental?. Porque es largo, muy completo y filmado mayoritariamente en el exterior
Me llevó 10 años. Realmente fue mucho trabajo y mucho viaje por un país tan grande como EEUU. Hubo que recorrer mucha ruta, por eso siempre digo que la película es un poco una road movie, no sólo por lo que cuenta. ¡La realización, el making off fue también una road movie! (risas). Las primeras proyecciones las hicimos el año pasado porque se cumplían 10 años del fallecimiento de Norberto. Lo empezamos a filmar con un trabajo en equipo de muchas personas que fueron involucrándose y colaborando. De lo que me daba cuenta mientras filmábamos era que yo no hacía entrevistas, sencillamente conversaba con esas personas. Me decía a mí mismo: «quiero poder contarle qué es el blues a gente que no sabe nada del mismo”. Y que puedan entender también que forma parte de nuestra cultura, clavar nuestra bandera argentina. Recién me preguntabas qué me había decidido a hacer el documental. Quiero que las nuevas generaciones puedan interiorizarse en esto. Si nosotros no narramos estas cosas somos culpables de que se pierdan estas historias. Y lo lindo que nos pasó es que estaba entrevistando a alguien y de pronto me decía “tenés que ver a fulano”, “andá a entrevistar a mengano”, los propios protagonistas que daban testimonio me iban guiando, en un punto la película se iba haciendo sola.
Claro, espontáneamente los protagonistas te fueron armando el documental con la historia que iban narrando, es la misma historia la que se va contando sola.
Exactamente. Por eso me pareció apropiado darle el nombre de quijotesco. A veces entrevistando a protagonistas de la peli me daba cuenta que me miraban descreídos de lo que estábamos haciendo, pensaban que nunca íbamos a poder contar la historia que queríamos contar.También lo asocio con el desafío que significó para El Carpo ir a tocar blues a la norteamérica negra. Lo que logró en su carrera musical, es un poco como el Quijote yendo contra los molinos de viento, ¿viste? Imagínate, un pibe de la Paternal que ama el blues, que vive acá y que no tiene nada que ver con eso. Su sueño era tocar blues y llega allá, lo reconocen como a uno de los suyos, B.B. King le dice «vení, vos sos uno de los nuestros». ¿Cuánta gente logra cumplir su sueño tan cabalmente?. Es muy loco. Si bien siempre se lo asoció como el pionero del rock pesado en Argentina, creo que Pappo era un bluesman, era un gran guitarrista de blues. Si bien luego incursionó en otros estilos, su raíz está ahí.

Creo que lo que más valor tiene todo eso es que los que lo reconocen son bluseros negros. Porque siempre hubo una pica dentro del ambiente de blues entre el blues negro y el blues blanco. Los afroamericanos al blues blanco lo miran medio reojo.
Los argentinos somos una mezcla de culturas. Siento que nosotros no nos sentimos incómodos como pasa con personas de otras partes del mundo estando con otras razas y culturas, ¿entendés?. Pappo realmente fascinó a mucha gente grosa dentro de ese ambiente. Y se que es así porque cuando contacté con gente tan importante como la hija de John Lee Hooker o el propio Deacon Jones, a quien fue un gran logro tenerlo en la peli, se fascinaban con la idea de hablar de Pappo y lo que habían hecho juntos. Eso es lo que más los emocionaba. Fue un golazo tener la palabra de Peter Deantoni, quien como manager organizó toda la movida de Pappo en EEUU y que tuvo su punto cúlmine con la ya mítica presentación en el Madison Square Garden con B.B.King. Ese show es el momento del gran abrazo que le da el blues al Carpo. ¡Yo ponía como asunto «Pappo» en los mails y me respondían al toque!. Había mucho cariño hacia él de parte de los que daban testimonio en cámara. Incluso hubo músicos que me hubiera gustado que estén pero no se dió. Quería entrevistar a Edgar Winter, que tocó varias veces con él de invitado, pero lamentablemente nunca me contestó. También al baterista de Clutch, porque me parecía reinteresante la influencia que él tuvo sobre la banda al punto de haber hecho un cover de “Algo Ha Cambiado”, encima en castellano.¡Igual yo siempre quería más testimonios! (risas). Los que me dieron bola rápido fueron los músicos que aparecen en el documental, fue bastante al toque. Obviamente que el documental iba a hablar mucho de Pappo porque si yo hacía un desglose de todo lo que cuenta la película, quién conecta a todos estos músicos con Argentina era Norberto.

UN DOCUMENTO PARA LOS BLUSEROS DEL MAÑANA
Una cosa que me sorprendió en el documental es enterarme que la hija de John Lee Hooker había grabado un cover de «Desconfío» en español. ¿Cómo te enteraste de su existencia?
Eso fue todo un hallazgo del documental. ¡Qué buena pregunta! Estoy tratando de pensar cómo me enteré (risas). Creo que lo había googleado, estaba buscando la canción y veo a esta persona afrodescendiente cantando en español con acento gringo. «¿Quién es la que lo canta?», pensé. Cuando vi quién era no lo podía creer. Obviamente que le escribí a Zakiya y me respondió muy predispuesta. Fue increíble tenerla en el documental. Además ella cuenta en qué tema se inspiró Pappo y qué artista solía cantarla. La canción se llama “Ain’t Nobody’ s Business” y pertenece a Otis Spann. Eso me pareció uno de los grandes aportes dentro de los personajes que entrevistamos para el documental. Cuando estaba con ella y su esposo en su casa en Georgia, agarra su tablet y me muestra el video del tema en cuestión. A mí en ese momento me invadió una emoción muy grande. Se me puso la piel de gallina. Le dije: «no puedo creer lo que me están mostrando, ¿podés contarlo en el documental?»Porque es mostrar de primera mano dónde estaban las raíces de Pappo. Y la verdad es que “Desconfío” suena igual a esa canción. Parece ser que estando ella en Argentina, Botafogo le dijo a Zakiya que si quería ganarse al público tenía que tocar “Desconfío”. Cuando le pasa el tema ella dice: “esto es igual a tal tema”
Volviendo a grandes del estilo participando del documental casi, casi, lo tenemos a B.B.King. En su momento me estaba comunicando con su manager pero B.B. muere al poco tiempo. Una verdadera lástima. Eso hubiese sido tocar el cielo con las manos.
¿Qué creés que puede aportar la película a pibes que no tienen idea de quién fue el personaje del que trata?
Creo que para las nuevas generaciones todo es tan rápido que no van por un camino que lleve tiempo. Ese ego artístico y esa determinación por hacer lo que amaba, fue algo a lo que Pappo dedicó toda su vida. Como le dijo aquella vez en un programa de televisión a DJ Deró: “uno se mata estudiando un instrumento por años para que venga uno a apretar un botón y decir que es músico” (risas). Supo hacerse valorar no sólo por el público, también por gente a la que él admiraba y a la que creció escuchando. Es algo que deja mucho para aprender y mostrar, especialmente para las nuevas generaciones. Creo que estamos en una época en que la gente está muy en contacto con dispositivos tecnológicos. Y me encantaría que esa gente además escuche más música y agarre una guitarra o el instrumento que sea y se dedique a expresarse por sí misma.Creo que el documental quiere promover esa idea.
Buscar profundizar en medio de una cultura de la inmediatez imperante…
Sí. Fíjate que ya no se escuchan discos, se escuchan temas sueltos. Y mañana se olvidarán del artista que escucharon hoy y estarán con otro que pintó ese día, ¿entendés?. Para peor Spotify está agarrando a pseudo artistas, que están usando inteligencia artificial. Las canciones están hechas con algoritmos, después los chicos que las escuchan piensan que es bueno eso y se influencian por cosas que no están realizadas por seres humanos. Otra vez, qué loco cuando Pappo decía, «buscate un trabajo honesto”. La historia se repite, y casi que Pappo predijo lo que está pasando. La otra vez leí un artículo que decía que para él la música era una manera de generar paz y buena vida, y justamente el documental muestra un poco eso, es una manera de generar un puente cultural para la paz mundial.»

¿No pensás que Pappo está infravalorado en la Argentina? Porque siempre fue un tipo popular, pero para una audiencia más proletaria,. A ciertas clases Pappo no llegó, no es Charly García que lo escucha hasta mi tía
Si bien es una figura importante, creo que tendría que haber sido más importante todavía. Pero sí es increíble que el 10 de marzo sea considerado el día del guitarrista en nuestro país. Siento que quizás está desvalorizado porque los medios son muy amarillistas y no quieren mostrar una faceta de un personaje que realmente muestre valores. Hoy en día los medios son todos instantáneos, todo tiene que ser transgresor pero para mal, no para bien. Siento que tiene que haber documentales que sean hechos más artesanalmente por artistas y que busquen un poco la humanidad de las cosas. Creo que nos estamos deshumanizando con tanta tecnología, y la única manera de poder juntarnos es haciendo arte de verdad, hecho por humanos, para humanos. No digo que no usemos las herramientas tecnológicas, pero que eso no sea el fin de nuestro mensaje. Tenemos que saber contar historias, que esas historias puedan trascender y ayudar a las nuevas generaciones que la van a tener muy difícil si nosotros no hacemos las cosas bien. La están teniendo difícil ahora.
Contame si va a haber futuras proyecciones del film
Sí, vamos a estar proyectándola en Rosario (Cine El Cairo, Santa Fe 1120, los días 10-18-24 de abril, todas las funciones a las 22:30/ Bar Que Sea Rock, Santa Fe 1166 el 24/4 a las 00:00, con la actuación del ex Dulces 16, Conejo Jolivet y Aerophonicos), y en CABA ( Sala Lúcida, Av. cabildo 4740, el 19/4 a las 18:00). La música sirve para unir a las personas y que conecten con una misma pasión. me encanta ver la película en una sala y vivir esa experiencia colectiva. Así que ya saben, los esperamos a todos para vivir noches de mucho blues, mucho Pappo y mucha buena música.


Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








