
El 23 de mayo de 1934 nacía en el barrio de Flushing, al norte de Queens, en Nueva York, un niño llamado Robert Arthur Moog. Nadie podía imaginar entero que aquel chico «geek y socialmente torpe», como él mismo se describiría años después, terminaría revolucionando la música popular en formas que han trascendido generaciones. Hoy, en el 92º aniversario de su nacimiento, resulta imposible escuchar una canción en la radio, en un streaming o en un festival sin encontrar rastros de su invención más famosa: el sintetizador Moog. Les dejamos la invitación entonces a acompañarnos en este repaso por el legado del inventor del sintetizador y las cinco primeras bandas que lo utilizaron en su música
EL HOMBRE QUE PUSO LA ELECTRICIDAD AL SERVICIO DE LA MÚSICA. Robert Moog descubrió su pasión por la electrónica a los diez años. A los catorce construyó su primer theremin -ese peculiar instrumento que se toca sin contacto físico y que hoy escuchamos en bandas sonoras de terror y ciencia ficción- basándose en diseños del físico ruso Lev Termen. Esa fascinación temprana por la intersección entre tecnología y sonido definió su vida. Fue así que el joven Moog cursó estudios de física en Queens College e ingeniería eléctrica en la Universidad de Columbia, completando finalmente su doctorado en física de la ingeniería en Cornell en 1965.

Pero fue en 1964 cuando cambió la historia: presentó el primer sintetizador modular controlado por voltaje, un instrumento capaz de producir una amplia variedad de sonidos electrónicos y, crucialmente, lo suficientemente portátil y accesible como para salir de los laboratorios universitarios y llegar a manos de músicos comunes. Su invención introdujo conceptos fundamentales que hoy damos por sentados: la modularidad, los generadores de envolvente y la rueda de pitch. Pero más importante aún, Moog logró democratizar la síntesis de sonido, llevándola desde los oscuros laboratorios académicos hasta los estudios de grabación y los escenarios del mundo. En otras palabras, sus sintetizadores fueron los primeros en permitir a la gente crear y manipular música electrónica por completo. Su primer prototipo contaba con dos osciladores controlados por voltaje y un amplificador también controlado por voltaje. El primer oscilador permitía modificar el tono del sonido creado mediante el voltaje, el cual podía modularse con el segundo oscilador para producir efectos como el trémolo.

DEL THEREMIN AL MOOG: UNA BREVE HISTORIA DE LA ELECTRÓNICA MUSICAL. Pero no todo empieza y termina en Moog, claro. La historia del sonido sintetizado comenzó mucho antes de 1964. En 1895, Alfred Graham experimentaba con la conexión entre sonido y electricidad, creando un dispositivo llamado Electric Musical Tones. Luego vino la Singing Arc, una precursora del sintetizador. En 1928, Leon Theremin inventó su famoso instrumento homónimo, que Clara Rockmore popularizó en giras internacionales y ayudó a perfeccionar. Según la autora Tara Rodgers, Rockmore contribuyó a que «la música electrónica y experimental se reconociera como una forma de arte viable en la imaginación pública».

Volviendo al remotísimo 1928, el francés Maurice Martenot inventó las Ondes Martenot, un sintetizador analógico temprano utilizado tanto en composiciones orquestales como populares. Otros inventos como el Electronic Sackbut fueron allanando el camino. En 1957, la Universidad de Columbia instaló el RCA Mark II Sound Synthesizer, el primer sintetizador electrónico programable. Sin embargo, su tamaño masivo impedía su uso comercial generalizado.
EL SINTETIZADOR EN SÍNTESIS. Así las cosas, volvemos a la invención del cumpleañero, ya que fue el Moog, con su naturaleza relativamente portátil y su facilidad de uso, el que realmente transformó la música popular. Además de ser el primer sintetizador modular portátil, tuvo otra ventaja: también fue el primero económicamente accesible… Bueno, más o menos. El sintetizador Moog original costaba U$10.000 en 1964. Ajustado a la inflación, hoy serían unos U$100.000 dólares (€ 90.000). Si bien no era precisamente una ganga, costaba bastante menos que los millones que se habrían pagado hoy en día por sus competidores. ¿Quién lo compró entonces? El primer cliente fue el compositor británico-estadounidense Eric Siday, quien encargó a Moog que se lo fabricara y que le añadiera un teclado. Otros compositores interesados en experimentar con la música electrónica siguieron encargando sintetizadores a Moog y pidiendo funciones de filtro adicionales, creando nuevos sonidos como el efecto «wah-wah».

¿Producía buena música? A medida que más compositores clásicos se interesaban por los fascinantes sintetizadores de Moog, no tardó en aparecer la primera pieza musical impresionante. Uno de los primeros pioneros del sintetizador Moog fue Paul Beaver, quien colaboró con Mort Garson en la creación del álbum «The Zodiac: Cosmic Sounds», reconocido como fuente de inspiración para numerosos músicos experimentales posteriores. En 1968, el instrumento se hizo masivamente popular gracias a Wendy Carlos: su álbum «Switched-On Bach» reinterpretó las composiciones de Bach con gran éxito comercial y de crítica. Alcanzó el nro. 10 en las listas, ganó tres premios Grammy y fue el primer álbum de música clásica certificado platino.quien en 1968 utilizó el sintetizador para crear el álbum «Switched-On Bach«, que alcanzó el número diez en las listas de Billboard y ganó tres premios Grammy; de hecho, Carlos se convirtió en la primera persona transgénero en recibir este famoso premio, aunque no hizo pública su identidad hasta 1979… Pero antes de ese hito comercial, el Moog ya estaba haciendo sus primeros pasos en el mundo del rock.

LAS CINCO BANDAS QUE ABRIERON LA PUERTA. Gracias a la investigación del historiador musical Thom Holmes, podemos rastrear con precisión las primeras grabaciones que utilizaron sintetizadores Moog. Fueron cinco bandas pioneras —cuyos trabajos vieron la luz incluso antes de que «Switched-On Bach» popularizara el instrumento en 1968— las que se animaron a experimentar con este extraño aparato electrónico. No necesariamente eran las bandas que uno esperaría que adoptaran una tecnología tan vanguardista; de hecho, una de ellas fue incorrectamente considerada como una «banda de verdad» por muchos.
1. THE ELECTRIC FLAG – «The Trip» (1967) The Electric Flag contaba con la legendaria presencia del guitarrista de blues Mike Bloomfield y el vocalista/baterista Buddy Miles (posteriormente conocido por su trabajo con Jimi Hendrix en Band of Gypsys). La banda es más recordada por su segundo álbum de 1968, «A Long Time Comin'», que también incluía al mencionado Paul Beaver tocando el Moog. Pero su primer álbum, la banda sonora de la película «The Trip» (protagonizada por Peter Fonda y Susan Strasberg en 1967), ya contaba con la participación de Beaver. Los sonidos espaciales que este músico creó con el Moog ayudaron a crear la atmósfera psicodélica de esta banda sonora mayormente instrumental para una película sobre el primer viaje de ácido de un hombre. Si bien el sintetizador no era una parte prominente del paisaje sonoro del álbum, demostró las posibilidades que el Moog podía aportar al rock.
2. THE DOORS – «Strange Days» (1967) Los teclados de Ray Manzarek son una parte fundamental del sonido de The Doors. Pero curiosamente fue el cantante Jim Morrison quien se acredita como el primer músico en tocar un Moog en un álbum de rock popular. El sintetizador aparece en la pista homónima de «Strange Days», aunque podría pasar desapercibido fácilmente. Beaver programó la voz de Morrison en el Moog para que pudiera tocarse en el teclado del sintetizador. La voz suena reverberante y lejana, realzando la sensación inquietante que ya es característica de una canción de The Doors. Aunque «Strange Days» no se lanzó como single, a muchos fans les encantó este tema y el álbum alcanzó el número 3 en el Billboard 200. Esta grabación se considera la primera aparición importante de un sintetizador Moog en un álbum de rock and roll, exponiendo a las masas a las posibilidades de la síntesis analógica.
3. THE MONKEES – «Pisces, Aquarius, Capricorn & Jones Ltd.» (1967) En los últimos años, The Monkees recibieron finalmente reconocimiento por su talento interpretativo y composición, en lugar de ser descartados como una banda de pop bubblegum creada para televisión. También merecen crédito por ser pioneros en el uso del Moog en la música pop y rock. En «Daily Nightly», escrita por Michael Nesmith, Micky Dolenz utiliza el Moog para crear sonidos agudos y penetrantes que otorgan a la canción una sensación expansiva y cósmica. Es justo el toque adecuado, dada la imaginería de otras dimensiones de letras como «Figuras oscuras y rodantes se mueven / A través de prismas sin color / Y signos del Sahara miran hacia abajo / Sobre un mundo que brilla falsamente».

Beaver también contribuyó en «Pisces…», tocando el Moog en «Star Collector». Sus solos saltarines otorgan a la canción su distintivo sonido futurista (para los años 60, al menos). Si bien The Doors pueden haber sido la primera banda en introducir el Moog a una gran audiencia, fueron The Monkees quienes familiarizaron a los oyentes con sus sonidos sintetizados a través de estas dos pistas de su álbum número 1. De hecho, «Star Collector» se considera frecuentemente la primera canción pop en incorporar un sintetizador.
4. THE BYRDS – «The Notorious Byrd Brothers» (1968) Beaver es uno de los tres músicos acreditados por tocar el Moog en este álbum de The Byrds de 1968. También están acreditados el vocalista/guitarrista Roger McGuinn y el músico de estudio Gary Usher, quienes tocaron el sintetizador en la pista «Space Odyssey». Los efectos de Moog en esta canción no son muy diferentes de los creados por Dolenz en «Daily Nightly». Agregan efectivamente a la vibra espacial de la canción. El uso del Moog se siente quizás más natural en «The Notorious Byrd Brothers» que en los otros álbumes de esta lista. Sin embargo, se utilizaron varias mejoras, incluyendo flanging y otros efectos de sonido, que aún otorgaban a partes del álbum una sensación experimental.
5. LOTHAR AND THE HAND PEOPLE – «Space Hymn» (1968) Para completar este panteón de pioneros, rescatamos del olvido a una de las bandas más singulares de la era psicodélica. Lothar and the Hand People fueron una banda de rock psicodélico estadounidense de finales de los 60, conocida por su música espacial y su uso pionero del theremin y el sintetizador modular Moog. El nombre inusual de la banda hace referencia a un theremin apodado «Lothar», siendo «The Hand People» (La Gente de las Manos) los músicos que lo tocaban. Fueron una de las primeras bandas de rock en realizar giras utilizando sintetizadores, y su álbum «Space Hymn» (1968) representa un hito en la integración del Moog en el rock. En las notas del álbum se lee: «Toda la música electrónica de este álbum fue creada y realizada por The Hand People en sintetizador Moog y Lothar, el Theremin». Grabado en Record Plant y en el Walter Sear Electronic Music Studio de Nueva York, el disco muestra a una banda que tenía acceso casi ilimitado al Moog en el estudio del productor, lo que les permitió experimentar profundamente con estas nuevas posibilidades sonoras.

UN LEGADO QUE SIGUE VIBRANDO. Moog no se durmió en los laureles y siguió creando nuevos modelos. En 1970 lanzó un nuevo sintetizador, el Minimoog. Esta versión aún más portátil del artefacto original fue todo un éxito. Aunque Moog solo preveía vender unas 100 unidades a músicos de sesión especializados, vendió miles durante más de una década y allanó el camino para otros productos como el Vocoder, el Micromoog, el Multimoog y el Polymoog. Estos sintetizadores convirtieron a Moog en una marca reconocida en el mundo de la música y tuvieron una presencia destacada en álbumes de rock progresivo de Yes, Tangerine Dream y Emerson, Lake & Palmer. Probablemente su mayor éxito comercial en los años 70 fue «I Feel Love» de Donna Summer, producido casi en su totalidad con el Moog.
¿Qué le sucedió después? Como todo éxito, tras el momento de explosión vino el bajón. A principios de los 80, con la aparición de más competencia para los sintetizadores de Moog, la compañía comenzó a tener dificultades. Los sintetizadores digitales de compañías como Yamaha resultaron demasiado para Moog, y la empresa se declaró en bancarrota en 1987. Sin embargo, en 2002, la gente recordaba los sintetizadores de Moog con la nostalgia que merecían; ese año recuperó los derechos sobre el nombre de su empresa y relanzó Moog Music en Asheville. Moog falleció el 21 de agosto de 2005 en Asheville, Carolina del Norte, a los 71 años, pero su legado está más vivo que nunca.
Un año después de su muerte, su familia creó The Bob Moog Foundation para honrar su memoria. Hoy, la marca Moog sigue siendo sinónimo de innovación incansable en el mundo de los sintetizadores: la empresa los sigue produciendo, incluidos los nuevos modelos Spectravox, Labyrinth y Muse lanzados en 2024. Su invención no solo transformó la manera en que los músicos abordaban el sonido, sino que configuró todo el panorama de la música electrónica, dejando un legado indeleble que continúa inspirando a artistas hasta el día de hoy. Desde los Beatles hasta Blondie, desde Rick Wakeman hasta Portugal.The Man llegando a las producciones más vanguardistas de la actualidad, el sonido Moog sigue siendo uno de los más codiciados de la industria musical.
Como señaló una vez el historiador musical, la contribución de Robert Moog a la música «no fue menos sísmica que la de los Beatles o Beethoven». Y cuando escuchamos esos sonidos electrónicos que definen nuestra banda sonora contemporánea -ya sea en un tema pop, en una banda sonora de cine o en una experimentación de vanguardia- estamos escuchando el eco de aquel chico de Queens que, hace noventa años, nació para enseñarnos que la electricidad también podía cantar.
Periodista especializado en artes, espectáculos, gastronomía y cultura pop. Co-fundador de las revistas argentinas Riff Raff (entre 1985-86) y Madhouse desde 1989 hasta 2001. Director del primer fanzine de habla hispana dedicado a Kiss y autor junto a Carlos Parise del libro «Heavy Metal Argentino» (1993).








