
Pocas historias han sido tan singulares dentro de la historia con mayúsculas del rock and roll como la de Vincent John Cusano, más conocido como Vinnie Vincent. Luego de salir del anonimato para ocupar el lugar de Ace Frehley en Kiss, el guitarrista pasó en apenas unos años de sorprender por su talento compositivo e interpretativo a pasar al ostracismo absoluto o, en su defecto, a ser noticia por cuestiones varias todas absolutamente bizarras, sobre las cuales consideramos que no vale la pena explayarse en este momento dado que nuestra intención es enfocarnos en el aspecto meramente artístico del personaje en cuestión. Sin embargo el ejercicio de repasar el registro del primer disco de su proyecto solista no pudo escapar a la esencia de su líder, arrojando también varios aspectos desopilantes. A continuación, los llamativos hechos y circunstancias que rodearon la grabación de «Vinnie Vincent Invasion».

Para definir a Vinnie Vincent hay más de un adjetivo que se le viene a uno a la mente. De él se puede decir que es alguien conflictivo, dado que la mayoría de los músicos que trabajaron a su lado han coincidido en que el tipo es un verdadero dolor de huevos. Los miembros de Kiss, el compositor Adam Mitchell, Carmine Appice e inclusive los músicos que formaron parte de Invasion, dijeron de todo menos lindo del ex guerrero egipcio. También ha sido bastante deshonesto con sus fans y muy personalista en su manera de manejarse. Lo dicho entra dentro del grupo de aspectos negativos de su forma de ser. Los positivos, en cambio, pasan por su innegable talento como escritor de canciones y por lo veloz y complejo de sus intervenciones como guitarrista. Lamentablemente los aspectos oscuros de su persona se impusieron y llevaron a que la mayoría de sus proyectos, incluida la sociedad con otros dos sujetos jodidos como son Paul Stanley y Gene Simmons durara apenas dos años. De todos modos, es justo afirmar que Vincent fue un jugador fundamental para el resurgimiento de Kiss con la edición a cara lavada de un disco como “Lick It Up”, el cual fue una verdadera tabla de salvación para el cuarteto neoyorquino, que se encontraba por entonces en caída libre luego de perder a dos de sus miembros originales. Cuando finalmente lo despidieron en marzo de 1984, Vinnie se propuso regresar a la escena con su propia banda. Para tal fin se alió al bajista Dana Strum, un personaje del under rockanrolero de Los Ángeles, quien fuera el que le recomendara a Ozzy Osbourne a dos talentosos guitarristas como Randy Rhoads y Jake E. Lee.

Luego de extensas audiciones, para hacerse cargo de los tambores el elegido sería el fornido Bobby Rock. Quedaba vacante aún el puesto de frontman de la banda. Una vez que el sello Chrysalis le ofreció un suculento contrato discográfico, sólo faltaba encontrar a alguien que le pusiera la voz al cuarteto, búsqueda que resultó sumamente compleja marcando el tono de cómo serían las cosas en torno a la banda que estaba en gestación. En un principio el designado para hacerse cargo de las voces fue el sueco Göram Edman, quien más tarde participaría en sendos discos de otros guitarristas famosos como Yngwie Malmsteen y John Norum. Un rudimentario manejo de la lengua inglesa y la mala vibra que hubo entre Edman y el que iba a ser su futuro jefe, lo dejaron fuera del proyecto. Finalmente Robert Fleischman se quedó con el puesto, cantante que tuvo un breve paso por Journey cuando el grupo quiso darle una impronta más comercial a su carrera. En realidad Fleischman y el guitarrista no eran desconocidos el uno para el otro, dado que habían estado haciendo tres años antes demos junto a Andy Johns, el hermano de Glyn Johns que trabajó con grandes bandas como The Beatles, The Rolling Stones o Led Zeppelin, pero todo quedó en el freezer cuando Kiss le pidió a Vincent que se convirtiera en el sustituto de Ace Frehley. Sin embargo, Fleischman sería eyectado del grupo ni bien terminó de grabar sus partes en las canciones, por motivos que revelaremos más adelante en esta nota. Mientras tanto repasaremos otra anécdota que pinta de cuerpo entero al díscolo ex guitarrista de Kiss. En sus memorias publicadas en 2018, tituladas «The Boy Is Gonna Rock» Bobby Rock decía: «dentro de las muchas historias delirantes en torno a Vinnie, está su relato totalmente ficticio de la cuestión del vocalista en la banda. Cuando Rob (Fleischman) se va después de terminado el disco fue por un problema contractual. Pero Vinnie para bajarle el precio salió a decir en los medios que en realidad él siempre quiso a Mark Slaughter haciéndose cargo de las voces. El problema, según Vinnie, fue que después de escuchar unas cintas que mandó Mark desde Las Vegas, quiso contactarlo por todos los medios pero no pudo. Dicho tape fue supuestamente enviado por la novia de Mark quien olvido poner el remitente en el sobre que lo contenía. Lo cierto es que todo eso era mentira, una más de Vinnie. Él sólo quería tapar con esa versión el desmanejo de las situaciones en las que incurría». Más allá de polémicas y miserias varias, con la tropa lista bautizada por su mentor como Vinnie Vincent Invasion, ahora sólo restaba ir al estudio para grabar el álbum debut.

UNA GRABACIÓN TORMENTOSA
A fines del otoño de 1985 la novel banda ingresó a los estudios Baby-O de Los Angeles listos para la acción. El nombre de la sala de grabación terminó prestándole el título a la penúltima canción del álbum que se estaba por grabar. Justo debajo de ésta había un viejo teatro destartalado que llevaba bastante tiempo vacío, en cuyo escenario Van Halen grabó el videoclip de “Jump”, uno de los grandes hits de “1984”. De la producción de la placa se encargaron Vinnie y Dana Strum y a ambos les pareció que dicho escenario era el lugar indicado para armar la batería en búsqueda de una mejor acústica para el instrumento. Será en las sesiones de grabación el momento y lugar donde empezarían los problemas de relación de Vincent con sus compañeros. Menuda fue la sorpresa cuando su líder decidió invertir el modo de registro de las partes de cada instrumento. En lugar de arrancar grabando la batería primero y luego el bajo, para agregar luego las partes de guitarra y las voces, Vinnie grabó todas las partes de las rítmicas primero, ayudado por pistas de batería electrónica las cuales serían reemplazadas por las partes de Bobby Rock antes de finalizar la grabación. La tarea de coproducción no le iba a resultar nada fácil a Dana Strum. “Nuestro vínculo con Vinnie comenzó muy bien”. recuerda el bajista. “Yo era muy joven e ingenuo y compré todo lo que él tenía en mente. Sentí que era un tipo con mucho talento y grandes ideas, así que di todo trabajando en el disco. Pero lamentablemente estaba ante una persona que sólo sabe sabotearse a sí mismo. Pronto entendí que estaba ante un tipo muy diferente a lo que yo pensaba que era «. El que se llevó la peor parte fue Bobby Rock debido al destrato que Vincent lo sometía permanentemente durante la grabación. El guitarrista pretendía que Rock tocara idénticas las partes armadas con la batería electrónica y mientras lo hacía, este lo interrumpía y le hacía comentarios como “Bobby, eso suena muy amateur” o “parecés el baterista de una banda local que toca en bares”. Pero lo peor para Bobby todavía estaba por llegar. “Había terminado de grabar mis partes y estaba de vacaciones en Houston.Todo bien hasta que recibo una fatídica llamada de Dana diciéndome que tenía que volver a L.A. a regrabarlas. Al parecer, después de que volví a casa y llegó la hora de meter sus solos de guitarra, Vinnie empezó a oír cosas de nuevo, concretamente, bombos y cajas descoordinados con la caja de ritmos.

Así que ahí estaba pasando incontables días y noches en el estudio, destrozando esas pistas tan buenas”, recuerda con amargura el percusionista. ¿Y al bueno de Fleischman cómo le fue con la experiencia?. En el caso del cantante las desavenencias pasaron por otro lado. “Nunca me sentí parte de la banda. Yo venía de otro palo y sabía que no iba a quedarme mucho más con ellos, pero realmente me encantaba cómo componía y tocaba Vinnie. Artísticamente hablando, nunca tuve problemas al grabar las voces con él, excepto durante la mezcla del álbum. El ingeniero trabajaba durante horas y horas, y Vinnie se colaba, subía los faders de las guitarras, arruinaba la mezcla y volvía loco al ingeniero. El tipo volvía a bajar el volumen de las guitarras, y como era de esperar, Vinnie volvía a colarse y lo hacía de nuevo. Lo hacía prácticamente en cada mezcla, lo cual fue una de las muchas razones por las que tardamos tanto en terminar el álbum. Hubo otras historias descabelladas. Cuando me tocó grabar las voces para el álbum, Vinnie había empapelado la cabina de grabación de arriba abajo con fotos de Playboy. Me pareció muy gracioso, la apodé «la caja de tetas» y pensé: «Debe tener una buena cantidad de suscriptores». También recuerdo mi primer día de grabación, cuando entré al estudio y vi los amplificadores de Vinnie. Había unos ocho amplificadores Marshall en círculo, que parecían Stonehenge; una escena real de «Spinal Tap».Consultado con respecto al vínculo personal con Vinnie, el ex Journey tiene algo para agregar. “Es un tipo al que quiero mucho, pero realmente él es su peor enemigo. Siempre se está disparando en el pie innecesariamente. La idea original era que seamos socios, dos partes iguales. Pronto consiguió un acuerdo con un sello y no me mencionó en el mismo para nada. Se quedó con todo el contrato. Terminé demandándolos tanto a él como a los ejecutivos de Chrysalis Es alguien muy poco creíble”, concluyó el vocalista. Los exabruptos del talentoso violero no se detuvieron allí. Cuentan las malas lenguas que durante unas de las sesiones de grabación, Vincent no lograba que su guitarra sonara afinada. Frustrado luego de innumerables intentos, el hombre no tuvo mejor idea que bajarse los pantalones y orinar sobre su Jackson rosada, entre otros desmanes. Resultado: dos días con la sala clausurada para ponerla otra vez en condiciones.

UNA INVASIÓN SONORA RECARGADA
Finalmente, el 18 de septiembre de 1986 el epónimo álbum debut del grupo vio la luz. Las mayores expectativas con el lanzamiento estaban puestas en la Kiss Army. Tres años antes, el ingreso de Vincent a las filas del cuarteto ahora desenmascarado fue una de las cartas ganadoras para que los neoyorkinos remontaran una caída que parecía en picada luego de la ruptura de la formación original y un período estilísticamente errático incursionando en géneros impensados como la música disco, el pop y el prog rock que casi sepulta a la banda. “Creatures Of The Night” y “Lick It Up” marcaron el regreso al heavy rock y el aporte de Vinnie fue fundamental para aggiornar el sonido kissero tanto desde lo compositivo (aparece en los créditos de la mayoría de las canciones junto a Simmons y Stanley en algunos temas de «Creatures…» y en casi todos los de «LIU»), como en su rol de guitarra líder. Sin tanta raíz blusera y rockera como Frehley, pero dueño de una técnica veloz como marcaba una época plagada por tipos como Eddie Van Halen o Randy Rhoads, poniendo a Kiss a la altura de los estándares de la época. En “Invasion” se puede trazar un nexo con un trabajo como “Lick It Up” gracias a sus riffs filosos y la hiperquinética guitarra de Vinnie, aunque es bueno señalar que sin el corset interpretativo de sus ex jefes, a veces sus intervenciones suenan un tanto excesivas. Si bien algunas de las canciones tienen solos destacables, en otras pareciera que Mr Cusano estaba más interesado en meter la mayor cantidad de notas posibles antes que a armar una pieza musical coherente y con gracia. El cierre del disco con un palancazo que parece interminable o el extenso solo de “Animal” hacen recordar a otros solos: los que hacía en los shows de Kiss a los que alargaba por demás generando la furia de sus ex compañeros. En el plano compositivo sobresale “Back On The Streets” tema que prescinde de todo lo dicho anteriormente, siendo una power ballad con muchísimo feeling.
La canción tiene además una historia curiosa. Fue considerada para formar parte de “Creatures Of The Night” pero fue descartada en el corte final. Lo mismo sucedió con el primer álbum de Frehley’s Comets, aunque al menos la banda del Spaceman cuenta con un demo con Richie Scarlett en voz y la tocaba en vivo en sus inicios. El guitarrista de Europe, John Norum hizo lo propio en su trabajo solista titulado “Total Control” de 1988. Otros temas potentes y efectivos son el inicial “Boyz Are Gonna Rock”, con uno de los mejores riffs de la placa y un estribillo ganchero ideal para arrancar bien arriba, a tal punto que fue el título elegido como corte de difusión. La canción tuvo su videoclip promocional, en torno al también cual rondó la polémica. En el citado clip aparece Mark Slaughter haciendo playback sobre las pistas grabadas por Fleischman, dado que éste fue apurado por el manager de VVI a firmar contrato con la discográfica a ciegas, sin siquiera leerlo con detalle. Cuando el vocalista se negó, el management le ocultó el hecho al sello. El hecho fue interpretado erróneamente como una deslealtad de Fleischman y decidieron apartarlo del proyecto. Lo lógico hubiera sido que Slaughter regrabara las voces del disco pero eso iba a inflar desmedidamente el presupuesto por lo que la decisión fue dejar las voces de Fleischman para luego poner a otro en su lugar. Otro tema que podría haber sido single es “Do You Wanna Make Love”, tal vez la composición más pegadiza del álbum. La recepción que obtuvo el LP por parte del público y la crítica fue buena y el cuarteto, ya con Slaughter como nuevo miembro, salió de gira como telonero de dos pesos pesados como Iron Maiden y Alice Cooper.
Para 1988, la banda lanzaría “All Systems Go”, su segundo álbum, el cual no funcionó tan bien como su antecesor lo que recalentó la mala relación de Vincent con sus compañeros de banda, separándose a mediados de ese año. El guitarrista intentó volver con otra formación pero lo errático de su conducta nuevamente se lo impidió. A partir de entonces el músico entraría en un cono de sombras, que salvo apariciones esporádicas y anuncios delirantes como poner a la venta un álbum, cuya única copia impresa se vendería al módico precio de dos millones de dólares al mejor postor o regresos a la actividad que nunca se concretaron, se extiende hasta la actualidad. Vinnie Vincent es la más clara demostración de que para sostener una carrera en la actividad que sea hace falta algo más que tener un don innato. Una verdadera pena.

Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








