El 18 de agosto, el mundo del rock amaneció golpeado por una noticia que dejó un silencio difícil de llenar: Frank Beard, el hombre que durante más de medio siglo mantuvo el tempo detrás de la batería de ZZ Top, se despidió de este planeta a los 77 años. A través de estas líneas repasamos los detalles de su partida y la monumental trayectoria de un tipo que, paradójicamente, fue el único miembro de la banda que no lució barba durante la mayor parte de su carrera.

Uno de los últimos shows de Beard con ZZ Top, allá por 2025

LOS ÚLTIMOS DÍAS: CUIDADOS PALIATIVOS Y UNA DESPEDIDA EN FAMILIA La noticia comenzó a circular en la madrugada del martes 18 de agosto, aunque los hechos habían ocurrido horas antes. Frank Beard había fallecido el lunes 17, alrededor de las últimas horas de la tarde o principios de la noche, en su rancho ubicado en Richmond, Texas, un lugar al que el baterista apodaba cariñosamente «Top 40 Ranch». No se trató de una muerte repentina ni inesperada para quienes seguían de cerca la actualidad de la banda: Beard se encontraba bajo cuidados paliativos desde hacía tiempo, acompañado por su familia en esos momentos finales. El agente de prensa Bob Merlis fue quien confirmó la información a los medios, señalando que Beard había partido «con familiares a su lado», aunque al momento de escribir estas palabras no se reveló la causa específica de su deceso. Esta omisión no es inusual en casos de muertes por causas naturales o enfermedades prolongadas que la familia prefiere mantener en el ámbito privado.

Lo cierto es que los indicios de que algo no andaba bien se habían vuelto evidentes en las semanas previas. El 5 de agosto p.pdo., ZZ Top había cancelado abruptamente una presentación histórica en el Hollywood Bowl de Los Ángeles, una de las citas más importantes de su gira «The Big One!», citando «obstáculos insalvables» y «problemas de salud» de Beard. La banda intentó continuar con su agenda utilizando a Michael Monahan como reemplazante, pero finalmente también debieron suspender shows programados para el 18 de agosto en Sandy, Utah, y el 19 en Colorado Springs. El deterioro de la salud de Beard no era un tema nuevo: en marzo de 2025, la banda había anunciado mediante un comunicado en Instagram que el baterista se apartaría temporalmente de la gira para atender problemas en su pie y tobillo, aunque nunca se especificó la naturaleza exacta de estos inconvenientes. Algunos medios especularon con que podría haberse tratado de complicaciones derivadas de su edad, sumadas a una vida de giras agotadoras y, en décadas pasadas, excesos que marcaron su cuerpo.

La confirmación oficial llegó de la mano de Billy Gibbons, el guitarrista y único miembro superviviente de la formación clásica del trío texano. «Hoy, Elwood y yo perdimos un gran amigo y colaborador, y el mundo perdió a uno de los bateristas más naturalmente innovadores y un verdadero hijo de Texas», escribió Gibbons en sus redes sociales, refiriéndose a Elwood Francis, el bajista que reemplazó a Dusty Hill tras su muerte en 2021. «Su backbeat característico fue clave para mantener a ZZ en la cima. La banda de la que fue parte durante seis décadas va a seguir adelante como él hubiera deseado».

1967, Beard estaba en la secundaria Irving y lejos estaba de la gloria y de las barbas

DE FRANKSTON AL MUNDO: LA HISTORIA DE UN PIBE QUE SOÑABA CON LOS BEATLES. Frank Lee Beard vino al mundo el 11 de junio de 1949 en Frankston, Texas, un pueblo pequeño del estado sureño que apenas alberga unos miles de habitantes. Sin embargo, su infancia transcurrió mayormente en Irving, un suburbio de Dallas, donde la Beatlemania y el blues lo agarraron de chico y no lo soltaron más. Tenía apenas 15 años y cursaba la secundaria en Irving High School cuando el destino le presentó a quien sería su compañero de ruta durante más de medio siglo: Dusty Hill. La historia cuenta que ambos coincidieron en un club de Fort Worth cuando las bandas de cada uno terminaron tocando en el mismo evento. Hill, impresionado por la forma de tocar de aquel pibe nervioso pero preciso, no dudó en invitarlo a unirse a su grupo, los Warlocks. Era el comienzo de una sociedad musical que trascendería décadas, aunque primero habría que atravesar caminos separados y reuniones improbables.Antes de unirse a ZZ Top, Beard tocó en varias bandas, a menudo con Hill, incluyendo American Blues, Hustlers y Cellar Dwellers.

Créase o no, este muchacho con aspecto hippoide era Beard, circa 1969/70

Pero la vida le jugó una mala pasada cuando su novia quedó embarazada: se casaron y se mudaron con los padres de él, y Beard empezó a vender marihuana para hacer algo de dinero. No obstante, la música seguía llamando. Beard se mudó a Houston y fue a buscar a Billy Gibbons, cuya banda The Moving Sidewalks tenía un hit regional llamado «99 Floor». Gibbons había formado en 1966 esa banda junto a Dan Mitchell en batería, Tom Moore en teclados y Don Summers en bajo. Tras abrir para grupos como The Doors, Jimi Hendrix y The 13th Floor Elevators, Moving Sidewalks lanzó el álbum «Flash» (1969). Para ese entonces, Moore y Summers habían sido reclutados por el ejército estadounidense para luchar en Vietnam, por lo que Gibbons y Mitchell reclutaron al bajista-tecladista Lanier Greig y se rebautizaron como ZZ Top. También en el ’69, el trío recién formado lanzó un single que mezclaba blues y rock con predominio del órgano, titulado «Salt Lick/Miller’s Farm»

Mitchell, Moore, Summers y Gibbons, tal era la formación de The Moving Sidewalks

DE LA A A LA ZZ. El nombre de la banda fue idea de Gibbons: en su pequeño departamento cubierto de afiches de conciertos, notó que muchos artistas usaban iniciales. Particularmente le llamaron la atención B.B. King y Z.Z. Hill, y pensó en combinarlos en «ZZ King», pero lo consideró demasiado similar al nombre original. Entonces recordó la frase «king is at the top» (el rey está en la cima), lo que le dio la idea de llamar a la banda «ZZ Top». ZZ Top fue manejado por Bill Ham, un nativo de Waxahachie, Texas, que se había hecho amigo de Gibbons un año antes. Lanzaron su primer single, «Salt Lick», en 1969, y el lado B contenía la canción «Miller’s Farm».

La etapa de Greig en ZZ Top fue breve. Justo después de grabar «Salt Lick», el organista abandonó la banda y fue reemplazado por el bajista Billy Ethridge, compañero de banda de Stevie Ray Vaughan, y al poco tiempo también Mitchell se fue, dejándole su lugar a Frank Beard, proveniente de American Blues. Según el documental de 2019 «ZZ Top: That Little Ol’ Band from Texas», Beard «obligó» a Gibbons a ensayar durante ocho horas. Como él mismo lo contaba, «lo obligué, es decir, lo amenacé para que fuera al estudio de ensayo y tocamos juntos». La sesión duró ocho horas, con Beard «dopado con speed» según su propia confesión, hasta dejar a Gibbons con la lengua afuera. «No tomó 30 minutos. No tomó 30 segundos. Supe enseguida que Frank tenía la garra que estaba buscando. Tocaba ferozmente, con determinación», recordaría Gibbons años después…

La segunda encarnación de ZZ Top: Billy Gibbons, Dan Mitchell y Bill Ethridge

Ante la falta de interés de las grandes compañías discográficas estadounidenses, ZZ Top aceptó un contrato con London Records, el subsidiario estadounidense del sello británico Decca. Al no querer firmar el contrato, Ethridge abandonó la banda y Beard propuso incorporar a Dusty Hill, quien fuera su compañero en American Blues; esto fue a fines de 1969, cuando los tres miembros de la banda tenían 20 años. Su primer concierto juntos fue en el Knights of Columbus Hall en Beaumont, Texas, el 10 de febrero de 1970 y esta formación clásica se mantuvo igual durante más de cinco décadas: celebraron su 50 aniversario en un concierto en San Antonio en febrero de 2020.

Y acá está la tercera y clásica formación de ZZ Top: Gibbons, Hill y Beard posan con barbas inexistentes o experimentales, al igual que el look cowboy-folk-hippie de comienzos de los 70s

El show fue organizado por Al Caldwell, personalidad de la radio KLVI, quien también fue clave para difundir las primeras grabaciones de la banda. Además de asumir el rol de líder, Gibbons se convirtió en el compositor y arreglista principal. Con la ayuda de Ham y el ingeniero Robin Hood Brians, lanzaron su debut, «ZZ Top’s First Album» (1971). Aunque no tuvo mayor repercusión sirvió para introducirlos en la escena. Su sonido se describía como una fusión de rock, blues y funk, una mezcla explosiva al estilo de Houston. Se autodenominaban “una pequeña banda de Texas”. Para Gibbons, “La mejor manera de describir a ZZ Top es que somos intérpretes de una gran forma de arte estadounidense”, declaró a The Dallas Morning News. .

LA CONSOLIDACIÓN Y LA PAUSA. El despegue del trío llegó en 1973 con «Tres Hombres», que irrumpió en el top 10 de Billboard gracias a «La Grange», un tema dedicado a un famoso prostíbulo texano que operó entre 1905 y 1973 y que fue inmortalizado en la película «The Best Little Whorehouse in Texas». La canción, construida sobre apenas dos acordes y un solo de guitarra inspirado en Robert Johnson, demostró que la fórmula de ZZ Top era irresistible: humor, innuendo sexual y un groove imparable. Beard era la máquina perfecta detrás de esa operación: mientras Gibbons y Hill se movían al frente, él mantenía la precisión desde su batería con un estilo ligero pero potente e inigualable. En 1975 lanzaron otro álbum que alcanzó el top 10, «Fandango!», impulsado por el exitoso single «Tush». La mitad de ese álbum se grabó en vivo en Nueva Orleans y capturó el potente ritmo blues-rock de la banda. Un dato curioso: Beard apareció inicialmente acreditado con el apodo de Rube Beard en el primer álbum de ZZ Top y en «Tres Hombres», pero apareció acreditado con su nombre real en el segundo album «Rio Grande Mud» (1972) y en todos los álbumes de ZZ Top a partir de «Fandango!».

Pero el éxito tenía un precio. En 1976, tras editar «Tejas», la banda se tomó un hiato de tres años que casi termina en tragedia. Beard, agotado por la intensa agenda de giras y atrapado en la adicción a las drogas que lo consumía por completo, ingresó a rehabilitación. Según confesó en el documental de 2019, se gastó casi todo lo que había ganado en la gira de 1976 -unos 72.000 dólares, una fortuna para la época- en diversas sustancias. «En el fondo sabía que tenía que dejar la heroína, tenía que dejar la cocaína», dijo en el documental de 2019, y añadió: «Fui a un programa de 12 pasos; solo quería estar sobrio. Quería ser como la gente que admiraba, que podía quedarse en casa viendo la tele e irse a la cama, y ​​sentir que eso estuviera bien«. Cuando le preguntaron a Dusty Hill qué harían mientras Beard se recuperaba, el bajista respondió con su humor característico: «Bueno, yo me voy a pescar». Gibbons, consultado en 2019 por CBS Sunday Morning si había considerado reemplazar a Beard durante esa época oscura, fue tajante: «No. No hay otro baterista. Hay un solo tipo», dijo señalando a Beard. Otra anécdota curiosa es que Hill pasó ese tiempo trabajando en el Aeropuerto Internacional de Dallas Fort Worth, diciendo que quería «sentirse normal» y «poner los pies en la tierra» después de años actuando. Rara vez lo reconocían, pero les decía a los fans que preguntaban: «¡No, no soy el de ZZ Top! ¿Creés que estaría laburando acá?«

CON LAS BARBAS EN REMOJO. Cuando ZZ Top finalmente logró reorganizarse y regresó en 1979 con «Degüello», la banda había cambiado irreconociblemente. Gibbons y Hill aparecieron con barbas larguísimas y desaliñadas, producto de tres años sin afeitarse durante el receso. Las largas barbas no siempre formaron parte de la imagen de la banda, claro; Gibbons explicó que fue por casualidad… en 1976, el trío se tomó un largo descanso y se dispersó. Beard se fue a Jamaica, Hill a México y Gibbons a Francia. “Aunque hablábamos por teléfono, esto fue antes de las videollamadas. Y Dusty y yo no sabíamos que nos habíamos vuelto tan perezosos que habíamos decidido olvidarnos de afeitarnos”, declaró Gibbons al Tribune de San Luis Obispo en 2010. “Así que, después de tres años, nos reencontramos y, para nuestra sorpresa, allí estaba esa imagen un tanto extraña. Y se nos quedó grabada”. Beard, que también se había dejado crecer algo de vello facial, optó por afeitarse apenas se reencontraron. «Yo tenía una barba, pero no era ni cerca de lo que ellos tenían», explicó en el documental. «Así que me la afeité bastante rápido después de que volvimos»… Así nació el chiste recurrente: el único miembro de ZZ Top sin barba, irónicamente, se apellidaba… Beard (barba, en inglés). Frank llevaba bigote, pero nunca se sumó a la locura capilar de sus compañeros, aunque en 2013 se dejó crecer una barba corta temporalmente. Como dijo Gibbons para la posteridad, “Frank’s beard is on his driver’s license” (la barba de Frank está en su licencia de conducir)

Volviendo a «Degüello», album para el cual cambiaron de London Records a Warner Bros., este vendió más de un millón de copias. Si bien la popularidad de este trabajo presagiaba un futuro prometedor, «El Loco» (1981) presentó tanto el sonido como la imagen que catapultarían a la banda al estrellato; de hecho, los primeros indicios de la manipulación sonora que cobraría protagonismo en «Eliminator» (1983) se escucharon en ese set de grabación.

MIRANDO LA FAMA POR TV. Fue entonces que MTV irrumpìó en las pantallas y también en la escena musical; la aparición de este legendario canal en la década del ’80 potenció a ZZ Top hasta límites insospechados. «Eliminator» llevó a Gibbons y sus compañeros de banda a experimentar con nuevas tecnologías -loops de guitarra, voces manipuladas y bajo y batería sintetizados- que renovaron su sonido. El éxito arrollador de los tres hits del álbum -«Gimme All Your Lovin’», «Sharp Dressed Man» y «Legs»- y sus respectivos videoclips, que mostraban el Ford coupé de 1934 del mismo nombre, propiedad de Gibbons, un aficionado a los coches, catapultó a la banda a un nuevo nivel de éxito comercial y popularidad. Huelga aclarar que los videos fueron decisivos para la popularidad de la banda. Dirigidos por Tim Newman, estos videoclips mostraban a seductoras modelos con minifaldas emergiendo de autos deportivos mientras el trío, con sus barbas, sombreros y anteojos oscuros, ejecutaba movimientos coreografiados. Beard, siempre en el fondo pero imprescindible, proveía el ritmo que hacía moverse a toda una generación.

El álbum llegó al puesto nro. 9 del ranking pero vendió más de 10 millones de copias en Estados Unidos, alcanzando el status de diamante, y permaneció 183 semanas en el Billboard Hot 200. ZZ Top se convirtió de este modo en un fenómeno global, con seis singles llegando al número 1 en la lista Mainstream Rock Airplay de Billboard y más de 50 millones de discos vendidos en total. A este megaéxito le siguieron “Afterburner” (1985), que alcanzó el quíntuple platino, y “Recycler” (1990), que también vendió millones e incluso hizo que la banda apareciera interpretándose a sí misma en «Regreso Al Futuro III» (1990), la tercera parte del famoso film de Bob Zemeckis.

En 1994, ZZ Top dejó Warner Bros. para firmar un contrato muy publicitado de 35 millones de dólares con RCA Records. Con este cambio, Gibbons asumió la coproducción junto a Bill Ham, el mánager de la banda desde hacía mucho tiempo, quien había dirigido su trabajo de estudio desde el sencillo debut del grupo. El resultado inmediato fue el álbum de platino “Antenna”, lanzado aquel mismo año. En 1996 llegó «Rhytmeen», y luego Gibbons tomó las riendas de la producción de los dos últimos lanzamientos del grupo con RCA, «XXX» (1999, con grabaciones en vivo), y «Mescalero» (2003), que incluía una pista oculta: una versión de «As Time Goes By» (la canción de la famosa película «Casablanca»). Más tarde coprodujo «La Futura» (2012) con Rick Rubin para su sello American Recordings.

IDAS, VENIDAS E. La vida de Beard no estuvo exenta de todo tipo de experiencias y sobresaltos. A principios de la década de 1990, incursionó en las carreras de autos deportivos, compitiendo en las 24 Horas de Daytona y las 12 Horas de Sebring; alguna vez dijo que tenía un Ferrari porque de esa manera «puedo irme a la fiesta más tarde, llegar primero, quedarme más tiempo y aún así estar en la cama con alguien antes que nadie». En 2002, una apendicitis de emergencia lo obligó a ausentarse de algunos shows, una rareza para un tipo que nunca faltaba. El artista John Douglas, residente en Houston, pasó de pintar baterías para estrellas del rock a ser el técnico de batería de Frank Beard y, finalmente, a ocupar su lugar en una gira europea en 2002 cuando sufrió la mencionada e inesperada operación. «Me llamó un miembro del equipo, conocido por sus bromas pesadas», contó Douglas a Houston Public Media. «Eran como las dos de la mañana y no me pareció gracioso, así que colgué». Pero entonces Gibbons lo llamó: «Me dijo: ‘Es hora de que el Sr. Douglas dé un paso al frente'». Douglas terminó tocando en tres conciertos europeos con ZZ Top y posteriormente tocó con Slash y Aerosmith.

El set de batería de Beard, decorado por John Douglas, que usara en ocasión del Mescalero Tour, en 2003

En 2021, la muerte de Dusty Hill a los 72 años dejó a Beard y Gibbons desolados. Hill había pedido específicamente que la banda continuara y que su técnico de bajo de años, Elwood Francis, lo reemplazara, y así se hizo. A pesar de las pérdidas y los achaques fisicos propios del paso del tiempo, Beard nunca perdió la pasión. «He encontrado a la gente con la que estaba destinado a tocar», decía en el documental de 2019. «Nunca quise renunciar, y nunca quise que me echen». Su compromiso con la banda era total, hasta cuando el cuerpo ya no daba más. En 2025, cuando anunció su alejamiento temporal por problemas de pie y tobillo (siendo reemplazado por Monahan en los shows más recientes), pocos imaginaron que esos serían sus últimos meses sobre la tierra. La cancelación del Hollywood Bowl en agosto fue la señal definitiva de que algo grave ocurría, aunque nadie fuera del círculo íntimo imaginaba que la despedida estaba tan cerca.

A pesar de su perfil bajo, la influencia de Beard en el mundo de la batería es innegable. Brad Wilk, baterista de Rage Against the Machine, escribió en las redes que su mente explotó cuando de adolescente vio en vivo el «two-hand shuffle» de Beard. Matt Sorum, ex baterista de Guns N’ Roses, lo definió como «un tipo muy especial y único detrás de la batería». Su estilo, aparentemente sencillo pero técnicamente perfecto, sirvió de base para que ZZ Top desarrollara su sonido durante cinco décadas. Desde los primeros años de blues-rock sureño hasta la experimentación con la new wave en «El Loco» (1981), pasando por el resurgimiento producido por el célebre Rick Rubin en «La Futura» (2012), que los devolvió al top 6 del Billboard después de 22 años, Beard estuvo ahí, firme, metrónomo, infalible. Las canciones de ZZ Top trascendieron el ámbito musical para convertirse en parte de la cultura popular estadounidense, en particular apareciendo en diversos filmes. «Gimme All Your Lovin'» sonó en «Happy Feet», «Sharp Dressed Man» en «Evan Almighty», «Legs» en «Air», «Sleeping Bag» en «I, Tonya», «Tush» en «Dazed and Confused», «Mexican Blackbird» en «From Dusk Till Dawn» y «La Grange» en «Armageddon». Cada una de esas canciones lleva el sello indeleble de Frank Beard.

LA DESPEDIDA. Frank Beard deja a su esposa Debbie Meredith y tres hijos. Su muerte también deja a Billy Gibbons como el único miembro superviviente de la formación clásica de ZZ Top, que fue incluida en el Rock & Roll Hall of Fame en 2004 nada menos que por el eterno Keith Richards, quien aquella noche bromeó: «Estos tipos conocen sus blues y saben cómo vestirlos. Cuando los vi por primera vez, pensé: ‘Espero que estos tipos no estén prófugos, porque ese disfraz no va a funcionar'»... En esa ceremonia de inducción, Beard demostró la humildad que lo caracterizó siempre: «La mayor parte de mi vida ha sido una sorpresa agradable, y esto también lo es. Gracias a todos».

Tras la inducción, Beard continuó actuando con el grupo incluso cuando su salud se deterioró en los últimos años: su último show con el grupo lo hizo el 2 de noviembre de 2025, en el Viejas Casino & Resort de Alpine, California … el resto de la historia ya la contamos más arriba. Hoy ZZ Top se encuentra de gira por Estados Unidos, pero ha cancelado sus próximos conciertos en Salt Lake City (18 de agosto) y Colorado Springs (19 de agosto). Retomarán la gira con dos fechas en Austin City Limits en octubre, un lugar que Gibbons describió como «uno de los favoritos de Frank y en una ciudad que había sido como un segundo hogar para él».

Mientras las redes se inundan de tributos de colegas, fans, familiares y allegados (podran leer varios de ellos a continuación) que recuerdan al hombre que fue, al mismo tiempo, el más visible y el más discreto de ZZ Top, en MADHOUSE lamentamos profundamente la partida de quien mantuvo el pulso de una de las bandas más importantes de la historia del rock, pero sí hay una forma de honrarlo que, estamos seguros, es la que más le hubiera gustado: poner sus discos, dejar que su ritmo inconfundible llene la habitación y nuestros corazones y recordar que, aunque ya no esté físicamente, su música seguirá sonando eternamente. Eso es, al fin y al cabo, lo que hacen los verdaderos gigantes: trascender… QEPD Frank, y gracias por tanto.

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