PACIENTE: TARJA TURUNEN – «Frisson Noir» (2M PRODUCCIONES 2026)

HISTORIA CLÍNICA: Luego de siete años de ausencia en las bateas este primer álbum de una de las popes del metal operístico trajo cambios en la modalidad de trabajo a la cual estaba acostumbrada la cantante finlandesa. La ex Nightwish viene asegurando en entrevistas promocionales de “Frisson Noir” que sentía que éste era el trabajo más personal de su carrera dado que de los doce títulos que integran la placa, ocho son de su completa autoría, mientras que los cuatro restantes los armó en colaboración con otros compositores. La otra novedad que nos trae el flamante lanzamiento es que Tarja regresó a los estudios con una premisa muy clara: hacer el disco más heavy de su carrera. Para acometer dicha empresa, la vocalista se rodeó de un plantel de colaboradores de probada solvencia.

¿Quieren nombres?.Ahí van: Apocalyptica y la pericia de sus instrumentos de cuerdas son una elección que a la sinfónica propuesta que es marca registrada de Turunen le va como anillo al dedo. Nuestros créditos locales Fernando Scarcella (ex Rata Blanca) y los hermanos Peter y Julián Barrett (Asspera) dicen presente aportando todo su profesionalismo. Dough Wimbwish (Living Colour) y Chad Smith (Red Hot Chilli Peppers) son otros dos invitados destacados, aunque lamentablemente no comparten como base rítmica su participación en la placa. Para las consabidas partes orquestadas esta vez el Coro y la Orquesta de Budapest dicen presentes, mientras que a cargo de la producción está el experimentado Neal Avron ( Skillet, Linkin Park, Disturbed), quien según la cantante era la persona que quería tener en el álbum por su capacidad de mixturar la pesadez del material con un sonido claro y limpio.

Y como si esto fuera poco, Dany Filth, líder de Cradle Of Filth, aporta oscuridad blackmetalera en “I Don’t Care”. Pero de todos los que integran este auténtico seleccionado de músicos la presencia que más le va a llegar al cuore a los seguidores de la primera hora es la de su anterior compañero en Nightwish, Marco Hietala con quien reedita aquellos viejos duetos vocales de antaño en “Leap Of Faith”. Hasta aquí, el personal que participa del disco. Ahora es tiempo de las canciones y la idea es resaltar las que se destacan y son candidatas a integrar las playlist que todo fan consumado gusta de armar.

Luego de una breve y enigmática intro de piano fría como los hielos de Finlandia arranca la cosa con la canción que da nombre a la obra, fuerte y al medio con un riff aplastante. La textura retorcida de las guitarras aparecen intercaladas por rebajes en los cuales todo se calma sólo para que Tarja se suba al carrusel de su garganta y le de rienda suelta al repertorio de sus piruetas vocales. Le sigue “Eternal Return” que redobla la apuesta a pura velocidad y machaque. “At Sea” sea tal vez el track con afinación más grave del álbum, siendo en su estructura una de las composiciones más complejas y extensas  de “Frisson Noir” con 10:18 de duración y unos violines endiablados comandando las acciones. Le sigue un necesario mid tempo como “Blaze Forever” que aporta una oportuna variedad y excelente sólo de guitarra. “Anemoia” por su parte, es la pieza acústica ideal para que Turunen saque su alma lírica de paseo. El resto del material si bien no brilla como sí lo hacen los títulos mencionados, no desentona ni conspira con la onda que se buscó darle al disco. 

DIAGNÓSTICO: Después de varios años de sequía discográfica, Tarja vuelve en forma y con nuevos bríos. Tuvo un plan y lo supo llevar adelante rodeándose de colaboradores de lujo. Es sabido que estamos hablando de una artista que goza de un importante predicamento en el público argentino amante del matrimonio entre metal y canto lírico. Aunque es bueno avisar y decir que esta vez la balanza se inclinó para el lado de una oscura intensidad como nunca se hizo presente en la carrera de la vocalista.

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