El luto no termina de irse en el mundo del rock, y menos ahora que se nos fue un verdadero prócer. La noticia cayó como un rayo el pasado 16 de octubre, hace exactamente un mes: Paul Daniel «Ace» Frehley, el mismísimo «Spaceman» y violero original de Kiss, se despidió de este planeta a los 74 años. Un golpe durísimo que nos recuerda la dimensión de un músico que, con su estilo desgarbado, su humor indomable, su actitud callejera y sus riffs galácticos que destilaban pura crudeza neoyorquina, inventó una parte fundamental de cómo se toca el rock; duro, pesado o como quieras llamarlo.

Ace no fue solamente un guitarrista; era el corazón de Kiss que latía en el escenario y en su momento de gloria máxima, allá por los lejanos 70s, fue el responsable de que miles de -por aquel entonces- pibes (entre ellos Dimebag Darrell de Pantera, Tom Morello de RATM y el mismísimo y virtuoso Steve Vai, por citar solo unos pocos y de distintos estilos) agarraran una viola y soñaran con destrozar escenarios a fuerza de solos, Marshalls y humo. Su figura, jalonada por su clasico maquillaje plateado, su traje protoextraterrestre y su andar inestable en el escenario, lo convirtió en un personaje y por qué no, una leyenda que trascendió la música; su estilo, tan simple como increíblemente efectivo, priorizó sobre todo la naturalidad y el instinto: como él mismo lo explicara alguna vez, con la misma simplicidad, «Mientras sepa en qué tono está el solo, intento vaciar la mente y no pensar en nada. Simplemente toco sin pensar… (…) No me gusta practicar; me gusta la espontaneidad. Cuando no toco la guitarra durante una semana y la retomo, toco mejor».

Esther y Carl, los padres de Ace

Recordemos, por si hiciera falta, que Frehley nació el 27 de abril de 1951 en la ciudad de Nueva York. Durante su etapa en Kiss, el guitarrista adaptó la personalidad del «Spaceman», se convirtió casi instantáneamente en un miembro esencial del grupo y apareció en los créditos de cada uno de sus primeros 10 álbumes de estudio. Posteriormente, regresaría a la banda y participaría en su undécimo álbum, «Psycho Circus», de 1998. Fuera de Kiss, Ace grabó ocho álbumes de estudio, y se espera el lanzamiento de un noveno -«Origins, Vol. 3»- para algún momento de lo que queda de este año. También lideró a su banda Frehley’s Comet en dos álbumes.

No bien la noticia de su muerte empezó a circular en las redes, el dolor y la tristeza se mezclaron con un torrente de afecto inmenso. Desde sus excompañeros de banda –con sus ya conocidos cortocircuitos– hasta gigantes del metal, el rock alternativo y el punk, toda la comunidad rockera global salió a bancar y a despedir al astro de Queens. Artistas de todas las generaciones se hicieron eco de lo que Ace Frehley significó para el género: actitud, garra, rebeldía y esa dosis única de espontaneidad y sentido del humor que hoy parece perdida en las superproducciones… Sin dar más vueltas, porque acá las palabras de los que lo conocieron y lo admiraron valen más que cualquier editorial, en MADHOUSE te mostramos todos (o casi todos, porque alguno siempre queda afuera) los mensajes de homenaje y de afecto de músicos de todo el mundo, Argentina incluido… Hoy, a un mes de su partida definitiva al espacio infinito, hacé sonar a todo volumen algún tema de este héroe perdido -como «Shock Me», «Rip It Out» o «Rocket Ride» o el que vos quieras- y mirá cómo el mundo de la música despidió al único e irrepetible Ace Frehley.

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