«Voracidad, Un Melodrama Dark» la ópera prima de Julián Smud como dramaturgo y director, es un melodrama que escarba en lo más oscuro de las relaciones familiares, dónde el rencor visceral parece reemplazar al amor, ¿o conviven? 

Unos palitos de helado de colores ofician de entrada para ingresar a una pequeña sala en el corazón de Palermo Hollywood, un inocente pedacito de torta convidada en la puerta va a adquirir otro significado cuando termine la obra. Una mujer de espaldas vestida de traje en un living apenas iluminado, un sillón individual y unos cuadros pequeños en la pared. Suena música con unos teclados tétricos, un espejo ovalado sobre la pared a oscuras en el fondo permite a algunos espectadores verse reflejados. La mujer es Gabrielas, vino a visitar a su padre César. Nos cuentan que en el baño vive su tía Nora con su nieta. La invitación a iniciar el espiral descendente ha comenzado… 

La obra dura aproximadamente una hora y logra que el ambiente se vuelva cada vez más y más opresivo. Aprovecha las pequeñas dimensiones de la sala y el claroscuro de la iluminación (con grandes zonas de sombras), para representar una casa en donde el aire se percibe irrespirable.  Los personajes mezclan perversión con ingenuidad, atados fuertemente al trauma, en un cóctel que nos hace dudar si estos hermanos gemelos efectivamente son dos personas separadas, o si César transita una esquizofrenia y logra engañarnos a nosotros mismos con sus alucinaciones. ¿Pero esto acaso importa? Sí, ¡y cómo importa!

Quizás la explicación que más nos puede aliviar sea esa, pensar que son alucinaciones o que son una familia disfuncional atípica, pero el mérito de la obra radica justamente en incomodarnos y mucho. ¿Y si estamos en un momento histórico donde la norma son los vínculos de sangre disfuncionales?¿Y si nosotros somos como ellos? ¿Hasta dónde nos puede llevar el trauma del dolor que nos infringen los que deberían cuidarnos? Nos resistimos a vernos reflejados en esta familia.  

«Voracidad» nos invita a adentrarnos en esta casa de una manera íntima, como si estuviéramos ahí, nos hace testigos y cómplices silenciosos. Una experiencia sumamente incómoda. De hecho, algunos espectadores lanzan pequeñas risas para poder aliviar la intensidad de ciertos momentos.  Gabrielas, en un principio alejada de la familia, parece no formar parte de la dinámica, pero es la que lleva adelante la acción principal que produce el desenlace. Su arco dramático es el que tiene un mayor desarrollo y Yara Ribas hace una excelente interpretación, nos da la mano para adentrarnos en las profundidades. Mención especial para Facundo Cardosi que afronta el desafío de llevar adelante doble papel y demuestra versatilidad en las representaciones y los tonos. Transportándonos a climas que nos recuerdan algunos momentos de «El Inquilino» de Polanski

El director Julián Smud

Tanto la música como la iluminación están muy bien trabajados y funcionan como elementos centrales en la construcción de este ambiente agobiante y perturbador. Acompañan y potencian las actuaciones durante toda la obra. Queda reverberando en nuestras mentes, entonces una nueva pregunta ¿se puede escapar de lo que ya está adentro?   

Este melodrama dark sigue en función todos los sábados de septiembre a las 20 hs en el Teatro Bar Polonia, en Fitz Roy 1475 (Palermo, CABA) ¡No se lo pierdan!  

FICHA TÉCNICA 

Dramaturgia y Dirección: Julián Smud

Actores: Facundo Cardosi – Yara Ribas

Escenografía e iluminación: Raúl Antonio Fernández

Música original: Pablo Casals

Fotografía: Matías Stella

Asistencia de dirección: Cintia Zaraik Goulu

Producción: Marika Semprini

Prensa: Prensópolis   

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