SMITH/KOTZEN TEATRO FLORES, 21/04/2026

La historia nos demuestra que para poder llevar adelante un proyecto en formato dúo, es importante que ambas partes no solo se pongan de acuerdo en el objetivo, sino que también entre ellos exista química, y, en este caso tratándose de dos guitarristas con carreras consolidadas como Adrian Smith y Richie Kotzen, (si estás leyendo esto calculo que no hace falta explicar demasiado quiénes son) también dejar de lado los egos.

Y tal como nos anticipaba el ex Poison y Mr. Big en la entrevista que hicimos hace unos meses: «En el proceso creativo realmente tenemos una muy buena química; todo siempre parece encajar: quién canta cada estrofa, quién hace cada solo… todo fluye».Entonces, ¿qué fue lo que pasó que, a la salida del Teatro Flores en el debut porteño del dúo, las sensaciones fueron encontradas? Pero antes de intentar responder el interrogante, vayamos por partes y arranquemos por el principio.

PONIENDO PRIMERA
Ya había pasado el crédito local Karkaman dejando una buena impresión y cosechando aplausos tras sendas versiones de «Stormbringer» de Deep Purple y «18 And Life» de Skid Row, cuando con puntualidad de martes a la noche, las luces se apagaron y con «Bad Company» de, justamente, los míticos Bad Company la dupla salió a escena con «Life Unchained», de su nuevo disco, el segundo del proyecto.

Acompañados por la solvente base brasileña de Bruno Valverde (también baterista de Angra) y Julia Lage en el bajo (esposa de Richie y también miembro de las reformadas Vixen), las canciones de la dupla, si bien se basan en el hard rock, también muestran un interesante costado blusero y funky, pero carecen de algo fundamental para un show en vivo: gancho. Ese factor, sumado al deficiente sonido (sobre todo en el volumen de las voces) y a la escasa presencia escénica de ambos (si bien grandes músicos, ninguno es frontman) hicieron que la atmósfera del Teatro Flores jamás alcanzara la combustión esperada.

DOS PARA TRIUNFAR
Y si bien, a partir de «Taking My Chances» (lo más parecido a un hit de la dupla) la cosa pareció ir en franco ascenso, la falta de canciones conocidas impidió que la conexión fuese mayor. Y entre las arengas de rigor del público (más por inercia que por convicción) desfilaron los últimos temas destacados como «White Noise» y «Scars», antes de los bises con las únicas dos excepciones a la música del proyecto conjunto: la oscura «You Can’t Save Me» (la canción más reconocida de Kotzen como solista) y uno de los momentos más esperados de la noche: «Wasted Years» de Iron Maiden, cantada con pasión por Adrian y coreada por el público que finalmente pudo descargar toda esa energía contenida.

Y si le hacemos caso a la letra que el mismo Adrian compuso para ese himno de Maiden («No pierdas tu tiempo buscando siempre esos años perdidos/Da la cara, mantente firme/Y date cuenta de que estás viviendo tus años dorados»), podemos decir que es válido el intento de confiar en las canciones propias para afianzar el presente del proyecto, pero también hay que tener en cuenta que un concierto en vivo requiere del uso de todos los recursos posibles para que el disfrute sea completo.

Así las cosas, Adrian y Richie nos dieron un show impecable desde lo instrumental, pero deficiente en cuanto al sonido y la presencia escénica, algo que queda en la columna del debe, para una próxima y esperada visita.
Txt: Alejandro Do Carmo
Ph: Martín Delgado
Baterista frustrado, docente y periodista especializado en cultura y espectáculos. Creador del programa La Isla de los Monos, ha colaborado en Rock.com.ar y las revistas Efecto Metal, Mala Difusión y Devils Beat Records Mantiene su blog Film Song (www.film-song.blogspot.com) desde 2005.








