
En un 2025 que cada vez resulta más negro para el mundo de la música, se dio a conocer otra lamentable noticia: Terry Reid, el músico británico cuya voz potente y conmovedora le valió el apodo de «Superlungs», y cuya carrera se entrecruzó con figuras como los Rolling Stones y Jimmy Page, falleció a los 75 años, según confirmó su representante en el Reino Unido. La noticia de su fallecimiento provocó sorpresa y mucha pena entre fans y músicos. En este artículo repasamos su vida, su obra y las decisiones notables/ peculiares/ valientes/ sorprendentes (tachen lo que no corresponda) que marcaron su historia.

CÓMO, CUÁNDO Y DÓNDE. Terry Reid falleció el 5 de agosto de 2025 en Inglaterra, tras una larga y valiente batalla contra el cáncer, según confirmó su representante al diario británico The Guardian. A principios de julio, se publicó un anuncio en redes sociales después de que Reid se viera obligado a cancelar varios conciertos debido a sus problemas de salud. El texto decía: “Debido a problemas médicos derivados de un reciente tratamiento contra el cáncer, Terry ha tenido que posponer su gira de otoño de 2025 por el Reino Unido, Irlanda y Noruega. Terry está especialmente disgustado por esto, ya que su gira de 2024 fue todo un éxito y esperaba con ilusión tocar en nuevas ciudades y salas, además de sus clásicos favoritos, así como sus primeras fechas en Noruega”.
TODO A PULMÓN… O A PULMONES. En escena y cantando, Reid era la viva imagen de la serenidad, flaco y melenudo, con una voz única que combinaba los estilos de Otis Redding, Chris Robinson y Ray LaMontagne, todo en uno. Su poder vocal le ganó el apodo de “Superlungs” (“Superpulmones”), y fue elogiado por la grandiosa Aretha Franklin en 1968: “Solo hay tres cosas que están pasando en Inglaterra: los Rolling Stones, los Beatles y Terry Reid”. Pero no fue la única en dispensarle flores: “Su estilo, ese tipo de apertura, le daba flexibilidad, fuerza y control”; así lo describía Robert Plant, su amigo desde antes de la formación de Led Zeppelin, y agregaba “De tal modo podía pasar, como decía Esther Phillips, de un susurro a un grito en milésimas de segundo”. Por su parte, Graham Nash de The Hollies no tenía dudas respecto a su talento: “Si hablás con cualquiera de sus amigos, te dirán lo mismo que yo, que no entienden por qué no es una gran estrella”. En cuanto a Jack Douglas, futuro productor de John Lennon, Aerosmith y del cover de “Speak Now or Forever Hold Your Peace” de Reid en el debut de Cheap Trick en 1977, el secreto de su magia estaba claro: “Esa voz es la de un hombre blanco que suena como un hombre negro. Y para los jóvenes, eso era lo más genial”.

EN EL PRINCIPIO FUE TERRANCE. Además de un talento que quizá nunca alcanzó el éxito que ameritaba, ¿quién era Terry Reid? Nacido como Terrance James Reid el 13 de noviembre de 1949 en Cambridgeshire, creció en Little Paxton y Bluntisham, una zona rural a unos 130 kilómetros al norte de Londres. Su padre, Walter, siempre lo animó a tocar, comprándole guitarras, llevándolo a conciertos y convenciendo a su esposa, Grace, de que dejara que su único hijo hiciera la suya. «Él le decía a mi vieja: ‘Mirá, tenés una opción'», recordaba Reid. «O el pibe consigue un trabajo cosechando papas en un campo lluvioso o se dedica a esto. Y es tan feliz haciendo esto, así que dejalo en paz»... Tras dejar la escuela a los 15 años, a pesar de su corta edad fue su talento lo que lo llevó a integrar Peter Jay And The Jaywalkers, quienes lo invitaron a unirse al grupo luego de descubrirlo cuando los teloneaba tocando con los Redbeats. A los 16 ya abría conciertos para los Rolling Stones en la gira de 23 fechas que hicieron en 1966 junto con Ike & Tina Turner y los Yardbirds, lo que lo catapultó a un lugar destacado.

TE ESTÁS PORTANDO COMO UN ROLLING STONE. Tras su paso por el mundo del espectáculo como solista (y entablar amistad nada menos que con Jimi Hendrix), en 1969 Reid volvería a ser telonero de los Stones por todo Estados Unidos. «Una gira con los Stones es suficiente para toda la vida. 30 fechas de joda con Keith Richards, después de eso no queda nada más que ver», le contó a Uncut. «Si alguien podía organizar una fiesta, Keith era el experto. Volábamos a una ciudad, tocábamos y volábamos a la siguiente. ¿Y cómo se organiza una fiesta? Fácil si sos Keith: llamaba por teléfono dos conciertos antes y organizaba una fiesta en un hotel, y otra en otro, por las dudas. Nadie le decía que no. Y él reservaba otra habitación en otro hotel más, así que nunca se sabía dónde estaba. Keith siempre me decía: ‘Tenés que ser un blanco móvil’. En esa gira, el único momento en que podía relajarme, tener un poco de paz y tranquilidad, era cuando subíamos al escenario. Fue increíble: nunca vimos la luz del día».

Pero la diversión no terminaría ahí: Reid también aceptó otra oferta de los Stones cuando le pidieron que tocara en la boda de Mick y Bianca Jagger, en mayo de 1971. «Ian Stewart siempre era el intermediario», explica Reid, «y me dijo que Mick quería que tocara en su boda en Saint Tropez, la noche siguiente. Stewart se encargó de todo; yo solo tenía que llegar temprano al aeropuerto a la mañana siguiente para embarcar en un Comet alquilado. Había 70 personas, todas con anteojos de sol, intentando no parecer famosas. Estaban cargando cajas de champán en el avión, así que le pregunté a Eric Clapton si eso era para la boda. Me dijo que era para el viaje en avión y el ómnibus de vuelta… No recuerdo nada después de eso, aparte de la resaca más grande de mi vida».
LA ERA DEL PROFESIONALISMO. Durante la mencionada gira, en el concierto en el Royal Albert Hall, Graham Nash se hizo amigo de Reid y sugirió a The Jaywalkers que firmaran con Columbia Records (un sello subsidiario de EMI) para grabar con el productor John Burgess. Su primer single, «The Hand Don’t Fit the Glove», de inspiración soul, fue un éxito menor en 1967 pero para entonces, The Jaywalkers ya habían decidido disolverse. El destacado desempeño de Reid atrajo la atención del productor Mickie Most, quien por aquel entonces colaboraba con Peter Grant, futuro (y famoso) manager de Led Zeppelin, y este le propuso convertirse en su manager. Reid firmó un contrato de representación y grabación con Most, quien supervisó sus dos primeros álbumes de estudio. Su primer single, «Better By Far», se convirtió en un éxito de radio. Su LP debut de 1968, «Bang Bang, You’re Terry Reid», contenía una canción que escribió a los 14 años, «Without Expression», que acabaría siendo versionada por John Mellencamp, REO Speedwagon y Crosby, Stills, Nash & Young. Al año siguiente llegaría el segundo album, que llevaba su propio nombre y que contenía la canción que daría lugar a su apodo, «Superlungs My Supergirl». También participó como telonero de giras de renombre, con grandes bandas como Cream, Fleetwood Mac, Jethro Tull y otros, que le valieron el reconocimiento de la prensa y los fans.
A UN PELÍN DE ZEPPELIN. Ya con la década del 70s asomando en el horizonte, Terry tomó un par de decisiones que sin dudas cambiaron su destino. La primera tiene que ver con lo que sería Led Zeppelin: los Yardbirds se estaban separando y su guitarrista Jimmy Page enseguida pensó en Reid para que fuera el vocalista de su nueva banda. En lugar de rechazarlo, como en general suele creerse, Terry le pidió unas semanas para responderle porque tenía un contrato para ser telonero de los Stones. “Éramos muy amigos con Keith Richards”, recordó Reid durante una entrevista con Classic Rock en 2024. “Keith me pidió que fuera telonero de los Stones en Estados Unidos, pero poco después, Jimmy quiso que me uniera a su nueva banda. Estaba dividido«. Reid pidió más detalles: «¿Cuál es tu banda? ¿Quiénes están?, le pregunté, pero no tenía nada aún. Solo estaba formulando lo que quería hacer. Le preguntó a Steve Winwood, también a Steve Marriott, estaba buscando un estilo particular de cantante. Me sentí muy halagado». Pero claro, estaba el detalle de la gira con los Stones (incluso iba a tocar en la despedida de Cream). Reid buscó una solución: «Entonces le dije a Jim: ‘Bueno, dejame que haga esta gira y vuelvo enseguida’”, le contó al Washington Post en un reportaje de 2016. “‘No, no’, me contestó Jim, ‘tenemos que hacerlo ahora mismo o te quedás afuera’”. Reid sonríe al recordar esta parte de la anécdota: “Fue ahí que le dije: ‘Esperá. Te digo lo que voy a hacer. Si llamás a Keith Richards y le decís que no voy a la gira y me pagás lo que él me va a pagar, ahí sí, intentémoslo’”. Por supuesto, Reid sabía bien que esto no iba a pasar; de hecho, Page le dijo directamente que no, por temor a las represalias del guitarrista Stone: “No voy a dejar que me dispare en la maldita pierna” (recordemos que, incluso entonces, el bueno de Keith tenía una reputación). Reid concluye la anécdota: «Así que terminé yendo para Estados Unidos con los Stones, incluso toqué con ellos en Altamont.”

DECISIONES Y RECOMENDACIONES. Fue así que Reid le recomendó al guitarrista a dos amigos suyos: un cantante rubio y esbelto oriundo de la blacksabbathera Birmingham llamado Robert Plant, y un robusto baterista, John Bonham, ambos de Band Of Joy… “Jimmy [Page] me preguntó qué debía hacer con la banda”, explicó. “Necesitaba un cantante que pudiera cantar con esos riffs de guitarra, y no cualquiera podía hacerlo. Había visto a Robert con John Bonham, así que le dije: ‘No solo Robert es perfecto, sino que también tenés que conseguir al baterista; ¡es un crack!’”... El resto es historia. O al menos lo fue para lo que sería Led Zeppelin: la cuestión es qué opina Reid al respecto, ¿tomó -o no- la decisión correcta? “Mucha gente me pidió que me uniera a sus bandas”, comentó Reid en 2019 a The Guardian, visiblemente exasperado al hablar de su decisión de no unirse al futuro Led Zeppelin, “pero yo estaba decidido a hacer lo mío. Les aporté la mitad de la banda, ¡con eso me basta!”. Y añadió: «La gente me dice: ‘Podrías haber sido Robert Plant’, pero yo seguiría siendo Terry Reid. Soy cantante, toco la guitarra, escribo canciones a mi manera. Yo hacía de todo y Jimmy sabía exactamente lo que quería. Siempre estaba observando y vio un gran vacío en la escena. Cream había desaparecido, el Jeff Beck Group no iba a durar. Jimmy sabía qué tipo de banda llenaría ese vacío. Estoy orgulloso de haberle ayudado a formar la banda perfecta.»

DE CASTAÑO A PÚRPURA. La otra cara de la moneda fue Ritchie Blackmore, quien también sería rechazado por Reid cuando lo invitó a unirse a Deep Purple tras la salida de Rod Evans en 1969: “Fue realmente algo muy halagador. Ritchie era un guitarrista fabuloso”, explicó Reid, pero a la hora de la verdad se vio obligado -moralmente, ante todo- a declinar la oferta: «Simplemente no era lo mío. Me gusta que mis letras tengan cierto sentido. Ellos eran muy metaleros». El destino quiso que Ian Gillan terminara siendo el frontman de Purple. Es más, tan determinado estaba a hacer la suya que incluso rechazó un ofrecimiento del Spencer Davis Group para ser su vocalista. «Cuando Spencer me contactó, tuve que preguntarme: ‘¿Quiero seguir el ejemplo de Steve Winwood?’. Sabía, con humildad, que podría haber cantado los éxitos del Spencer Davis Group, pero estaría comprometiéndome. Quería hacerme mi propio lugar,, por eso le había dicho que no a Jimmy». Por tres veces el hombre de los superpulmones rechazó la posibilidad de quedar en la historia grande del rock y amasar, de paso, una fortuna inmensa. Sin embargo, considerando la evidente alegría que mostraba al tocar, claramente no tenía ningún remordimiento: “Hacer música siempre ha sido un placer”, explicaba. “De pibe, me levantaba y cantaba en los pubs y en cualquier otro lugar. Mi padre decía: ‘No creo que este chico vaya a convertirse en plomero’”.
TALENTOSO Y (CASI) FAMOSO. Con todas las cartas a favor y el potencial para triunfar intacto, la carrera de Reid dio un inesperadísimo giro. Luego de los dos discos mencionados, una disputa contractual le impidió grabar durante casi cuatro años. “Mickie era un tipo que prefería los hits, pero yo entendía que los álbumes eran el futuro”, contó Reid, que le pidió que esperara antes de mezclar y masterizar el segundo álbum, pero Most -que quería que Reid se volviera un baladista y abandonara el rock- siguió adelante mientras Reid estaba de gira. “Esa fue la gota que colmó el vaso”. Reid declaró que nunca volvería a trabajar con Most; Most se negó a rescindir su contrato. Para cuando la batalla terminó, Reid se trasladó a California, y al volver al estudio en 1973 para grabar «River», su tercer LP, estableció una pauta: este y sus otros tres trabajos de estudio –«Seed Of Memory» (1976), «Rogue Waves» (1978) y «The Driver (1991)«– resultarían sólidos, con momentos culminantes espectaculares, pero otros factores -desde la mala sincronización y los retrasos en los lanzamientos hasta la escasa promoción- lo llevaron al fracaso comercial. «Me gusta decir que mis discos no se lanzaron», decía Reid. «Más bien se escaparon».
DE SOLISTA A SESIONISTA. Escuchar esos seis álbumes da una mezcla de pena y bronca: mientras tantos rockeros clásicos contabn sus millones, Reid trataba de reunir lo suficiente para pagar las cuotas de lo que había empeñado… «River» lo marcó como un solista capaz de mezclar rock, folk, blues, jazz y ritmos latinos aunque no logró impacto masivo. «Seed..», producido por Graham Nash, fue igualmente ignorado. El productor de los Rolling Stones, Chris Kimsey, le dio un impulso eléctrico a «Rogue Waves» pero también fue un fracaso comercial. De tal modo, su carrera solista se estancó y entrados los 80s, comenzó a trabajar como sesionista con Bonnie Raitt, Don Henley y Jackson Browne. Más tarde, en 1990, tocó con los Replacements durante las sesiones de su último álbum, «All Shook Down», y al año siguiente, Warner Bros. lo asoció con el productor Trevor Horn (hábil creador de hits con Seal, ABC, Yes, Frankie Goes to Hollywood), quien intentó relanzar la carrera de Reid con el álbum «The Driver», con escaso éxito comercial. Este álbum es un claro ejemplo del mix de mala fortuna y malos manejos que trabaron su carrera: Reid grabó un cover de Waterboys, «The Whole of the Moon», pero solo unas semanas antes de que saliera su versión, Chrysalis Records reeditó de pronto la versión original -de seis años de antigüedad- como single. Alcanzó el número 3 en el Reino Unido… y «The Driver» desapareció. «¿Cómo me siento respecto a este álbum? Es inescuchable», confesó.

UNA PEQUEÑA AYUDA (PARA) MIS AMIGOS. Desde entonces, Reid solo lanzó grabaciones en vivo: «Me gustaría grabar otro álbum, pero necesito pagar a mis músicos y, ahora mismo, ningún sello me ofrece un contrato que me permita hacerlo», explicaba. Sin embargo, como le encantaba «el reto de que le pidan ayuda en el proyecto de alguien» mantuvo un empleo fijo como acompañante de artistas de todos los tamaños, desde DJ Shadow, Alabama 3 y Joe Perry de Aerosmith hasta Dr. Dre, quien «quedó fascinado con ‘Seed of Memory’ [el álbum de Reid] y me invitó a su estudio donde lo reelaboramos junto a sus raperos, fue una experiencia fascinante», declaró a The Guardian. En los 90 y 2000 volvió a aparecer en el mapa: adoptó residencias en bares de Los Ángeles, salió de gira con el guitarrista Mick Taylor, tocó con Robert Plant y Keith Richards, fue parte de un supergrupo llamado The Flew con Nicky Hopkins, Joe Walsh, Rick Rosas y Phil Jones, escribio canciones para las películas «Up in the Air» y «The Devil’s Rejects», esta última dirigida por Rob Zombie (que incluyó tres de sus temas en el soundtrack: “Brave Awakening” “Seed of Memory” y “To Be Treated Rite”, todos de su album «Seed of Memory») y de paso atrajo a músicos como Jack White, Chris Cornell, The Raconteurs y DJ Shadow que lo versionaron o trabajaron con su música.
TERRY EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS. En 2016, Terry recibió el Premio a la Trayectoria en los Premios Musicales CV Weekly en Palm Springs, California (Hay un mini documental que pueden ver aquí arriba). Debido a su gira, no pudo asistir y grabó su discurso de aceptación con antelación; En él se dirigió a quienes lo ayudaron en su carrera, con evidente gratitud, entre ellos Graham Nash y por supuesto su esposa. Cuando le preguntaron cuál consideraba su mayor logro, la respuesta de Terry fue simple: «Seguir en el juego», admitió. «Si te mantenés en el juego y tenés sentido del humor, no solo te reirás de todas las cosas terribles que suceden, sino que también podrás recordarlas». Cuando recibió el premio, Terry estaba entusiasmado con una colaboración en la que participaba y la compartió como un ejemplo de ese mismo principio. «Hace poco me llamó un amigo que estaba trabajando con Joe Perry de Aerosmith. Me preguntó si quería ayudarle a componer algunas canciones. Así que fui a casa de Johnny Depp, donde estaban grabando. El estudio de Johnny está lleno de guitarras, ¡más que el Guitar Center! Hemos escrito cuatro canciones hasta ahora. Somos como un grupo de colegiales escribiendo juntos, pero es muy divertido». Al compartir más sobre la experiencia con los Hollywood Vampires, Terry comentó con entusiasmo: «Entonces Johnny me dijo: ‘Vamos a dar un concierto benéfico en una escuela’. Y, por supuesto, llegamos y apareció Alice (Cooper), a quien no había visto en años. Lo conocí en Detroit… Terminé en el escenario cantando ‘Come Together’ con él. No sé cómo pasó. No estaba en los planes. Es un tipo encantador Y entonces Robbie… Me di la vuelta y Robbie Krieger (N. The Doors) estaba tocando la guitarra detrás de mí… Fue algo extraño… Fue perfecto».
LOS PASOS FINALES. Reid continuó actuando en los últimos años, apareciendo a menudo con el colectivo californiano Wild Honey, y para septiembre de este año estaba a punto de lanzar lo que hubiera sido su mayor gira por el Reino Unido en décadas. Pero su salud empeoró en las últimas semanas. Reid tuvo que cancelar una serie de conciertos durante su tratamiento contra el cáncer. Se creó una campaña de GoFundMe para ayudar con los gastos médicos. «Durante los últimos meses, Terry ha luchado valientemente contra el cáncer, así como contra numerosos otros problemas de salud graves», decía la descripción. «Terry se mantiene fuerte y está profundamente agradecido por la gran atención que ha recibido». A pesar de la terrible situación que atravesaba, su próxima gira por el Reino Unido lo entusiasmaba, decía, porque le encanta actuar para un público multigeneracional y era una gran oportunidad para escapar de las temperaturas cada vez más intensas del desierto californiano… «Nunca he visto la música como una búsqueda de fama y fortuna», declaró a The Guardian poco antes de fallecer. «Pertenezco a una sociedad de músicos y me encanta poder salir a cantar; es todo lo que siempre he querido hacer».
A Reid le sobreviven su esposa Annette y sus hijas Kelly y Holly. Tras su muerte, los homenajes no tardaron en llegar, sobre todo en las redes sociales (como pueden ver más abajo). En Argentina y el mundo, quienes lo conocieron por su obra o por versiones de su música, lo recuerdan con cariño y admiración… Quienes hacemos MADHOUSE lamentamos la pérdida de Terry Reid, un tipo que supo elegir su propio camino, con voz potente y arte genuino. Y nuestra sugerencia es que cada quien lo recuerde como creemos él hubiera querido: escuchando su música y celebrando esa voz que siempre fue más grande que las estadísticas.



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