En 2002 Abril Sosa tuvo una epifanía. Luego de haber sido un niño prodigio, estar detrás de la batería de Catupecu Machu durante siete años y haber conocido el éxito, decidió pegar el portazo para seguir su propio camino. Un camino que lo llevó a formar Cuentos Borgeanos, armar una carrera solista e incursionar en disciplinas como la pintura, la actuación y la escritura y vivir en distintas partes del mundo. Pero, como Nietzche planteaba en el eterno retorno, todos los eventos en el universo se repetirán infinitamente. En 2022, a 20 años de su partida, Abril regresó a Catupecu a raíz de su acercamiento con Fernando Ruiz Díaz, luego de la muerte de su hermano Gabriel. Por dos años la banda se vio envuelta de un espíritu renovado, hasta que un día, sin previo aviso, a Abril le comunicaron que ya no sería parte de Catupecu Machu.

Como la primera vez que dejó Catupecu, Abril se refugió en Cuentos Borgeanos, que vuelven a tocar con su formación original el 11 y 12 de julio en Niceto. Hablamos con él sobre este presente y lo que representa Cuentos Borgeanos en su vida.

Ahora estás en Madrid. Sé que viviste en Italia, Berlín, Nueva York, obviamente Buenos Aires. Vos como que mantenés una tradición medio perdida, que es la del artista trotamundos, de no pertenecer a ningún lugar. ¿Ahora cómo estas en este estado de estar allá, acá y en ninguna parte?

Ya me quiero ir de Madrid (Risas). Hay una frase en mi primer disco solista que dice “Solo la inquietud te salva”. Y he tomado esa frase como una máxima en mi vida. La inquietud en el sentido físico de la palabra. Me siento un nómade y me siento feliz así. Ayer estaba haciendo la valija para ir a Buenos Aires. Viajo en una semana, pero soy muy precavido. Y me da mucha felicidad esta idea de tomar un avión doce horas e irme a otro planeta. Me siento muy a gusto con ese movimiento. Y no me pasa de extrañar porque, gracias a la tecnología, estoy todo el tiempo hablando con amigos, familia. Obviamente no es lo mismo un abrazo, un beso, pero me siento muy a gusto moviéndome.

Antes de hablar con vos, pensaba en la simbología de lo borgeano. Volvés a Buenos Aires para hacer shows solistas, pero principalmente dos shows con Cuentos Borgeanos en Niceto. Pensaba que cuando te fuiste de Catupecu en 2002, armaste Cuentos Borgeanos. Ahora que de vuelta ya no estás en Catupecu, volvés a Cuentos. Esta cosa del “Eterno Retorno”. Entonces me pregunto que hay en Cuentos que te da ese refugio.

Que loco lo que decís, porque no lo había pensado. Es muy significativo. Pensándolo rápido, creo que tiene que ver con sentirme cómodo en la amistad y el amor. Para mí, hacer música, tiene una relación directa con las personas. Por ejemplo, en un momento bravo de la Argentina, 2016 más o menos, era muy difícil salir de gira con la banda. Entonces iba yo solo con la guitarra a ciertos lugares, y me aburría. Me faltaba el hecho de hacerlo con amigos. Entonces, si bien con los Cuentos siempre hablamos, tenemos un grupo de chat, me acercó a Cuentos la desidia que sentí en Catupecu. Como si uno tuviese que agarrarse a algún lugar emocional. Porque para mí la música es eso. A mí me encanta Silvio Rodríguez, pero nunca pude hablar de política en las canciones, o ponerme serio, racional. Entonces yo necesito anclar lo emocional. No lo había pensado, pero tiene sentido que haya pasado eso.

Claro. Sacando los nombres de las bandas, lo que te sucede a vos es un duelo, entonces te refugias en los amigos.

Sí, porque cuando me echaron de Catupecu en 2023, yo hice silencio. Me llamaba la chica de prensa, que quiero mucho, diciéndome que lo medios querían hablar conmigo, y yo no tenía nada que explicar. Si alguien tenía que decir algo ese era Catupecu. No dijeron nada, la gente me empezó a putear y me comí todo ese “hate”. Y empecé a hablar de lo que sentía, que tenía que ver con sentirme expulsado de mi casa. Entonces en esto que decías de la amistad, tenía la necesidad de abrazarme a algo que se sienta cálido. Y más en este caso que termina siendo con los Cuentos originales. Son mis hermanos y necesitaba ese abrazo.

TRIDENTE. Abril, Gaby y Fernando en la época de «Cuentos Decapitados»

ENTERO Y NO A PEDAZOS

Quería llevarte un poco sobre la historia de Cuentos. Vos sos alguien que hizo mucho y muy rápido; entraste muy joven a Catupecu y antes de los 21 ya habías tenido mucho éxito, tocaste en Obras, te fuiste de una banda en pleno auge y armaste otra. ¿Qué recordas de esos años de vorágine?

Justo hoy hice un posteo en Instagram, anunciando la salida de “Amigo”, una canción que le escribí a Gaby. Y en la foto del posteo, que es una foto muy vieja, donde yo tendría 14 y el 21, y ahora veo a mi hijo que tiene 12, que es la edad a la que conocí a Fer y Gaby, y miro esos años con cierta nostalgia, pero no nostalgia tanguera, ni triste. Amo Cuentos Borgeanos, mi carrera solista, tocar, subir a un escenario, pero hay algo de esa raíz, de ese comienzo de Catupecu, que para mí no se puede repetir. Y siento que es la razón por la que todo ha terminado tan mal con Catupecu. Creo que Fernando y yo, cuando nos juntamos, sentíamos que íbamos a revivir eso. Y no se pudo. Primero porque no estaba Gabriel, y segundo porque no somos más eso. Estuve haciendo una gira solista por Europa, tocando temas de toda mi historia, también de Catupecu. Incluso temas como “Magia Veneno”, donde yo no participo. Porque es la primera vez en mi vida donde digo “Soy Catupecu”. Porque viendo el circo que se ha convertido Catupecu, y con todo el amor que le tengo a Gaby y al Fernando que yo conocí… porque hoy no reconozco al Fernando que era mi amigo, mi padre. Entonces hago estas canciones porque están conectadas a sentimientos muy fuertes.

Ahora estás allá y no se han juntado a ensayar. No sé si eligieron el repertorio ya, pero te pregunto si al volver a canciones como “Grita Dolor” volvés a experimentar ese sentimiento primal de ese momento.

Me remueve muchas cosas. Me da mucha ansiedad por juntarme con mis amigos y revivir tantas cosas. Incluso estando solo, ensayando las canciones con la guitarra acústica me emociona. Cuentos no fue una banda multitudinaria, no es una banda famosa…

Pero es una banda que caló profundamente en un grupo de personas.

Sí, y no lo digo vanidosamente, pero gente como Pergolini decía que “Misantropía” era un disco diez años adelantado. Y después, hablando con el manager de Tan Biónica, me decía que ellos nos escuchaban y que cuando Cuentos se separó, Tan Biónica empezó a explotar. Yo no estoy diciendo que Tan Bionica explota gracias a Cuentos, sino que Cuentos traza un camino diferente, que quizás otros luego siguen de forma más masiva. Ahora nosotros volvemos y hacemos dos Niceto, que es un montón de gente, pero no es un Movistar Arena. Y se gana algo de dinero, pero no nos hacemos ricos, el foco de la vuelta está puesto en la amistad. Y creo que esa forma de hacer las cosas es importante para algunas personas.

Justo nombrabas “Misantropía”. Tengo esta teoría que las bandas llegan a un punto culmine más o menos a los 25 años. Donde la ambición, la destreza y la química se materializan en una obra cumbre. Para mi esa obra para ustedes es “Misantropía”. ¿Recordás en qué estado estaba la banda en ese momento? Digo, esta cosa de empezar un disco con una canción que se llama “Estoico” se me hace re ambicioso.

Quiero decir varias cosas (Risas). Sobre esta teoría que me decís, creo que ninguna banda en la historia, a excepción de los Peppers, pudieron lograr algo tan groso, que no esté encerrado en ese periodo de tiempo. Desde los Beatles, Stones, Radiohead, Metallica, Catupecu, Cuentos Borgeanos. Todos están encapsulados ahí. No creo que haya artistas que a los cincuenta hayan podido hacer algo tan fuerte como a sus veinte, ni Cerati, que lo amo. No es como la literatura. Saramago se hizo famoso a los setenta años. La música tiene otra frescura. Cuando nosotros hicimos Cuentos, yo me había ido de Catupecu, lo llamo a Diego, el guitarrista, le digo que quería hacer una banda onda Radiohead. Y después hicimos “Fantasmas De Lo Nuevo” que nada que ver, es medio punk. Y creo que en “Misantropía” volvimos a esa idea y nos sacamos las ganas de hacer algo más Radiohead, que lo podés escuchar en canciones como “Sendero Oculto”. Es un disco con muchas referencias literarias, es muy rebuscado.

UNA BITÁCORA MUSICAL

Es que pienso en esa época, 2004, y lo que pegaba era el rock barrial, que tenía un lenguaje más simple y autorreferencial. Ustedes eran jóvenes y me parece que, en ese contexto, salir con una banda a citar a Borges y tener canciones que se llaman “Estoico” o “Schumann”, habla de cierta rebeldía. Me pregunto si vos, como escritor, sentís que tenés una tradición rioplatense en tus letras.

Por una parte, con ese disco nos fue como el culo. En esa rebeldía nos fue mal. Éramos una banda que metíamos doscientas personas y teníamos que vivir de otra cosa.  Me siento un heredero de Mujica Lainez, Borges, Cortázar. También de Moura, Cerati, Luca Prodan. ¿Pero en qué medida uno puede llevar eso a la música? Te cuento una infidencia. Cuando después sacamos “Felicidades”, a la banda le empieza a ir bien. Yo siempre he leído, es algo que me gusta hacer, he leído a Nietzche en todas sus formas y hasta he hecho cursos con Alejandro Rozitchner. Y yo hablaba de esas coas en las entrevistas. Y el manager que teníamos en esa época, que es un amigo, me decía “Boludo, dejá de hablar de escritores, de citar a Proust. Quedás como un pelotudo.” Y él tenía razón. Entonces empecé a dejar de poner a Cuentos en ese lugar pretencioso. Entendí que la lectura es parte de mi vida, pero aprendí a disociar el lector y aprender a jugar con eso.

Bueno, pero uno tampoco puede esconderse realmente. Digo, “Felicidades” en apariencia es un disco más accesible, pero también habla de cosas profundas y jodidas.

Felicidades” tiene una frase que es “Cada cosa quiere ser en su ser”, que es una frase de Pascal. O por ejemplo “Si morir” o “Eternidad”, que justo habla del eterno retorno que habías nombrado. Yo me tapé ahí. Porque te tildan de ser demasiado sofisticado o un pelotudo. Me pasó de hacer una entrevista donde me cuestionaban si era verdad que leía, juzgaba mi pasión literaria y mis referencias. Lo que leo me inspira y es parte de mi vida, y este tipo lo ponía en tela de juicio. Y me conocés así desde pendejo, no es que es una etapa. Esas cosas me duelen. Porque tampoco se dan cuenta que mucho del arte popular viene de ahí. Cerati, cuando sacó “Bocanada”, puso muchas referencias a Borges ahí. En un contexto de un disco que fue un fracaso comercial, pero él tenía su visión. Y creo que el buen arte tiene que ver con eso, llevarte a otro lugar.

De ese momento más luminoso y de más exposición, después volvieron a retraerse con “Psicomágico”. Como lo que vieron en ese momento de exposición no les gustó.

Había una época en los 90 donde Massive Attack, creo, tenía una frase que decía algo así como “Felices de estar tristes”. Nosotros somos medio dark, emo. Una vez un gerente de una compañía, en la época de “Misantropía”, le llevamos el disco y nos dijo que era demasiado triste. Y como que “Felicidades” le pusimos así medio en joda, como en respuesta a eso. “Psicomagico” fue volver a la esencia de Cuentos, de la preguntar, de estar vivo, de resistir. Siempre vivimos en esa dualidad de; “Estamos vivos, pero vamos a morir”.  Y después preguntarnos qué vamos a hacer con eso. Y los grandes escritores que me han marcado, desde Bioy Casares o Walt Whitman, estaban con el mismo lio. Y la música se traduce en eso.

Sí, y no es casual que “Psicomágico” deriva en un primer parate, y después con “Postales” vuelven a algo más luminoso. Se reconcilian con un montón de cosas. Ahí mismo cantas “Volvamos a encontrarnos”. ¿No?

Es verdad. Agus ya no estaba para esa época. Empieza a tocar Ale el bajo. Y “Postales” tiene como esa positividad que también tiene “Felicidades”, pero que también es medio mentira. Ahí canto “Te disuelves en soledad, mientras se escapa la vida”. Cuentos es un poco eso; la sonrisa ante la mierda. Entonces, volemos, volvamos a encontrarnos, porque esto es una mierda. Me gusta que Cuentos sea una banda existencialista.

Y ahora qué te pasa con este estado de Cuentos, que existe, pero no existe, se juntan a tocar, pero no hay una continuidad…

Me pasa que tengo una ansiedad total por estar con los chicos, mis amigos, personas con las que vivimos mucho. Y también tratamos de desestructurarlo un poco y tocar cuando nos pinta, hacer una canción, dos o diez. Tocar y que pase unos meses, un año o cinco. No nos volvamos loco. ¿Somos felices? Hagámoslo. La idea es que, entre los proyectos de todos, cada tanto juntarnos, hacer unos conciertos con todas estas canciones, y dar eso y punto. Y con Cuentos siempre es todo para adelante. No hay rollo de ego

Cuentos Borgeanos se presenta el 11 y 12 de julio en Niceto Club (Niceto Vega 5510, C.A.B.A). Las entradas se consiguen a través de Passline.
*La fecha del 12 de julio se encuentra agotada

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here