Veintinueve años atrás, Metallica daba a luz su sexto álbum de estudio, el cual no sería un lanzamiento más. El cuarteto venía de editar el “Black Album”, disco que fue para la banda la puerta de entrada a la cima del Olimpo metalero. “Load”, el sucesor, cargaba tras sus espaldas con tal vez la mayor expectativa que un disco de Metallica haya despertado alguna vez. El volantazo que pegó el grupo en medio de ese contexto dividió aguas y dejó mucha tela para cortar. Casi tres décadas después, “Load” acaba de ser remasterizado en forma de un enorme box set que agrega una kilométrica cantidad de material extra que incluye de todo: shows completos en vivo, demos, versiones alternativas (algunas con los títulos diferentes) y tomas de instrumentos aislados. A continuación te proponemos repasar el contexto y las repercusiones de la edición original, junto con un detallado vistazo de lo que trae este flamante lanzamiento

Como decíamos, “Load” significó en la rica historia de la agrupación el primer capítulo de la misma rodeado de controversia. No era para menos dado que los cambios que Metallica  le imprimió a su propuesta con la salida de la placa fue una jugada muy arriesgada, aunque es justo decir que desde su nacimiento Hetfield y compañía hicieron lo que se les canto la buena gana. Porque convengamos que la movida del thrash metal de la cual ellos fueron pioneros, era algo que para su tiempo estaba muy lejos de las fórmulas del éxito establecidas en el mundo de la música. Y de pronto ya habiéndose salido con la suya, los tipos deciden cortarse el pelo, cambiar el denim and leather por pilchas más sofisticadas y bajar tres cambios las revoluciones del sonido de la banda. Seamos justos: la transformación ya había empezado con el “Black Album» y “Load” vino a profundizarla. Lo cierto es que dicha decisión hizo que buena parte de la vieja guardia de fans pusiera el grito en el cielo, pero también les acercó un público nuevo al cual la música del grupo le resultaba esquiva. El LP estuvo lejos de ser un fracaso y termino convirtiéndose en quíntuple platino

Visto a la distancia el asunto, hay que decir que los motivos que llevaron al enojo de los termo fans no era para tanto. Si bien en “Load”, los cuatro de San Francisco le sueltan la mano al metal acérrimo, y digo metal porque al thrash ya se la habían soltado con su antecesor lanzamiento, la placa suena a rock pesado intenso y por momentos muy rockero, más cerca de bandas que conformaban sus raíces musicales como ser UFO, Diamond Head o Thin Lizzy, y con mucho énfasis en darle centralidad al formato canción y no tanto al vértigo guitarrero y las bases aplastantes de antaño. Bob Rock repite como productor y vuelve a cumplir con creces en su labor, demostrando que salvo la pifia de «St. Anger», es el tipo que mejor hizo sonar a la Gran M. Hasta acá llega el repaso de lo que fue la versión  primigenia de “Load”. Vayamos a ver qué novedades no trae su reedición 2025

NOVEDADES NO TAN NOVEDOSAS

El lanzamiento de esta mastodóntica edición de lujo remasterizada lo deja a uno con la pera en la mano cual Estatua Del Pensador de Rodin por lo insólito de su formato. Superada la sorpresa, solo queda adentrarse en la escucha de tanta exhuberancia. Y a eso me dispuse. Lo escuché poniendo tema por tema (me refiero a las canciones que forman parte del disco del 96), alternando la versión original con la remasterizada y la verdad cuesta encontrar diferencias significativas. Tal vez una pizca de mayor nítidez en el sonido por acá, una más clara diferenciación en lo que hacen Hammett y Hetfield con sus guitarras por alla, pero no mucho más. Como ya lo señalamos anteriormente, Metallica no se privó nunca de dar rienda suelta a sus caprichos y a patear el tablero de las expectativas cuando lo consideró oportuno. Grabar en directo con una orquesta clásica en “S & M”, unir fuerzas en una alianza impensada con Lou Reed en “Lulu”, o prescindir de los solos de viola y hacer que la bata suene como una lata de dulce de batata en “St. Anger”, son algunos ejemplos. Es este un rasgo constitutivo de su ADN como banda y “Load Deluxe” se inscribe cómodamente en esa lista. Esta vez nos encontramos con un disco que es directamente inescuchable, no por su calidad sino por su extensión. O para ser más justos y precisos con las palabras, el término exacto sería “inabarcable”.

Porque salvo que seas hiper mega fan, andá a parar la oreja para recorrer este mamotreto de nada menos que 301 tracks y 4 kilos y medio de peso (este si que es el disco más pesado de Metallica). Está claro que el nicho al que se apunta en este caso es a los coleccionistas empedernidos, los cuales podrán deleitarse con algunos de estos ítems que contiene el box set: Doble LP de “Load” en vinilo, un picture disc con el single “Mama Said”, registros en vivo repartidos en CDs, vinilos y DVDs  en sitios como Londres, San Francisco, Oslo, Irvine y Castle Donington,posters de shows históricos como el Lollapalooza, memorabilia surtida (cartas, púas, parches, pases de tours) y un libro de 128 páginas con fotos e historias inéditas de la banda. Estas son algunas de las gemas que harán las delicias del fan, que va a tener que romper el chanchito o la billeretera abultada. En EEUU, el precio de este gigante en forma de box set ronda los U$S 300, mientras que en Argentina se está ofreciendo a un precio que ronda el millón de pesos.

UNA CLASE DE MONSTRUO

Yendo a lo estrictamente musical, los principales atractivos pasan por dos senderos. En primer lugar, los fans podrán escuchar la versión extendida inédita de “The Outlaw Torn”, tema que cierra la edición original del álbum “Load”. Pero tal vez la vedette de este kilométrico souvenir sean los shows en vivo mencionados más arriba. Lejos de sonar como un bootleg, la calidad del audio y las interpretaciones suenan como si fuesen lanzamientos oficiales en directo de la banda. Todos los conciertos incluidos son de los años 1995, 1996 y 1997, es decir son contemporáneos a los lanzamientos de “Load” y su secuela “Re-Load”(recordemos que ambas placas fueron pensadas originalmente como un álbum doble).

Por último señalamos como otra perlita de esta entrega, seis covers de Motorhead de los cuales cuatro pertenecen a la segunda parte de “Garage Inc.”, disco de covers editado en 1998  (conocidos como “Motorheadache”). Se trata de “Overkill”, “Damage Case”, “Stone Deaf Forever” y “Too Late, Too Late”. A estos cuatro títulos, se deben agregar dos más firmados por el querido Lemmy Kilminster, a saber “The Chase Is Better Than Catch” y (“We Are) The Road Crew”, esta última cantada por el bajista Jason Newstead. Bueno amigos, no queremos ser más extensos que el disco que nos ocupa. Además, si algo van a necesitar para escuchar “Load (Remastered Deluxe)» es tiempo.¡Así que vayan a darle play y que lo disfruten!.

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