
A 35 años de su lanzamiento, repasamos la historia de “Screamadelica”, el disco con el que Primal Scream rompió con su pasado, se sumergió de lleno en la cultura acid house y terminó convirtiendo la mezcla de rock, electrónica, dub, gospel y psicodelia en una de las grandes postales sonoras de los ’90.

DE GLASGOW AL ACID HOUSE
Primal Scream nació en Glasgow en 1982, cuando Bobby Gillespie y Jim Beattie comenzaron a tocar juntos y de a poco comenzaron a vincularse a la escena alternativa escocesa atravesando diferentes formaciones. Con el tiempo se sumaron músicos como Robert “Throb” Young y Andrew Innes, mientras Gillespie también formaba parte de The Jesus and Mary Chain como baterista.
El ansiado debut discográfico llegó con “Sonic Flower Groove” en 1987, un álbum marcado por el folk rock, la psicodelia y el sonido de guitarras heredero de bandas como The Byrds. Dos años después llegó “Primal Scream”, de 1989, que tomó un camino bastante diferente, más crudo y cercano al rock tradicional. De todas maneras, ninguno de los dos trabajos terminó de encontrar el rumbo que Gillespie y compañía buscaban.

El verdadero cambio comenzó cuando la banda entró en contacto con la escena acid house hacia finales de los 80, frecuentando el ambiente de las raves y los clubes y a su vez incorporando esas influencias, musicales, alejándose cada vez más del sonido que había marcado sus primeros trabajos. Y en ese contexto fue que apareció Andrew Weatherall, DJ y productor que terminaría siendo fundamental para transformar el sonido de la banda.
El primer resultado de esa colaboración fue “Loaded”, una remezcla de “I’m Losing More Than I’ll Ever Have”, canción incluida originalmente en “Primal Scream”. Weatherall desarmó prácticamente por completo el tema original y lo reconstruyó desde una lógica cercana al house y la cultura de club. Publicado como single en febrero de 1990, “Loaded” alcanzó el puesto 16 de las listas británicas y se convirtió en el punto de partida de lo que finalmente sería “Screamadelica”.
La experiencia de “Loaded” abrió la puerta a una combinación de rock, house, dub, gospel, funk y psicodelia que terminaría tomando forma definitiva en su siguiente álbum
Teniendo en cuenta que la banda no había tenido una buena recepción por parte de la prensa y los críticos de la época con sus dos trabajos anteriores, la apuesta por el nuevo sonido implicaba un riesgo que podía llegar a ser determinante en el futuro del grupo. El propio Bobby Gillespie se refiere, en una entrevista de aquellos años, a lo que la banda vivía en esos momentos previos a la grabación de «Screamadelica»: “No éramos buenos, no íbamos hacia ningún lado y mi mayor angustia era tener que volver a un trabajo asalariado. Había sido empleado en una imprenta y lo había detestado. En esa época, Brighton no era una ciudad muy cool… nos aburríamos a más no poder, no teníamos mucha plata. Estábamos inscriptos en un programa del gobierno que nos daba lo justo para pagar el alquiler. Nos consolábamos bebiendo porque no teníamos forma de ofrecernos otra cosa. Soñábamos con tomar éxtasis, pero para nosotros estaba fuera del presupuesto: una píldora correspondía a lo que recibíamos cada semana del Estado.”

PREPARANDO EL GRITO
Para “Screamadelica”, la forma de componer de Primal Scream también cambió. Si hasta entonces buena parte de las canciones habían nacido alrededor de las guitarras, ahora el grupo comenzó a trabajar principalmente a partir de acordes de teclado y con un sampler Akai S1000 como herramienta fundamental. La nueva tecnología les permitió experimentar con loops de batería, vientos, cuerdas y diferentes texturas, ampliando considerablemente el lenguaje de la banda.
La grabación tampoco siguió el camino tradicional de una banda entrando al estudio para registrar un disco de principio a fin. Primal Scream se movió entre distintos estudios de Londres (Jam, Advision, Bark, Olympic, The Green Room y Townhouse) y trabajó con varios productores y DJs. Por un lado, Andrew Weatherall recibía las pistas y las melodías de la banda y las reconstruía desde una lógica más cercana a la pista de baile, mientras que Hugo Nicolson aportaba el conocimiento técnico necesario para llevar esas ideas a buen puerto. El resultado fue un proceso colectivo y bastante abierto, en el que las canciones podían transformarse radicalmente durante la producción, sumando el aporte de la cantante de gospel Denise Johnson y el bajista Jah Wobble, entre los más destacados.
Previo a la publicación del álbum se lanzaron los correspondientes singles: el ya mencionado “Loaded” (febrero de 1990), al que le siguieron “Come Together” (agosto de 1990), “Higher Than The Sun” (junio de 1991), “Don’t Fight It, Feel It” (agosto de 1991) y finalmente “Movin’ On Up” (septiembre de 1991).
Con una formación que incluia, además de Bobby Gillespie, a Andrew Innes y Robert Young en guitarras, Martin Duffy en teclados y piano, Henry Olsen en bajo y Phillip «Toby» Tomanov en batería y percusión; «Screamadelica» fue lanzado el 23 de septiembre de 1991 en el Reino Unido. Alcanzó el puesto número 8 en el UK Albums Chart y posteriormente fue certificado como disco de platino por la British Phonographic Industry. Hasta septiembre de 2020, el álbum había vendido 715.000 copias. “Movin’ On Up” fue el gran éxito de la banda en Estados Unidos: gracias a su fuerte difusión en las radios de rock alternativo, llegó al puesto número 2 del ranking Billboard Modern Rock Tracks.
UN CAMBIO DE ÉPOCA
«Screamadelica» marca, sin dudas, el cambio de rumbo de la época y sienta un precedente con esa mixtura tan particular que incorpora elementos de rock clásico, house, dub, gospel y algo de funk. Y todo ese proceso va arraigado al cambio cultural en la escena del rock de finales de los ’80, cuando predominaba ampliamente el concepto post-punk y empezaba a surgir el nuevo mundo de la cultura acid house, las raves del Reino Unido y otros lugares de Europa – principalmente Berlín- y su posterior alcance global.

¿Y DESPUÉS QUÉ?
Después de “Screamadelica”, Primal Scream no intentó repetir la fórmula. En 1994 llegó “Give Out But Don’t Give Up”, un disco mucho más orientado al rock, el blues y el funk, que tomó por sorpresa a quienes esperaban una continuación de su revolución dance. Tres años después, la banda volvió a cambiar de rumbo con “Vanishing Point”, donde recuperó la experimentación y profundizó su relación con el dub y la electrónica, algo que se profundizó en “XTRMNTR” (2000).
Y en este último cuarto de siglo llegarían “Evil Heat”, “Riot City Blues”, “Beautiful Future”, “More Light” y otros trabajos que siguieron ampliando ese recorrido. Más de tres décadas después, aquella mezcla improbable que nació entre guitarras, samplers, DJs y cultura de club sigue siendo el punto de partida para entender la historia de una banda que hizo de la transformación permanente una de sus principales características.
Asi que, 35 años después, te invitamos a escucharlo como la primera vez.

De La Plata. Estudiante de locución en ISEC, Aquiles es conductor, musicalizador y productor de radio de oficio, con varias experiencias desde 2007. Se inició como redactor en el portal de heavy metal «El Culto» en 2014 y actualmente realiza diferentes trabajos radiales en FM Cielo, Estación Rock y Radio Revolución. Además de melómano y cinéfilo, se considera «amante del rock en todas sus expresiones y de su difusión por sobre todas las cosas».








