
El segundo domingo de septiembre trajo otro duro golpe en lo que ya es otro año negro para los fans del rock. A los 71 años murió en Nashville Eugene Richard O’Connor, más conocido como Cheetah Chrome. Guitarrista de Rocket From The Tombs y fundador de Dead Boys, fue uno de los arquitectos de ese punk feroz, mugriento y desafiante que a mediados de los 70 parecía dispuesto a incendiar todo lo que encontrara a su paso… Mientras seguimos procesando la pena, te invitamos a conocer (o recordar, o repasar, según el caso) los detalles de su vida, su obra y su final.
LA PARTIDA. Dicho en breve, Cheetah Chrome falleció el domingo 13 de septiembre en Nashville, Tennessee, a los 71 años. La noticia fue comunicada por los propios Dead Boys a través de sus redes sociales y, al momento de escribir estas palabras, no se informó públicamente la causa de su muerte. Tampoco trascendieron detalles sobre sus últimas horas, por lo que cualquier versión que vaya más allá de esos datos sería pura especulación. La banda lo despidió con un mensaje que intentaba resumir, en pocas palabras, una personalidad difícil de meter en una sola definición: lo describieron como un “verdadero original”, un arquitecto del movimiento punk y una especie de huracán humano, destacando tanto sus riffs feroces y su energía inagotable como un aspecto menos conocido de su personalidad: detrás del personaje salvaje había, según sus compañeros, un tipo realmente dulce al que simplemente le encantaba el rock and roll.

Chrome vivía desde hacía años en Nashville junto a su esposa, Anna O’Connor, y su hijo Rogan. Su muerte se produce además cuando los Dead Boys tenían en carpeta una gira para 2027 destinada a conmemorar el 50º aniversario de “Young, Loud and Snotty”, el disco que los convirtió en una de las bandas fundamentales de la primera camada punk estadounidense. Después de la muerte de Chrome, naturalmente, el futuro de ese proyecto quedó en suspenso. Con su partida desaparece también el último integrante original de los Dead Boys que permanecía vinculado a la formación. Pero, para entender por qué su muerte significa bastante más que la desaparición de otro guitarrista de una banda histórica, hay que volver a Cleveland, cuando el punk todavía ni siquiera tenía nombre.
DE ROCKET FROM THE TOMBS A LOS DEAD BOYS. Eugene Richard O’Connor nació el 18 de febrero de 1955 en Cleveland, Ohio. Tenía 19 años cuando, en septiembre de 1974, se incorporó como guitarrista a Rocket From The Tombs, una banda que hoy ocupa un lugar casi mitológico en la prehistoria del punk norteamericano. Esta agrupación era una criatura particularmente extraña; su música estaba alimentada por el garage, el proto-punk y la brutalidad de grupos como The Stooges y MC5, pero tenía además una personalidad propia, mucho más oscura y agresiva que buena parte de lo que se escuchaba por entonces. La banda nunca llegó a publicar un disco durante su existencia original, pero varios de sus integrantes terminarían siendo protagonistas fundamentales de la música alternativa estadounidense. David Thomas y Peter Laughner, por ejemplo, serían piezas esenciales de Pere Ubu y Television, respectivamente. Chrome ya había tocado anteriormente con Laughner, y su llegada a Rocket From The Tombs completó una formación que estaba creando algo que recién muchos años después sería reconocido en toda su dimensión.

En 1975, la banda llegó a compartir escenario en el Cleveland Piccadilly con Television y Patti Smith, una combinación que vista desde el presente parece directamente una reunión secreta de los padres fundadores del punk. Pero Rocket From The Tombs era también una bomba con la mecha cada vez más corta. En agosto de 1975, durante un recital, Chrome invitó al escenario a su amigo Steve Bator -quien poco después se haría conocido como Stiv Bators– para cantar algunas canciones. La maniobra terminó provocando que buena parte de los otros integrantes abandonara el escenario y aceleró la disolución del grupo. El último tramo de Rocket From The Tombs llegó así a mediados de 1975. Y de sus cenizas nació Frankenstein. Chrome, Bators y Johnny Madansky -más conocido como Johnny Blitz- se unieron a Jimmy Zero y Jeff Magnum para formar una nueva banda que inicialmente llevó ese nombre. Frankenstein llegó incluso a grabar demos en octubre de 1975, pero el proyecto se separó en enero del año siguiente. Sin embargo, la historia recién estaba empezando.
El nombre definitivo apareció poco después: Dead Boys, tomado de una frase de “Down in Flames”, una canción de Rocket From The Tombs. El vínculo entre ambas bandas, por lo tanto, no era solamente histórico: canciones que habían nacido en Cleveland reaparecerían transformadas en clásicos del nuevo grupo. Como lo recordaba Chrome: «Por aquel entonces, Stiv apareció en escena. Al principio era una especie de personaje ajeno al círculo habitual: venía de Youngstown, así que nadie en Cleveland sabía realmente quién era. Se había mudado allí para conocer gente y armar una banda. Así que, cuando los Rockets se separaron, ya teníamos más o menos sentadas las bases de que Stiv y yo íbamos a hacer algo juntos. Fue entonces cuando nos unimos a Blitz; él conocía a Jimmy. La cosa cuajó muy rápido».

En julio de 1976, los integrantes de Dead Boys se mudaron a Nueva York, alentados nada menos que por el inolvidable Joey Ramone, y se metieron de lleno en una escena que estaba empezando a convertir un puñado de clubes y sótanos en el epicentro de una revolución musical. El principal domicilio de la banda sería el club neoyorquino CBGB, donde rápidamente se hicieron famosos -o infames, si se quiere- por sus conciertos salvajes, sus gestos obscenos, las puteadas constantes y una actitud que parecía diseñada para provocar a cualquiera que estuviera a menos de diez metros del escenario. Durante un breve período incluso fueron manejados por Hilly Kristal, el dueño del legendario club. Los Dead Boys no eran precisamente una banda que pidiera permiso.

JÓVENES, RUIDOSOS Y MOCOSOS En 1977 llegó el primer disco: “Young, Loud and Snotty”, editado por Sire Records y producido por Genya Ravan, productora que supo mantener un sonido crudo y áspero, idéntico al que el grupo ofrecía en vivo. Grabado en los célebres Electric Lady Studios, los Boys ni siquiera sabían que estaban registrando su debut para una gran discográfica. «Se hizo como un demo para presentarlo a los sellos, pero en Sire dijeron: ‘Es bastante bueno, publiquémoslo tal cual'»… Chrome resume las sesiones de forma concisa: «¡Hell’s Angels, speed y la imposibilidad de dormir por la mañana!». El título era casi un manifiesto y la música estaba a la altura. El disco abría con “Sonic Reducer”, canción que había nacido en Rocket From The Tombs y que, en manos de los Dead Boys, se convirtió en uno de los himnos definitivos del punk.

La guitarra de Chrome no sonaba prolija ni pretendía hacerlo: era filosa, urgente, peligrosa. En vez de decorar las canciones, parecía querer atropellarlas. Eso fue precisamente parte de su importancia. Chrome ayudó a establecer una forma de tocar la guitarra que no necesitaba virtuosismo para resultar devastadora. No se trataba de tocar muchas notas sino de hacer que cada nota pareciera tener ganas de romper algo. Los Dead Boys se convirtieron rápidamente en una de las bandas emblemáticas del circuito neoyorquino y sus recitales en el CBGB podían ser verdaderos acontecimientos. Pero la industria discográfica tenía otros planes. En una época en que el punk británico empezaba a llamar cada vez más la atención, Sire presionó al grupo para modificar su imagen y su sonido con la intención de acercarlo a un público estadounidense más amplio. El resultado no fue precisamente la domesticación esperada.
En 1978 apareció “We Have Come for Your Children”, álbum producido por Felix Pappalardi y grabado en Miami. El disco volvió a demostrar que los Dead Boys no estaban interesados en transformarse en una versión simpática de sí mismos. Allí también aparecía “Ain’t It Fun”, otra composición vinculada originalmente a Rocket From The Tombs que con el tiempo se convertiría en uno de los temas más reconocidos de su repertorio, incluso décadas después cuando Guns N’ Roses la llevó a “The Spaghetti Incident?”. Pero los Dead Boys no consiguieron convertirse en un éxito comercial, por lo que Sire rescindió su contrato. Por otro lado, las tensiones internas y el agotamiento hicieron el resto. La separación llegó en 1979. Poco antes había ocurrido uno de esos episodios que parecen escritos por un guionista con un particular sentido del humor negro: Johnny Blitz había sido atacado durante una pelea callejera en Manhattan y recibió un batazo en la cabeza y cinco puñaladas en el pecho.

Mientras se recuperaba en el hospital, para pagar la cuenta del mismo se organizó un recital a beneficio. Los Dead Boys tocaron en esa ocasión con el célebre comediante John Belushi, mientras Jerry Nolan -baterista de New York Dolls y Johnny Thunders & The Heartbreakers- ocupaba provisoriamente el lugar de Blitz detrás de los tambores. Recordaba Chrome: «Organizar todo aquello fue fantástico. Recuerdo tener que barrer el callejón detrás del CBGB —que llevaba años sin limpiarse— para que pudiera entrar el camión con el equipo de los Ramones. Prácticamente todo el mundo que estaba en la ciudad tocó allí. Fue genial, una auténtica muestra de amistad». El grupo todavía tuvo que afrontar compromisos contractuales después de la separación. En una de esas ocasiones, los músicos debían registrar un álbum en vivo y Stiv Bators decidió vengarse del sello de una manera muy poco diplomática: cantó deliberadamente fuera de micrófono para inutilizar la grabación. Cuando el material finalmente apareció años después, Bators había vuelto a grabar las voces en estudio. Era una forma bastante Dead Boys de manejar los asuntos administrativos. La banda incluso llegó a anunciar una gira posterior, pero el proyecto fue desintegrándose a medida que distintos integrantes abandonaban la formación. La primera etapa había terminado.
CHEETAH DESPUÉS DE LOS DEAD BOYS La separación no significó, ni mucho menos, que Cheetah Chrome dejara de hacer ruido. Durante los años siguientes siguió tocando por Nueva York, principalmente en el club Max’s Kansas City, tanto con The Stilettos como al frente de Cheetah Chrome and the Casualties. También grabó un single para ORK Records con Herb Abramson, uno de los fundadores de Atlantic Records, y poco después participó como guitarrista en “Siren”, el primer álbum solista de Ronnie Spector. Su recorrido de los años 80 fue particularmente amplio y poco previsible. Tocó con Nico en 1980, participó en distintos proyectos y grabaciones, y llegó a salir de gira con el controvertidísimo GG Allin. También tuvo nuevas reuniones con los Dead Boys. Mientras tanto, la figura de Cheetah comenzaba a adquirir una dimensión que excedía incluso a su propia banda. Para muchos músicos que llegarían después, aquellos riffs de Cleveland y Nueva York habían sido una suerte de manual clandestino sobre cómo tocar punk sin necesidad de pedir permiso a nadie. En los años 90 Chrome se instaló en Nashville, donde con el tiempo comenzó a desarrollar también tareas vinculadas a la producción, promoción y dirección artística. Pero antes tuvo la oportunidad de volver a una de las historias que había dejado inconclusas.

En 2003 reformó Rocket From The Tombs junto a David Thomas y Craig Bell, incorporando a Steve Mehlman, de Pere Ubu, en batería, y a Richard Lloyd, de Television, para ocupar el lugar que había dejado Peter Laughner, fallecido en 1977. La nueva formación salió de gira y, por primera vez, llevó al estudio material de aquella banda que había existido durante tan poco tiempo y había dejado una influencia tan enorme. De esas sesiones surgió “Rocket Redux”, publicado en 2004. La aventura continuó con nuevos conciertos y composiciones, hasta que finalmente llegó “Barfly” en 2011, un álbum que combinaba material nuevo con la recuperación de aquella vieja energía de Rocket From The Tombs. Chrome dejó nuevamente el grupo a fines de 2011. Ese mismo período lo encontró embarcado en otra aventura improbable: Batusis, un proyecto formado junto a Sylvain Sylvain, guitarrista de New York Dolls. El nombre, inspirado en el famoso baile de la serie «Batman», parecía apropiado para una banda integrada por dos veteranos que habían contribuido a definir buena parte del rock de culto estadounidense. Batusis editó un EP de cuatro canciones en 2010 y realizó presentaciones en Estados Unidos y Europa.

Chrome también tuvo tiempo para mirar hacia atrás y contar su propia historia. En septiembre de 2010 publicó su autobiografía, “Cheetah Chrome: A Dead Boy’s Tale from the Front Lines of Punk Rock”, un relato de primera mano sobre aquellos años en que Cleveland, Nueva York y una colección de tipos con muy poco interés por las buenas costumbres estaban inventando una nueva forma de hacer rock. En 2012 se incorporó a Plowboy Records como director creativo, trabajando en A&R y proyectos especiales. Incluso produjo un disco homenaje a Eddy Arnold, una elección que, viniendo de un hombre que había ayudado a crear los Dead Boys, podía parecer una broma; pero también demostraba que detrás del personaje punk había un músico con intereses bastante más amplios. En 2014 apareció “Solo”, su álbum solista. Y hubo otra curiosidad cinematográfica: cuando en 2013 se estrenó “CBGB”, la película sobre el mítico club neoyorquino, Rupert Grint -el Ron Weasley de «Harry Potter»– interpretó a Cheetah Chrome. El verdadero Chrome también apareció en la película haciendo un cameo.

EL REGRESO DE LOS DEAD BOYS. A lo largo de los años 80, los Dead Boys se reunieron para realizar breves giras; un recuerdo nada grato para Chrome, quien por aquel entonces luchaba contra la drogadicción. «La pasamos mal. La razón por la que nos habíamos separado originalmente seguía ahí. Así que, en cuanto pasábamos un tiempo juntos, esos problemas volvían a surgir. No teníamos mánager: éramos nosotros solos. Y no había reuniones de grupo, salvo durante los trayectos en furgoneta. ¿Quién quiere discutir durante cuatro horas en una furgoneta? Era una situación desagradable y estresante». Pero la historia de los Dead Boys tampoco había terminado del todo. Stiv Bators murió en París en 1990, después de las lesiones sufridas al ser atropellado por un taxi. Sin su cantante original, las reuniones posteriores necesariamente tuvieron otro carácter. Hubo encuentros en los 80 y una reunión en Cleveland en 2004, además de un show benéfico para CBGB en 2005.
Pero la reunión que realmente volvió a poner a los Dead Boys en circulación ocurrió en 2017. Para celebrar los 40 años de “Young, Loud and Snotty”, Chrome y Johnny Blitz reunieron una nueva formación con Jake Hout en voz, Jason “Ginchy” Kottwitz en guitarra y Ricky Rat en bajo. La banda salió de gira y tocó el disco completo. Más tarde apareció “Still Snotty: Young, Loud and Snotty at 40”, una regrabación del álbum debut. El dato tiene algo de insólito: fue el primer disco de estudio de los Dead Boys en 39 años. Chrome explicó que había cantado personalmente las canciones durante años porque no encontraba a un cantante en quien confiara lo suficiente como para entregarle ese repertorio. Cuando escuchó a Hout por primera vez, sintió que había encontrado a la persona indicada. Y pensaba que Stiv habría aprobado la elección.
La última etapa de la historia tuvo también sus turbulencias. En 2024 Hout abandonó la formación en medio de diferencias relacionadas con un proyecto para grabar un nuevo álbum utilizando material vocal antiguo de Bators. Algunas versiones vincularon la controversia con la posibilidad de utilizar tecnología de inteligencia artificial para reconstruir su voz, mientras que el proyecto discográfico anunciado no llegó a materializarse. Más allá de esas discusiones, Chrome seguía mirando hacia adelante. Los Dead Boys tenían previsto celebrar en 2027 el 50º aniversario de “Young, Loud and Snotty” con una gira dedicada al álbum. Desafortunadamente, no alcanzó a verla.


EL LEGADO La noticia de su muerte provocó rápidamente reacciones de músicos y bandas que entendieron que con Chrome no se iba solamente un integrante de Dead Boys, sino uno de los tipos que habían ayudado a definir la actitud del punk estadounidense antes de que el movimiento se convirtiera en una etiqueta, una industria y finalmente un género musical. Reagan Youth lo recordó como un auténtico pionero y uno de los arquitectos del sonido, el espíritu y la actitud del punk. Duff McKagan, de Guns N’ Roses, también le rindió homenaje: destacó el ataque y la manera de tocar de Chrome como una enseñanza sobre el filo y la precisión de la guitarra punk, y recordó como un honor el haberlo conocido personalmente. Y probablemente sea significativo que uno de los homenajes más elocuentes haya salido de los propios Dead Boys… Al anunciar su muerte, sus compañeros eligieron poner en primer plano dos características que podrían parecer contradictorias: por un lado, el guitarrista feroz, descontrolado y casi incendiario; por otro, el hombre amable que amaba el rock and roll. Las dos cosas podían convivir perfectamente en Cheetah Chrome. Porque esa era, justamente, la gracia de los Dead Boys. Debajo del ruido, la provocación, las letras salvajes, las guitarras que parecían serruchar los parlantes y los recitales al borde del caos había una pasión profundamente genuina por el rock.
Chrome perteneció a una generación que no inventó la electricidad, pero sí descubrió qué podía hacerse con ella cuando se la conectaba a un amplificador y se tenía muy poco interés en comportarse. Rocket From The Tombs duró apenas un suspiro y nunca llegó a editar un disco en su primera existencia. Sin embargo, de allí salieron canciones que terminarían siendo fundamentales para los Dead Boys y, por extensión, para generaciones enteras de músicos. “Young, Loud and Snotty” duró apenas media hora y vendió mucho menos de lo que la industria hubiera querido. Pero “Sonic Reducer” siguió viajando durante casi medio siglo. Cheetah Chrome fue parte de esa paradoja: un músico que jamás necesitó convertirse en una estrella para resultar decisivo. Su guitarra quedó atrapada en esos discos, en esas canciones y en esa manera de entender el rock como algo físico, incómodo y peligroso. Una forma de tocar que no buscaba la perfección sino el impacto. Que no pedía permiso y tampoco pedía disculpas. A los 71 años, Cheetah Chrome se fue de este mundo. Pero dejó una cantidad considerable de ruido atrás. Y por suerte, ese ruido todavía suena. Mientras los tributos de sus colegas, amigos y fans se multiplican en las redes sociales, quienes hacemos MADHOUSE lamentamos que ya no esté e invitamos a la gente a recordarlo como suponemos que más le hubiera gustado, es decir, escuchando su música… QEPD, Cheetah, y gracias por el ruido.


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