La muerte de Lou Koller dejó un enorme vacío en la escena hardcore mundial, pero también despertó una catarata de recuerdos en quienes tuvieron la suerte de conocerlo, compartir un momento con él o simplemente vivir de cerca aquellos primeros años en los que Sick Of It All comenzó a conquistar escenarios fuera de Nueva York. En ese grupo está Mariano Miramontes, músico, productor, periodista y colaborador histórico de MADHOUSE, quien en abril de 1994 tuvo su primer encuentro con Lou durante la primera visita de la banda a la Argentina. Hoy, a quince días de la partida del vocalista, lo que sigue no pretende ser una biografía ni una crónica periodística: es un homenaje basado en memorias personales, anécdotas y sensaciones de alguien que encontró en Koller mucho más que a un cantante extraordinario. Encontró a un tipo sencillo, apasionado por la música y, como él mismo escribe, «uno de los nuestros».

Primera -y única- foto con Lou Koller, flanqueado por Mariano & Duilio (Foto: archivo M.Miramontes)

Corría 1994. La mañana del viernes 8 de abril recibí una llamada de Christean Cabrejos del sello Mentes Abiertas, quien me dijo: “Hola Mariano, venite hoy por la tarde al Hotel Argentino de avenida 9 de Julio que vamos a estar con los Sick of It All haciendo entrevistas”. Y hacia allí fuimos, con mi amigo Duilio Gorgal, hoy un reconocido chef internacional como acompañante de este plato fuerte… En ese momento, ya en el país y desde hacía varios años, el rock había explotado en todas sus variantes: el blues, el punk, el pop, el heavy metal, el reggae, el rock Stone y demás tenían su lugar asegurado y casi masivo de la mano de productores destacados. Y había un aluvión de conciertos internacionales de todo tipo todos los fines de semana. En menor medida, el hardcore («núcleo duro», tal su traducción textual), un subgénero del punk musicalmente más salvaje y crudo, por entonces fuera de la masividad y en manos de jovenes y adolescentes que cada fin de semana pululaban por diferentes sótanos y antros buscando otra diversión, se movía inadvertido fuera del establishment del rock. Era una subcultura underground dentro de otra subcultura: el punk.

No había mucha información al respecto. Como antecedentes en nuestro país, teníamos hasta ese entonces la presentación que los pioneros del género, Agnostic Front, habían ofrecido en el hoy desaparecido boliche Halley, en la avenida Corrientes, y el compilado «Mentes Abiertas» (que contó con el debut discográfico de 2 Minutos, por ejemplo)  en 1992 y las ediciones de otros sellos del momento como Frost Bite (que lanzó a No Demuestra Interés) e Impacto (idem con E.D.O.) y el concierto de Bad Religion y Biohazard en Obras de 1993. Con este último caso, la productora de Daniel Grinbank ya se había dado cuenta que el hardcore era pasión de multitudes y vendrían mas shows del estilo después. El público estaba feliz. Por su lado, una vez por semana, el Ruso Verea tenía en el programa Heavy Rock & Pop el así llamado «informe hardcore», en el que sonaban varios grupos desconocidos por completo para toda la audiencia, hambrienta de nuevos sonidos. Incluso el suplemento joven del diario Clarín, es decir el , había hecho una nota a las bandas como algo novedoso en el país y hasta había aparecido un informe en MADHOUSE, que por entonces estaba más ligada el heavy metal y al hard rock pero que ya comenzaba a tener otra apertura musical. Además de esto, también empezaban a aflorar programas de radio, fanzines, muchos grupos nuevos y gente que producía shows pequeños en sus barrios o distribuía discos de hardcore en disquerías. Había ganas de participar y el hardcore, así como el punk, te invitaba a la autogestión para hacer las cosas por uno mismo sin depender de nadie y producir lo que quisieras.

Dos voces, dos estilos, dos cantantes: Lou Koller de Sick of it All y Lucky Maggiolo de Diferentes Actitudes Juveniles. (Foto: archivo M.Miramontes)

Con este panorama, los chicos del sello Mentes Abiertas (Luciano “Lucky”Maggiolo y Federico Grillo, respectivamente cantante y guitarrista de DAJ y el mencionado Cabrejos, baterista de IDS) lograron lo impensado y tras haber comenzado a editar discos, redoblaron la apuesta: trajeron al país a un peso pesado del hardcore neoyorquino, los Sick Of It All (Hartos de Todo), formados en 1986 en el condado de Queens. En comparación con sus coterráneos Agnostic Front a quienes habíamos conocido un par de años antes, que eran serios y sarcásticos a la vez, los SOIA eran tipos más tranquilos, educados y amistosos. Los dos hermanos fundadores de la banda, Lou (voz) y Pete Koller (guitarra) no paraban de sonreír. Lou parecía un jugador de basquet, delgado y alto; Pete, por su parte, semejaba un luchador profesional. El bajista Craig Setari y el baterista Armand Majidi eran más reservados, pero igual de afables y abiertos. Todos estaban contentos de estar en Buenos Aires y saber que tocarían en un local para 2000 personas, el recordado Stadium (hoy Acatraz, ubicado sobre la avenida Rivadavia), junto a DAJ e Intense Mosh. Habitualmente tocaban para muy poca gente y estaban acostumbrados a locales como el CBGB donde cabían apenas unas 300 personas. Al grupo lo acompañaba un asistente, Toby Morse, que era todo un personaje: tiempo después se convertiría en el cantante de otro grupo neoyorquino llamado H20. Se notaba a las claras que todos tenían un gran corazón, los pies sobre la tierra y parecían muy sanos, limpios, pulcros y deportistas.

La lista de temas del concierto de Stadium

Esa tarde de abril, en la plazoleta de la avenida 9 de julio donde nos juntamos, me presenté con Lou y le pedí sacarnos una foto. Me dijo “I love this band”, refiriéndose a mi remera de The Damned: quedé descolocado. Hasta ese momento, el hardcore para la gran mayoría eran los Dead Kennedys, GBH, The Exploited o Circle Jerks, con un sonido punk rock pero acelerado. Este “nuevo” hardcore neoyorquino estaba más cerca del sonido del metal y era una novedad en estas tierras, en mi cabeza más emparentado con grupos como Suicidal Tendencies, Anthrax, DRI o incluso lo primero de Metallica. No pensaba que podía gustarle lo mismo que a mí, que eran grupos mas «blandos», por así decirlo. A mi vez, le pregunté si le gustaba el punk rock y me dijo “pero claro que sí, es mi base: Ramones, que eran vecinos míos y principalmente las bandas del Reino Unido”. Todavía recuerdo los grupos que me nombró. “Sex Pistols, UK Subs, The Adverts, The Undertones, Sham 69… de hecho, a veces tocamos ‘Borstal Breakout’. Amo Sham 69”.

Con un pedal de batería en la mano, Toby Morse, asistente de Sick of it All en el Teatro Arlequines (y futuro cantante de H2O) posa para la posteridad junto a Mariano (Foto: archivo M.Miramontes)

Terminaron grabando esa canción en un EP posterior. Le comenté que me gustaban todas esas bandas y tenía sus discos, que los UK Subs habían tocado el año anterior en Argentina, que tenía un programa de radio y que pasábamos todos esos grupos  de los que estábamos hablando, y también algo de thrash, ska, oi! music y de hardcore, por supuesto. Le di un flyer del programa y lo miró interesado y lo guardó aunque no iba a poder escucharlo, claro: faltaban unos años todavía para que la internet viniera después a globalizarnos. Me felicitó por llevar adelante ese proyecto, agradeció por difundir esta música y me dijo que esperaba verme en el show al día siguiente. No lo ví ese sábado 9 de abril pero sí el domingo 10 que tocaron en el teatro Arlequines (otro lugar que hoy ya no existe) de San Telmo y fue otra verdadera fiesta de hardcore, con la gente subiéndose al escenario saltando hacia el público. La retroalimentación de público y banda era increíble. Lou  -y el grupo- eran una aplanadora: su voz raspaba y, por más que no entendieras el idioma, su actitud te daba a entender que no estaba diciendo ninguna estupidez.

Sick of it All en vivo. Mucho calor en el Teatro Arlequines (Foto: archivo M.Miramontes)

Nunca mas volví a tratarlo en persona. De todos modos, fui a varios de sus shows siguientes en Cemento, Flores y Colegiales y fue un disfrute total como la primera vez. Una banda dando todo, gente sencilla y feliz de estar tocando para la audiencia. Le mostré a Lou una revista MADHOUSE en la que había salido un artículo sobre ellos. La miró con atención, vio algo y me dijo “esta no es más nuestra dirección, no escriban, es del sello anterior”. Recuerdo cómo lo trataba a Lucky, de DAJ y como le decía “Loqui” pensando que el apodo era por “suertudo” (lucky, en inglés) y no por diminutivo de Luciano. Yo pensaba, “los suertudos somos nosotros de que estos chicos hayan traído a esta bandaza”.

Pete y Lou Koller rockeándola en el teatro Arlequines, 10/4/94 (Foto: archivo M.Miramontes)

Con esto que escribo, simplemente quería recordar a Lou Koller, que el 24 de julio p.pdo. falleció tras luchar como un campeón contra un cáncer de esófago durante dos años. Muchas veces se comunicó a través de las redes para comentar como iba el tratamiento y parecía mejorar. Se lo va a extrañar mucho. Era  un tipo como nosotros, uno de los nuestros. Nos queda presente su música, su arte, su buena onda y su carisma, todo grabado a fuego en la memoria. Lamentablemente, siempre se van de este mundo las buenas personas… Solo miren alrededor para comprobarlo.

(N: Para quienes tengan interés en conocer más de esta historia, recomiendo el podcast No Formaremos Parte de Tu Show y el espacio de instagram Épocas Muy Buenas con muchísima información del hardcore y el punk argentino y todo lo que sucedió esos años)

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