Si hay un disco que podemos catalogar de maldito, extraño, bizarro (o el adjetivo que quieran adosar) dentro de la vasta carrera de Los Violadores, es inequívocamente «Fuera De Sektor». Época de fama, de polémicas por su cambio de paradigma, de viajes al exterior, de incluir teclados en sus temas nuevos, y varias cosas más. Pero, ¿acaso alguien puede decir que es un disco MALO? De todo eso y un poco más hay en este bonito informe que es la banda de sonido perfecta para estos tiempos de acción. ¡Pasen y lean!

TIEMPOS OSCUROS DE ACCIÓN

«Fuera De Sektor» resulta un disco vilipendiado si los hay, desde su génesis hasta ganarse un lugar propio a pura oscuridad y post punk. Si Violadores surgió como un espejo argie del punk más Pistols (cuyo primer LP aún es una obra insuperable dentro del género, tanto el de la banda de Rotten como el del grupo de Pil) y luego viró hacia melodías más refinadas aunque estruendosas en su gran “Y Ahora Qué Pasa, Eh?”, para 1986 las aguas eran otras tanto dentro del grupo como en el mundo. 

Y precisamente ese fue un año de grandes discos nacionales (empezando por «Oktubre» de Patricio Rey o «Llegando Los Monos» de Sumo, pasando por «Bares y Fondas» de Los Fabulosos Cadillacs o el debut de Casanovas, hasta el seminal «Noches Agitadas» de TTM o «Silencio» de Los Encargados), el cual encuentra a Violadores en medio de un cambio violento que los ve alejarse del punk rock de sus inicios y los lleva a envolverse en sonidos que pululaban en las FMs de la época: mucho dark, mucho post punk, mucho Cure, muchos climas… Y mucho rechazo de la mayoría de los seguidores de la primera época, que no toleraban que la banda editara un disco con guitarras limpias en lugar de distorsionadas. 

Pero claro, el alma crítica de la banda seguía latiendo fuertemente. No es un disco que descuidara la cuestión social, pero ya no hablaban de cuestiones meramente nacionales (recordemos que estábamos en plena luna de miel de la primavera alfonsinista) sino que la mirada iba mucho más allá. Porque el cambio no sólo iba en la música, sino también en las letras (y la imagen, ni te cuento). 

Así, podemos encontrar lo que quizás sea uno de los mejores momentos de toda su diversa discografía. Hablamos claro, del tema insignia del LP: “Más Allá del Bien y del Mal”, brillante ejercicio literario donde, detrás de un western mood made in Stuka, Pil parece cruzar en la misma partida de ajedrez que jugaba la muerte, al alemán Friedrich Nietzsche y al sueco Ingmar Bergman. Si esto no es cultura, que me cuelguen. 

EL VIVO SUSTENTO DEL CORREGIDOR

De todas maneras, en el álbum también había lugar para la imaginería futurista de “La Era Del Corregidor”, donde Pil avizoraba una sociedad distópica con un corregidor como “un gran reloj de arena”, según sus propias palabras. Tiempos de oscuridades largas y profundas, de hombres de negro, de marcapasos represivos… Bueno, nada que no se asemeje a este orwelliano 2026, ¿no?

Y si “El Corregidor” era futurista, ¿qué decir de “El Último Hombre”? En dupla compositiva, Stuka y Pil viajan al cosmos imaginando un futuro que tiene que ver más con el fin de los tiempos que con la guerra de las galaxias o con Carl Sagan. Aquí, el protagonista se debate entre la desazón por abandonar la Tierra que ha quedado en la era glacial y la perspectiva de ser el responsable del devenir de la humanidad. 

ERAMOS TAN DARKS. Pil y Stuka en una imagen símbolo de esos tiempos

Cuando uno piensa en el punk de esa época, puede imaginarse cientos de cosas. Pero de lo que estamos seguros, es que nadie se imaginaba que en 1986, mucho antes de miles de bandas, Los Violadores grabarían un punk rock con tambores. Si, nos referimos al endemoniado “Beat Africano”, donde Pil se calza el traje de un esclavo africano que se opone a los odios y las guerras como única realidad. “Soy de color por sólo una tarde, soy un negro. Y me chupa un huevo lo que digan los de arriba”, improvisaba Pil en una arrebatada versión en vivo en las Playas de Bali a principios de 1987. 

AL INFINITO Y MÁS ALLÁ. Pil y Stuka, una dupla sin límites

Uno de los mejores y más logrados momentos (y diría que de los más felices, porque aunque no parezca es una canción feliz) es cuando Stuka se hace cargo por primera vez de la voz líder y se despacha con esa obra de arte que es “Tiempos De Acción”. No solamente por el mensaje del tema, sino porque la música va en un in crescendo que pasa del clima del inicio a la violencia del final. Stuka pasa de susurrar a gritar con furia, dando cátedra de cómo rockear. Y en el medio, unos sintetizadores que emulan violines, para realzar la emotividad del tema. Una delikatessen, vea. 

Imposible pasar por alto el hit sudamericano (?) “Sentimiento Fatal”, que supo tener alta rotación en las radios de Perú pero que aquí es poco menos que un ilustre desconocido. Si claro, Los Violadores también podían cantar canciones de amor. Pil en su versión amante con el corazón roto, ahogado en un mar de súplicas y rogando “por favor, dame otra oportunidad”. Si lo hubiera visto el Pil versión Rotten de 1982…

Una de las principales causas del sonido tan particular de este LP, es que, por motivos ajenos a su voluntad, Pil no pudo estar presente durante el proceso de mezcla del disco. Así, esa responsabilidad recayó en Stuka, que estaba embelesado con un sonido más moderno y diferente a lo que la banda acostumbraba. Si a esto le sumamos que la mayoría de los temas son letra y música del guitarrista, se entiende que era él quien buscaba inyectarle a Violadores un dejo de modernidad que mucha gente vio como una traición vaya uno a saber a qué ideales.  

BEAT LATINOAMERCANO

Si bien en nuestro país, el disco no fue valorado, al grupo le sirvió principalmente para poder extender sus giras internacionales (que ya habían empezado en pleno furor del mega hit “Uno Dos Ultraviolento”). Así, en lo que se denominó “La Gira del Corregidor”, pasaron con diversa suerte por determinadas ciudades de Chile, Uruguay y Perú. En este último país, tocaron para nada más y nada menos que 30 mil personas en la Plaza de Toros de Acho (Lima). En otro show, Pil casi muere electrocutado debido a que los cables eran de muy mala calidad y al agarrarse de una escalera de metal, se quedó pegado. Un certero empujón del manager Mundy Epifanio salvó su vida. 

En resumen, una época en la que los cambios internos y externos alumbraron paradójicamente una obra oscura, futurista y distópica, plena de información para entender lo que era el rock hace 40 años, y para valorar a una banda única e irrepetible. Tan única e irrepetible que, cuando todos estaban llegando al punk, ellos ya se estaban yendo con un disco que los ubicó, claro, más allá del bien y del mal.    

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