PACIENTE: CLOSE ENEMIES – «Close Enemies» (Virgin 2026)

HISTORIA CLÍNICA: Lejos de ser una figura de gran exposición pública, Tom Hamilton fue durante décadas el engranaje sobre el que descansó la impronta hard-funky de los discos clásicos de Aerosmith. Hoy, a los 74 años y tras haber superado un cáncer, encara una nueva etapa desde otro lugar: ya no como sostén en las sombras, sino como protagonista de un proyecto que funciona más como un nuevo comienzo que como continuidad.

Y en vez de aprovechar su nombre para optar por formar un supergrupo que lo acompañe (convengamos que opciones no le faltan), al rubio bajista lo acompañan en esta nueva aventura algunos nombres menos conocidos pero eficaces, como los guitarristas Trace Foster (ex técnico de violas de nada menos que Angus Young) y Peter Stroud (Sheryl Crow), el baterista Tony Brock (The Babys/Rod Stewart) y el cantante Chasen Hampton (ex anfitrión del Club de Mickey Mouse junto a Justin Timberlake ¿?). Y si a priori las expectativas con estos Close Enemies estaban puestas en retomar el espíritu del Aerosmith clásico, ya los cortes adelanto «Inside Out» y «Rain» mostraban algo diferente: hay rock de raíz blusera, sí, pero también variedad: un aire pop de guitarras prolijas, un sonido limpio que remite por momentos a los Black Crowes más radiables como en «Sweet Baby Jesus», y una voz que gana protagonismo. Y es precisamente la gola de Hampton —versátil, melódica y con oficio— la que le da al álbum ese plus necesario para que valga la pena prestarle atención.

Quizás alguno pueda reclamarle al bajista —a tono con su pasado— más contundencia y menos prolijidad al resultado final, pero ahí está justamente la decisión: no repetir una fórmula probada, sino abrir el juego y apostar por otra dinámica: la de hacer lo que uno quiere cuando ya no hay nada más que demostrar, tal como lo muestran desde la oscura «More Than I Could Ever Need» hasta la luminosa «Mystery Of Love»

DIAGNÓSTICO: En definitiva, «Close Enemies» no busca competir con el legado de Aerosmith ni recrearlo, sino correrse de ese lugar para explorar otro universo, más melódico, versátil y enfocado en la canción. Y para el bueno de Tom, este disco funciona como una validación del presente, con la intención clara de seguir activo y encontrar nuevos matices dentro de un idioma (el del viejo y querido rock and roll) que conoce de memoria.

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