El año 1976 marcó el ingreso a la segunda mitad de una década tan prolífica en lo musical y en el arte en general como fue la de los años 70, siendo este no sólo un dato meramente matemático: en la escena internacional varias cosas estaban empezando a cambiar. Estilos que habían sido novedosos y hegemónicos empezaban a dar señales de fatiga grupal y estancamiento creativo.

METAL CON ALTIBAJOS. El proto metal delineado por los tres grandes exponentes británicos, encontraba a Black Sabbath y Led Zeppelin lanzando sendos álbumes que si bien no eran un fiasco, ya no estaban a la altura de sus grandes clásicos. En cuanto a Deep Purple, la banda se disolvería a comienzos de ese año ya herida de muerte por tantos cambios de formación. El prog rock, la otra tendencia que predominó en los inicios de la década, vivía idénticas situaciones con pilares del estilo como Genesis, Yes o King Crimson... Mientras, agazapadas en el under se cocinaban a fuego lento nuevas tendencias que terminarían de explotar un año más tarde.

¿Qué sonaba por aquel entonces? Acá tienen el Top 10 de los singles publicado por la revista Billboard en la semana del 17 de enero del ’76

EL MAR Y LAS NUEVAS OLAS. Nuevos ritmos empezaban a asomar en el horizonte. Ahí estaba la música disco armando filas para irrumpir con todo en 1977 con los Bee Gees y la banda de sonido de la película «Saturday Night Fever» como bandera. Mientras tanto el techno y el synth pop se encontraban siendo perfeccionados en ese laboratorio alemán de sonidos llamado Kraftwerk. De la exótica Jamaica asomaba la cabeza el reggae con Bob Marley como su principal voz. El descontento social de la joven clase trabajadora inglesa tenía la masa madre del punk lista y levando en las islas. En contrapartida, dos dinosaurios que parecen destinados a decir presente en cualquier época como Paul McCartney y los Rolling Stones aportaron sendos trabajos ese año. Otros pesos pesados también dejarían su marca: uno fue David Bowie quien seguía experimentando y abriéndose a nuevas aventuras sonoras. Por su parte, Stevie Wonder llevaba al soul a uno de sus picos más altos con un monumental álbum triple. En EE.UU. el rock and roll local copaba la parada con Kiss y Aerosmith, rompiendo rankings y estadios con dos de sus discos más logrados. A todo esto, por estas pampas -a las que todo llega tarde- el prog sí era la tendencia dominante con trabajos importantes de nuevas bandas, las cuales son en su mayoría citadas en este informe.

UN GOLPE DURO DE ASIMILAR. Lamentablemente el contexto político de entonces ensombrecería al país todo y el rock argentino no pudo quedar a salvo de las tinieblas… El golpe de estado llevado adelante por las fuerzas armadas pondría las cosas muy difíciles para cualquier expresión artística y sobrevendrían censuras, exilios y disoluciones de muchas bandas, pero esa es otra historia. A continuación preferimos contarte historias más gratas, haciendo un repaso por cincuenta de los títulos más rutilantes de ese año (ordenados rigurosamente por fecha de edición) para que recuerdes, descubras o conozcas, según tu edad y circunstancias: con ustedes, las obras y los artistas.

1. «CRUCIS» – CRUCIS (Enero)

Fuera del continente europeo, la corriente del prog rock había pegado fuerte en Argentina y la misma no tardó en ofrecer exponentes locales. Cuenta la leyenda que Crucis comenzó a ser apadrinada por una figura de los quilates de Charly García luego de que este presenciara una actuación del grupo en el Teatro Astral del centro porteño, la cual sencillamente lo deslumbró. Con la producción de una figura central del rock argentino como Jorge Álvarez, este disco debut sorprende por la madurez que ostenta una banda tan novel e inexperta hasta ese momento. Con Gustavo Montesano (sí, el mismo que formó Olé Olé junto a Marta Sánchez en su exilio español) como responsable casi exclusivo de la composición del álbum, la complejidad de la música de Crucis convive con un fuerte impulso rockero. La vida del cuarteto fue breve con apenas tres años de carrera pero tanto este como su sucesor, titulado “Los Delirios Del Mariscal” y lanzado al año siguiente, fueron dos trabajos que dejaron una marca en el rock argentino y sudamericano.

2. «DESIRE» – BOB DYLAN (Enero 5)

“Blood On The Tracks”, editado un año antes, había sido un hito en la carrera de Robert Zimmerman. Sin embargo, en la parte lírica (aspecto fundamental en Dylan como artista), el cantante y compositor eligió hacer un viaje introspectivo como catarsis del dolor generado por la reciente separación de su esposa Sara. En «Desire«, vuelve el Dylan en modo storyteller, con letras de contenido social y denuncia. “Hurricane” por ejemplo, narra el caso del boxeador afroamericano Rubin Carter, quien fue a la cárcel acusado injustamente de triple homicidio. En la faceta musical, el cantautor buscó esta vez no encerrarse sobre sí mismo para componer y apoyarse para el armado del material en la banda que un año antes lo acompañó en su recordado tour Rolling Thunder Revue.

3. «FRAMPTON COMES ALIVE!» – PETER FRAMPTON (Enero 15)

Los discos en vivo fueron vistos hasta mediados de los 70 como una señal de fracaso o como el anuncio de la inminente debacle de una banda o solista. Pero el éxito de«Alive!» de Kiss un año antes y el lanzamiento en 1976 de este doble LP en vivo cambió ese criterio para siempre. De hecho, “Frampton Comes Alive!” fue el título más exitoso de aquel año en EE.UU., alcanzando la notable cifra de 16.000.000 de copias vendidas. Tanto “Baby, I Love Your Way” como “Show Me The Way” (un poco redundante  el hombre para los títulos) inundaron las estaciones radiales de entonces y aún lo hacen en las FM que se dedican a pasar clásicos inoxidables como lo hacía nuestra Aspen. El material incluido en la placa exhibe lo que Frampton se propuso lograr cuando decidió dejar Humble Pie (banda de la cual interpreta en el disco la canción “Shine On”), que no era otra cosa que componer canciones más accesibles. La carrera del guitarrista y cantante inglés en los años subsiguientes continuó con altibajos después de este doble en vivo multiplatino, pero el hombre se dio el gusto de llegar a la cima y disfrutarla un rato

4. «STATION TO STATION» – DAVID BOWIE (Enero 23)

En este, su décimo álbum, David Bowie encarnaría al último de sus alter egos, en este caso a The Thin White Duke. El título del disco (“De Estación En Estación”) parece reflejar el espíritu artístico siempre inquieto del cantante, quien nunca se mantuvo estático en su propuesta y siempre fue proclive hasta su muerte a experimentar con diferentes estilos y sonidos. La anterior parada musical de Bowie había sido “Young Americans”, en la cual había incursionado con ritmos como el funk y el soul. “Station…” es un disco de transición entre aquel y “Low”, título que marcaría el inicio del período berlinés de Bowie, en el cual se asociaría creativamente con Brian Eno y el productor Tony Visconti, y así dar rienda suelta a su interés por movidas alemanas de época por las cuales se sentía atraído como el krautrock y el motorik, representado por bandas alemanas como Neu!, Can o los ya mencionados Kraftwerk.

5. «RUN WITH THE PACK» – BAD COMPANY (Enero 30)

Tras la disolución de Free, su vocalista Paul Rodgers era uno de los de mayor prestigio dentro de la escena hard rock de la época. Con ese predicamento sobre sus espaldas, decidió formar un supergrupo para continuar con su carrera. Para ello reclutó al ex King Crimson Boz Burrell en bajo, a Mick Ralphs quien venía de los glamorosos Mott The Hoople en guitarra y a su antiguo compañero en Free, Simon Kirke en batería. Además contaban con el padrinazgo de dos personajes como Jimmy Page y Peter Grant, mánager de Led Zeppelin, quien los fichó para su sello Swan Song. Luego de dos álbumes que habían tenido una muy buena aceptación, es con “Running With The Pack” que darían definitivamente el paso al frente, alcanzando el puesto número 5 en el ranking de Billboard. La crítica no era muy indulgente con la banda que digamos y en reiteradas ocasiones los acusaban de ser un grupo que usaba viejas fórmulas sin mucha innovación. Es así que en este tercer álbum el cuarteto se propuso agrandar su paleta musical con más melodía y sutileza en las composiciones. De las diez canciones que integran el LP, sobresale “Young Blood”, el hit del disco. 

6. «A TRICK OF THE TAIL» – GENESIS (Febrero 13)

Genesis se encontraba ante una parada brava cuando llegó el turno de grabar “A Trick…”, debido al golpazo que significó perder a su vocalista Peter Gabriel, cara indiscutida de la banda. Para ocupar su lugar los británicos decidieron cerrar filas y dejar que su extraordinario baterista Phil Collins se hiciera cargo del rol sin por ello desatender los parches. En su nueva función, Collins supo manejar la situación apegándose al estilo de Gabriel, cosa a la que luego tanto en el aspecto vocal como en el estilístico, le iría soltando la mano. Aún con los pies dentro del prog, composiciones como “I Know What I Like (In Your Wardrobe) muestran a un Genesis menos complejo y más entrador en término de estribillos y melodías tarareables. La jugada le salió bien a estos popes del prog rock (luego mutarían a ser una banda pop ultra masiva), superando con este esfuerzo discográfico las ventas de su antecesor “The Lamb Lies In Broadway”.

7. «HIGH VOLTAGE» – AC/DC (Febrero 17)

A menudo se señala a éste como el disco debut de AC/DC, cuando en realidad es el primero del quinteto de la tierra de los canguros lanzado internacionalmente. Previamente se habían editado en Australia una versión de este álbum con título idéntico pero con canciones diferentes, y otro LP titulado “T.N.T”. Esta edición internacional es una combinación de ambos lanzamientos previos. Si bien “High Voltage” no alcanza la estatura de discos posteriores, los australianos ya mostraban los dientes con una propuesta tan básica como irresistible a puro rock and roll directo, fresco y electrizante. Canciones como “It´s A Long Way To The Top”, “Rock And Roll Singer” o la que le da nombre a la placa son puro Chuck Berry pasado por esteroides. Los AC/DC, con este disco, no hicieron otra cosa que presentarse en sociedad avisando que llegaban para quedarse.

8. «EL RELOJ II” – EL RELOJ (Marzo 5)

Oriunda de La Matanza, en el Gran Buenos Aires, El Reloj fue una banda pionera en el contexto del rock argentino. Se animaron a un género nuevo como el hard rock combinado con toques progresivos. Su disco debut había salido apenas un año antes y el grupo había pegado fuerte en un sector de la audiencia vernácula. Esa buena repercusión redundó en que hubiera más presupuesto por parte del sello RCA Victor para la grabación de “El Reloj II”; además, la banda se había transformado en un sexteto, con la incorporación de Carlos Mira como tercer violero. El detalle: para el arte de tapa convocaron al recordado Horacio Fontova (RIP) quien en aquellos años integraba el staff de la revista “Expreso Imaginario”… Este segundo lanzamiento del grupo incrementó su popularidad llegando a actuar en el estadio Luna Park; lamentablemente, un año más tarde El Reloj se disolvería por desinteligencias entre sus miembros, para varios años más tarde regresar con múltiples formaciones. 

9. “PORSUIGIECO” – PORSUIGIECO (Marzo 7)

Nito Mestre y Charly García ya habían dado las hurras con su “Adios Sui Generis” pero sin embargo decidieron embarcarse en un nuevo proyecto juntos. El mismo consistía en formar una banda de folk acústico a lo Crosby, Still & Nash. Para tal fin sumaron a dos solistas que venían cobrando notoriedad como Raúl Porchetto y León Gieco, a quienes también se sumó la cantante María Rosa Yorio, esposa de García por aquel entonces. La idea era armar un grupo con músicos amigos, salir a tocar y pasarla bien. Buena parte de 1974 y 1975 estuvieron dedicados a ello, pero a fines del ’75 grabaron este autotitulado y único disco de la agrupación. El registro contó con importantes músicos invitados como los Crucis Pino Marrone y Gonzalo Farrugia, los ex Los Gatos Alfredo Toth y Oscar Moro y asimismo Gustavo Bazterrica, quien luego sería guitarrista de La Máquina De Hacer Pájaros. El disco contenía una primera versión del tema “El Fantasma De Canterville”, que apareció oculta para esquivar la censura imperante por ese entonces en el país.

10. «DESTROYER» – KISS (Marzo 15)

Luego de tres discos de estudio, Paul, Peter, Ace y Gene finalmente la habían pegado en 1975 con el doble en vivo“Alive!”. El desafío, ahora que el éxito finalmente había llegado, era mantener la posición en la cima que tanto les había costado alcanzar. Para el regreso al estudio el cuarteto enmascarado recurrió a los servicios del reputado productor Bob Ezrin, quien venía siendo un baluarte en la carrera discográfica de una leyenda que tanto había influido en ellos como Alice Cooper. Fiel a su estilo, Ezrin aportó una dirección mucho más elaborada y compleja al álbum, corriendo un tanto a Kiss del rock and roll simple, crudo y directo que formaba parte de su ADN. Así aparecieron algunas composiciones con partes orquestadas, teclados y hasta un coro de niños en la canción “Great Expectations”. La placa cuenta además con fragmentos hablados que refuerzan el dramatismo de las canciones como es el caso de “Detroit Rock City”, “God Of Thunder” o el enigmático cierre oculto conocido como “Rock And Roll Party”. Lo cierto es que el experimento casi sale mal. Hasta que los programadores radiales descubrieron la balada “Beth”, las ventas iniciales de“Destroyer” no fueron las esperadas: a los fans del grupo no les gustaba esta suerte de refinamiento musical… Fue entonces que, de la mano del tema interpretado por el Catman, el disco explotó y reafirmó a Kiss como una de las bandas más populares de EE.UU. Cinco décadas después, este quinto lanzamiento de los neoyorquinos sigue siendo uno de sus trabajos más logrados, y sin duda el más trabajado que haya grabado alguna vez la formación original de la banda.

11. «SAD WINGS OF DESTINY» – JUDAS PRIEST (Marzo 23)

Las motos, el cuero y las tachas aún no habían llegado a la vida de los sacerdotes de Judas. Eso en cuanto a la imagen. En el plano musical, si bien su sonido era novedosamente pesado para la época, no estaba aún tan encorsetado en el heavy metal (género que en realidad estaba en formación), y Judas le daba lugar a la variedad y la experimentación. El álbum abre con «Victim Of Changes», uno de los cortes que tenían destino de clásico dentro del repertorio de Judas Priest, el cual comienza con una intro de guitarras gemelas siendo toda una presentación en sociedad de la emblemática dupla Tipton-Downing. Los ocho minutos de la canción son una montaña rusa, con subidas y bajadas en un arranque a toda orquesta. Luego viene otro clásico. Estamos hablando de “The Ripper”, dedicada al tristemente célebre Jack El Destripador, la cual suena muy proto-Mercyful Fate. “Dream Of The Deceiver” es una balada que lejos de rozar el romanticismo resulta profundamente inquietante, exhibiendo esa faceta espectral y atormentada de Rob Halford en sus primeras épocas como cantante. “Tyrant” es la mayor aproximación al Judas Priest puramente metalero que nos deparaba el futuro, pero viene precedida por un intro de piano como “Prelude”. “Epitaph” es otra balada fantasmagórica con reminiscencias del Queen de sus inicios. A “Sad Wings Of Destiny” le pasó lo que le ha ocurrido a muchas obras maestras: necesitó tiempo para ser apreciada en su verdadera dimensión. Hoy es sin dudas uno de los más altos y atípicos momentos dentro de la discografía de la banda de Birmingham.

12. «JAILBREAK» – THIN LIZZY (Marzo 26)

A Phil Lynott (QEPD) y su criatura les llevó siete años y seis álbumes alcanzar el reconocimiento del público. En sus dos trabajos previos grabados como Thin Lizzy devenido en cuarteto con la incorporación de los guitarristas Scott Gorham y Brian Robertson en reemplazo de Eric Bell, la banda venía afilando el lápiz en la búsqueda de su sonido luego de varios registros algo erráticos al inicio de su carrera.“Jailbreak” fue el paso definitivo para terminar de cocinar la propuesta del grupo, convirtiéndose en el disco más popular en la historia de la ya disuelta banda irlandesa. Sobresalen en esta entrega los dos grandes clásicos del grupo como son “The Boys Are Back In Town” y la canción que le da el nombre al disco. La pesadez de “Emerald” y los tintes pop de “Running Back” (tema que se había pensado como single de difusión del disco), no se quedan atrás y aportan variedad en el repertorio. Sí Aerosmith sacó en 1976 “Rocks”, que probablemente sea su álbum definitivo, lo mismo podríamos decir de Thin Lizzy con “Jailbreak”

13. «WINGS AT THE SPEED OF SOUND» – WINGS (Marzo 26)

Con Wings, Paul McCartney no paraba de demostrar que de los cuatro ex Beatles él era el más exitoso y prolífico. La fiel demostración de lo dicho es que este álbum fue grabado mientras la banda giraba por el mundo presentando su antecesor, “Venus And Mars”. Por aquellos tiempos Paul estaba disgustado con la prensa musical, la cual lo acusaba de usar a Wings como un mero acompañamiento de su figura, no constituyendo una banda en el verdadero sentido del término. Para la grabación de “Wings At The Speed Of Sound” y a manera de respuesta, el bajista tomó la decisión de abrir el juego dentro del grupo y que sus compañeros participaran de manera más activa en la composición. Además le sumo otra variante: en el disco hay un reparto más democrático en las voces, haciendo de Wings un proyecto más coral. El ex guitarrista de Moody Blues, Denny Laine, toma la voz principal en un par de temas, mientras que el otro violero, Jimmy McCulloch, el batero Joe English y Linda McCartney, la recordada esposa de Macca, hacen lo propio en un tema cada uno. De la mano de las composiciones “Still Love Songs” y “Let Me In”, la placa se convirtió en un todo un éxito comercial.

14. «PRESENCE» – LED ZEPPELIN (Marzo 31)

Cuando más arriba hablábamos de Bad Company no pudimos dejar de mencionar a Zeppelin, así que vamos a proseguir con la reseña ocupándonos de la banda. El cuarteto venía de un año complicado: para 1975 el grupo tenía pautada una importante gira, pero un severo accidente automovilístico sufrido por Robert Plant durante unas vacaciones aplazó todos los planes. Ya recuperado pero aún convaleciente, el cantante y su compañero Jimmy Page se reunieron en la californianas playas de Malibú para empezar a armar un nuevo disco. La premisa para las nuevas composiciones era clara: luego de dos trabajos experimentales que intentaban expandir las fronteras sonoras del cuarteto como fueron “Houses Of The Holy” y “Physical Graffitti”,  la idea era volver a la crudeza de los comienzos. Guitarra, bajo y batería. Fuera teclados, fuera arreglos acústicos u orquestales. El álbum, si bien tiene un gran arranque con la épica “Achilles Last Stand” seguido por un tema fuerte y contundente como “Nobody’s Fault But Mine”, termina demostrando que el resto del material sólo cumple sin deslumbrar. Los excesos habían empezado a hacer mella en Page y el batero John «Bonzo» Bonham (QEPD), y eso explica parte de la situación. A la vez, un miembro tan importante en la musicalidad del grupo como el bajista John Paul Jones quedó algo relegado en la fase compositiva, luego de la importante presencia (ya que estamos) que había tenido en los anteriores trabajos de la banda. El resultado fue un LP menos exitoso tanto en lo comercial como en lo artístico, el cual además tampoco fue muy bien recibido por la crítica.

15. “2112” – RUSH (Abril 1)

Contrariamente a lo que muchos creen, “2112” no es un álbum enteramente conceptual. Sí lo es la suite de 20 minutos que completaba el lado A del disco (sí, querido millenial que vivís con la cabeza metida en Spotify: en esa época en la música -y por qué no, en la vida- había siempre dos lados), la cual versa sobre la insurrección fechada en ese año al que alude el título, rebelión ejercida contra una tiranía ejercida en ese ficticio futuro distópico por Los Monjes de El Templo de Syrinx. Por el contrario, el lado B no tiene una unidad en cuanto a la temática de las canciones. Con este cuarto disco, Rush iba a pegar el salto a la popularidad como banda luego de la tibia aceptación de los anteriores “Flight By Night” y “Caress Of Steel”. Este dato se puede conectar al éxito comercial que ostentaba por ese mismo año otra banda del norte del continente como Kansas, en un momento en el cual el prog rock estaba empezando a entrar en su crepúsculo. Un año después el punk inglés lo iba a poner en terapia intensiva; sin embargo las mencionadas bandas sostendrían -e incluso incrementarían- su éxito unos cuantos años más… ¿La razón? Probablemente sea que las pocas expresiones que tuvo el prog en esas latitudes no dejaban de tener un filo más rockero y accesible.

16. “STILL LIFE” – VAN DER GRAAF GENERATOR (Abril 15)

Pocas bandas dentro de la escena progresiva de los 70 fue tan personal y a la vez tan retorcida como Van Der Graaf Generator. Liderados por una figura del peso de Peter Hammill cuyo talento compositivo y lírico son el alma del grupo, con este su sexto álbum el cuarteto logró estilizar su sonido y, sin perder hondura en su música, plasmar una obra más enfocada y no tan volada como ocurriera con algunos de sus trabajos previos como “Pawn Hearts”. Con apenas cinco largos tracks que versan sobre profundas cuestiones como las hipotéticas consecuencias de ser inmortal (muy borgeano lo suyo, Hammill) o el destino de la humanidad, Van Der Graaf concibe en “Still Life” uno de los trabajos más sólidos de su carrera. Sorprende la contundencia de la banda pese al poco protagonismo de la guitarra eléctrica, todo mérito del trabajo de los teclados interpretados por Hugh Banton y el inspirado saxo de David Jackson.

17. «IF I WERE BRITTANIA I’D WAIVE THE RULES» – BUDGIE (Abril 23)

Si hablamos de bandas de culto, el mote le cabe perfecto a este trío galés. Sin haber tenido nunca una repercusión masiva, los Budgie fueron una fuerte influencia en pibes que con los años se convertirían en músicos de renombre. Bandas de la talla de Metallica, Iron Maiden o Megadeth han tocado nuevas versiones de canciones de ellos. El mismísimo Ricardo Iorio los citaba a menudo como referentes en su formación musical. El largo título del disco significa «si yo fuera Britannia, renunciaría a las reglas» haciendo un juego de palabras que parodia la canción patriótica británica «Rule, Britannia!», la cual dice «Rule, Britannia! Britannia rule the waves» (¡Gobierna, Britania, gobierna las olas!). En este lanzamiento, Budgie se muestra algo más proclive al rock and roll sencillo y directo que en trabajos anteriores, pero manteniendo su sello distintivo como banda.

18. «RAMONES» – RAMONES (Abril 23)

Aunque se suele citar a Inglaterra como la cuna del punk, hay que decir que Joey, Dee Dee, Johnny y Tommy pegaron primero. Salidos de los suburbios neoyorkinos, estos outsiders del American Way Of Life decidieron trasladar esa condición marginal y orillera de sus vidas al plano musical. Desde la inicial “Blitzkrieg Bop” hasta el cierre con “Today Your Love, Tomorrow The World”, el disco debut de los Monchos es toda una declaración de principios. Canciones que con suerte superan los dos minutos, tres acordes, mugre, palo y a la bolsa, definirían para siempre el perfil del cuarteto. Sin embargo hay que decir que detrás de toda esa aparente desprolijidad había mucha influencia del pop y de las bandas bubblegum pop magistralmente disfrazadas en su música. En éste, su bautismo discográfico, la banda salió jugando fuerte, dejando de entrada para la posteridad algunos clásicos imperecederos de su discografía como el mencionado “Blitzkrieg Bop” (inspirada en «Saturday Night», de los escoceses Bay City Rollers), “Havanna Affair” y “Beat On The Brat”

19. “BLACK AND BLUE”- ROLLING STONES (Abril 23)

Con ya catorce años de carrera sobre sus espaldas, los Stones enfrentaban por segunda vez el cambio de guitarrista. Tras la partida de Mick Taylor (probablemente el más dotado de los violeros que haya tenido la banda), el elegido para reemplazarlo sería un nombre experimentado. Estamos hablando del ex The Byrds, Jeff Beck Group y The Faces, Ronnie Wood. Si bien éste continúa siendo hasta nuestros días miembro del grupo, lo cierto es que al momento de ingresar al mismo había otros dos nombres en danza que le disputaban el puesto. Estamos hablando de Harvey Mandel ( ex miembro de la banda de John Mayall y de Canned Heat) y Wayne Perkins, músico que fue presentado al quinteto inglés por Eric Clapton. A tal punto estuvo peleada la cosa que ambos tocan en “Black And Blue” en la misma proporción que Wood, quien mete sus seis cuerdas en apenas tres o cuatro canciones del disco. Podría decirse entonces que «Black And Blue» funcionó casi como una audición de violeros en forma de vinilo. Con “Hot Stuff” y la balada “Fool To Cry”, la placa trae novedades en el sonido de Jagger, Richards y cía, como ser notorios coqueteos con ritmos como el funk (en el mencionado “Hot Stuff”) y el reggae en el tema “Hand Of Fate”.

20. «RASTAMAN VIBRATIONS» – BOB MARLEY & THE WAILERS (Abril 30)

Robert Nesta Marley, más conocido como Bob, venía de tener un gran año. “Natty Dread” era uno de sus mejores trabajos hasta ese entonces, el cual contenía su canción más universalmente conocida como es “No Woman No Cry”. Además el jamaiquino había conquistado Inglaterra, logro que refleja el álbum “Live”, grabado en el London Lyceum también el año anterior. El desafío entonces era más que grande. “Rastaman Vibration” fue grabado en Jamaica y si bien no contiene ningún futuro clásico, canciones como “War”, “Cry To Me” y “Positive Vibrations” están en un estándar alto de calidad. El tour presentación del disco le permitió a Marley expandirse tocando en nuevos mercados como por ejemplo la Europa continental, cuando en anteriores giras sólo había pisado suelo británico.

21. “ROCKS”- AEROSMITH (Mayo 3)

Hay discos de todas clases y para todos los gustos. Algunos son consagratorios, otros crepusculares. Un álbum puede ser de transición, de consolidación de un sonido o uno más del montón. De entre todas las categorías posibles, hay una que es muy particular y es aquella en la que una agrupación o solista alcanza su cima artística. Si tuviera que elegir un título que reúne esas condiciones dentro de la larga discografía de Aerosmith, ese es sin dudas “Rocks”. En la década del 70, muy lejos del Aerosmith de las baladitas para amas de casa en la era MTV, el quinteto de Boston era una banda de rock and roll intenso, sucio, callejero, con cierto filo peligroso, algo que tan bien iba a recrear Guns N’ Roses veinte años más tarde. A través de nueve canciones que evidencian un alto nivel compositivo, la banda de Boston logró plasmar como nunca  todo lo mencionado. El tándem de guitarras Perry-Whitford se bate a duelo desde el comienzo hasta el fin. Tom Hamilton demuestra en el álbum que es unos de los bajistas más infravalorados del rock & roll, mientras Joey Kramer tapa todo hueco que haya por tapar con su batería. Y en la parte vocal, el enorme Steven Tyler nos regala todo el repertorio de su garganta única. Un verdadero clasicazo.

22. «RISING» – RAINBOW (Mayo 17)

Rainbow nace como proyecto cuando Richie Blackmore entendió que al ingresar a Deep Purple, David Coverdale y Glenn Hughes le habían copado la parada cambiando la matriz sonora de la banda. Ante dicha situación al apodado “Hombre De Negro” no le quedó más remedio que pegar el portazo y dedicarse a armar su nueva criatura musical. Para tal fin convocó a los miembros de ELF, agrupación que venía haciendo las veces de banda soporte en las giras de Purple. Luego de lanzar su primer álbum junto a su nuevos compañeros, los resultados no dejaron del todo conforme al temperamental líder, lo que derivó que para su segundo disco reformara completamente la alineación del grupo manteniendo sólo a Ronnie James Dio como vocalista, quien ya asomaba como alguien que iba a dar que hablar gracias a sus dotadas cuerdas vocales. Con el ingreso de Jimmy Bain en bajo, Cozy Powell en batería y Tony Carey (junto a Blackmore, el único de esta formación que aún vive) en teclados, el quinteto logró con “Rising” consolidar su propuesta, en la cual el controvertido guitarrista pudo plasmar la idea que pensaba desarrollar en Purple y no pudo: llevar el sonido de la banda hacia algo más orientado a la música clásica. Dentro de un repertorio algo acotado de temas (apenas seis), sobresale en el disco “Stargazer”, una extensa composición que se convertiría en uno de los grandes clásicos de la agrupación.

23. ”HIGH AND MIGHTY”- URIAH HEEP (Mayo 18)

Esta banda inglesa editó grandes discos, supo tener muy buena convocatoria y forma parte de la movida inglesa que ayudó a desarrollar y definir al hard rock y al heavy metal junto a los tres popes de la época como fueron Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath. Sin embargo el quinteto suele ser dejado de lado cuando la prensa musical se dedica a repasar la historia de esos géneros. Un año antes, la banda había sufrido la partida de su bajista Gary Thain siendo sustituido por un pez gordo como John Wetton (quien venía de romperla con King Crimson), con quien en ese año graban “Return To Fantasy”. Ya en 1976, le tocó el turno a “High And Mighty”, que repite la fórmula de su antecesor, la cual curiosamente -y pese a haber incorporado a Wetton que venía de tocar con una de los popes del progresivo- se despojaba de ciertos elementos que el grupo manejaba en su música de ese estilo, para simplificar su material y volverlo más accesible. “High…”, sin embargo, hizo agua en cuanto a ventas, lo que marcó una crisis interna que derivó en la partida de su cantante, David Byron.

24. «POLIFEMO« – POLIFEMO (Mayo 27)

El rock argentino también podía tener un supergrupo: Polifemo sin duda lo era. David Lebón venía de integrar las filas de Pappo’s Blues, Color Humano, La Pesada Del Rock And Roll y Pescado Rabioso. Casi nada, ¿no? Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez habían sido hasta hacía muy poco la base rítmica de Sui Generis. Por último de los teclados se encargaba Ciro Fogliatta, miembro fundamental de una banda seminal para el rock argentino como Los Gatos. En este su debut, el cuarteto suena por momentos a contramano de las tendencias que predominaban en la escena local de aquel entonces. Tengamos en cuenta que estaba muy en boga por un lado el formato acústico como un lastre heredado del hippismo, y por el otro el rock progresivo. Lo de Polifemo iba en cierto sentido por ese sendero, pero en otros momentos discurría más por el rock and roll básico o como le llamaban por entonces, “rock cuadrado”. No obstante, en su corta vida -se separarían un año después tras la edición de su segundo disco- el grupo fue muy bien recibido, vendiendo 50.000 copias de su primer simple, un número muy alto para el mercado local. El éxito se trasladó a una intensa actividad en vivo durante aquel 1976. Entre esas múltiples presentaciones en teatros de importancia como el Gran Rex o el Astral, se destacó la fecha que hicieron en el Luna Park con Pappo como invitado.

25. «NO HEAVY PETTING” – UFO (Mayo 29)

El quinto lanzamiento de estos ingleses traía como curiosidad el ingreso a las filas de la banda de un tecladista como miembro estable (en el álbum anterior, “Force It” tocó el ex Ten Years After, Chuck Churchill como invitado). El elegido fue nuestro compatriota, Danny Peyronel, hermano de Michel y fugaz miembro de Riff unos años después. Más allá del aporte de sus teclas a lo largo del disco, el cual no es menor, “No Heavy Petting” (cabe destacar que en su momento entrevistamos a Danny respecto a la creación de esta obra, logrando un interesantísimo reportaje que pueden leer aquí) repetía la fórmula habitual de UFO: hard rock intenso apoyado en la eximia guitarra del germano Michael Schenker y la garganta de Phil Mogg. En canciones como “Reason Love”, Schenker demuestra que era un violero adelantado a su tiempo, casi un prototipo de lo que sería en un futuro cercano la definición de lo que un guitarrista de heavy metal debe ser. El disco pegó fuerte en el Viejo Continente, dando como resultado una gira muy exitosa por esas tierras. El suceso pudo más que la geopolítica de la época y la balada “Belladona” traspasó la Cortina De Hierro siendo todo un hit en la por entonces Unión Soviética.  

26. «A NIGHT ON THE TOWN» – ROD STEWART (Junio 18)

El séptimo disco de estudio del cantante británico es casi la segunda parte del anterior “Atlantic Crossing”, con el cual había dado un giro importante en su carrera interpretando un material mucho más accesible y guardando al Rod Stewart rockero en el closet. “Atlantic…” había sido un gol de media cancha en cuanto a ventas y era ese el motivo que llevó al cantante a repetir la fórmula. Mismos músicos, mismo productor, misma onda, ¿mismo suceso? Pues no y para bien. “A NIght On Town” superó el éxito obtenido un año antes, consolidando al ex The Faces como un cantante ATP para la audiencia norteamericana. Y para hacerla completa la balada “Tonight`s The Night (Gonna Be Alright) rompió los charts en ambos lados del Atlántico.

27. «GOES TO HELL» – ALICE COOPER (Junio 25)

Segunda excursión solista del padre del rock teatral, luego de ese gran disco que fue “Welcome To My Nightmare” en 1975. En esta nueva entrega repite la presencia de estrechos colaboradores como Bob Ezrin (¿cuándo no?) en la producción artística y Dick Wagner como guitarrista y compositor. Para la ocasión, Alice retoma y completa la historia de Steven, el personaje principal de “Welcome…”, narrando su descenso al infierno. Sin alcanzar la épica y el brillo del anterior, el disco tiene sus grandes momentos como el tema “Goes To Hell”, la balada “I Never Cry” o “Wake Me Gently”, dueña de esos arreglos orquestales que son marca registrada de Ezrin. El cantante por ese entonces estaba sumido en un severo alcoholismo que afectaría su carrera en los años siguientes, pero particularmente la gira de presentación del álbum. Dato curioso: a cargo de las cuatro cuerdas está el genial Tony Levin, ladero de lujo de grandes como John Lennon, Peter Gabriel y miembro de King Crimson.

28. «ALAS» – ALAS (Agosto)

Aunque tardíamente como todo en aquella época, la influencia del rock progresivo llegó a la Argentina y pegó fuerte. Formada por Gustavo Moretto en teclados, Carlos Riganti tras los parches  y Alex Zuker en guitarra y bajo, Alas fue de los exponentes vernáculos uno de los más complejos en la estructuras de sus composiciones. Un ejemplo es este epónimo álbum -aclaremos que si bien es el disco debut de la banda, ya habían sacado un año antes el simple “Rincón, Mi Viejo Rincón”-, el cual cuenta con apenas dos canciones por lado divididas en varios segmentos. Esa complejidad venía también acompañada por una mixtura de géneros. En “Alas” el trío honra a las raíces musicales nacionales, fusionando el primer lado con el tango y el segundo con toques folclóricos. El experimento fue más allá cuando ese mismo año incorporaron al grupo al bandoneonista Daniel Binelli, quien formaba parte de la orquesta del maestro Osvaldo Pugliese. Como dato curioso encontramos que el disco fue producido por nada menos que Daniel Grinbank.

29. «GOOD SINGING, GOOD PLAYING» – GRAND FUNK RAILROAD (Agosto 2)

Con otro título pasado de autobombo como en el caso de Hawkwind, la historia de este álbum es por demás curiosa. Los Grand Funk estaban a comienzos de 1976 virtualmente separados, principalmente porque su líder Mark Farner quería iniciar una carrera solista. Pero el siempre tan proclive al mecenazgo, el Sr. Frank Zappa le echó el ojo a la banda y les propuso reconsiderar esa decisión y reunirse para grabar un nuevo disco. Es así que “Good Singing…” vio la luz y pese a la confraternidad que muestra la foto de tapa, el puterío interno que los llevó a la muy reciente ruptura afloró ni bien comenzaron las sesiones de grabación. Fue el mismísimo Zappa el que tuvo que intermediar en el estudio para que reinara la paz, y la placa fuese terminada. Si bien al disco no le fue mal, la banda se disolvería tras la edición del LP, para regresar recién en la década del 80.

30. «BOSTON» – BOSTON (Agosto 25)

Hablábamos por ahí de fenómenos discográficos netamente estadounidenses, por lo tanto continuar con el disco de la banda que repasaremos a continuación es casi un paso obligado. Pocos álbumes debut salen tan redondos y tienen tanta repercusión como este. Comandados por la hiper melódica guitarra de Tom Scholz, Boston supo conjugar en su propuesta un fuerte grado de intensidad rockera manteniendo la centralidad de las seis cuerdas en su sonido, pero dándole un tono mucho más melódico antes que apoyarse en el permanente riff como lo hacían la mayoría de las bandas de rock and roll y el hard rock de la época. Agrupaciones como esta junto a colegas como Journey, Foreigner o Styx preludiaron tendencias que asomarían más tarde como el AOR o el soft metal. De la mano de un mega hit como “More Than A Feeling”, el grupo rompería los charts de ese año.

31. «ASTOUNDING SOUNDS, AMAZING MUSIC” – HAWKWIND (Agosto 27)

El presente álbum cuyo título es una oda al autobombo. es el primero que estos reyes del space rock más alucinógeno posible grabaron tras la partida del recordadísimo Lemmy Kilmister (QEPD), luego de que el futuro líder de Motörhead protagonizara un incidente por portación de sustancias mientras estaba de gira con ellos… El ingreso en su lugar de Robert Calvert, guitarrista y viejo colaborador del grupo (escribía letras y hacía breves monólogos en los shows) significó un giro en la onda de la banda. La partida de Kilmister le restó crudeza al nuevo material pero su reemplazo aportó un estilo más enfocado y menos lisérgico, con una onda mucho más proggie, lo cual no es de extrañar dado que habían firmado ese año contrato con el sello Charisma, especializado en ese género. Calvert también acentuó la propuesta teatral del grupo en vivo, interpretando personajes a lo Bowie o Peter Gabriel. El álbum logró meterse en el ranking británico y le dió una bocanada de aire fresco a Hawkwind.

32. «JUMP ON IT”- MONTROSE (Septiembre)

El recordado guitarrista Ronnie Montrose, quien venía de ser sesionista de artistas como Van Morrison o Herbie Hancock, lideraba esta banda que asomó su cabeza en 1973 y a pesar de que su popularidad fue modesta, se convirtió en objeto de culto e influencia de muchos de sus futuros colegas. El que sí iba a poder disfrutar de las mieles del éxito años más tarde sería su vocalista, un tal Sammy Hagar, quien ya se había marchado en 1976 y en el álbum lo reemplaza en voces Bob James. Otro miembro destacado de Montrose era el baterista Denny Carmassi quien luego integraría las filas de Heart, Whitesnake y Coverdale-Page, entre otros. ¿De qué iba la propuesta de la banda? Pues hard rock hecho y derecho, bien norteamericano, siendo el cuarteto pionero en ese aspecto junto a nombres como Aerosmith (si bien los bostonianos se formaron en 1970, su primer opus data de 1973), Ted Nugent o Kiss. Recordemos que el género llegó tardíamente a EEUU y si lo hizo fue como una respuesta algo tardía a lo que sucedía del otro lado del Atlántico con bandas como Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath o Uriah Heep. Dentro de los ocho temas que integran el álbum sobresalen la inicial “Let´s Go” y la balada “Music Man”.

33. «TOO OLD TO ROCK´N´ROLL.TO YOUNG TO DIE» – JETHRO TULL (Septiembre 3)

Ian Anderson concibió este trabajo de la banda de la cual es el alma mater absoluto como un álbum conceptual sobre la crisis vital que experimenta una estrella de la música a medida que se va volviendo “demasiado mayor” para el rock. El vocalista (y flautista) siempre fue un ácido letrista y en las letras del disco no se priva de repartir dardos para todos los estamentos de la escena de la que formaba parte. Siempre acompañado por la guitarra versátil de Martin Barre, “Too Old…” es luego de algunos lanzamientos un tanto más experimentales como “Thick As A Brick” (una sátira al prog rock hecha con mucha altura) o un poco más accesibles como “War Child”, un regreso a las raíces de Jethro, tan bien representadas por clásicos álbumes de la banda como “Aqualung” o “Benefit”

34. «TECHNICAL ECSTASY« – BLACK SABBATH (septiembre 25)

Junto con “Never Say Die”, este disco de la banda de Birmingham suelen ser señalados por los fans y la crítica como los títulos de la etapa decadente del Black Sabbath original. No obstante, “Technical Ecstasy” dista mucho de ser un mal álbum, amén de ser un retorno al sonido más duro y directo de los cuatro primeros trabajos del grupo luego del período experimental conformado por “Sabbath Bloody Sabbath” y “Sabotage”. Además del proto heavy metal de siempre y de riffs memorables marca Tony Iommi, también hay espacio en la placa para material más relajado como la power ballad “It´s Alright” cantada sorpresivamente por Bill Ward (en aquellos momentos la cosa con Ozzy se había puesto fulera) y la acústica “She`s Gone”. Durante la gira de presentación del disco, Osbourne, muy metido en el alcohol y las drogas (¡muy!) dejaría la banda para regresar por un tiempo más hasta su alejamiento en 1979 para iniciar una fulgurante carrera solista.

35. «FREE FOR ALL» – TED NUGENT (Septiembre 27)

Tras el alejamiento de Nugent de su anterior banda, The Amboy Dukes, el por entonces salvaje rocanrolero armó su propio proyecto, el cual había tenido un año antes un promisorio debut con su autotitulado primer disco. La grabación del siguiente iba a ser por demás tormentosa: Derek St. Holmes, quien había sido pieza clave en el primer álbum como segundo guitarrista y compartiendo voces con Nugent, en medio de la grabación de “Free For All” se agarró de las mechas con su líder. Producto de esas -como diría todo periodista musical que se precie de tal- “desavenencias”, St. Holmes se bajó del grupo dejando apenas tres temas con su participación como cantante: “Dog Eat Dog”, “Turn It Up” y “Light My Way”. El viejo Ted se haría cargo de cantar el tema que da título al LP. Para completar las 5 canciones restantes, el convocado fue nada menos que Meat Loaf, quien pese a participar del disco no salió de gira para presentarlo porque antes St. Holmes hizo las paces con el Tío Ted y regresó al grupo… ¿Qué sería del mundo del rock sin el puterío, no?

36. «SONGS IN THE KEY OF LIFE« – STEVIE WONDER (Septiembre 28)

Puede decirse que, con este disco, Stevie Wonder la vio cómo nunca (interprete esta oración como le parezca, querido lector). Por aquel 1976 el moreno tecladista lucía inspirado, lanzando ese año este mastodóntico triple álbum que consta de dos LPs y un EP. Semejante volumen de producción le llevó al bueno de Stevie nada menos que dos años para su armado. Dicho esfuerzo tuvo su recompensa: “Songs In The Key Of Life” se convirtió en uno de los trabajos más exitosos de la década, alcanzando nueve veces la certificación de disco de platino. Los singles “I Wish” y “Isn’t She Lovely?” (dedicada a su hija Aisha que acababa de nacer) llegaron a la primera posición en los charts, mientras que el monumental trabajo que significó semejante obra se hizo merecedor de cuatro premios Grammy (mejor disco, mejor producción, mejor interpretación vocal masculina pop y mejor interpretación vocal en rhythm & blues). Impecablemente producido por el mismo Wonder, la placa contó con una larguísima lista de sesionistas y colaboradores entre los que sobresalen dos pesos pesados como George Benson y Herbie Hancock

37 «EL JARDÍN DE LOS PRESENTES» – INVISIBLE (Septiembre 29)

Este tercer esfuerzo grupal sería el último disco de Invisible antes de su separación en 1977. Sobre el cierre de su vida como banda, el otrora trío se había convertido en cuarteto con el ingreso de un segundo guitarrista, Tomás Gubitsch quien venía de un palo distinto al rock. Antes de entrar a Invisible, Gubitsch era músico de un grande del tango como Rodolfo Mederos -señalemos que toca en este disco como invitado- y su formación era jazzera, lo que no fue un punto menor. Algo de esos estilos fueron aportados por el joven violero en este trabajo, que es un poco el disco “raro” en la discografía del grupo. Imposible no hablar del álbum sin mencionar “El Anillo Del Capitán Beto”, sin dudas la canción más conocida de Invisible y de la carrera toda de Luis Alberto Spinetta, cuya letra habla de un porteñísimo astronauta de entrecasa que surca el espacio a bordo de su nave, la cual se parece más a un colectivo que a un bólido de la NASA. El año que estamos repasando fue uno de los más convulsionados de la historia argentina, y ese fue en parte uno de los motivos de la separación de Invisible pese a que estaban en su pico de popularidad, llenando dos fechas en el Luna Park con una asistencia récord para el rock argentino. Terminaba así uno de los capítulos más brillantes en la brillante carrera del querido Flaco Spinetta (QEPD).

38. «NEW ENGLAND» – WISHBONE ASH (Octubre)

Liderados por el guitarrista, compositor y cantante Andy Powell, la banda formada en Devon, Inglaterra, pasó a la historia por haber grabado discos realmente trascendentes como “Argus” pero en mayor medida por haber sido pioneros en usar guitarras gemelas dentro de su formación, modalidad que bandas contemporáneas a ellos como Judas Priest o Thin Lizzy, y más adelante en el tiempo Iron Maiden, adoptarían también para sí. Cuando hablamos de “gemelas” la definición no se refiere a un grupo que tiene dos guitarristas siendo uno guitarra líder y el otro guitarrista rítmico: más bien estamos hablando de dos guitarras líderes que o bien tocan a dúo la misma parte, o bien se ponen en contrapunto. Un año atrás Wishbone Ash había dado un paso en falso con el flojo “Locked In”, disco que se inclinó por un sonido más folk. “New England” en cambio trajo un regreso al hard rock pulido y melódico con toques progresivos que eran marca registrada del grupo. La movida resultó y Wishbone Ash volvió a tener buenas ventas y convocatoria a sus shows con este trabajo.

39. «CRYSTAL BALL» – STYX (Octubre 1)

El año que estamos repasando iba a ser un año bisagra para los oriundos de Chicago. “Crystal Ball” marca el ingreso al grupo de Tommy Shaw en guitarra y voces en reemplazo de John Curulewski, incorporación que sería fundamental en los años por venir de Styx. Con el cambio de formación el grupo iniciaría su etapa de mayor popularidad, la cual a partir de acá no pararía de crecer. El quinteto había arrancado su carrera con producciones como “The Serpent Is Rising” o “Equinox” con mucha influencia del prog inglés, pero poco a poco -como ocurriera con otras bandas americanas- su sonido se teñiría de hard rock y AOR. Mucha melodía, canciones con variadas secciones en su desarrollo, cierto tufillo a teatralidad de comedia musical y muy pulidos juegos vocales (que se convertirían en el sello distintivo del grupo) dicen presente en el disco, marcando así la línea estilística que la banda desarrollaría en adelante. Esa fórmula cada vez más hitera hizo que a lo largo de los años Styx sea una banda que supo hacerse un lugar en el mainstream de la escena estadounidense.

40. «VIRGIN KILLERS» – SCORPIONS (Octubre 9)

Virgin Killers” es definitivamente el álbum en el cual los teutones encontraron la fórmula a su sonido. La banda había comenzado su carrera con una onda más psicodélica y experimental allá por 1972, pero luego por recomendación de su productor Dieter Dierks abrazarían el hard rock. De a poco los Scorpions fueron dándole un enfoque más moderno al estilo presagiando lo que en el futuro sería el heavy metal. Los riffs craneados por Rudolf Schenker y Uli Jon Roth en canciones como “Catch Your Train” o el del tema que da nombre a la placa son un claro ejemplo. Como era costumbre para el grupo, Uli Jon Roth pone su voz en dos títulos del álbum, concretamente en “Hell Cat” y “Polar Nights”. Mención aparte merece la portada del disco la cual hoy está cancelada y con justísima razón. La misma (cuya version original pueden ver aquí arriba, junto a la que actualmente se difunde) presenta a una chica menor de edad desnuda sumada al sugerente título que la acompaña, lo que ya provocó escándalo y censura en aquellos tiempos tan distintos a los actuales… ¡Scorpions, con las pibas y los pibes no!

41. «ARRIVAL» – ABBA (Octubre 11)

En los ’70 Suecia no tenía el lugar que hoy tiene en la escena musical internacional. Era un mercado atractivo para las bandas anglosajonas, aportaba público pero artistas no. Hasta que llegó ABBA para meter a los suecos en ese mapa… Toda banda de larga trayectoria y exitosa tiene un álbum al que se lo considera el más representativo. El de ABBA es sin dudas “Arrival”, y “Dancing Queen” su himno indiscutido y muy posiblemente el tema que mejor representa lo que el cuarteto sabía hacer mejor: interpretar -siempre con una sonrisa en sus rostros- canciones simples, pegadizas, aptas para todo público y sin muchas más pretensiones que entretener. Con esta placa la banda reafirmó su reinado dentro de la escena pop el cual se extendería hasta los comienzos de los ’80, década en la cual el agotamiento artístico y vincular dentro del grupo (ABBA estaba compuesto por dos matrimonios) marcarían su ocaso. Moraleja: nunca trabajes con tu pareja.

42. «A NEW WORLD RECORD« – ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA (Octubre 15)

Con la ELO estamos ante otro caso de un largo y sinuoso camino hacia la consagración. Los primeros intentos discográficos de la banda británica habían pasado con más pena que gloria. A partir de la edición de su primer trabajo conceptual, “Eldorado” (1974), la orquestra eléctica comenzó a tener reconocimiento en países como Canadá y Países Bajos. Con su sucesor “Face The Music” lograron la atención del mercado estadounidense consiguiendo de paso su primer disco de platino. Pero a principios de 1976, la banda liderada por Jeff Lynne tenía como asignatura pendiente ser profetas en su tierra y pegarla definitavemente en el Reino Unido. “A New World Record” sería la llave maestra que abriría esa puerta que parecía infranqueable. De la mano de clásicos como “Do Ya” (cover de The Move, la anterior banda de Lynne), “Telephone Line”, “Rockaria” y “Livin’ Thing”, el grupo se transformó en uno de los números más vendedores del rock internacional gracias a este disco.

43. «LEFTOVERTURE» – KANSAS (Octubre 21)

Uno de los estilos hegemónicos dentro del mundo del rock en los 70s fue sin lugar a dudas el rock progresivo, género que tuvo su cuna en el viejo continente, principalmente en Inglaterra y Alemania. Curiosamente en Estados Unidos las principales bandas europeas de la corriente fueron muy bien recibidas, pero dicho país no llegó a consolidar una escena propia. Kansas fue una de las pocas agrupaciones que el país del norte aportó a la movida, aunque con ciertas particularidades. Si bien son innegables las notas prog en su sonido, en Kansas hay mucho de rock americano, cierto toque sureño (el violín de Robby Steinhardt solía sonar más cercano al country que a Paganini) y hasta una dosis importante de AOR. Si bien las composiciones de la banda liderada por Steve Walsh no están exentas de complejidad, en su propuesta ese rasgo convive con melodías entradoras y una notable capacidad para componer canciones y no sólo intrincados opus que den rienda suelta al virtuosismo de sus músicos. “Leftoverture” afianzó la popularidad de la banda gracias al hit  “Carry On My Wayward Son”, que deparó en millones de copias vendidas del álbum.

44. «BLUE MOVES« – ELTON JOHN (Octubre 22)

La fama tiene siempre un precio y en 1976 a Elton John le había llegado la hora de pagarlo, saturado como estaba de la máquina de picar carne del show business, embarcado en la permanente dinámica disco-gira-disco. Para darnos una idea de la situación, desde su debut discográfico en 1969 con “Empty Sky”, con el trabajo que estamos comentando, el cantante, pianista y compositor inglés ya llevaba lanzados 13 discos en 7 años (!). Una verdadera locura. Para peor el hombre se encontraba preso de una fuerte adicción a la cocaína, haciendo más complicado aún el panorama. Como consecuencia, el estado de situación del momento personal y artístico que atravesaba Elton está reflejado en “Blue Moves”. Pensado como un álbum doble, el material suena un tanto más sombrío y tratando de esquivar los clichés de su autor. Para peor, luego de su edición “Blue Moves” no resultó un lanzamiento tan popular como sus predecesores, ni contó con el visto bueno de la crítica especializada. El contexto llevó a que un año después John anunciara que -a la manera de Los Beatles- se retiraba de las actuaciones en vivo, algo que fue así por un tiempo, hasta que el bichito del escenario lo volvió a picar. Un adelantado también en esa costumbre de anunciar falsos retiros tan habituales en este presente.

45. «MIND EXPLODING» – LUCIFER´S FRIENDS (Noviembre)

Estos teutones fueron, junto a Scorpions, pioneros absolutos de lo que luego fuera el heavy metal. Y esto está dicho a nivel internacional, no hace referencia sólo a la escena alemana de rock. El grupo había intentado un cambio de rumbo con el disco “Banquet”, dándole a la propuesta de la banda un tinte más jazzero. En “Mind Exploding” deciden volver al sonido clásico de la banda pero extrañamente la decisión se volvió un fracaso. Descontento con la situación, su vocalista inglés John Lawton se alejó de Lucifer’s para  unirse a sus compatriotas Uriah Heep quienes habían sufrido la baja de su vocalista David Byron. La banda continuaría activa hasta principios de los 80s para luego separarse, aunque no definitivamente. A lo largo de los años se produjeron dos reuniones de la banda, una en 1994 bajo el nombre Lucifer’s Friends II y otra en 2014 con su apelativo original.

46. «GARCÍA Y LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS» – LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS (Noviembre 17)

Ya que mencionamos a Charly García y al prog rock, qué mejor que seguir con este álbum que reúne ambas cosas… Por aquel atribulado 1976, García se encontraba de regreso al país luego de un viaje a EE.UU. del cual volvió encandilado por la movida progresiva, en particular por la centralidad que el estilo le daba a los teclados. Disuelto Sui Generis, el hombre del bigote bicolor se propuso formar una banda afín al estilo en el cual él fuese un integrante más y no su líder. “Tenía muchas canciones compuestas pero no tenía banda, así que decidí armar una para poder grabarlas pero por sobre todo para poder tocarlas en vivo. Quería armar un grupo que tocara las canciones tal cual sonaban en el disco, cosa que con Sui Generis no ocurría”, declaraba en una entrevista el prócer del rock argentino. El peculiar nombre de la agrupación está tomado de una historieta que el dibujante cordobés Crist realizaba por entonces para la revista humorística Hortensia, llamada “García Y La Máquina De Hacer Pájaros”. La nueva banda de Charly era casi un supergrupo: estaba conformada -además de él mismo en las teclas y voces- por el ex Los gatos Oscar Moro en batería, el futuro guitarrista de Los Abuelos De La Nada, Gustavo Bazterrica y el otrora bajista de Crucis José Luis Fernández a cargo de las cuatro cuerdas. La novedad era la presencia de un segundo tecladista y anterior miembro de Pescado Rabioso, Carlos Cutaia. Un año después de este epónimo y promisorio primer disco, sería lanzado su sucesor, “Películas”.

47. “HEJIRA» – JONI MITCHELL (Noviembre 22)

Un par de años antes de este trabajo, la cantante canadiense había pegado un volantazo estilístico con el disco “Court And Sparks”, dejando un tanto de lado el folk para dotar a su música de un marcado tono jazzero. “Hejira” continúa esa línea o más bien la acentúa (probablemente sea éste el trabajo más experimental de Mitchell), sumando a un coequiper de lujo para el álbum, nada menos que el virtuoso del bajo fretless, el ya desaparecidoJaco Pastorius. Cabe destacar que Neil Young y el guitarrista Larry Carlton son otros de los colaboradores ilustres en “Hejira”, un álbum parido en la ruta… Efectivamente, el material del LP fue compuesto en guitarra acústica en un largo viaje por la carretera que refleja la introspección generada por la soledad y el silencio del camino.

48. «HOTEL CALIFORNIA» – EAGLES (Diciembre 8)

En los 70, Estados Unidos era la Meca de la escena musical gracias a la dimensión de su mercado interno debido al peso de su industria discográfica y a la extensión de su territorio, que se traducía en altos niveles de audiencia y plazas por las cuales girar. Toda banda o artista que quisiera alcanzar la cima tenía que conquistar ese mercado: a tal punto esto era así, que algunos de los grandes nombres en materia de popularidad eran bandas norteamericanas consideradas enormes en su país, mientras que fronteras afuera pasaba con ellas poco y nada… Los Eagles son el mejor ejemplo de lo dicho. Oriundos de la tierra donde está el hotel que da nombre al álbum, la banda comenzó su carrera a comienzos de la década como una mixtura entre el soft rock (ese que le puede gustar a tu tía) y el country. Para este séptimo disco, el grupo había afilado el lápiz a la hora de trazar su propuesta, la cual consistía en ofrecer canciones entradoras, amables, pulcramente tocadas, con grandes arreglos y una excelente producción. Pero amén de lo dicho, hay que señalar que las composiciones -muy trabajadas e inspiradas- sostenían todo. Este fue uno de los discos más vendedores de este 1976 que estamos reseñando y hay que decir que el éxito estuvo acompañado de mucha calidad interpretativa y compositiva, mix que no siempre viene de la mano.

49. «BLONDIE» – BLONDIE (Diciembre 9)

Historia curiosa la de Blondie. Surgidos de la escena proto punk rock del famoso club neoyorquino CBGB, la misma que legó nombres como Television, Talking Heads o Ramones, el quinteto luego fue virando hacia la new wave y el pop rock. Su álbum debut se hizo esperar: dos años tuvieron que pasar hasta que la banda pudiera plasmar su primer lanzamiento discográfico. La fama también se haría esperar: el disco producido por Richard Gottehrer fue un fracaso y el sello independiente Private Rocks Records, que los había fichado con grandes expectativas, prescindió rápidamente de sus servicios. Los pocos medios de la compañía para difundir el disco y la desacertada elección como single de “X Offender”, tema que trata sobre la relación de una prostituta y un policía (basado en una historia personal del bajista original Gary Lachman (a) Valentine, que además toca la guitarra en el tema y que -ya que estamos- fue entrevistado por MADHOUSE años atrás; lean el reportaje y los detalles de esta canción aquí) generando el rechazo de las FM, fueron factores determinantes para la falta de suceso de la placa. Luego del tropiezo inicial, la cantante Debbie Harry, su pareja el guitarrista Chris Stein, el tecladista Jimmy Destri y el baterista Clem Burke (Valentine ya se había ido del grupo) firmaron con Chrysalis y el grupo la pegó en tierras extranjeras como Australia y Gran Bretaña. Finalmente en 1978, con “Parallel Lines” bajo la tutela de Mike Chapman como productor, el quinteto pudo ser profeta en su tierra y la Harry convertirse en una sex symbol del rock como hacía tiempo no se veía.

50. «A DAY AT THE RACES» – QUEEN (Diciembre 10)

La reina del rock seguía tributando a las películas de Los Hermanos Marx con los nombres de sus lanzamientos. Con “A Night At The Opera” (1975) la vara había quedado altísima y sin embargo el cuarteto inglés tomó, a la hora de encarar su sucesor, una decisión por demás arriesgada: cuando lo lógico hubiese sido repetir el mismo equipo que salió a la cancha en el hasta entonces disco más exitoso de Queen, la banda decidió esta vez prescindir del histórico productor Roy Thomas Baker y encargarse ellos mismos de esa tarea. Dicha decisión se debió a que los Queen sentían que ya habían aprendido lo suficiente como para no necesitar una mirada externa en la grabación del disco. Viendo los resultados hay que decir que hicieron un gran trabajo, porque si bien la placa no presenta mega clásicos como “Bohemian Rhapsody” o “Love Of My Life”, sí contiene canciones de peso como “Somebody To Love” o “Tie Your Mother Down”. Como en todo disco de la banda el eclecticismo de estilos es tan exagerado que en manos menos sapientes el resultado rozaría el absurdo pastiche, pero la maestría de Mercury, May, Deacon y Taylor logró una vez más que la cosa funcione. Algo que sólo Queen pudo y podrá lograr.

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