ZAKK SABBATH, TEATRO FLORES, 23/10/2026

Si bien Zakk Wylde ha sido parte de otros proyectos de peso, su principal logro es haber sido el guitarrista que más tiempo acompañó a Ozzy Osbourne en su larga carrera solista. Su aporte no fue menor en ese sentido y los seguidores del recientemente fallecido cantante se lo reconocen con creces, fenómeno que también se da a nivel local. El blondo violero ya estuvo el presente año por estas pampas con su banda Black Label Society, viniendo en esta segunda oportunidad para presentarse con Zakk Sabbath, la banda que tributa a la legendaria agrupación de Birmingham. Al igual que ocurriera con BLS, otra vez la respuesta del público fue tan buena que hubo que agregar una función extra a la pautada. Cargadas de expectativas, sendas citas en el Teatro de Flores pintaban para convertirse en una fiesta y hacía allí nos dirigimos el pasado viernes 23 de octubre para comprobarlo.

Si sos un sabbathero argento de ley, la última semana de octubre del 2026 parece haber sido especialmente diseñada para vos. El show que me propongo reseñar a continuación tuvo lugar el mismo día que “From The Dark”, el nuevo álbum en solitario del imperecedero Tony Iommi vio la luz (si se me permite la paradoja). Pero la cosa no queda ahí. Para un puñado de días más tarde (el miércoles 28 de noviembre) estaba anunciado el arribo a las salas argentinas “Back To The Beginning”, el documental que registra el histórico festival despedida al querido Ozzy que tuvo lugar el año pasado en el Villa Park. Lo mencionado puede parecer apenas un detalle pero lo cierto es que lo dicho alimentaba aún más el espíritu celebratorio con el cual se encontró este cronista al arribar a un Teatro Flores abarrotado. Zakk Wylde y los suyos no se hicieron esperar y puntualmente a las 21:15 tal como estaba anunciado, las luces se apagaron para que empiece a sonar la pista del instrumental “Supertzar” perteneciente al álbum “Sabotage” de 1974. Mientras el épico coro de voces del mismo inundaba el recinto, la silueta con aspecto de vikingo de Wylde empuñando su instrumento cual un arma a punto de entrar en combate, provocó la primera ovación de la noche.

«¡Mirá, loco!, ahí está El Tío Cosa ese que aparece en Los Osbournes», dijo un fan desprevenido

Acto seguido el trío que se completó esa noche con John DeServio en bajo y Jeff Fabb en batería, disparó sobre los presentes una explosiva versión de “Supernaut”. Siempre se habló dentro del mundillo metalero sobre los cuatro primeros discos de Black Sabbath como lo mejor de su inmenso aporte al género que ayudaron a cimentar. Es una idea que se puede discutir( de hecho el disco favorito de la era Ozzy de este redactor es el quinto, “Sabbath Bloody Sabbath”), aunque lo de Wylde y los suyos el otro día fue por ese lado. Todos los temas que integraron su repertorio se limitaron exclusivamente a los cuatro discos iniciales de la Bruja Negra. Y para ser más específicos, la primera mitad del concierto estuvo exclusivamente dedicada a “Vol. 4”, probablemente el trabajo más oscuro y pantanoso de esa era, y también por qué no decirlo, el que peor audio tiene. Por eso fue toda una experiencia escuchar al hilo el ya mencionado “Supernaut”, seguido de “Snowblind” (tal vez la mejor versión de ese clásico que me haya tocado escuchar), “Under The Sun” y “Tomorrow´s Dream”. Después vino el momento de repasar el material del epónimo disco debut de Sabbath, cuando aún mantenían algo del sonido de aquella primigenia banda de blues llamada Earth, tirando a la cancha “Wicked World”.

Zakk Wylde saludando a los presentes en la noche de la lealtad sabbathera a la manera de Perón

SI VAMOS A HACERLA, VAMOS A HACERLA BIEN

Eso parece haber pensado Don Zacarías al momento de emprender el proyecto. Porque con lo ocurrido hasta ahí los asistentes al concierto ya teníamos unas cuantas certezas en torno al mismo. Lo que su mentor se propone con este power trío es hacer sonar más actuales los clásicos imperecederos de Sabbath pero respetando su esencia. Me parece un acierto de su parte haber dejado de lado esos armónicos de los que suele hacer uso y abuso, y que son su sello distintivo. Hubiera arruinado la fiesta. También se permitió algunas escapadas al libreto, alargando los solos de alguna de las canciones, y si bien su estilo es muy diferente al de Iommi, hizo que el suyo encajara perfecto en los temas. La única excepción fue en el cierre del show cuando interpretaron “War Pigs”. Ahí a Wylde se le soltó la cadena y se despachó con una catarata de notas tocadas a toda velocidad que poco tienen que ver con los opresivos climas que supo plasmar el amo del riff. “Children Of The Grave” e “Into The Void picaron en punta en el ranking de nivel de pogo, mientras que “Hand Of The Doom” fue una ruleta rusa sonora con sus cambios de ritmo que iban de la introspección inicial a la furia desatada, acompañado por los laderos Fabb y DeServio, son los mismos que cumplen dicha función en Black Label Society.

El primero tuvo una labor formidable demostrando ser un verdadero pulpo tras los parches. DeServio por su parte debió llenar los zapatos de un monstruo como Geezer Butler, y si bien sus cuatro cuerdas no tuvieron el peso de aquel, en los pocos momentos que le tocó ser protagonista de la escena, como fue el caso de la intro de “N.I.B.”, el hombre cumplió con creces. ¿Cosas para reprochar de la presentación de Zakk Sabbath? Prácticamente ninguna, aunque cierto fan recalcitrante pueda decir que no tocaron “Iron Man” o “Paranoid”. Sólo eso y nada más. Sin dudas el momento más emotivo de la noche fue cuando la gente empezó a corear a viva voz ”olé, olé, olá, Ozzy, Ozzy”, emoción que también invadió a los artistas que estaban sobre el escenario. Porque lo que quedó claro es que los tres músicos que llevaron adelante el espectáculo que se estaba presentando, lo hacían movidos por el mismo amor y admiración que sentían los espectadores por Mr. Osbourne y por la banda que lo vio nacer. Todo se trato una banda y su público unidos en una misma y perfecta comunión. Claro que con la salvedad de que se trató de una comunión de las otras, ausente de catequesis, non sancta y algo blasfema, la cual se dedicó a rendirle culto a una obra y un legado que a esta altura ya parece eterno.

Txt: Hernán Mariotti

Ph: Eugenia Fernández

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