
Después de casi tres años de composición y producción, Beto Vázquez Infinity regresa con “Infernum”, un álbum que continúa el universo conceptual de su anterior “Mental Asylum” pero profundiza yn costado más oscuro, pesado y personal. En esta charla, Beto cuenta cómo sus propias experiencias terminaron atravesando las nuevas canciones, habla del particular proceso de grabación del disco, de sus invitados y de una filosofía que mantiene intacta desde hace más de dos décadas: no repetir nunca el mismo álbum.

“Infernum” llega después de “Mental Asylum” y continúa, de alguna manera, el universo conceptual de aquel álbum. ¿Qué te llevó a volver sobre esa historia y qué representa hoy esa protagonista que pasa del manicomio al inframundo?
En realidad, ya había pensado en una segunda parte, pero con más evolución e, inclusive, con otro tipo de composición, un poco más fuerte. La verdad es que, como estuve viviendo estos años bastante cosas oscuras, con muchos altos y bajos en mi vida, fue como continuar una historia. Venía saliendo de la pandemia cuando terminé de sacar “Mental Asylum”, por eso las letras son opresivas y hablan de muchas cosas relacionadas con el encierro, además de algunas denuncias políticas o religiosas que siempre hago en los discos. Inclusive, en “Infernum” hay cuestiones ecológicas, como en “Silent Scream”. Entonces, salimos de la pandemia, del asilo mental, pero entramos al inframundo por la realidad de estos años, que fueron más difíciles en mí propia vida. Directamente decidí pasar de una habitación prendida fuego a estar dentro del inframundo. Es la lógica misma de la consecuencia de un disco al otro.
El disco tuvo un proceso de composición y producción bastante extenso. ¿Cómo fue cambiando “Infernum” desde las primeras ideas hasta la versión final?
El disco llevó casi tres años, ya que, justamente en el último año, estuve muy enfermo, entonces me costó muchísimo. El proceso de grabación también fue muy tedioso. Terminamos grabando las baterías en un estudio y todo el proceso fue bastante complicado. Lo fuimos grabando y, a medida que componía, se me iban ocurriendo ideas. También participaron los músicos de la banda aportando algunas cosas que le dieron ese tinte especial que tiene.
Y eso repercutió en el resultado...
Creo que el sonido que logramos al final fue una especie de “digital orgánico”, por la mezcla de las dos cosas, y estuvo buenísima. El proceso de poner la batería con un sonido un poco más orgánico le daba un toque menos digital de lo que veníamos haciendo. Me parece que finalmente terminó teniendo un mejor sonido. Pero la composición y la producción no fueron nada fáciles, así que espero que a la gente le guste, hasta ahora las críticas son buenas. Más allá de lo que tardamos, valió la pena para que vea la luz en una edición física, con un lindo booklet de varias páginas, con toda la información y grandes invitados que también están en el disco.

Hay un costado particularmente oscuro y pesado en “Infernum”. ¿Fue una búsqueda deliberada o sentís que ese sonido apareció como consecuencia natural de lo que querías contar?
Sí, hay un costado oscuro. No fue una búsqueda deliberada: es el sonido que iba apareciendo en consecuencia natural de lo que quería contar y de lo que vivía. Y exactamente eso es lo que contiene el disco: la opresión que tiene y lo que cuentan las letras.
Más allá del concepto fantástico, varias canciones parecen estar atravesadas por experiencias personales. ¿Qué lugar ocupa lo autobiográfico en tu manera de componer actualmente?
Las letras también contienen muchas experiencias personales y autobiográficas, si se quiere. Es bastante personal, te diría. A partir de “Humanity”, de 2008, ya hay como un quiebre en la banda. Las historias dejan de ser fantásticas y pasan a ser más actuales, más demandantes, más oscuras, más personales. Entonces, disco a disco, la banda empieza a torcer el estilo un poco hacia una parte más pesada o más oscura.

“Morbid Fascination”, inspirada en la historia de Dead y Mayhem, se mete de lleno con uno de los episodios más oscuros de la historia del black metal. ¿Qué te interesó de esa historia y qué buscabas transmitir al convertirla en una canción?
Inicialmente, lo primero que se hizo fue la música. Como la atmósfera quedó muy oscura y todavía no había escrito la letra, se me ocurrió mostrarle el tema a mi hija mayor, Sasha, que es fan del black metal y, sobre todo, del noruego. Le pregunté si se animaba a hacer una letra y justamente la historia de Dead encajaba perfectamente con algo que ella ya tenía escrito a modo de poema. Lo utilizó para hacer la letra y, ya que la historia es bastante cruda, lo dejamos como una especie de oda a su vida y a su trágica muerte.
A lo largo de tu carrera trabajaste con músicos de distintos ámbitos, e “Infernum” vuelve a tener varios invitados. ¿Qué buscás cuando convocás a otro músico para que forme parte de una canción de Beto Vázquez Infinity?
Principalmente, el rango y el color vocal. Cuando escucho a algún artista que creo que puede encajar en el tema, lo invito a colaborar en el disco, a modo de invitado, y por suerte siempre he recibido un sí como respuesta. Trabajé con músicos conocidos y no tanto, pero siempre fueron efectivos a la hora de sumar su aporte y participar.
Beto Vázquez Infinity lleva más de dos décadas de historia y atravesó numerosos cambios de formación, estilos y etapas. ¿Qué cosas sentís que permanecieron intactas desde el comienzo y cuáles descubriste que necesitabas modificar para seguir adelante?
La fórmula de no repetir un disco igual al otro. Cada disco es una aventura nueva; de ahí que cambie y salte de estilos junto con las ideas de las composiciones. Eso agrega un aire fresco en cada nueva entrega. Básicamente, todo está dentro del heavy y el power metal, pero sumo siempre varios estilos y me doy el gusto de poder encajar en cualquier festival o con cualquier banda internacional que se precie. Los cambios de formación son por la evolución de la banda propiamente dicha, para que los músicos encajen en cada etapa y en cada disco. A modo personal, creo que cada uno dejó lo mejor y aportó y aporta lo que en su momento requería el proyecto.
Mirando hacia adelante, ¿qué te gustaría que ocurriera con “Infernum” y con Beto Vázquez Infinity? ¿Sentís que este disco cierra una etapa o, por el contrario, abre una nueva?
Me gustaría que la gente escuche y valore esta nueva obra. Fue mucho el esfuerzo durante tres años, pero creo que valió la pena para que sea algo físico. Siempre hay nuevas etapas compositivas, desafíos y nuevas ideas. La música es infinita y hay espacio para seguir creando.
Baterista frustrado, docente y periodista especializado en cultura y espectáculos. Creador del programa La Isla de los Monos, ha colaborado en Rock.com.ar y las revistas Efecto Metal, Mala Difusión y Devils Beat Records Mantiene su blog Film Song (www.film-song.blogspot.com) desde 2005.








