En su duodécimo disco, Foo Fighters vuelve a la carga y sale a la cancha con un disco que pretende subir el volumen y apretar el acelerador… pero esta vez la jugada tiene más aristas que certezas.

PACIENTE: FOO FIGHTERS – «Your Favorite Toy» (RCA Records 2026)

HISTORIA CLÍNICA: La vida da revancha y superar dificultades no es cosa tan fácil. Pero, fiel a su estilo, Dave Grohl juntó fuerzas y agitó el éter promocionando un nuevo (y esperado) disco de la banda. Grabado en el home studio del vocalista y con Ilan Rubin debutando en la batería, el opus llega después de una etapa turbulenta para la banda (el fallecimiento de Taylor Hawkins, los enredos extra maritales de Grohl, etc.) y se siente, desde el primer tema, como una reacción casi visceral a todo eso. En apenas 36 minutos -su disco más corto hasta la fecha-, la banda entrega diez canciones directas, que podría insinuar cierta energía más cercana al punk y al garage rock de sus inicios, pero desde la primera escucha la expectativa se transforma en un gesto de duda.

Hay momentos donde esa crudeza funciona. Canciones como «Of All People» que, con ritmo galopante, capta la atención desde el arranque, o el homónimo «Your Favorite Toy» canalizan esa mezcla de rabia, ironía y autocrítica que atraviesa la placa, mientras que otros como «Unconditional» y «Child Actor» aportarían un poco más de profundidad y (como odio esa palabra) madurez emocional. Pero (que haya un pero en la oración nos prepara para justificar la negativa que se avecina), hay algo que no termina de cerrar. La fórmula ganchera de la banda no aparece nunca y el exceso en el uso de una suerte de fuzz en la voz en casi todos los temas (el verdadero juego favorito del cantante) da la sensación de estar escuchando un sólo tema de casi media hora de duración. Lo cual, además de molesto, le borra cualquier tipo de matiz y dinámica al trabajo.

Siguiendo los cuestionamientos, varias canciones caen en estructuras previsibles y letras poco inspiradas, mientras que otras directamente pierden fuerza por indecisiones musicales que no terminan de despegar. Incluso un excelente baterista como es Ilan Rubin, queda relegado a simplemente marcar el ritmo sin sobresalir. La sensación de piloto automático flota y se asienta con cada escucha, y si un disco te obliga a tener que encontrar algo bueno para resaltar ya es un indicador que cuando la cosa no anda, más vale parar y pasar a otra cosa. Es extraño no poder destacar nada de una banda que supo despacharse con grandes discos, pero que, a la hora de componer nueva música, no tenga una orientación clara ni tome riesgos en caso de no querer repetirse. Cualquier banda tiene en su haber un disco mediocre, pero cosechar tres al hilo ya transforma la eventualidad en un deporte.

DIAGNÓSTICO: Aun así, sería injusto reducir «Your Favorite Toy» a sus fallas. Seguramente habrá algo genuino en él (aunque este humilde escriba no lo encuentre). Grohl y compañía son una banda veterana enfrentando su propio desgaste, sus pérdidas y sus contradicciones. Lo que en otro momento pudo gestar una catarsis creativa, aquí no es más que un intento fallido de lo que supieron ser. El tiempo dirá si los Foo Fighters logran sacar lana del ovillo que les queda o sí sólo continuarán como una banda de greatest hits. Por lo pronto, este juguete no entretiene mucho y dudo que sea elegido como favorito entre sus seguidores.

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