
PACIENTE: TRES OJOS – “El Retorno a La Unidad” (Tommy Gun Records 2025)
HISTORIA CLINICA: Con el 2025 dando los últimos coletazos, desde Florencio Varela llega el nuevo trabajo de Tres Ojos, titulado «El Retorno a La Unidad«. Para quienes aún no los conocen, esta banda posee fuertes influencias del stoner, el doom y el metal progresivo. Si a esto le sumamos una buena dosis de oscuridad, la cosa se pone realmente interesante.
Si bien el grupo cuenta con algunos trabajos previos —»El Camino De Las Manos Vacías» (2018) y «Liberación» (2023)—, Este «Retorno a la Unidad» cobra relevancia y pega un salto de calidad bajo la producción de Alejandro Taranto (A.N.I.M.A.L., Infierno 18, Colérico Buda, entre otros) para Tommy Gun Records, y parece haber inaugurado un nuevo estilo: “Tracción a sangre”, en palabras del propio productor, ya que el disco está grabado completamente en vivo y sin metrónomo, buscando captar la esencia pura de la banda en canciones que van mutando con el correr de los minutos.
Todo esto se logra gracias al buen ensamble del trío, que evita caer en el riff lineal. La guitarra de Iván Sandes y la fuerte presencia del bajo, a cargo de Esteban Zelaya, dibujan constantemente sobre los golpes de la batería de Lucas Quirino, marcando un ritmo frenético y orgánico, así como también la evolución de las composiciones, generando diferentes climas a lo largo y ancho del disco.

Desde la impactante portada (pintada a mano por su guitarrista), «El Retorno…» es un trabajo que requiere varias escuchas y relecturas para ir revelando de a poco sus capas. Hay momentos frenéticos y riffs pantanosos, pero también instantes donde la banda da rienda suelta al vuelo y la experimentación, sin necesidad de irse por las ramas.
La apertura con la mastodonesca “Vacío interior” encienden la mecha del álbum con un riff ganchero de espíritu 100 % stoner y explota con el agudo grito inicial del vocalista Damián Villalba, quien aporta el elemento “distinto” dentro de la propuesta. Villalba encara las canciones de manera no convencional, más cercana al recitado en muchas estrofas, llevando su voz al límite en varios tramos. Si bien esto puede resultar algo chocante al principio, con el correr de las escuchas es lo que va a terminar marcando la identidad del grupo.
“La Orden del Tiempo” combina caos y oscuridad, como si navegaras en un bote sobre un mar agitado, pero a partir del minuto 2:13 las revoluciones bajan y la canción se intensifica con voces que mezclan pasajes recitados y gritos agudos sobre un punteo de guitarra repetitivo que me recuerda constantemente (llámenme loco si quieren) al soundtrack de «28 Días Después» —“In the House – In a Heartbeat”, de John Murphy—, esto logró que la atmósfera se te meta debajo de la piel posicionando al tema como uno de los puntos sobresalientes del disco.
“El Monstruo” presenta dos momentos bien diferenciados a lo largo de sus tres minutos. El comienzo, a medio tiempo y con fuerte presencia del bajo, rápidamente se transforma en pasajes violentos. La banda juega con una progresión de riffs y cortes sobre un destacable trabajo de batería que no da respiro, mientras el abordaje vocal suma algunas intervenciones más melódicas sin abandonar su carácter.
Y si de climas y oscuridad hablamos, “La Transformación” es quizás la canción que mejor encarna ambas condiciones. Con un inicio súper climático, libera el espíritu progresivo de la banda y se mueve sobre riffs densos y un enfoque vocal cargado de teatralidad. (¿Es Taranto quien aparece recitando en algunos tramos?). Desde el minuto 4:15 y hasta el final, las influencias de bandas como Tool y Mastodon (sí, los tengo que volver a mencionar) se fusionan en un pasaje instrumental hipnótico, cargado de buen gusto, hasta el cierre.

El tramo final llega con “El Precio de la Verdad”, sin dudas la más pesada y directa del disco, dando paso al cierre definitivo con “El Resplandor”. En el inicio del tema, la garganta de Damián explora quizás el enfoque más melódico del álbum, lo que al principio parece costarle acomodarse, pero termina encontrando su lugar a medida que avanzan los minutos. El trío no se corre de su eje y continúa haciendo lo que sostuvo durante toda la placa: combinar riffs y construir desde ahí cada uno de los climas, sin perder nunca la furia ni la pesadez para ponerle punto final al disco.
DIAGNÓSTICO: «El Retorno a La Unidad» es un trabajo primitivo y virtuoso a la vez, con canciones que poseen carácter e identidad. Es importante recalcar que, si venís buscando el estribillo inmediato para revolear la remera, acá no lo vas a encontrar. En definitiva, este retorno posee un sabor fuerte, menos obvio, y elige ir por un camino, sin dudas, mucho más personal.

Nicolás Arroyo (también conocido como el Sr. Derrape). Muletas y metal. Nacido en Colonia, Uruguay, pero exiliado en Argentina desde los 20 meses de edad. Como tantos, fue lector y seguidor de la revista MADHOUSE en sus años de gloria en papel, y hoy cumple un sueño al formar parte de su versión digital. Creó y administra «La Venganza de los Termos», un espacio de culto donde se mezclan humor, rock y política. Hizo radio, y también un podcast junto a Sergio Avil llamado «El Infierno Musical». Hasta que el destino diga lo contrario, ocupa un lugar en este mundo desde 1979.









Alto disco, che. Aguantes los Tres Ojos \m/