
El cuarteto oriundo de Cartagena es sin duda la niña bonita del momento dentro de la escena española de rock. Aclamados por la crítica y fundamentalmente por el público, tras dos esfuerzos discográficos que no hicieron otra cosa que hacer crecer a la banda en términos de popularidad, les ha llegado la hora de presentar su tercer disco, lanzamiento que representa un auténtico momento bisagra en la carrera del grupo. «Manufacturas Del Club De La Gente Sola» que acaba de editarse es otra buena demostración de rock indie y alternativo, esta vez grabado en Los Ángeles y apadrinados por un productor de peso. Bogotá parece a punto de arder más que nunca y parte del calor de la flama se vio reflejado en esta amena charla que el baterista Jota Mercader y el bajista Pepe Esteban mantuvieron con Madhouse y cuyos momentos más jugosos te ofrecemos a continuación

El título del nuevo disco es de esos títulos largos y enigmáticos que sugieren que hay un concepto detrás. ¿Cuál es el mensaje?
Jota Mercader: Le dimos muchas vueltas al título. No se nos ocurría ninguno que realmente nos convenciera. Lo terminamos encontrando casi al final, in extremis. Este es un disco sobre el aislamiento digital en el que vivimos. Estamos en la era de la hiperconectividad y es más fácil que nunca que esa hiperconectividad te lleve al aislamiento. Hoy es más fácil que nunca hablar con desconocidos, con familiares, con amigos, pero casi todo se hace a través del celular o la computadora. Se pierde capacidad de comunicación y de abrirse realmente al otro. El disco habla de cómo construir sentimientos verdaderos dentro de ese contexto y armar tu corazón con ellos. Es como un manual de instrucciones para armarlo.Nos pareció buena idea que ese manual para que la gente pueda administrar su vida emocional estuviera englobado dentro de un paraguas mayor: una empresa ficticia y que esa empresa ficticia proveyera a sus “operarios emocionales” de un instructivo a seguir. Es un buen recurso que funciona como una metáfora para añadir narrativa. Que lo ficticio sea tangible y ayude a contar la historia.
Yendo a lo estrictamente musical, ¿qué diferencias y similitudes tiene este álbum con respecto a sus trabajos anteriores?
Pepe Esteban: En lo musical, hay una primera diferencia y esa es la forma cómo se grabó. Antes grabábamos instrumento por instrumento, pista por pista. Esta vez, la mayoría de los temas los tocamos los cuatro juntos en una sala, en tiempo real. Buscamos algo más analógico, más orgánico. No algo más limpio, sino algo más real y sucio. Además, este disco se grabó en Los Ángeles, fuera de España, con otro productor con el que veníamos trabajando y que además no hablaba español. Eso también fue una aventura de lenguaje y experimentación. Queríamos a alguien que nos llevara a un sitio al que no llegaríamos por nuestra cuenta, que nos obligara a dar un paso más.
Ya que lo mencionás, ¿fue una presión extra trabajar con un productor de renombre como Joe Chiccarelli, que trabajó con monstruos como U2, Frank Zappa o Morrissey, entre otros?
J.M.: En parte sí y en parte no. Estábamos al tanto de su currículum y somos fans de muchos de sus trabajos, pero no éramos conscientes del nivel de experiencia que traía consigo. Nosotros lo trajimos antes de empezar a grabar con él a Cartagena, nuestra ciudad, para mostrarle algo del material que habíamos escrito. Cuando vimos lo enamorado que estaba del proyecto, pensamos: “¿cómo no vamos a trabajar con alguien que está tan entusiasmado con las canciones?” Él es una estrella, es un artista con una visión muy clara de cómo quiere hacer las cosas. Lo interesante de alguien como Joe es que sabe inmediatamente qué canciones tienen que entrar y cuáles se tienen que quedar fuera. Hubo mucho diálogo y mucha discusión, en el buen sentido de la palabra, sobre qué canciones quedaban, cuál era la historia, cuál era el sonido y cómo salir de las canciones que ya sabíamos hacer. Fue difícil, pero muy emocionante. Aprendimos todo el tiempo.
Hablando de discusiones leí en una entrevista que ustedes afirmaban que son una banda muy unida y que se le plantaron ante algunas decisiones que hubo que tomar
J.M.: Sí, hubo algún que otro momento tenso. Una de las cosas más interesantes que nos dijo Joe fue: «miren, ustedes ya hicieron A, B y C, ya conocen esa novela. Para estas nuevas canciones hay que salir de la zona de confort y contar la historia de otra manera». Eso era lo más difícil para nosotros y un desafío. Hubo canciones que tuvimos que modificar el mismo día de grabación. Ahí tenés que improvisar y sacar lo mejor de vos como músico. Ahí es dónde él tiraba para un lado y nosotros para el contrario. Hubo momentos de estar discutiendo 45 minutos entre nosotros, en español y él sin entender nada, ni una palabra. ¡Estuvo a punto de irse! (risas). Pero con un poco más de calma y conversación lo pudimos arreglar. Nosotros cedimos y él también.
A veces, de esas tensiones salen los mejores discos...
J.M.: Probablemente. y si no hubiera existido esa tensión seguramente hubiésemos hecho un disco muy parecido al anterior, que era justamente lo que no queríamos.

UNA BANDA CADA VEZ MENOS SOLA
Después del éxito de ventas y los discos de oro y platino que obtuvieron con “La Noche” y “Cowboys de la A3″, ¿eso significó una presión extra a la hora de entrar a grabar este disco?
P.E.: Un poco sí. Cuando hicimos los primeros álbumes no sabíamos que había tanta gente esperando algo, tanta gente detrás nuestro. Ahora, con lo que nos dieron “Cowboys… y “La Noche”, te ponés a hacer el próximo álbum y la presión inevitablemente aparece. Para mí el momento de máxima presión fue cuando el disco ya estaba terminado y dije «ya está, esto es lo que hay». Da vértigo, porque sabés que mucha gente está esperando ver qué hiciste. Yo creo que siempre hay dudas hasta el final. Pero acá la expectativa iba a generar, para bien o para mal, una repercusión mucho más grande y una responsabilidad mayor. Da un poco de ansiedad eso pero de momento vamos bien.
Las escenas que cantan en español suelen encontrarse con ciertas barreras. ¿Consideraron grabar en inglés para tener proyección internacional?
J.M.: No, nunca. El español es el idioma en el que mejor sabemos expresar lo que sentimos y lo que nos pasa cada día. Cantar en inglés para llegar a más audiencia sería traicionar nuestra esencia. Nunca, pero nunca, existió esa posibilidad. Si viene Miley Cyrus y nos propone hacer algo mitad en inglés y mitad en español, obvio que sí. Pero no cederíamos nuestra identidad por eso.
Los medios españoles suelen decir que la banda es una esperanza para que vuelva el rock de guitarras. ¿A qué creen que se debe que el rock haya dejado de ser el género hegemónico entre la gente más joven?
J.M.: Es inevitable pensar en cómo cambiaron las tendencias de consumo en los últimos años. En España y Latinoamérica sobre todo, es imposible no pensar en géneros urbanos o el reggaetón, que en términos prácticos, esas formas de hacer música se han vuelto mainstream y se “comen” pop rock en español de una manera arrolladora. Es fácil que salgan muchos artistas de ese tipo y lleguen fácilmente a los adolescentes. Durante 20 o 30 años el rock quedó como la música del raro, cuando no tiene por qué serlo. Eso hizo que durante mucho tiempo ese estado de cosas hiciese más difícil la posibilidad de formar una banda y salir a dar conciertos ganando dinero. Si tenés una guitarra en la mano y proyectás vivir de la música, lo empezás pensando que probablemente no salga bien. Pero creo que sobre todo a partir de la pandemia, se formaron más bandas que nunca, al menos en España. La gente va a muchísimos festivales y conciertos. El indie, el rock, el pop, son músicas colectivas en su forma de hacerse y también en su forma de consumirse. Por ahí creo que viene y vendrá el cambio de tendencia.

Poniéndonos un poco más frívolos, ¿qué sintieron cuando la Princesa de España los nombró en un discurso?
P. E.: (Risas) Lo vivimos como esas cosas que te cuentan y no te las creés. Si te dicen que James Hetfield vino a tu casa, no te lo creés. ¿Si te dicen que James Hetfield te va a visitar a tu casa, te lo creés?. Aquello fue igual. A nosotros nos gusta decir que es nuestra fan más “real” (risas).
J.M.: Nos resulta gracioso pero a la vez interesante que nuestra música llegue a muchos segmentos de la sociedad. Nos escuchan los rockeros y los pijos, que vendrían a ser los chetos para ustedes. O una madre de 55 años y un nene de 10. Está bueno que lo que hacemos llegue también a esferas inimaginadas. Sectores sociales con los que no tenemos nada que ver
Hablando de sectores sociales se que Arde Bogotá se ha manifestado con respecto a cuestiones como la emergencia habitacional que vive España. ¿Cómo están viviendo los últimos acontecimientos que son de dominio público?
J.M.: Admiro mucho que la gente salga a la calle a defender lo suyo. Me encanta que el pueblo se una y que esa tendencia recorra todo el país para agitar el avispero. Si el pueblo se une y sale, cierto status quo tambalea y empieza a cambiar. Lo que ocurre ahora en España es interesante. A partir del desahucio de una persona mayor, de una sola pieza del dominó, se acaba llegando a unas elecciones anticipadas. Admiro a toda la gente que sale a la calle para intentar cambiar su vida para mejor.

Además lo loco es que una persona de la tercera edad termina siendo influencia para miles de jóvenes que salieron en su defensa
J.M.: Es verdad. Si una sociedad prioriza un sistema capitalista por encima de la vida de una persona mayor, entonces hay un problema estructural. Y eso es lo que se vio de forma extrema con el caso de Maribel. De eso es de lo que nos hemos dado cuenta de la manera más extrema. Pasa en todos lados. Nosotros estamos viendo manifestaciones relativamente pacíficas. En otros países como Francia la cosa es mucho más violenta. Lo cierto es que si te quedás de brazos cruzados, las cosas no cambian.
Para terminar, ¿tienen pensado darse pronto una vuelta por sudamérica?
P.E.: Sí, por supuesto que tenemos pensado ir. Este noviembre vamos a presentar el nuevo trabajo en Ciudad de México, pasando por Estados Unidos. Para el año que viene acabamos de anunciar una gira grande por España que se llama «Cómo Fabricar Un Recuerdo». Nos encantaría y creemos que ya es obligatorio hacerlo, poder llevar el nuevo trabajo por toda Latinoamérica: Colombia, Argentina, Uruguay, Chile, a todos lados. Seguro vamos a ir mucho más de lo que hemos ido hasta ahora.

Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








