
¿Qué mejor que un viernes a la noche para deleitarse con un poco de buen rock and roll?. Con esa idea concurrimos en el arranque del fin de semana pasado a El Teatrito (Sarmiento 1752, CABA), y no podemos menos que afirmar que el plan fue satisfactorio con creces, todo gracias al talento y el histrionismo de Paul Gilbert y acólitos. En el marco de la gira mundial de presentación de “WROC”, su último y singular álbum conceptual basado en un catálogo de reglas de la civilidad escritas por un joven George Washington, la labor del guitarrista sobre suelo argentino sólo puede describirse como una demostración de técnica notable pero dentro de un show también ameno y sumamente disfrutable. A continuación te dejamos la semblanza de uno de esos conciertos que serán recordados con el tiempo por quienes tuvimos la suerte de presenciarlo.

Con motivo de esta nueva visita del guitarrista al país, tuve el gusto de entrevistarlo unas semanas antes de su llegada y en dicha charla el hombre se despachó a piacere sobre cuáles son sus parámetros estéticos a la hora de tocar y componer. Después de verlo por primera vez en directo, debo decir que el tipo sostiene a rajatabla con el cuero lo que dice con su boca. En aquella charla, Gilbert tomaba cierta distancia de los guitarristas de rock hiper virtuosos-lote en el que se lo suele poner-, afirmando que la destreza técnica es importante, pero no deja de ser un atributo más dentro de los varios que hacen a un buen intérprete. Su postura es que la misma debe ser un medio y no un fin. A diferencia de algunos de sus colegas, el ex Mr. Big no le habla solamente al ghetto guitarrero haciendo la consabida “música para músicos”, la cual muchas veces termina siendo una clínica de guitarra con una superproducción atrás más que un recital de rock. En lo suyo muestra tener mucha formación y estudio del instrumento encima, pero además busca entretenerte y no sólo desde el punto de vista musical. Su histrionismo es palpable ni bien pisa el escenario. Con una imagen que se parece bastante a una versión woodyalenesca de Washington, muy distante de las consabidas poses de los guitar hero, Gilbert subió al escenario para arrancar con un show muy particular en el armado del repertorio. Si una pata de su carrera tiene que ver con el culto a los shredders guitar, pues arranquemos por ahí pareció haber dicho la estrella de la noche, despachándose con un largo popurri de solos y pasajes instrumentales pertenecientes a varios de los diferentes proyectos que encaró a lo largo de su carrera. “Green Tinted Sixties Mind” y “To Be With You” de Mr. Big, “Boku No Atama” de su solista “Space Ship One”, “Scarified” de Racer X y la “Sinfonía 88” de Haydn fueron algunos de los fragmentos de temas que integran el llamado “Crazy PG Medley”, el cual hace las veces de apertura de sus shows. Es como si la estrella de la velada hubiese dicho ”¿querían firuletes?, bueno acá los tienen todos juntos y de entrada, después no jodan más”.
LOS VIRTUOSOS SÓLO QUIEREN DIVERTIRSE
Lo que vino después fue un desfile de grandes canciones, propias y ajenas. De su cosecha, Gilbert tiró a la cancha exclusivamente material de su nuevo disco, lo que demuestra el alto nivel de la placa y la vigencia artística de su autor. La formación que pisó las tablas el viernes pasado cuenta con Doug Rappoport en guitarra rítmica y Timmer Blakely en bajo, ambos presentes también en “Wroc”. El que dijo ausente fue el batero Nick D’Virgilio (Spock Beard, Neal Morse, Flying Colours) siendo reemplazado por Jeff Martin, quien ocupaba el puesto de cantante en Racer X, banda con la que Gilbert se hizo conocido en las grandes ligas. Cuando el amigo Paul ya había mostrado su pasado y presente musical, le tocó el turno a sus influencias. “Mother, Father” de Journey fue el primero de los covers de bandas legendarias que interpretó, al que le siguieron “Last Child” (Aerosmith), “Thunderbird” (ZZ Top), “Baba O’Riley” (The Who) y una apabullante versión de “Rock And Roll” de Led Zeppelin.

Todas las versiones de estos clasicazos la banda las interpretó en formato instrumental, versiones en las cuales muchas veces la melodía vocal era reemplazada por la expresiva viola de Gilbert, que por momentos prácticamente «cantaba». Para el final llegaron otras dos del nuevo disco como son “Show Not Yourself Glad (At The Misfortuned Of Another)” y “Go Not Thither”, para ofrecer así un magnífico cierre. Después sólo quedó tiempo para que el respetable diera las hurras con el cántico “¡olé, olé, olé, Gilbert, Gilbert!”, y los músicos saluden con una sonrisa de oreja a oreja. La misma sonrisa con la que nos fuimos todos después de haber recibido exactamente lo que fuimos a buscar: una gran noche de viernes escuchando rock and roll de la mejor cepa.
Txt: Hernán Mariotti

Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








