El martes 25 de agosto de 2026, cuando el reloj marcaba la eternidad en Nashville, Tennessee, se apagó una de las voces más poderosas que le dio el Sur de los Estados Unidos a la música universal. Dolly Rebecca Parton Dean, la mujer que nació en una cabaña de una sola habitación en las montañas de Tennessee y conquistó el mundo entero con su voz de cristal, su ingenio afilado y su corazón de oro, falleció a los 80 años en paz, rodeada de la misma humildad con la que vivió toda su vida. A través de esta nota repasamos los principales hechos de una existencia que trascendió el country para meterse de lleno en el rock, la pantalla grande y la filantropía, y los detalles de su partida que dejó a millones de fans con el corazón hecho trizas.

LA NOTICIA QUE CONMOVIÓ AL MUNDO. Dolly falleció a sus 80 años, cuatro días después de reconocer públicamente su deterioro de salud tras la muerte de su esposo. La noticia la dio a conocer su sobrino Bryan Seaver -quien durante más de dos décadas fue su jefe de seguridad, un cargo que antes ocupaba su padre Larry- mediante un video publicado en las redes sociales oficiales de la artista. «He imaginado el peso de este momento, pero no lo había sentido verdaderamente hasta ahora», dijo Seaver, visiblemente conmovido. «Es un honor, un honor mezclado con absoluto orgullo y gran tristeza. Pero la tristeza es nuestra, no de Dolly. Ella vivió en la luz y está en los brazos de Jesús, seguramente recibida por Carl, sus padres y countless otros que la observaron y anhelaron encontrarla en los cielos». También señaló que «Dolly abrió puertas no solo para mí, sino para toda su familia, permitiéndonos alcanzar un potencial que ni siquiera creíamos posible. Dolly también abrió puertas para generaciones de cantantes, compositores, músicos y soñadores de todos los ámbitos y de todos los continentes. Con su ejemplo, creímos que todo es posible. Nunca vio una puerta que no pudiera abrir, y las puertas que abrió hicieron y cambiaron la historia». Su familia confirmó que la muerte ocurrió «pacíficamente» en Nashville, aunque no revelaron la causa específica, pidiendo que en lugar de flores se hicieran donaciones a su programa Imagination Library, la iniciativa educativa que envió más de 150 millones de libros gratis a niños de todo el mundo.

Dolly junto a Carl Dean, su esposo.

UNA DÉCADA DE BATALLAS CON LA SALUD. Los indicios de que algo no andaba bien habían comenzado a asomar desde 2025, cuando Dolly canceló su esperada residencia en Las Vegas (su primera extensa temporada en la ciudad del pecado en más de tres décadas) citando «desafíos de salud» que requerían «algunos procedimientos médicos». En mayo de 2026, la propia Parton confirmó la cancelación definitiva mediante un video en el que explicaba que los medicamentos y tratamientos la dejaban «un poco mareada» y que su sistema inmunológico y digestivo se habían «desajustado» tras años de descuidar su propio cuerpo mientras cuidaba a su esposo Carl Dean, quien falleció el 3 de marzo de 2025 a los 82 años tras casi 60 años de matrimonio. «No es que me esté muriendo», bromeó en octubre de 2025 en un video titulado «¡Todavía no estoy muerta!», pero la realidad era que su cuerpo pedía tregua. Cuatro días antes de su muerte, en lo que sería su última declaración pública, Dolly le dijo a la revista PEOPLE: «Todavía tengo muchas cosas que quiero lograr, así que voy a seguir trabajando mientras pueda para ver todo cobrar vida». La frase ahora resuena como un eco doloroso de una mujer que nunca supo rendirse.

Dolly Rebecca, una nena feliz

DE LAS MONTAÑAS DE TENNESSEE A LA CIMA DEL MUNDO. Nacida el 19 de enero de 1946 en Pittman Center, Tennessee, en una familia de doce hermanos que ella misma describió como «dirt poor» -pobres de verdad, de esos que no saben si van a comer mañana-, Dolly Rebecca Parton construyó su destino con las uñas largas y pintadas que después se convertirían en su marca registrada. Su padre, Robert Lee Parton, era analfabeto -un hecho que la marcó profundamente y que la llevó a fundar su biblioteca imaginaria décadas después- y trabajaba como agricultor y obrero de la construcción. Parton tenía talento musical desde niña y, animada por un tío que le regaló una guitarra a sus ocho años, comenzó a actuar a los 10 años en un programa de variedades de televisión en Knoxville. A los trece, el mismísimo Johnny Cash la presentó en el Grand Ole Opry (el programa de radio en vivo de música country más famoso y de mayor duración en la historia de los Estados Unidos, transmitido desde Nashville, Tennessee, desde 1925)como «una niñita de East Tennessee», y ese mismo año grabó su primer single, «Puppy Love», una canción rockabilly que pocos recuerdan pero que ya anunciaba que el rock corría por sus venas desde el principio.

UNA ALEACIÓN DE DULZURA Y ACERO. En 1964, el día después de graduarse del secundario, Parton se subió a un ómnibus y se mudó a Nashville, la meca de la música country. En 1966, se casó con el amor de su vida, Carl Dean, tras dos años de noviazgo (De hecho, ¡se conocieron el primer día que ella llegó a Nashville dos años atrás!). Eran una pareja muy discreta; Dean rara vez la acompañaba a eventos públicos y evitaba la atención mediática; permanecieron juntos hasta su fallecimiento a los 82 años, el 3 de marzo de 2025. Volviendo a Nashville, Dolly empezó escribiendo para otros artistas; de hecho se hizo más conocida como compositora que como intérprete hasta que en 1967 comenzó su asociación con Porter Wagoner, la estrella de televisión peinado con jopo que vestía trajes de rhinestone -strass, si prefieren- y, lo más importante, que la lanzó a la fama mediante duetos que dominaban la radio y que les valieron varios premios CMA (Country Music Awards). Ese mismo año lanzó su álbum debut, «Hello, I’m Dolly», en 1967, dando inicio a una carrera musical de seis décadas.

Pero Dolly tenía ambición de solista, y en 1971 logró su primer número uno en el country con «Joshua». Dos años después, en 1973, escribió en una sola jornada dos de las canciones más grandes del siglo XX: «Jolene», ese desesperado ruego a una rival de pelo de fuego que se convirtió en estándar del country y fue versionada por The White Stripes, entre otros; y «I Will Always Love You», la despedida a Wagoner que se transformó en el single más vendido de una mujer en la historia cuando Whitney Houston la inmortalizó en 1992 en el film «The Bodyguard«. Curiosamente, Parton rechazó a Elvis Presley cuando quiso grabarla porque el Coronel Parker exigía la mitad de los derechos de publicación. «Lloré toda la noche», recordaría después, pero mantuvo su postura. Esa mezcla de dulzura y acero definió su carrera. En 1976, la cantante de música country comenzó a orientar su música hacia un estilo más pop, tal como lo demostró en su disco de 1977, «New Harvest…First Gathering», donde versionó clásicos del pop y el R&B como «My Girl» de The Temptations; un pequeño antecedente de «Rockstar», si se quiere.

HOLLYWOOD Y LOS AÑOS DE ORO. La década del 80 la encontró conquistando Hollywood. «9 to 5» (1980), junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, no solo fue un éxito de taquilla sino que su tema homónimo le dio su primer número uno en el Hot 100 pop y dos premios Grammy. El reputado crítico cinematográfico estadounidense Roger Ebert la describió como alguien «nacida estrella de cine», y le siguieron papeles en «The Best Little Whorehouse in Texas» (1982) con Burt Reynolds, «Rhinestone» (1984) con Sylvester Stallone (aunque no le fue bien comercialmente, Parton tuvo dos hits en el top 10 del country por las canciones «Tennessee Homesick Blues» y «God Won’t Get You»), y el drama coral «Steel Magnolias» (1989). En 1987 grabó el álbum «Trio» con otras dos talentosas intérpretes como Emmylou Harris y Linda Ronstadt, una obra maestra de armonías que la mostró en su máxima expresión artística, y en 1999 reunió al trío para el apropiadamente titulado «Trio II», que incluyó una versión ganadora del Grammy del tema «After the Gold Rush» de Neil Young. Ese mismo año también estrenó su programa televisivo de variedades en horario estelar, «Dolly», que tuvo 22 episodios y finalizó en 1988. Al año siguiente fue cuando se unió al elenco estelar de la mencionada «Steel Magnolias» junto a Sally Field, Julia Roberts, Daryl Hannah y Shirley MacLaine.

LA REINA DEL RHINESTONE ENCUENTRA SU LADO ROCKERO. Pero si hay un capítulo de su vida que nos interesa como fans rockeros/as, es su incursión decidida en el género que muchos creían ajeno a ella. «El rock no es solo un sonido, es una actitud. Hacer las cosas a tu manera, ser una rebelde. Por eso creo que siempre tuve algo de rock and roll en mi alma», declaró Parton en 2023, cuando a los 77 años lanzó «Rockstar«, un álbum de 30 canciones -sí, treinta- que la encontró colaborando junto a la creme de la creme del rock mundial. La historia detrás de este disco es tan rockera como el resultado final: en 2022, cuando fue nominada al Salón de la Fama del Rock and Roll, Parton pidió humildemente ser retirada de la lista porque no se sentía «digna» de entrar junto a leyendas que dedicaron toda su vida al género. La Fundación se negó, explicando que el rock tiene raíces profundas en el country y que su música impactó generaciones de fans jóvenes. Tras varias idas y venidas, Parton finalmente aceptó la inducción y, como prometió, se puso a trabajar en un álbum de rock para «ganarse» el lugar.

Como ella misma lo explicó: “No me sentía merecedora de la inducción”, confesó. “Y nunca lo negaré. Conozco a muchísimos grandes artistas, como Meat Loaf, por ejemplo, que nunca entraron en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Así que cuando me lo dijeron, pensé: ‘¡Caramba, no puedo permitir que me incluyan ahí, cuando tantos de estos grandes artistas han dedicado toda su vida al rock!’. No entendía del todo los motivos, pero me incluyeron de todos modos. Así que acepté con elegancia”, continuó Parton, “pero pensé: ‘Bueno, tendré que ganármelo’, porque soy como mi padre, no quiero nada que no me haya ganado. Durante años pensé que algún día podría grabar un álbum de rock. Y el momento oportuno lo es todo. Así que eso fue lo que realmente me motivó a grabar Rockstar, porque prácticamente había renunciado a la idea, por mi edad. Fue entonces cuando pensé: ‘No, lo voy a hacer’”. Y junto a ese premio, hubo un llamado a la solidaridad: “En el Salón de la Fama dije algo así como: ‘Oigan, estoy pensando en grabar un disco de rock. Si hay alguna estrella del rock por ahí que quiera ayudarme…’ o algo por el estilo. Luego, la semana siguiente, varias personas me llamaron y me dijeron: ‘Bueno, si lo decís en serio, me encantaría participar’”.

El resultado fue una odisea de colaboraciones impensadas: Paul McCartney, Ringo Starr, Elton John, Stevie Nicks, Steven Tyler, Debbie Harry, Peter Frampton, Joan Jett, Richie Sambora, Simon Le Bon de Duran Duran, y hasta Rob Halford de Judas Priest. El álbum incluía versiones de clásicos rockeros tales como «Satisfaction», «Stairway to Heaven», «Let It Be», «Purple Rain», «We Are the Champions» y una épica versión de casi 11 minutos de «Free Bird» con la misma Lynyrd Skynyrd, usando la voz original de Ronnie Van Zant, autorizada por su viuda especialmente para Dolly. «Mi esposo Carl es un gran fanático del rock», explicaba ella. «He escuchado tantas de las grandes canciones de rock a lo largo de los años porque es lo único que él reproduce. Llevamos 59 años juntos, así que te puedes imaginar lo arraigado que está eso». Incluso su primer single de 1959, «Puppy Love», había sido rockabilly puro, influenciado por Jerry Lee Lewis y Elvis.

CUANDO DOLLY NO CONSIGUIÓ SATISFACCIÓN. Por supuesto, no siempre todo se logra y a Dolly le quedaron dos figuritas fuera del álbum. Resulta que en aquel momento los Rolling Stones estaban grabando «Hackney Diamons», y ese proyecto mantuvo a Mick Jagger demasiado ocupado como para trabajar con ella. «Mick estaba dispuesto a hacerlo, dispuesto a trabajar conmigo en algo, pero nunca pudimos ponernos al día hasta que se me acabó el tiempo y él estaba trabajando en su nuevo álbum. Así que lo extrañé», explicó la Parton. El otro aporte que nunca llegó a concretarse fue femenino: «Cher y yo íbamos a hacer algo. Nunca encontramos la idea adecuada», admite Parton. «Ella no es rock, pero es Cher, ¿no? Así que creo que esos son los dos duetos que más esperaba tener y que más extrañé no haber tenido».

Dolly no habrá conseguido satisfacción, pero al menos se dio un gran abrazo con Mick

Otro sueño trunco fue concretar la reunión de Jimmy Page y Robert Plant para que la acompañaran en el cover de «Stairway to Heaven». Esta canción ponía de manifiesto los posibles problemas que plantea «Rockstar», al exponerse a la crítica de los puristas con los covers realizados. Pero Dolly era muy consciente de lo que hacía. «Mi marido es un gran fan de Led Zeppelin y cree que ‘Stairway…’ es una de las canciones clásicas de todos los tiempos», comentó. «Así que le preocupaba un poco que la interpretara. Me dijo: ‘No sé si deberías tocarla, porque creo que te van a criticar mucho. Los fans no quieren que nadie toque esa canción. Pero la toqué igual. Y al principio bromeó: ‘¡Creo que eso se parece más a Stairway to Hell que a Stairway to Heaven!».

Parton siguió adelante sin inmutarse. Además, ya tenía experiencia con la canción: ya la había versionado en «Halos & Horns», nominado al Grammy en 2002, el último álbum de su trilogía experimental de folk-grass. «A lo largo de mi carrera, he adaptado algunos temas de rock al country», comenta. «Interpreté la primera versión de ‘Stairway to Heaven’ dentro del género bluegrass gospel. Pero para este álbum, quería que la gente supiera que podía cantarla en su versión original. Y, sobre todo, quería que Carl supiera que también podía hacerlo. Así que decidí ser fiel a la original. Y debo añadir que Carl dijo: ‘Sabes, está bastante bien’… ¡Y eso viniendo de él es mucho decir!».

La conexión de Parton con el rock no era nueva. En 2014 había conquistado el festival Glastonbury -el templo del rock británico- frente a 180.000 personas y tres millones de televidentes, demostrando que su música trascendía etiquetas. The White Stripes habían versionado «Jolene» en 2000, y artistas como Sinéad O’Connor, Marianne Faithfull y hasta Sisters of Mercy habían reinterpretado sus canciones. Pero «Rockstar» fue su declaración definitiva: una mujer de casi 80 años poniéndose un body de látex negro con tachas, agarrando una guitarra con estrías y demostrando que el rock no tiene edad ni fronteras. «Quería que el campo del rock estuviera orgulloso de mí», decía. «Quería que dijeran: ‘¡Eso está bastante bien! ¡No sabía que tenía eso en ella!'»

Épocas de pandemia: Dolly aportó dinero para investigar la futura vacuna Moderna e incluso prestó su brazo para probarla, como muestra esta foto de mayo de 2021

MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA. Además de su faceta actoral y musical, Dolly fue una empresaria astuta y una filántropa sin par. A lo largo de su carrera, contribuyó a numerosas causas humanitarias al margen de sus propios proyectos, incluyendo su actuación en la gala de la Fundación We Are Family de Nile Rodgers. También donó un millón de dólares en 2020 para la investigación de la vacuna contra el COVID-19 que eventualmente se convertiría en la de Moderna. Su Imagination Library, que envía libros gratis a niños desde el nacimiento hasta los cinco años, distribuye ahora 25 millones de ejemplares anuales en Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido e Irlanda. «Mi padre no podía leer ni escribir, y vi lo paralizante que eso podía ser», explicaba. En 2022, el magnate Jeff Bezos donó 100 millones de dólares a la fundación. Apoyó abiertamente al movimiento Black Lives Matter y los derechos trans, y fue nominada al Oscar por «Travelin’ Thru», canción de la película «Transamerica».

Dolly en Dollywood, dando la vuelta al mundo

Por otro lado, la cantante y actriz también incursionó en otras actividades: por ejemplo, adquirió una participación en el parque de diversiones Silver Dollar City, y en 1986, el parque reabrió sus puertas como «Dollywood». Aunque ni loca se subía a las montañas rusas (!), el parque fue yes tan querido como ella, y ha ganado el premio al Parque de Atracciones Favorito de Estados Unidos durante varios años consecutivos… En 2016, se embarcó en su última gira de conciertos a gran escala, el Pure & Simple Tour, la más grande que haya realizado en Norteamérica. Aunque no ha vuelto a salir de gira desde entonces, Parton siguió presentándose en escenarios con capacidad reducida, ofreciendo series de conciertos más cortas y actuaciones únicas. Un poco más cerca en el tiempo, la serie antológica de Netflix de 2019, «Dolly Parton’s Heartstrings«, mostraba las historias y las inspiraciones detrás de sus canciones más famosas, incluidas “Jolene” y “Two Doors Down”.

GOODBYE, DOLLY. El mundo no tardó en reaccionar a su partida. El presidente de EE.UU., Donald Trump ordenó que las banderas estadounidenses ondearan a media asta por una semana, llamándola «una de las más grandes cantantes de country». Bill Clinton recordó haberla visto en vivo en 1974 y destacó su capacidad para «contar historias de estadounidenses comunes con honestidad, humildad y corazón». Kamala Harris la definió como «un verdadero ícono americano», mientras Bernie Sanders destacó su activismo por la educación, la salud y los derechos LGBTQ+. J.K. Rowling calificó a Imagination Library como «la mejor contribución a la alfabetización infantil jamás hecha por una celebridad», y recordó haberse quedado «completamente muda y deslumbrada» al conocerla en los 90.

Sus coestrellas de «9 to 5,» Jane Fonda y Lily Tomlin, fueron especialmente conmovedoras. Fonda escribió: «Estoy devastada (…) Dolly era a la vez una chica sureña traviesa y juguetona de los valles de Tennessee y una pensadora profunda y reflexiva que podía ver a través de las personas hasta su verdadera esencia. Era muchas cosas… letrista, cantante, instrumentista, escritora, bromista, visionaria, amiga leal, que nunca se iba a la cama sin antes reírse tanto con sus amigas que tuvieran que cruzar las piernas.». Reba McEntire agradeció «por todas las cosas maravillosas que hiciste por nosotros aquí en la tierra», mientras Kelly Clarkson destacó que «Dolly tenía una manera de hacer que todos se sintieran especiales, vistos y bienvenidos». Kacey Musgraves resumió el sentimiento general: «El mundo se siente mucho menos brillante de repente».

Dionne Warwick, otra octogenaria del espectáculo, publicó una foto junto a Parton escribiendo en su cuenta de Instagram: «Extrañaré ciertamente su risa, sus chistes y su ser. Descansa bien y en paz total, mi amiga. Mi corazón está apesadumbrado». Otros tributos del mundo de la música vinieron de parte de personalidades tan diferentes como Vernon Reid, Debbie Harry, Duran Duran, Mick Jagger, Elton John, Cyndi Lauper o Kate Pierson, por citar solo unas pocas.

UN LEGADO QUE TRASCIENDE GENERACIONES, ESTILOS Y FRONTERAS. Dolly Parton deja un legado de 25 números uno en el country, 47 álbumes en el Top 10 del género, 11 premios Grammy de 55 nominaciones -siendo la tercera mujer más nominada en la historia del premio, solo detrás de Beyoncé y Taylor Swift-, y una influencia que trasciende generaciones, geografías y política. Su musical autobiográfico «Dolly: A True Original Musical» se estrenó en Nashville en julio de 2025 y estaba previsto para Broadway el 19 de enero de 2027, lo que hubiera sido su cumpleaños número 81. Nunca tuvo hijos («nunca tuve esa sensación de culpa», decía) pero fue madrina de Miley Cyrus y colaboró con generaciones de artistas desde Beyoncé hasta Sabrina Carpenter. Su estilo se ha convertido en un icono por derecho propio, sinónimo de glamour campestre maximalista, con adornos de joyas y pelucas enormes. «Creo que eso es parte de mí, porque soy conocida por mis atuendos extravagantes«, declaró a PEOPLE. «Siempre he tenido mi propio estilo… Creo que soy conocida por ser un poco exagerada… y por llevarlo al límite, pero espero que también con buen gusto. Pero siempre intento ser lo que me divierte y con lo que me siento cómoda«.

Dicen que Dolly bromeaba con la frase que quizás termine en su lápida: «It costs a lot of money to look this cheap» («Cuesta mucho dinero verse tan barata»), refiriéndose a su estética de pelucas rubias imposibles, vestidos ajustados con strass y maquillaje extravagante que ella misma diseñaba. Pero detrás de esa apariencia de muñeca había una mente de acero, un corazón generoso y una voz que definió la música americana del siglo XX y XXI. Su sobrino Bryan contó que Dolly pidió descansar «en una hermosa cama de algodón suave, porque después de una vida usando pesados vestidos con brillantes, finalmente merece estar cómoda y descansar».

Mientras se multiplican los tributos en las redes de parte de colegas, fans, familiares y allegados que la recordarán cantando «Jolene», «9 to 5» o «I Will Always Love You», en MADHOUSE lamentamos profundamente su partida e invitamos a toda la comunidad rockera a recordarla del modo en que suponemos le hubiera gustado más: con su música a todo volumen, ya sea country, pop o rock puro, porque Dolly Parton demostró que los géneros son solo etiquetas y que el espíritu rebelde del rock vive en quienes hacen las cosas a su manera. QEPD, Dolly.

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