
El sábado 25 de julio tuvo lugar en La Tangente (Honduras 5317 CABA) una nueva presentación de Vitico y Los Leones. El legendario bajista, cantante y compositor junto a sus muchachos volvieron a demostrar que a la hora de rockear pocos dentro de la escena local pueden plantarle pelea. En una noche emotiva que rindió un muy digno tributo al legado de una banda importante como fue Riff, MADHOUSE se dio el lujo de ser testigo de una gran noche de guitarras afiladas y alto volumen y sobrevivió para contarlo.

Cuando llega el momento de armar una crónica de un show suele recurrirse a fórmulas. Se describe meramente el ambiente del lugar dónde se realiza el show, la respuesta del público, como era la calidad del sonido, que temas sonaron, cómo fue el desempeño de cada músico por separado, etc, etc.. Esta vez vamos a intentar eludir hasta cierto punto dichos clichés, un poco porque cada tanto en MADHOUSE buscamos escaparte a las rutinas de la prensa musical, pero además porque el artista en cuestión lo amerita. A los 77 años, Víctor Bereciartúa, alias Vitico, es el vivo ejemplo de lo que significa tener una pasión y vivir la vida yendo tras ella. Criado en una familia acomodada, habiendo tenido la chance de llevar adelante una vida burguesa como indican los mandatos, el hombre ha demostrado en sus casi ocho décadas de existencia, que, tal como dirían los Steppenwolf, él nació para ser salvaje. No importa que el paso del tiempo haya cascado un tanto su voz, o que luego del primer tema se siente en una banqueta para hacer lo suyo. No sólo no es un demérito, por el contrario, lo enaltece. Porque en el fondo ese señor maduro que se presentó el sábado pasado junto a sus impecables compañeros Los Leones, sigue siendo ese pibe que abrazó el rock and roll con su actitud arriba de las tablas y en su propuesta artística. Bastaba verlo en las partes instrumentales aporrear su bajo Fender siempre con una sonrisa de oreja a oreja y transmitiendo siempre goce y disfrute. Porque ni más ni menos que de eso se trata el R&R y si hay un tipo en la escena nacional que pueda erigirse en un símbolo del género, no se me ocurre otro nombre que el de él.

EL RUGIDO DE LAS FIERAS
“Me gusta tocar con gente más joven, los músicos de mi edad son muy aburridos” declaró Vitico alguna vez. De la apreciación debemos dejar afuera al batero Ale Soto, quien comparte franja etaria con Víctor pero que, al igual que éste, muestra estar a la altura de una propuesta de intensa electricidad como la que propone la banda. En este caso la sangre joven proviene de los hermanos Sergio “Demon” y Marcelo “Pollo” Pistarelli, las dos hachas del cuarteto. Sergio es el guitarrista líder con el feeling necesario para rockear como manda el jefe Beraciartúa, mientras que Marcelo es esa guitarra rítmica que necesita todo buen rock and roll para sostener su obligatoria intensidad. Hace un par de años tuve la oportunidad de ver por primera vez al actual proyecto de Vitico y en esta segunda ocasión pude ratificar la impresión que me llevé después de verlos en aquella oportunidad.
El repertorio del cuarteto está basado en recrear la música de Riff (sólo tocaron “Sucio y Desprolijo” de Pappo’s Blues como excepción) y debo decir que no sólo el resultado está a la altura de las circunstancias, por momentos suenan mejor que la legendaria banda pionera del heavy rock en Argentina. No podían faltar los clásicos inoxidables de rigor como “Susy Cadillac”, “No Detenga Su Motor”o “Macadam 3,2,1,0”, aunque también hubo espacio para temas no tan reconocidos como el muy southern rock “Es Tarde”, “Sordidez” o “Rayo Luminoso”.

Como era de esperar no podía faltar el clásico grito de guerra “hay que ver/ hay que ver/ a Pappo Presidente y Vitico Canciller”, cántico al que Don Bereciartúa respondió “si no fuera por El Carpo, ninguno de nosotros estaríamos acá”.
El final de la noche vino con novedades ya que el mismo Vitico anunció que la banda empezó a grabar un álbum con material propio, algo que será digno de analizar. Mientras, el bajista y sus Leones cada vez que rugen sobre las tablas son pura fiesta. ¡Que sea rock, y que sea Vitico por muchos años más!

Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








