
OBITUARY, TEATRO FLORES, 18/02/2026
Como sabemos, la banda de los hermanos Tardy abraza como género al death metal y lleva por nombre “Obituario”, dos términos necrológicos que apuntan al fin de la existencia. La paradoja del quinteto es que las denominaciones que elije para sí están en las antípodas del presente que atraviesa el grupo. Pese a ser ya veteranos, el grupo demostró que gozan de una fabulosa vitalidad con un show que hizo las delicias de los amantes del metal más oscuro

El arranque del año viene en materia de shows internacionales más que movido. Una agenda cargada de los mismos sumados a tiempos de bolsillos flacos hacen que uno tema con qué marco se puede encontrar al momento de cubrir un concierto. En el caso de Obituary, convengamos que son una banda muy de nicho y de culto, sin embargo El Teatro de Flores tuvo una buena asistencia de público, el cual se acercó esa noche para ver a la banda repasando en su set mayoritariamente, a quizás su álbum más celebrado, “Cause Of Death” de 1990. Con una puesta en escena austera, comenzaron a sonar como intro los acordes de “Snorkin Whisky”, el clásico de Pat Travers. Luego el telón cayó para que Obituary empezara a pegar duro de entrada con “Redneck Stomp” y “Sentence Day”. El recinto de Avenida Rivadavia no sobresale precisamente por tener una acústica excelsa y temía que estos rednecks amantes de la muerte sonarán como una bola de ruido. Pero no, che, todo lo contrario. Aplausos y muy bien diez para el encargado del sonido. Las guitarras sonaron pesadas, podridas y retorcidas pero claras, haciéndose notorio que el violero Kevin Andrews es el protagonista mayoritario de los solos más complejos, mientras que su coequiper, el histórico Trevor Peres es el encargado de apuntalar los riffs, además de aportar mucho a la parte visual de la banda gracias a su buen manejo del escenario.
El bajista Terry Butler cumple con lo suyo sin brillar (hay que tocar las cuatro cuerdas cargando con ese nombre, ¡eh!). Párrafo aparte para los hermanos Tardy. Juntos son el alma de la banda. John en lo suyo es gutural y limitado en recursos pero hay que reconocerle que su voz es un sello distintivo en el sonido de Obituary, la cual tiene como característica esquivar el growl. Lo suyo es dejar el alma en cada interpretación de una forma descarnada. Y lo de Donald tras los parches fue probablemente el punto más alto de la noche en materia musical. Sonando perfecto los cuerpos de su bata, el tipo tiene la suficiente imaginación para no apoyarse permanentemente en el doble bombo, apelando a arreglos muy bien puestos y pensados

UN DEATH METAL BARRA BRAVA
Si bien como estaba anunciado el repertorio de la noche iba a estar centrado en “Cause Of Death”, también iba a haber espacio para temas de todas las épocas de Obituary. Del mencionado disco tocaron de un saque seis temas :“Infected”, “Body Bag”, “Chopped In Half”, “Dying”, “Turn It Inside Out”. También sonó el cover de Celtic Frost, “Circle Of The Tyrants” haciendo evidente la enorme influencia que el grupo suizo liderado por Tom Warrior tuvo sobre estos muchachos (bueno, ya no tan muchachos), sobre todo en cuanto a la afinación y la estructura de los riffs. Antes y después de la seguidilla al hilo de “Cause…” hubo un balanceado recorrido por la discografía del grupo, aunque hay que decir que el show fue un tanto corto, compuesto por trece canciones, lo que en parte dejó con sabor a poco en el paladar de los presentes.

Para el cierre dejaron otro clásico: “Slowly We Rot”, versión que nos regaló el pogo más intenso de la velada. Ese es un rasgo distintivo de Obituary, la capacidad de hacer mover y agitar al público. Pese a que su propuesta es extrema, se las arreglan para que su material tenga gancho. Si bien son un nombre pionero en la escena del death metal de Florida lo suyo es más directo, simple y accesible que el de otras bandas del género, armando riffs pesados y abrasivos que sin embargo pueden ser coreados por el público. Sin ser tan extremos como Morbid Angel o Deicide, ni complejos como Death o Cynic, Obituary sabe como hacer que sus fans pasen un momento divertido, aunque ese momento provenga de el lado más oscuro y sombrío de la vida.
Txt: Hernán Mariotti
Ph: Martin Delgado

Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








