Ska, punk, funk, metal, reggae, soul, jazz y una saludable dosis de locura: a lo largo de más de cuatro décadas, Fishbone hizo de la mezcla de estilos su marca registrada. Mientras la banda se prepara para tocar por tercera vez en Buenos Aires, repasamos nueve de sus lanzamientos más representativos, priorizando los álbumes de larga duración, pero sin dejar afuera algunos EP fundamentales.

Fishbone en 1996

Hay bandas que pasan buena parte de su carrera intentando encontrar un sonido propio. Y después está Fishbone, que desde sus comienzos pareció decidido a demostrar que semejante búsqueda podía ser innecesaria: ¿para qué elegir un solo género cuando se pueden mezclar todos? Formada en Los Ángeles en 1979, esta singular agrupación desarrolló una propuesta musical en la que conviven ska, punk, funk, reggae, soul, jazz, metal y rock alternativo, con una sección de vientos que le aporta una identidad inconfundible y un sentido del humor tan desfachatado como sus composiciones. Su formación original reunió a seis músicos: John Norwood Fisher en bajo, su hermano Philip «Fish« Fisher en batería, Angelo Moore en voz, saxofón y theremin, Kendall Jones en guitarra, «Dirty» Walter A. Kibby II en voz y trompeta, y Christopher Dowd en teclados, trombón y voz.

Angelo Moore, la voz y el alma de Fishbone

ENTRE POLÍTICA Y ESCATOLOGÍA. Con el tiempo, Fishbone se convirtió en una de las propuestas más originales de la escena alternativa estadounidense. Su humor disparatado convivía con letras de fuerte contenido social y político: podían cantar sobre racismo e injusticias y, a continuación, despacharse con alguna ocurrencia escatológica sin el menor complejo. Eran capaces de ser delirantes sin ser superficiales, caricaturescos sin convertirse en una caricatura. Esa personalidad también complicó su relación con la industria discográfica. Como señala una de las publicaciones que sirve de referencia para este recorrido, Fishbone parecía demasiado blanco para la radio urbana y demasiado negro para la radio rock. Una simplificación que ilustra las dificultades de una banda que no encontraba un casillero comercial en el cual entrar, mientras otros grupos aprovechaban caminos musicales que ellos habían contribuido a abrir y conseguían una popularidad mucho mayor.

Fishbone en 1985

La banda, actualmente integrada por Angelo Moore (voz, saxo, percusión), Christopher Dowd (teclados, trombón y voz), Tracey «Spacey T» Singleton (guitarra), James Jones (bajo), Hassan Hurd (batería) y John «JS» Williams II (trompeta y coros) alcanzó su mayor repercusión hacia fines de los 80 y comienzos de los 90, aunque nunca llegó a convertirse en un fenómeno masivo. Su historia estuvo marcada por conflictos internos, cambios de integrantes y separaciones, pero también por una formidable reputación en vivo y una audiencia fiel que la acompañó durante décadas… Con motivo de su nueva visita a Buenos Aires -las anteriores fueron en 2000 y 2010- este viernes 30/10 en La Trastienda (Balcarce 460, San Telmo, CABA) junto a Andrea Álvarez, repasamos nueve lanzamientos fundamentales en una guía apta tanto para conocedores como para principiantes. La selección prioriza los álbumes de larga duración, pero también incluye algunos EP esenciales. Como siempre ocurre con estas listas, el orden invita a discutir, disentir y, sobre todo, volver a escuchar.

9. «STILL STUCK IN YOUR THROAT» (2006)

Después de tantos años de carrera, mantener intacta la energía de los comienzos no es sencillo. «Still Stuck in Your Throat» aparece en el último lugar del ranking porque parece una colección poco cohesionada, con canciones que no siempre conservan la misma actualidad. Un ejemplo es «Party With Saddam», dedicada al entonces presidente iraquí, que quedó fuera de tiempo tras la ejecución de Hussein en diciembre de 2006. Entre los puntos más destacados figura la versión de «Date Rape», de Sublime, a la que Fishbone le imprime mayor gravedad y un contundente solo de guitarra. La conclusión es que la banda ya había hecho mejor, en discos anteriores, muchas de las cosas que intenta repetir aquí.

8. «CHIM CHIM’S BADASS REVENGE» (1996)

Lanzado hace 30 años, «Chim Chim’s Badass Revenge» llegó en un momento complicado: Fishbone había perdido a dos de sus principales compositores, Christopher Dowd y Kendall Jones. Hubo incluso un insólito episodio que rodeó la salida de Jones, vinculado con su incorporación a una secta y un posterior intento de rescate que terminó en una acusación de secuestro (!). Pese a todo, Angelo Moore seguía siendo una presencia escénica y compositiva extraordinaria. El problema está en una producción poco clara que perjudica especialmente al bajo de John Norwood Fisher, fundamental para el groove del grupo; por otro lado, el concepto narrativo del álbum derrapa un poco, con introducciones e interludios cuya historia resulta difícil de seguir. Un trabajo con momentos interesantes, aunque lejos de la cohesión de sus mejores producciones.

7. «FISHBONE AND THE FAMILYHOOD NEXTPERIENCE PRESENT: THE PSYCHOTIC FRIENDS NUTTWERX» (2000)

Publicado en 2000, este álbum de larguísimo título combina reggae, ska y melodías pop con el humor disparatado habitual de la banda. De haber aparecido unos años antes, podría haber encontrado un lugar destacado durante el auge del ska de la tercera ola en Estados Unidos. Para entonces, sin embargo, aquella moda ya había perdido impulso. Uno de los aspectos más llamativos es su lista de invitados: Gwen Stefani, George Clinton, integrantes de Red Hot Chili Peppers e incluso el mismísimo Donny Osmond (!), en una reunión tan heterogénea que parece el alma misma de Fishbone. Este es un trabajo especialmente atractivo para los seguidores más fieles, aunque no necesariamente la mejor puerta de entrada para quienes todavía no conocen al grupo.

6. «IN YOUR FACE» (1986)

Con su segundo lanzamiento de larga duración, Fishbone amplió todavía más la combinación de ska, punk, funk, rock y reggae de sus comienzos, incorporando influencias del soul y el jazz. «In Your Face» representa un paso importante en la evolución musical del grupo: conserva la energía inicial, pero muestra una mayor amplitud de recursos y una personalidad cada vez más definida. Es a todas luces un clásico del grupo que ha tenido gran influencia sobre numerosas bandas posteriores, especialmente en el resurgimiento del ska estadounidense de fines de los 80 y comienzos de los 90. Hay una curiosidad cinematográfica: «Turn the Other Way» sonaba originalmente en el radiograbador que John Cusack sostiene sobre su cabeza en la peli «Say Anything» (1989), conocida en Argentina como «Un gran amor»… Más allá de la anécdota, el disco confirma que Fishbone estaba construyendo una identidad propia, ajena a las tendencias del momento. PD: no se pierdan «A Selection».

5. «STOCKHOLM SYNDROME» (2025)

Después de 19 años sin publicar un álbum de estudio, Fishbone regresó con «Stockholm Syndrome«, demostrando que todavía tenía mucho para ofrecer. El disco también inaugura una nueva etapa: tras las salidas del bajista John Norwood Fisher y el trompetista y cantante Walter Kibby, se incorporaron James Jones en bajo, Hassan Hurd en batería y JS Williams en trompeta y voz. Desde «Last Call In America» queda claro que el ADN del grupo permanece intacto: funk contagioso, vientos contundentes y un groove irresistible. El álbum recorre buena parte de su universo sonoro, desde el ska de «Adolescent Regressive Behavior» y el ska-punk de «Suckered By Sabotage» hasta los aires reggae de «Why Do We Keep On Dying». También se permite desvíos como la new wave de «Secret Police» y el clima de cabaret de «Gelato The Clown». No todos los temas alcanzan el mismo nivel, desde luego, pero la variedad sigue siendo una de sus virtudes. Autoproducido por la banda con la colaboración de Aryon Davis y Chris McGrew, y masterizado por Cameron Webb -responsable de trabajos para Motörhead, Megadeth, Sum 41 y Limp Bizkit-, el álbum ofrece un sonido excelente. Su distribución independiente y limitada complicó su llegada a algunos mercados, pero no le resta mérito a un regreso que demuestra que Fishbone todavía puede sorprender y hacer mover los pies.

4. «GIVE A MONKEY A BRAIN AND HE’LL SWEAR HE’S THE CENTER OF THE UNIVERSE» (1993)

Este álbum ocupa un lugar especial por dos motivos: fue la última grabación de estudio con los seis integrantes originales y mostró una faceta considerablemente más pesada de Fishbone. La guitarra adquiere un protagonismo inusual, con riffs contundentes y una orientación metalera que aparece desde el comienzo. Sus primeras canciones podrían haber competido tranquilamente con buena parte del material que circulaba por «Headbangers Ball«, el célebre programa de MTV dedicado al heavy metal. Pero la banda no abandona su eclecticismo y también se desplaza hacia terrenos cercanos al pop-ska, como demuestra «Unyielding Conditioning». Si bier es una obra que no carece de intensidad, sí pierde algo de la inspiración de su antecesor, «The Reality of My Surroundings«, y aquí además se empieza a vislumbrar que los conflictos internos empezaban a afectar la cohesión del grupo. Aun así, se trata de un trabajo ambicioso que registra a la formación clásica en sus últimos tiempos.

3. «THE REALITY OF MY SURROUNDINGS» (1991)

Si hay un álbum que permite entender por qué Fishbone fue considerada una de las bandas más originales de su generación, probablemente sea «The Reality of My Surroundings«. Publicado en 1991, fue su trabajo más ambicioso y el que alcanzó su mejor posición en las listas de ventas. La combinación de géneros, el comentario social, el humor y la extraordinaria capacidad musical de sus integrantes encontraron aquí una síntesis especialmente lograda. Dowd se destaca como un verdadero hombre orquesta, mientras Moore comienza a desarrollar la personalidad artística que más adelante profundizaría a través de su alter ego Dr. Madd Vibe. El álbum tuvo una importante exposición mediática: Spike Lee dirigió algunos de sus videoclips y Fishbone apareció en programas televisivos de gran audiencia, aunque eso no se tradujo en el salto comercial que merecía. Aquí hay grandes canciones como «Everyday Sunshine», «Sunless Saturday» y «Fight the Youth», una demostración contundente de lo que Fishbone podía hacer cuando todas sus influencias e imaginación funcionaban en sintonía.

2. «TRUTH AND SOUL» (1988)

En «Truth and Soul,» Fishbone encontró una cohesión musical que permitió que todas sus influencias funcionaran como partes de un mismo organismo. De hecho puede considerarse que en esta placa (editada en los últimos años del vinilo como formato preponderante) está el momento en que los seis integrantes originales terminaron de consolidarse como banda, con un nivel extraordinario de composición e interpretación. El bajo de Fisher, los vientos, los solos de guitarra y las intervenciones vocales parecen estar exactamente donde deben estar, virtudes apreciables en gemas como «Ma and Pa» y «Bonin’ in the Boneyard». Una muestra de la capacidad de esta banda para absorber influencias y transformarlas en algo propio es «Freddy’s Dead», cover del inefable Curtis Mayfield, originalmente incluida en la banda sonora de «Super Fly» (1972). Fishbone convierte aquella pieza funk de tono sombrío en una versión más dura y acelerada. Es un álbum clave, considerado por gran parte de la crítica especializada el mejor de toda la discografía del grupo: una obra imprescindible que confirma el talento y la potencia musical de una banda que nunca recibió el reconocimiento comercial que merecía.

1. «FISHBONE» (1985)

El primer puesto está reservado para este EP homónimo de seis canciones publicado en 1985. Puede resultar curioso que un lanzamiento tan breve supere a los álbumes posteriores, pero allí está concentrada buena parte de la esencia que convirtió al grupo en una banda irrepetible. En esta lista evitamos los EPs, los discos en vivo y las recopilaciones, pero aquí está la excepción que pone a prueba a la regla. En sus seis temas (dos de ellos posiblemente los mejores de ska jamás compuestos) aparecen prácticamente todas las características del grupo: ritmos contagiosos, melodías pegadizas, comentarios políticos, humor absurdo y una mezcla de estilos difícil de clasificar. Entre sus canciones se destacan «Party at Ground Zero», «Modern Industry» y «Lyin’ Ass Bitch», esta última protagonista de una polémica muchos años después, cuando The Roots la utilizaron como música de entrada para la congresista republicana Michele Bachmann en el programa de Jimmy Fallon. Gustos son gustos, pero posiblemente esta sea la mejor obra de Fishbone, la más fresca, la más espontánea. En cualquier caso, se trata de una declaración de principios que anticipa buena parte de lo que vendría después.

UNA BANDA QUE NUNCA ENTRÓ EN NINGÚN CASILLERO. Estos nueve lanzamientos permiten entender por qué Fishbone ocupa un lugar tan particular en la historia del rock alternativo estadounidense. Su música nunca fue sencilla de clasificar, pero tampoco pareció tener demasiado interés en facilitarles las cosas a quienes necesitaban ponerle una etiqueta. A lo largo de su trayectoria, la banda combinó estilos, desafió convenciones, abordó cuestiones sociales y políticas y construyó una reputación en vivo que terminó siendo una de sus principales credenciales. Su influencia puede rastrearse en numerosos artistas posteriores, aunque el reconocimiento comercial nunca haya estado a la altura de su creatividad. Quizás allí resida una de las grandes paradojas de Fishbone: mientras otros grupos consiguieron estadios, millones de discos vendidos y una exposición mediática que parecía estar a su alcance, ellos continuaron haciendo las cosas a su manera, sin renunciar a esa mezcla de inteligencia, irreverencia y energía que los distingue desde el principio… Este viernes 30/10, el público porteño tendrá una nueva oportunidad de comprobarlo en vivo. Y para quienes todavía no se hayan acercado a su música, no hay mejor punto de partida que cualquiera de estos nueve lanzamientos. Después de todo, si algo enseñó Fishbone durante más de cuatro décadas es que el rock no necesita elegir entre bailar, pensar, protestar, reírse de sí mismo y hacer ruido: puede hacer todo eso al mismo tiempo.

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