
PULP, MOVISTAR ARENA, 12/06/2026
Hubo una época donde la música importaba. Importaba porque nos definía, nos daba refugio y fomentaba la curiosidad. No era un medio para vender otra cosa. Pulp pertenece a esa época. Es uno de esos grupos que definió una era y una generación y luego de hacerlo, se separaron. Se reunieron a principios de la década de 2010, donde el mercado de la nostalgia empezaba a clavar sus garras. No vieron nada interesante ahí y volvieron a desaparecer. Hasta hoy. Ese mismo monstruo nostálgico ganó la guerra, arraso con todo y usó al público, que se pasó al lado oscuro, exigiéndole al artista que se acomode a sus necesidades, como si fuese una playlist caminante. En ese contexto, Pulp encontró la inspiración para darle pelea al horror y hacer lo casi inconcebible; una banda vieja haciendo música nueva.

Pero el pasado no es algo para desterrar. Pulp es una banda popular, de la gente. Y a la gente también se la educa. Es por eso que arrancan fuerte con himnos como “Sorted for E’s & Wizz” o “Disco 2000” e inmediatamente le pegan “Spike Island” de “More”, su disco de 2025. Pasado y presente conviviendo en armonía. ¿Cómo se logra eso? Con buenas canciones y una interpretación y actitud que las respalde. Pero eso la banda llega en plan big band, con cinco músicos adicionales además de los cuatro originales, dándole mayor profundidad a las canciones. También llevando el show como si fuese una obra de teatro, con intervalo incluidos, y con la maestría de Jarvis Cocker, como maestro de ceremonia, interactuando con el publico constantemente.

QUIERO IR A UN SHOW CON GENTE COMÚN
¿Cómo se logra que el público muestre interés a las nuevas composiciones? A través de historias es un buen recurso. Ahí aparece “Slow Jam”, acompañado de las imágenes de una vieja discoteca de Sheffield -ka ciudad de origen del grupo- con su cantante contando como era el mejor lugar de la ciudad. O “Farmers Market” que surge de algo tan trivial como ir a comprar a la feria del barrio. Es que de alguna forma Pulp es el verdadero rock barrial. Incluso se dan el lujo de hacer canciones inéditas, como “Begging For Change”. Y adivinen que… no pasa nada. No hay gente exasperándose, no hay gente mirando el celular, no hay nadie yendo al baño. Hay respeto, y curiosidad. Porque al público se lo educa y Pulp se ha encargado toda la vida de ello.
Luego vienen los hits, que los hay a montones. Pero nunca suenan interpretados por compromiso. Suenan con fuerza y convicción. Quizás porque a Pulp le llevó mucho trabajo llegar a esos hits. Varios discos y casi quince años desde su formación hasta los primeros momentos de reconocimiento por parte del público. La banda estaba adelantada, claramente. Habían desarrollado una sensibilidad y una visión que aún no estaba en el gran público. Pero cuando lograron entenderlos, la conexión fue inmediata, para no irse jamás. Por eso canciones como “Mis Shapes”, “Babies” o “Something Changed” aun suenan frescos. Trascienden generaciones.

ENCONTRÉMONOS TODOS EN EL AÑO 2026
El final obvio sería con “Common People”, ese himno de la clase trabajadora. Pero la banda también evita eso. Es el cierre formal, donde dejan que los oyentes casuales se vayan si quieren. Pero nadie lo hace, porque nadie es oyente casual hoy. Y si lo son, el show te atrapa tanto que es imposible irse. La banda se reconfigura de una forma intima para irse con “A Sunset”, “Tina” y “A Little Soul”, dos canciones nuevas y una canción vieja algo escondida. Y la gente se va contenta.

Las grandes bandas, de las que se seguirán hablando, son las bandas que no menosprecian a su público. Las que tienen algo para decir y no adaptan su identidad a lo que demanda el mercado, el algoritmo o el ente que sea. Pulp es una banda trabajadora de la canción. Esa vieja forma de arte que parece cada vez más perdida.
Fotos cortesía Indie Folks

Periodista especializado en música desde 2007 para medios como El Acople, Jedbangers, Rocktambulos, WYWH. Coautor del libro «Stoner Argentino» (2022). Cofundador de la productora «Convergen». Conductor del podcast «Literatura Rockera». Fan antes que todo eso.








