LIVING COLOUR, COMPLEJO ART MEDIA, 24/02/2026

¿Qué elementos son necesarios para poder disfrutar de un show?


[  ] Buen sonido
[  ] Una banda potente
[  ] Musicalidad y virtuosismo
[  ] Una lista de temas sólida
[  ] Un lugar cómodo

Y Living Colour las tildó todas…


Es que desde hace 40 años, un show de Living Colour es sinónimo de calidad. Y si bien durante la hora cuarenta de show desfilaron sus temas mas conocidos, al cuarteto neoyorquino no le hace falta jugar a la demagogia htera para atraer miradas: hay funk, hay metal, hay hip hop, hay reggae, hay soul (alma), hay combat rock, pero sobre todo hay una identidad que muestra vrtuosismo sin caer en la solemnidad.

«Las palabras son muy importantes, pero si las tomamos demasiado en serio/ Destruimos todo” cantaba Corey Glover en “Leave It Alone” la potente eleccion como apertura del show y pavada de definicion para abrir una noche donde la música hablaría por si misma; continuando con «Middle Man» y el primer cover de la noche: el «Memories Can Wait» de Talking Heads.

ESTE ES EL COLOR DE TU CORAZÓN

«¡Qué bien toca el Negro!» se escuchó decir jocosamente en la tribuna. Y si bien el virtuosismo no es razón sine qua non para el disfrute de un espectáculo, esa sana competencia entre los cuatro músicos para ver quien genera más aplausos, sin dudas eleva la calidad del show. Por un lado Vernon Reid, el guitarrista fundador (N: la mezcla perfecta entre Tom Morello y Denzel Washington según Tincho, nuestro fotógrafo) y sus mil y un recursos para sacarle jugo a la viola. A su izquierda el longilineo Doug Wimbish, cuyo groove y polirritmia lo hizo casi ser un Rolling Stone tras la partida de Bill Wyman, encargado de la amalgama sonora del grupo. En la retaguardia, Will Calhoun, con su remera homenaje a la luchadora por nuestra independencia María Remedios del Valle, dándole a la banda tanto potencia metalera como solvencia jazzera y vuelo funky. Pero el Premio Chamigo, las miradas, los cánticos y los aplausos tuvieron un dueño absoluto: el bueno de Corey, que pasó de los tonos graves a los hiper agudos en cuestión de segundos, rapeó, arengó, nos conmovió con la versión del «Hallelujah» de Leonard Cohen como preludio a esa oda a los inquilinos desamparados llamada «Open Letter (to a Landlord)» -el único momento abiertamente político del show- y nos deslumbró en la potente outro de «Pride».

Ya desde el titulo mismo de la gira («Lo Mejor de 40 Años») el cuarteto se despacha con una celebración contundente de su legado: no faltaron los clásicos inoxidables de esos tres geniales primeros discos como «Cult of Personality», «Love Rears Its Ugly Head» y la ya mencionada «Type» que sostuvieron una lista poderosa y efectiva. Sin embargo, dentro de un repertorio tan sólido también quedaron algunas ausencias que podrían haber ampliado el recorrido emocional de la noche: «Elvis Is Dead» (el manifiesto del verdadero color del origen del rock and roll), la oscura «Nothingness» o algunas gemas ocultas como la combativa «Which Way to America?» o «I Want to Know.» que quedarán para la próxima.

Llegando al final, la banda se guardo un 1, 2 a la mandibula: «Time’s Up» y la coreadisima «Cult Of Personality» antes de la necesaria calma («Solace Of You») que precede a la tormenta, tormenta punk en este caso, con una versión de «Should I Stay Or Should I Go» de los Clash que casi derrumba esas vigas que molestan la visión del C Art Media.

Arenga final, últimos aplausos y la incomparable sensación de que el rock nos ayuda a poner negro sobre blanco en lo que respecta a disfrutar de aquellos pequeños buenos momentos que tiñen de color vivo nuestra memoria

Txt: Alejandro Do Carmo

Ph: Martin Delgado

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