La noche del 25/7 no era una noche más para Avernal. La banda oriunda de Quilmes. presentaba su noveno disco de estudio, «Ekpyrosis» y además, aprovechando el marco de la ocasión, (y tal como lo adelantamos) el show fue registrado para la edición de su primer álbum en vivo. Motivos para estar presentes sobraban y, por supuesto, ahí estuvo MADHOUSE.

Redacto estas líneas algunas horas después del show “con el cuerpo todavía tibio” como se dice en la jerga forense, y creo que es necesario hacerlo porque lo de Avernal fue, una vez más, una demostración de vigencia y profesionalismo, forjados a fuego y golpes, como si se tratara de una hoja de acero templada para resistir el paso del tiempo.

Ante un The Roxy con una excelente convocatoria y sin bandas soporte, Avernal salió al escenario como una locomotora fuera de control para llevarse todo por delante. Ya desde el inicio con la instrumental “Ekpyrosis”, se notó la primera diferencia respecto al show que dieron en noviembre pasado en el mismo lugar: el volumen. Esta vez la potencia estuvo mucho más cerca del sonido característico de la banda: atronador, pero con la claridad suficiente para apreciar los riffs y los solos de guitarra de Fede Ramos y Gonza Varela, a la vez que los bombos de la batería de Germán Rodríguez y el bajo de Tulio Navia pegan fuerte y directo en el pecho de los presentes, sosteniendo canciones totalmente endemoniadas comandadas por la garganta de Cristian Rodríguez, a quien el paso del tiempo parece no hacerle mella.

Sinceramente, no sé qué más puedo agregar a una nueva reseña de Avernal que no haya dicho antes en estas páginas digitales. Es que uno va a los shows de Avernal sabiendo más o menos qué esperar, y en eso también son una banda efectiva, porque desde el momento en que salen a escena, te fusilan. El mensaje está en su música avasallante, en sus letras apocalípticas y en que cada vez que pisan un escenario lo hacen con el cuchillo entre los dientes, sin piedad.

El compromiso fue tocar «Ekpyrosis» de principio a fin y, por supuesto, cumplieron. Por eso la primera parte del show se dedicó a interpretar el disco completo y, si las canciones funcionan en estudio, les aseguro que en vivo funcionan el doble. Cumplido el objetivo entonces, la banda se propuso a continuación repasar su propia historia, iniciada allá por 1993. Sonaron canciones clásicas como “Hilera de Cráneos”, “Habitante de Cadáveres”, «Alquimia y “La Densidad”, para luego terminar desempolvando varias perlitas que hacía tiempo no sonaban, como “Useless Prayer” (de «No Hope»), “Fear the Rotting” (de «Ill») y algunas sorpresas como “Huacalera” («Réquiem Para los Rebeldes»/»Necrología, Pt. 1») y “El Sangriento”. Cada una estuvo acompañada en la pantalla ubicada detrás de la batería por el logo y la tipografía correspondientes a la etapa de la banda a la que pertenecía.

La gente reconoce el trabajo y la entrega del grupo, y por eso, en cada breve intervalo, el público responde con un incesante “¡Avernal, Avernal, Avernal!”. Ya promediando el final de una noche intensa, “La Resurrección”, seguida de “Hoy Podés Pudrirte”, le puso punto final al show mientras relojeábamos si las paredes y el techo de Niceto presentaban alguna rajadura ante la semejante violencia que bajaba del escenario.

Luego de tal muestra de poder solo resta esperar la edición del disco en vivo, que quedará como registro de una banda que hace valer cada peso de la entrada y que no anda con boludeces a la hora de subir al escenario. La vigencia se construye con discos, con canciones y con shows que las respalden, y Avernal cumple con todas.

Txt: Nicolás Arroyo

Ph: Holy Smoke

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